Muy buenas tardes a estos flamantes protagonistas de Cambio 1, les doy la bienvenida a esta segunda reunión de protagonistas de Cambio. Sé que hay en sala algunos integrantes que se están sumando por primera vez, así que me voy a presentar rápidamente, Luciano Porcio, 50 años, licenciado en finanzas, devenido coach ontológico, fundador de protagonistas de Cambio, y con todas las pilas para arrancar esta segunda reunión de protagonistas de Cambio. Antes de empezar, vamos a hacer un breve repaso de la reunión pasada, sobre todo fundamentalmente para aquellos que no estuvieron. Por ahí me gustaría hacer un pequeño aviso. A veces las salas se hacen bastante multitudinarias. A mí la clase me gusta que sea muy dinámica y entretenida. Por eso trato, obviamente, de que los alumnos participen. Ojalá participen todos, si no quieren o no tienen ganas, obviamente nadie está obligado. De hecho, me han tocado grupos en donde he hecho monólogos, como los de Stato Bores, donde tranquilamente podría parecer un esbole. Pero también hay otro grupo de alumnos, que por suerte son los menos, que acaparan los micrófonos. Si ustedes ven que yo les redondeo, les digo así la corta, no se lo tomen mal. Es precisamente para que la clase sea dinámica. ¿No se me enojan? ¿Ya hacemos ese acuerdo de entrada? ¿Les parece? Gracias Adrián, gracias. Bien, y también yo genero un diálogo. Salvo que haya mucha gente hablando al mismo tiempo, habiliten micrófono, contesten. Que la clase sea bien dinámica. Bueno, muy bien. ¿Qué te gana compartir algún título de la reunión pasada? ¿Quién se anima? ¿Títulos? ¿Titulares? Ahora ya se me cagaron todos, no va a hablar nadie. ¿No? Tranquilos. Enemigo del cambio. Muy bien, enemigo del cambio. Enemigo del aprendizaje, podríamos decir, ¿no? Perfecto. Y, entonces, ¿qué vimos? Cómo los paradigmas nos frenaban. Muy bien, ahí vamos. Ahí vamos a los paradigmas. Pero, previo, me gustaría frenar un poquito ahí en el aprendizaje de los enemigos, ¿no? Cuando nosotros hablamos de los enemigos, ¿qué es eso? ¿Alguno pudo identificar esta semana algún enemigo propio que haya aparecido? Uno diría, bueno, enemigo del aprendizaje. En realidad son, lo que me pasa en el aprendizaje me pasa en la vida, ¿no? La ansiedad, el miedo al ridículo, el miedo al fracaso, el miedo al qué dirán. Bueno, todo lo mismo, ¿no? ¿Sí o no? ¿Qué me dicen? Mi incapacidad para decir no sé, ¿no? O esto ya lo sé también. La perista, la gravedad. Todas formas que aparecen inconscientemente previo a ponerme a aprender algo nuevo. Fundamentalmente nosotros trabajamos, hicimos mucho hincapié a la hora de hablar del aprendizaje, en la humildad del aprendiz. ¿Se acuerdan? Hicimos mucho hincapié en la humildad del aprendiz. Y para que haya humildad precisamente, o mejor dicho, para que haya aprendiz tiene que estar esa humildad. Tiene que aparecer por lo menos la declaración del no sé y en lugar de mirar para afuera, digo, obviamente vos estás mirando para afuera todo el tiempo, dijimos que este programa no tiene tanto que ver con el afuera, sino fundamentalmente tiene que ver con un camino propio, con un camino de idea individual. Después vamos a ver cómo salimos afuera a relacionarnos con los demás. Pero durante estos tres meses, obviamente los demás siempre van a estar en el radar, pero durante estos tres meses la estrella sos vos. Es decir, date, tomate estos tres meses para hacer un trabajo con vos misma o con vos mismo, ¿vale? Ese es como la, bien. Ahí del final creo, estoy sin los anteojos por eso, no pongo los anteojos porque reflejan la luz y queda medio, no se ve bien. Pero hablan de los paradigmas, ¿no? ¿Qué vimos? Porque empezamos a hablar del foco, empezamos a darnos cuenta que el cerebro funciona por atención selectiva, que donde pongo yo mi foco genero mi realidad, ¿no? ¿Y qué dijimos? ¿Qué más dijimos? Creo que un poco esto mucho del consenso social, ¿no? Que por ahí uno a veces ni se lo replantea y sigue para adelante, nada, sin cuestionarse nada, digamos. Eso. Es el concepto del paradigma, ¿no? Vimos el primer gran paradigma, el que de alguna manera consciente o inconscientemente nos atraviesa a todos. ¿Cuál era ese paradigma? ¿Se acuerdan? Que es el que genera la ansiedad, que es el que a la noche no me deja dormir, ¿no? La actividad, uno diría, bueno, pero yo a la noche estoy en la cama, no estoy haciendo nada, ¿no? Sí, hay una actividad mental que no cesa. En la cama querés resolver lo que no podés resolver, por eso te da ansiedad, porque estás tratando de controlar aquello que no podés controlar, ¿se acuerdan? El paradigma del hacer, no paro de hacer, para alcanzar aquello que está afuera y adelante, desde la creencia que una vez que lo alcance voy a estar mejor de lo que estoy ahora. ¿La trampa cuál es? Que esa satisfacción, esa felicidad, esa plenitud siempre está afuera y adelante. Por lo tanto, no importa lo que alcance, enseguida va a volver a aparecer un objetivo o un resultado nuevo que me lleve a mí a buscar afuera lo que no encuentro dentro. De hecho, una de las grandes enfermedades de la sociedad actual, donde no paramos de consumir y de tener ansiedad, y les digo en general, acuérdense que estamos hablando de la media de la sociedad, tiene que ver con esta identificación con los objetos. La gente no se da cuenta que si vale por los objetos que persigue, autos, títulos, laburos, tarjetitas de clientes, si dejas de tener esos clientes o esos laburos o esos objetos, dejas de valer desde esa coherencia, ¿se acuerdan? Todos perseguimos el valor detrás de los resultados. Y en el camino, buscando ganarnos la vida, como decía la semana pasada, me enseñaron a ganarme la vida. En el interior la perdemos la vida, porque en lugar de disfrutar el presente, en lugar de conectar con lo que hay, en lugar de conectarme inclusive, justo ayer tuve una linda clase de PC2, en lugar de conectarme con lo efímero de la impermanencia, ¿qué sería lo efímero de la impermanencia? Tarde o temprano todos desaparecemos de este plano, no nos llevamos ni un peso, no nos llevamos nada de lo que acumulamos. Y sin embargo parece como que mucha gente se termina enfermando producto de este paradigma. Literalmente buscando ganarse la vida, la pierde. Desde la creencia de que es mejor siempre tener una mejor vida en lugar de una buena vida. ¿Sí? Y eso sería en resumen, los que se la perdieron o están acá por primera vez y no vieron la grabación, está grabado, se la piden a dulce. Algunos se estuvieron preguntando cómo seguimos con el programa, cómo hacen para anotarse y demás. Dulce está ahí en sala, de hecho, levanta la mano Dulce, gracias. Sigue contenta porque Venezuela clasificó a los cuartos final de la Copa América. Ojalá duren, les deseamos con todo cariño al mundo que puedan avanzar hasta la final, ojalá. Pero bueno, con Dulce se anotan, ¿sí? Que está ahí, en info.com o en el Whatsapp. Bien, entonces. ¿Estamos bien hasta acá? ¿Alguna pregunta o algún comentario? Ya vimos que en realidad esa ansiedad no está generada por los resultados. Si bien yo creo que está generada por los resultados, lo que me genera mi ansiedad es el paradigma. Es decir, mi propia cabeza. ¿Coincide o no? Esto es clave, ¿sí? Porque para dejar de tener ansiedad no tenés que hacer nada afuera, tenés que ir adentro, ¿sí? A darte cuenta que es aquello que estás tratando de controlar, por ejemplo. Que es aquello que vos crees que te va a dar esta pseudo noción de valor, ¿no? Son todas preguntas de coaching, ¿no? Como ustedes tienen coaching con nosotros, lo primero que decimos es, bueno, ¿cuál es el vacío que estás tratando de llenar? Porque no está afuera, está adentro tuyo. ¿Cuánto de tu ser disminuye, cuánto de tu valor como ser humano disminuye por haberte quedado sin laburo? Esa es una pregunta que dice hace poco un alumno que se quedó sin laburo. ¿Sí? El tema es que, de vuelta, ese ser humano que perdió laburo para volver a recuperar su valor tiene que salir a conseguir un laburo nuevo que le dé esa noción de valor, ¿se entiende? Como él vale por lo que hace y por lo que tiene, no vale por quién es, sino por lo que hace y por lo que tiene, su valor va a depender de conseguir ese nuevo laburo. Por lo tanto, ¿cómo va a salir a buscar ese laburo? ¿Cómo va a estar en las entrevistas de trabajo? Va a estar ansioso, va a estar con miedo, va a estar preocupado, porque lo que se juega en esa entrevista no es sólo un trabajo, sino su valor ontológico. Esto es un paradigma, muchachas y muchachos. Estamos, no digo todos, siempre acuérdense, la mayoría de nosotros cortados por esa tijera, heredada. La carne se corta, se cocina cortando las puntas, ¿sí? Por eso hay que verlo y verlo y verlo y verlo y verlo y no cansarse de verlo y de traer a la conciencia que vos te llenás acá y ahora en el único lugar donde existe, que existe. Hay una linda conversación también, digamos. ¿Existe la posibilidad de viajar al pasado? ¿Conocen a alguna persona que haya ido físicamente al pasado? No sé, no. ¿Conocen a alguna persona que haya viajado al futuro en algún momento y que haya extraído concretamente datos que asientes de que en el futuro, qué sé yo, lo que sea. No. Por lo tanto, ¿dónde existe lo que llamamos pasado y futuro? Digamos, ¿qué es el pasado y el futuro? No es ni más ni menos que momentos presentes que quedaron atrás. En el único lugar donde existen es en tu cabeza. Y lo mismo pasa con el futuro. O sea, no existe tal concepto como futuro. Existe el concepto, pero no existe el futuro. Es lo que nosotros construimos en esta realidad tridimensional en la cual vivimos como un concepto como que va a haber algo allá adelante. No sabemos que va a haber allá adelante. El tema de hoy tiene que ver mucho con esto que estamos hablando. No sabemos qué va a pasar allá adelante. Sin embargo, nuestra mente está obsesionada con el pasado y sobre todo con el futuro. ¿Sí o no? Después, más adelante vamos a ir avanzando mucho más en esto. Sobre todo para que vos puedas en este presente y en cada presente moldear quién querés ser para que ese ser salga a realizar las acciones adecuadas para obtener los resultados coherentes con esa forma de ser. Dicho de otra manera, si vos operás en la vida desde el miedo y la ansiedad, vas a realizar acciones coherentes con ese miedo y con esa ansiedad. Por lo tanto, los resultados que vos vas a conseguir desde esa calidad emocional y desde esos pensamientos van a ser coherentes con ese pensador de miedo y de ansiedad. ¿Sí? Lo que estamos trabajando desde este momento y desde la clase anterior en protagonizar este cambio es moldear un pensador, que lo vamos a llamar el observador, que se observe a sí mismo abundante, que se observe a sí mismo desde la gratitud. La gratitud es aquella emoción que te transforma en suficiente. Grabatela bien grande. Pues no es un tema de solo, bueno, doy gracias. No, es evitar el estado anímico de la gratitud. Solo podés disfrutar la luna, el bosque, las montañas, el lago, una buena comidita, la que sea, tu camita, tu ducha, tus amigos, si existe en vos algo de esa emoción. Si no, si no existe ese estado anímico, esa emoción, lo que va a aparecer en tu cabeza es una continua necesidad de estar buscando más. no hay suficiente, nace la declaración quien soy no alcanza, lo que tengo no alcanza y lo que hago no alcanza. ¿Les suena? ¿Vamos bien? Hay buenas noticias al final del camino así que tranquilos. ¿Sí? Importante, ¿saben qué? Es si me veo ahí, me veo ahí. No tienen que levantar la mano ni exponerse, pero por lo menos con ustedes mismos. Sí, sí, yo estoy ahí. Digamos, yo no solo estuve ahí mucho tiempo cuando trabajaba mi trabajo anterior, sino que vuelvo, me vuelve a tomar mi antigua coherencia muchas veces. La sociedad está ahí. ¿Sí? Por lo tanto, no es un problema. De verdad no es un problema. Lo que sí es un problema es no recordar esta nueva conversación, este nuevo surco sináptico, esta nueva historia que estás empezando a construir en protagonista de cambio. Que ahora por ahí es un goteo, pero después va a ser un arrollito y después va a ser un río, un río de tu mejor yo. ¿Sí? Pero este río, para que se transforme en un río, tiene que empezar a nacer las declaraciones y las conexiones sinápticas adecuadas. Por más que tu cuerpo y tus emociones no se lo crean, empezar a enseñarles desde la conexión sináptica, desde el lenguaje, quien soy es suficiente. Esta es una gran declaración que ya puedes empezar a practicar. La persona que soy es suficiente. La mente cultural te va a decir, no, te falta, te falta. Seguí repitiendotelo, quien soy es suficiente. La sensación corporal de esa declaración hace una sensación de, va a ser como si te aflojan los hombros, va a ser, miren, traten de repetirla internamente, quien soy es suficiente. Pero no de la mente, sino traten que caiga. Probablemente tu cuerpo se afloje con la sensación de que llegaste. Y es lógico, porque lo que está buscando allá adelante es la suficiencia, que no hay allá adelante, porque ya sabes que es siempre un presente. De hecho, por eso yo les conté, manejaba clientes con mucho dinero que operaban desde esta declaración. No soy suficiente, lo que tengo no alcanza. Y tenían millones de dólares. Por eso no es una cuestión de los ceros que tengas acumulados. ¿Se entiende o no? ¿Sí? ¿Vamos bien? Grandes maestros espirituales se hicieron mucho hincapié en esto cuando decían, no acumulen riquezas en la tierra, acumulen riquezas en el cielo. ¿De qué estaban hablando? Precisamente es de que la base de la pirámide Maslow. La pirámide Maslow habla de necesidades básicas, techo, comida. Que igual también, yo creo que les compartí que también he dado charlas también en el Barrio 31, he dado charlas para personas carenciadas y la conversación no deja de ser la misma, créanme. Con alguna arista distinta, pero es la misma conversación. ¿Sí? Muy parecida. Entonces lo importante es empezar a moldear tu mente para que los resultados que sean allá adelante sean coherentes con esa mente. Dicho de otra manera, resultados extraordinarios, mente extraordinaria. ¿Sí? ¿Vamos bien? Bien. ¿Alguna pregunta hasta acá? ¿Me dan tiempo para cebar un mate? Ahí que alguien comente algo, no sé, alguna ficha que cayó, alguna reflexión, algo. Yo. Ah, no sé, alguien está adelantando la mano acá. Dale, dale. Tenemos marcos después. Sí. Estaba pensando en esto de que hablás de suficiente, de sentirnos suficientes en la obra, que siento que estoy de acuerdo en parte por esto de esa elevación moral, para saber que lo que me pasa en la vida puedo afrontarlo, más que nada, que más que nada también es parte de lo que es el duelo, pero a la vez, como que siempre siento que hay una pizca que no deja de llenarse, que es la que nos permite seguir adelante. Ese espacio de mejora, ese espacio de seguir avanzando, como estaba pensando en eso. Hicimos justo con un grupo un test en el momento que decía esto de que tenemos un yo libre, el yo negado, el yo secreto, y ese yo oculto. Ese yo que lo tenemos, entonces somos suficientes, pero todavía no sabemos cuál es, ¿no? Es como esa parte de intriga interna que si bien la tenemos, entonces somos suficientes, como que está todavía por encontrarlo. Gracias por traerlo. En realidad, como yo lo miro, sin llevarte la contra, porque obviamente acá no la tienes. Yo creo que para mí ya está la suficiencia, lo que hay es la experiencia del ser. Es decir, desde el lugar de la cadencia y la ansiedad, yo salgo a buscar algo para completarme. Al principio hablamos de objetos y después viene la carencia ontológica, que es como, no, yo solo me voy a completar cuando papá va. Ahí aparece un vacío, grande o pequeño, pero un vacío. El ser o el alma no está vacío, el alma vino a experimentarse, el alma vino con dones, talentos, impronta a vivirlos. Después hay anhelos y deseos, etc. Por lo tanto, hay un gran cambio que nosotros estamos tratando de plantear, que es de dejar de ir a buscar algo afuera para salir a compartir el regalo que ya sos. Y ahí es donde lo sumo, o lo hilo con lo que trae Marcos, de decir, bueno, definitivamente yo apunto a la excelencia. Por lo menos dentro del protagonista de cambio buscamos tratar de hacer las cosas de una manera impecable y de manera excelente y de manera profesional, habilitando el error, sabiendo que podemos fallar. ¿Se entiende? No es una cuestión de, bueno, quien soy suficiente y listo, chao, me relajo. No. Quien soy suficiente y llevo al mundo mi mejor yo y me animo a crecer y me animo a potenciarme, me animo en aquello que me gusta a buscar la excelencia. ¿Por qué no? Después cuando lo veamos en el rombo plasmado, el rombo viene la semana que viene, es una herramienta donde integra, vamos a integrar lo que vimos la semana pasada, lo que vamos a ver hoy, para poder perseguir esos resultados disfrutando el camino, trayendo mi mejor yo al mundo. Ahí Marcos quizás puedas, podamos empezar a encontrar un punto intermedio. Me gustaría hoy ya empezar con el tema de hoy que se las trae, les cuento. Para empezar les voy a contar un cuento, es un cuento sufí que dice así, existía una tigresa preñada que fue a comer ahí en la sabana africana. De repente se cruza con un rebaño de ovejas, se abalanza, agarra una oveja, la mata, empieza a comer y se empieza a sentir mal, a tal punto que la tigresa se muere y en el momento en que se estaba muriendo empieza a nacer el tigresito. Nace el tigresito, estira las patas, como bien saben en el mundo animal no necesitan otro tigre que lo ayude a vivir. Simplemente estira las patas, la madre todavía tenía leche, empezó a amamantar un poquito, levanta la cabeza y empieza a ver todas las ovejas. ¿Qué hace el tigre? Empieza a hacer lo que hacen las ovejas. ¿Y qué hacen las ovejas? Comen pasto, hablan conmigo, ven los mismos canales de televisión, se visten de la misma manera, tienen los mismos cultos, los mismos partidos políticos. Las ovejas saben que se encuentran juntitas, no vaya a ser que algo malo pase. Por lo tanto, él empieza a vivir y era una oveja más, feliz y contento. Muy parecido al cuento del Rey Leon. Termina, pasa tiempo, se transforma en una oveja adolescente, una oveja tigre adolescente, viene otro tigre con ganas de comer, ve el rebaño, ve un tigre oveja metido adentro del rebaño y dice ¿qué hace este? Acá se abalanza, agarra una oveja, la mata, la tira al lado de un lago, con sus fauces corre, lo agarra el tigre oveja y lo lleva al lado del lago y le dice mirate. Tengo miedo dice el tigrecito, mirate, mirate en el espejo de agua. Se mire por primera vez, se encuentra distinto, se encuentra siendo un tigre. Dice bueno, ahora vas a comer. No, no, no, si vas a comer. No, soy vegetariano, vas a comer. Entonces empieza a comer y dice mmm que rico. Bueno y ahora basta sacar tu verdadero rugido, tu verdadera voz. Porque hasta ahora lo que estuviste haciendo era sacando la voz del rebaño. Entonces dice ¿y cómo se hace? Y tiene que sacarlo adentro. Entonces se prepara el tigre oveja y dice meh, no, esa no es tu voz, esa es la voz del rebaño. Bueno, la historia termina con que de una vez por todas el tigre se animó a rugir desde su propio potencial y su propia voz, su propia y verdadera voz. El cuento replica el camino del héroe o el juego del olvido del momento en que ese humano llega a la sociedad y lo educan, ¿no? Y obviamente para poder ser parte de esa sociedad tiene que ser educado. El tema es que en un determinado momento de su proceso de evolución, se cuestiona cuánto de su vida es más dependiendo de lo que los demás quieran ver de él más que de lo que él verdaderamente es. Entonces el proceso del despertar de la conciencia comienza, en protagonista cambio, desde un lugar muy compasivo con uno mismo, observando, a ver, ¿esto es mío o esto lo heredé? ¿Esta forma, este miedo es mío o este miedo lo recibí de papá y mamá de la sociedad? ¿Sí? Hoy vamos a ver un nuevo paradigma. Hoy vamos a ver algo que nos, de alguna u otra manera, nos atraviesa a toda la sociedad también. Yo la primera vez que vi este módulo para mí fue un gran cambio, gran, gran, gran cambio en mi vida y yo deseo y espero que hoy al final de esta clase lo sea también para cada uno de ustedes, ¿sí? Entonces, el módulo de hoy que vamos a aprender o que vamos a ver se llama cómo ser o cómo pasar de un rol de inacción, de impotencia o de victimaje, hacia un rol de poder personal, siendo actor de tu propia película y siendo el protagonista de tu propio cambio, ¿sí? De víctima a protagonista. Por lo tanto, lo primero que yo les voy a invitar es a que nos sumerjamos primero para poder encontrarnos. Si yo les digo a ustedes ahora, che, ustedes son unas víctimas, primero me van a sacar cagando, segundo me van a decir, ¿quién carajo te crees que sos para decirme víctima? No, lo primero que va a haber va a ser la defensa. Por lo tanto, tenemos que ir muy a poquito para poder abrir las corazas para yo poder encontrarme, para después poder salir, ¿sí? ¿Vamos bien? Por lo tanto, yo les voy a pedir que ahora piensen, obviamente nada de ustedes, pero sí piensen frases favoritas que ustedes hayan escuchado de la víctima o el rol de víctima. Vamos, escucho. No es mi culpa. Muy bien, la culpa es tuya o no es mi culpa. Gracias. Siempre me pasa a mí o esto me lo hacen a mí. Total. No me lo merezco. No me lo merezco. ¿No? Claro. ¿Qué más? ¿Por qué a mí? ¿Por qué a mí? Dios, una, dame una, una sola. No me quemé. ¿No? ¿Sí? ¿Qué más? ¿Qué otras? Es mala suerte. Claro, total. Esto es dinero que me tocó. Claro, vieron que históricamente y educativamente siempre nos enseñaron, ¿qué nos enseñaron en el colegio? Los motivos por los cuales cae el marcador. ¿Por qué cae el marcador? Por el peso. La ley de gravedad. ¿Por la ley de gravedad? Sí o no. El otro día estaba con mi hija, ¿no? Que justo, esto fue el año pasado, donde de repente llego al auto y tenía un arañazo de Wolverine en el baúl. ¿Sí? El mío, mi auto. Entonces la veo a Joaquín y le digo, Joaquín, ¿qué pasó acá? No, es que justo estaba sacando el auto de la cochera y Alberto me habló. Ah, ¿y? No, y justo se cerró la puerta del garage arriba del baúl. Ah, claro. La culpa es de Alberto y la culpa es del portón que se le cerró. ¿No? Es así. O sea, Jacinta el otro día tenía que ir al hockey, se despertaron tarde, se despierta y la empieza a putear a la madre. ¿Por qué? Porque se quedó dormida la madre. Entonces, claro, yo no soy responsable de mi vida. Yo encuentro un culpable, producto por el cual yo no puedo hacerme cargo o no puedo alcanzar el resultado que yo quiero. Por lo tanto, este resultado depende otras personas para yo poder lograrlo, ¿si? ¿Coinciden? Ese es un poquito el rol de la víctima. La víctima nunca va a decir el marcador cae porque lo solté. Se cuenta la historia de afuera hacia adentro. ¿Por qué llegaste tarde a la reunión? Típico. ¿Por qué? El tráfico. El tráfico. O sea, yo nunca voy a dar una respuesta diciendo no fui previsor del tráfico que siempre hay en la Panamericana o en Buenos Aires y este es el motivo por el cual yo llegué tarde a la reunión. Lo primero que decimos es no, tuve que llevar a mis hijos al colegio. Tengo que ir al médico. Nunca voy a decir quiero ir al médico porque tengo que hacerme ver o quiero hacerme ver el riñón que está funcionando mal. Hay una historia que nosotros nos contamos a nosotros mismos, obviamente heredada, heredada esa historia, en donde nosotros no somos actores principales de mi película. ¿Se entiende o no? Yo les conté la semana pasada el cuento del taxi atrapado en la 9 Julio, ¿se acuerdan? Donde de repente, claro, estoy cagado porque mi paz, mi felicidad depende en este momento del tráfico. Para yo poder recuperar esa paz y esa felicidad tiene que desaparecer el tráfico, esta es la víctima. La víctima, su felicidad, su valor depende de lo que suceda afuera. Por lo tanto, aparece un altísimo grado de impotencia, como mínimo, después vamos a ver qué otras emociones se desprenden de esa impotencia. Pero si existen una de las cualidades fundamentales del rol de la víctima es precisamente la ausencia de responsabilidad. Para la víctima, encontrar el culpable es sinónimo de encontrar la solución a su problema. Por lo tanto, la persona, muchas personas en víctima se quedan años, ¿no?, espectando que el resultado, la solución provenga de afuera hacia adentro, porque ellos no tuvieron nada que ver. ¡Tremendo! ¿Estamos bien o no? ¿Algún comentario hasta acá o algo que quieran aportar? Ahora vamos a hacer un ejercicio, pero algo que quieran traer, tengo un montón de ejemplos, pero me gustaría por ahí intercambiar un poquito con ustedes. ¿Qué dicen? Juan, vos tenés algo parecido, no sé, ¿habilitó el micrófono? ¿Algún comentario acá? Delphi, vos, que tenés el micrófono abierto. ¿Yo? Sí. Sí, sí, coincido totalmente con vos, pero sigo igual resistiéndome a esto porque a veces siento no como víctima de circunstancias. Yo personalmente en este momento de mi vida me siento como medio una víctima, y lo digo, la víctima está siendo una víctima, responsabilizate, volví a tu poder. Pero hay veces que la circunstancia hace a personas, eso es un tráfico, pero hay veces que cuando es una entidad, es una persona, a veces me llevo a echarle la responsabilidad al otro. Perfecto, bien, eso, gracias, gracias, eso necesito que se vean ahí. No, pará, yo no te compro tanto, yo necesito o quiero seguir pensando. Quiero comprarlo porque lo estoy trabajando en mí, o sea, lo quiero hacer, pero a veces me... Obvio, recontra. A ver, el traspaso no es estático, no es que una vez que vos ves esto te vas a quedar acá para siempre. Lo que sí vamos a ver es que existe una posibilidad que muy probablemente ya no hay marcha atrás. Después esta clase es como que es muy difícil, ¿no? Ya vamos a ver, por eso no quiero espolearlo. Pero miren, y también para contarles algunos ejemplos, y de hecho yo les voy a pedir también que ustedes traten de conectar con su propia víctima, un caso que yo tuve cuando salí de las finanzas, cuando salí del Citibank me puse a asesorar financieramente a clientes y me sumé a una oficina donde había un socio mayoritario, ¿sí? Donde él cobraba las comisiones que generábamos y después repartía los diferentes asesores financieros, ¿sí? Lo concreto es que tuvimos un día una discusión por plata en donde yo obviamente estaba absolutamente convencido que el acuerdo que habíamos generado era claro y que esa plata me correspondía. Y él decía que no, que la plata le correspondía a él, pa, pa, pa. Bueno, nos juntamos, le digo, che, me parece que esto... Bueno, empezamos a intercambiar, pa, pa, pa, la conversación empezó a subir de tono y al final me responde y me dice, mirá, ¿sabes qué? La plata la tengo yo en la cuenta, por lo tanto, hace lo que quieras. Yo ya no discuto más con esto, por lo tanto, andate y otro día lo hablamos. Bueno, lo concreto es que me fui a casa con la vena así, ganas de matarlo, una impotencia, una rabia, ganas de morderlo, ¿sí? No me voy a contar el final de la película, obviamente, pero sí voy a necesitar que ustedes traten de conectar con alguna conversación o con alguna situación de su vida, como en el caso de Delfi recién que acabé de contar, estoy buscando las preguntas para que se guíen. Traten de conectar con alguna situación de su vida en donde hayan estado en este rol de inacción, ¿sí? En este rol en donde ustedes no tienen, obviamente, absolutamente nada que ver. Entonces, hacerte estas preguntas de manera individual. Pregúntate, ¿qué fue lo que te enojó? ¿Quién fue el culpable de ese enojo? ¿Qué daño te causó en concreto? Y las preguntas están ahí, ¿sí? Puedes ir a la última situación, conectarte con alguna situación que te haya generado enojo, puede ser la cola de un banco, puede ser la última conversación con tu suegra o con tu pareja o con quien sea. Una situación en donde vos definitivamente te hayas sentido perjudicado, en donde definitivamente vos no tenés nada que ver, ¿sí? Te voy a dar dos minutitos. Si no es actual, no importa, busca alguna situación donde te hayan cagado en tu vida, inclusive que sientas que pasen el resentimiento, que estás con bronca por esa situación. Una traición, no sé, un robo, lo que sea, cualquier situación que vos te hayas sentido completamente impotente. ¿Sí? ¿Vamos bien? Muy bien. Si no están mirando, no importa, no se preocupen. Esperen que me estoy viendo en pantalla completa. Ah, pues me voy a sacar. Bien. Traten de ver acá qué comportamientos y o acciones tuvieron o ejercieron cuando estuvieron en ese momento. ¿Qué hicieron? ¿O qué te dieron ganas de hacer? ¿Cuáles fueron tus acciones, tus actitudes? Les podemos saber emociones, pero acá yo necesito que te enfoques en las acciones. ¿Sí? Dar la defensiva, diría. Muy bien, defensiva. ¿Qué más? Alejarme la situación. Muy bien, irme. A las puteadas, obviamente, ¿no, Marcos? Por lo tanto, puteadas, insultos. ¿Qué más? Vamos a ponerlo en emociones después. ¿Cuáles? Atacar. ¿Atacé? Muy bien, claro. ¿Atacé? Resignarse, como hacerlo por obligación y luego que aparezca el enojo. Muy bien, me sentí obligada, claro. Y ahí hablaste de otra emoción. Resignación y enojo. Claro, muy bien. ¿Qué otra? Sumisión, considero que no. Claro, muy bien. Molencia. Pavo, ¿qué decías? El micrófono lo tenés, no sé, yo por lo menos no te escucho, no sé. ¿Ustedes lo escuchan? No, no se puede escuchar. Escribieron el chat y lo vemos. ¿Qué otra? ¿Qué otras actitudes aparecen acá? Obviamente la búsqueda del culpable, ¿no? Culpabilidad. Ustedes no tienen nada que ver ahí. Culpable es el otro, ¿no? Claro, levantar la voz, dice Paula. Levantar la voz. Culpabilidad. ¿Ganas de pegar? ¿A alguno le surgió el instinto asesino acá? ¿Cómo una milésima de segundo? Es una milésima de segundo, por suerte. Vamos a ver también cómo funciona eso. ¿Ganas de matar? ¿De romper? ¿Ganas de romper? Total. ¿Algún tema? Claro, ¿ganas de tirarte algo? ¿Ganas de saltarte el cogote? El otro día estaba acá, yo ando en bici. ¿Lastimar? El otro día, miren, el otro día estaba andando en bici acá en Mezcobar, yo agarro la 25, me voy a estar al Paraná, el otro día estaba yendo así, tengo una mountain bike, y en mi carril no había nadie, y de repente veo que en el otro carril había un auto y había un furgón atrás tratando de pasar al auto y venía muy lento. Me vio a mí y se mandó a pasar igual, no había ni banquina. Si yo no me corría a la banquina, que no había, porque me corría el pasto, bueno, me llevaba puesto. Pero aparte lo hizo a 15 metros. Bueno, hace mucho que no me pasaba desearle la muerte a una persona. Después obviamente me corregí porque después vamos a ver por qué, porque esos pensamientos yo creo que son para el otro, pero esa mugre, ese veneno, me lo quedo yo, ¿entendés? Entonces ahora vamos a ver cómo funciona. Pero hace mucho que no me pasaba, lo dije, quiero que te mueras, me quedé con mucha vena, estaba como absolutamente impotente. ¿Sí? Bien. ¿Puedo plantear algo? Yo en la clase pasada no estuve, no logré presentarme, así que hola a todos. Yo vengo de un proceso de burnout total, estoy en este momento en una licencia psiquiátrica de las de verdad, no las dibujadas, me he dedicado hace cinco meses más o menos. Yo estoy en un proceso de mucho replanteo donde yo un poco salí de la víctima, un poquito caucheado, apenitas, pero me pasé para el otro lado, ahora considero que soy el culpable de todos los males del universo, o sea, cuando pasan estas cuestiones de injusticia, el reclamo viene a mí de que no tuve las herramientas de resolverlo, no entro en la... y es peor. Ahí vamos, tranqui, que fuiste al otro lado no importa, igual ya vamos a ver, ya vamos a ver, no quiero espolearnos, tranqui. Pero por eso es que lo tiraba, porque no sé si está acá este tema. Lo vamos a ver, sí, tranquilo, sí, no quiero entrar ahora a caucharte, por ahora. Ok, gracias. Bien, ¿algo más acá? A mí me pasa esto de inhabilitar al otro, como que enseguida pierde... Inhabilitarlo. Indiferencia, inmuniarlo. No sé si inmuniarlo, pero bueno, me pasó con mi jefe, le di mi punto de vista, después me callé y después como que la persona empieza a perder peso para mí, ¿no? Muy bien, ¿qué sería entonces? ¿Inhabilitarlo o no? No sé cómo sería. Bueno, inhabilitarlo, sí, puedo poner inhabilitarlo. Como rebajarlo también. Rebajarlo, perfecto, me gusta rebajarlo. Sí, como te quito, te quito, no sé, te quito respeto. Bueno, muy bien, vamos a esta parte que es interesante. Emociones, ¿qué emociones aparecieron? Acuérdense que la emoción es la emotion, lo que aparece como automático, que ni siquiera es nuestro, es bien antiguo, ¿no? ¿Cuál es la primera que aparece? Obvio, más que obvio. Rabia, enojo. Claro, rabia, enojo. Impotencia. Claro, impotencia. Total, angustia. Frustración. Descontrol. Vamos a poner acá el descontrol, que es una acción. Ah, perdón. Bronca. Bronca es prima hermana del enojo, como podemos ver. Tristeza, definitivamente, algo perdí. Total. Fastidio. Fastidio, que es prima hermana de acá de estas emociones. Miren, vamos a esta cadenita que es espectacular. Imagínense, yo estoy dando la clase acá, remanija, ¿no? Todas las pilas Y hay uno que levanta la mano y dice Che, tu clase me parece un bodrio Yo estoy así, tranquilo, que se yo Y no sé Que alguno se copie ahí Guille, vos que estás ahí con el micrófono Che, pará, tu clase me parece un bodrio Dale, estoy así Bueno, bueno, enojo, que se yo Dale Guille, dale, decime Decime Ah, tu clase es un bodrio Miren, ¿saben cuál es la diferencia? ¿Saben cuándo nace esta cadena? Con el fastidio, que es la primera emoción Es una comisura de labios Miren Lo voy a repetir Es muy sutil, pero es esto Ahí ya comienza El cuerpo del enojo Se ve como Pará, ¿escuché bien? ¿Viste? ¿Escuché bien o me dijo que mi clase es un embogón? Bueno, yo sigo, me hago boludo Pero él vuelve a repetir, ¿no? Yo sigo, dale, Guille, vos insistís Che, me parece que ponele pila Porque la verdad que así no estamos yendo a ningún lado Dale ¿Cómo es esto de las emociones? ¿No? Entonces, Guille, ¿qué querés decirme? Lucio, no La verdad que me estoy revolviendo con tu clase Ahí el fastidio Pasa a ser bronca Barra enojo Miren, ¿cómo funciona biológicamente? Biológicamente El cuerpo está preparado De hace milenios Para estar en este tipo de situaciones Es lucha o huida Por lo tanto ¿Qué empieza a hacer la sangre? La sangre empieza a salir del cerebro Y empieza a dirigirse a las extremidades Precisamente Para la batalla o para salir cagando Si yo me encuentro Con un luchador de UFC No me voy a hacer el loco, voy a salir cagando Si yo me encuentro con una persona que de mi estándar Puedo más o menos batallar Pelearé Esto históricamente está medido de esa manera ¿Sí? La rabia, que es el tercer paso De esta cadenita Ya estoy lanzado para la batalla De hecho, piensen, ¿dónde van sus rabias? ¿Dónde se acumulan sus rabias? Cuando están con rabia Pues esto es moneda corriente Esto lo tenemos todos los días ¿Dónde vamos a laburar? The Matrix is everywhere De Morpheus Todo el tiempo estamos en esta energía ¿Sí? ¿Dónde van sus rabias en general? ¿Qué parte del cuerpo? La garganta Las manos Los puños La mandíbula El estómago ¿Saben por qué? Es muy simple de darse cuenta La mandíbula porque bien del mono Gane morder O también la garganta Pues no sale lo que tengo para decir La putiada Lo que sea ¿Se entiende? Todas esas emociones están obviamente Generadas por la emoción principal Que es la impotencia Nace de una creencia fundamental Yo no puedo Hacer nada Frente a lo que está pasando No hay una acción Que yo pueda llevar a cabo Para poder resolver Este problema ¿Se entiende? Esa emoción A eso iba yo cuando dije Descontrol hoy En este enfoque de esa idea Como que no tenés control Sobre lo que está pasando Entonces sentís esa impotencia Exacto Y se entiende que no puedo hacer nada Frente a lo que está pasando Y por ende como no puedo hacer nada Me agarra mucha rabia Y termina siendo una espiral de mierda Como lo llamo a veces Tal espiral expansivo Y tal espiral de mierda Una tras de otra Se llena de mierda Y literalmente se queda En todo el estrés En la nuca, la mandíbula, el bruxismo Y literalmente El sistema digestivo Que tampoco sale del cuerpo Toda la mugre Que se queda estancada Energéticamente, emocionalmente ¿Se entiende? No sale por acá, no sale, no sale Entonces se queda No hay todas me parece Cuando a mí me operaron de la cadera Cuando yo voy al diccionario emocional Si les interesa este tema Y les llama la atención Busquen en el diccionario emocional Y sana Y ponele tu Tu enfermedad barra Tu desafío de salud Que venís cargando hace rato El mío era Artrosis de cadera De hecho me operaron Cuando fui a ver al médico me dice Pero vos tenés una cadera, un flaco de 70 años Bueno, mucho rabia, qué se yo Los médicos tradicionales te van a dar la mirada De la medicina tradicional Cuando vas a un médico O patolístico y demás Lo que es la enfermedad de la cadera Sobre todo en mi cadera Tenía que ver con la ausencia de rotación Por un lado Y por otro lado también con rabia Rabia Acumulada en el cuerpo Que tenía contra otra persona Una rabia muy antigua ¿Sí? Por eso también empezar a observar las emociones Como camino para, perdón, las enfermedades Como camino para sanar Conectar con tu emoción Para poder sanarte También forma parte de este camino ¿Sí? Empezar a sanar Aquellas antiguas heridas Empezar a reinterpretarlas Ahora vamos a seguir con esto Miren, por lo tanto En esta cadenita Termina En un lugar de muy poca conciencia Que es la ira En la ira yo ya no pienso La sangre se fue a las extremidades Y yo reacciono Pero la ira Les pregunto ¿Nació en este momento con esta situación? ¿O la ira es producto de haber acumulado Y acumulado y acumulado Y acumulado y acumulado Siempre cuando voy a las empresas Y traigo este tema Es muy común que me digan los empleados Bueno, a veces sale toda mi rabia Como no puede salir En el trabajo A veces llevo a casa y por ahí Mi casa es un infierno Puteo a los chicos, no les tengo paciencia O lo que sea Eso es acumular Y sale, inminentemente en algún momento sale Y es por eso Que nosotros acumulamos Porque a veces no podemos resolver Porque si sale el indio Termina explotando todo Y si me lo guardo termino implotando todo ¿Sí? Por lo tanto, el vivir a diario Con estas emociones Termina siendo mi propio veneno ¿Coincide o no? Más menos ¿Coinciden? ¿Sí? Bien, hasta mañana Arréglese con lo que puedas No, mentira Vamos a avanzar un poquito más ¿Sí? Es importante que lo veamos Por lo menos trata de verte en algún dominio de tu vida Donde vos te ves acá A mí sigue pasando, hace 22 años Empecé con esto y A veces me saco, viste, con algunas situaciones Con algunas cosas que me pasan Sobre todo a veces con Lo que más me saca en este momento son las peleas De mis hijos Entre ellos Peleas por pelotudeces, por ejemplo ¿Quién va adelante en el auto? Me saca, no sé, si alguno tiene la solución Dígamela, pero me saca Me saca Se termina matando por ver quién va adelante en el auto Yo era igual Pero bueno, no importa Bueno Vamos a vernos Vamos a sumergirnos Lo que queda claro, lo que me gustaría que quede muy claro acá Es la impotencia ¿Sí? Cada emoción viene a mostrarme Una creencia, acuérdense La creencia detrás de la rabia es la injusticia ¿Esto es injusto? ¿O esto no debería estar pasando? Hay algo que no dije que es transversal Bien importante Culturalmente e históricamente Nos enseñaron que la rabia es mala O por lo menos a mí ¿Alguno más le enseñaron que la rabia es mala? Que está mal ser rabioso, que está mal expresar tu rabia Que está mal, bueno ¿Para qué carajo entonces el cuerpo humano inventó la rabia? Precisamente Para defender lo que te importa Un ser humano Sin rabia es un ser humano Que no puede defender su dignidad Ni su respeto Ese es el problema que tenemos Cuando nosotros anulamos nuestra rabia Que no nos hacemos respetar La rabia es aquella emoción Que nace precisamente para defender Tus valores Yo siempre digo que protagonista de cambio nace la rabia ¿Y rabia de qué? Y de ver que como humanidad nos estamos yendo al carajo Y de ver que tenemos un país espectacular Como es Argentina Y no podemos jugar en equipo O sea, rabia La rabia vos podés usarla para dañar O podés usar Toda esa energía para construir también Siempre y cuando vos puedas conectar Con el valor que esa rabia Quiere defender La rabia destruye al culpable O la rabia Construye la solución A ese problema ¿Sí? Una vez tenía un alumno que Empecé 2 que me dijo Esto pasó hace unos años Me dice, no Lucho Yo no sé muy bien, no sé para qué existo Vos hablás mucho de cantar tu canción De vivir con propósito Con sentido, pero yo la verdad que no sé para qué existo Digo, ¿Qué es lo que te da rabia? ¿Qué es lo que más te da rabia en tu vida? Lo que más rabia te da en tu vida Y lo que más rabia Me da en mi vida A producto de mi historia Lo más cercano es la violencia A la mujer Perfecto Ahí está tu propósito, ahí está tu sentido De hecho hoy el tipo es abogado Aparte es coach Y trabaja fundamentalmente en temas De violencia de género ¿Se entiende o no? Desde su valor en juego Desde su rabia se dio cuenta ¿Cuál es el valor en juego? ¿A qué vino en este caso él al mundo? Y haciéndose cargo De ese valor lo puso en práctica No quiere decir que Yo no sé cuál es el mío Tranquilo, después vamos a ver Va a haber tiempo para indagar Y para conocerme, traigo ejemplos Bien Vamos a borrar un poquito esto A mí me gustaría entender un poco la lógica De la víctima Es decir, ¿Cómo piensa La víctima cuando opera Desde su cabeza Lo primero Que aparece en la víctima Es la resistencia ¿Coincide o no? La víctima dice, yo me resisto A lo que está ocurriendo Esto está ocurriendo No debe estar ocurriendo Yo me resisto Me resisto a que el pelotudo este de mi socio No me dé la guita que quiero Me resisto a que mi hija Me haya rayado el auto Con el Con la puerta del garage Me resisto a que me encierren Me resisto a una enfermedad Hay una resistencia Pero aparte de la resistencia Automáticamente la víctima Se da vuelta y observa La posibilidad de encontrar un culpable Desde esa gran trampa Que hablábamos hace un rato Que es de la creencia, que al encontrar el culpable Yo me voy a hacer cargo de la solución de mi problema Unos años atrás me fui a laburar a Salta Con una empresa de telecomunicaciones Muy conocida Que aparte tiene televisión en cable Bueno Grupo de 30 15 y 15 estaban en la sala En este grupo Había un señor mayor Tenía 70, 65, 70 Era de los que hacían los cables Bueno llegó Una cara de orto Se le caía Esa persona que tiene incrustada Este cuerpo de rabia Después se incrusta en la cara Hasta para reírse tiene cara de ojete Esa persona que Que parecen bulldogs Con el seño fruncido Van por la vida con el seño fruncido Están enojados, que te pasa nada Bueno El llegó así a la clase Llegó Inclusive a las puteadas Nos hacen perder el tiempo No se que Bueno, conocen la historia De estas personas Generalmente están en Pharmacy Donde están puteando hasta por el cajero Por todo, supermercado Bueno Lo concreto es que Del otro lado Estaba en la avenida opuesta Literalmente, esto es una historia real Estaba un adulto mayor Completamente Agradecido, que lindo Y empezaban a enviarse a nosotros Era Para el grupo, este era el viejo Osco Para El de este lado El de este otro lado era El viejo contento, feliz Obviamente A este no lo ninguneaban Estaba lleno de amigos, se pasaban el mate Cuando empezamos a ver Todo esto Víctima protagonista Y empezamos a Sobre todo A evidenciar el rol de la víctima Una de las cosas que hace la víctima Cuando se ve en riesgo Es atrincherarse Pues no voy a hacer que yo Tenga que asumir Que gran parte del problema Tiene que ver conmigo Entonces, ¿qué hace? La víctima se atrinchera más todavía Y se posiciona más en su verdad Y en su razón Y le echa mucho más la culpa al otro En Argentina Aparece mucho de esto Siempre tiene que venir el salvador A hacerse cargo De los problemas generados por la vida Yo no tengo nada que ver, yo argentino Yo nací en esta familia carente O yo nací en esta familia donde me golpearon De chico No estoy invalidando El dolor No estoy invalidando Lo ocurrido en la víctima ¿Se entiende? Lo que digo es que las personas muchas veces en víctimas se quedan pegadas a la situación sin encontrar una solución a su propio problema. Esa rabia que ocurrió en un determinado momento se termina transformando en el estado anímico del resentimiento. El resentimiento es esa copita de veneno que le deseo al otro pero que me tomo yo todos los días. Entonces resiento y resiento y resiento porque claro, yo no tengo nada que ver. El responsable de recuperar mi felicidad y mi paz es esa persona que me cagó la vida. Lo que no te das cuenta es que te cagó la vida una vez y vos estás eligiendo que te la siga cagando una y otra y otra y otra y otra y otra y otra. Si te quitó el poder personal, te lo quitó una vez y nunca más te lo devolvió. Pero no te lo devolvió porque vos no querés que te lo devuelva. Vamos a ver ahora en un ratito, vamos a ver por qué no querés que te lo devuelva, si se entiende. Porque yo estoy entendiendo la lógica de la víctima. A la víctima vos estás manejando con el auto. Viene un auto y te encierra. La causa es el que te encierra con el auto. El efecto soy yo que reacciono. El causante de mi enojo no es mi interpretación, no es mi cabeza. Es el flaco que me acaba de encerrar. Entonces él es el que me está quitando mi paz. Él es el que está quitándome mi felicidad y mi tranquilidad. Por lo tanto, como él es el dueño por este rato de mi felicidad y mi paz, yo tengo que ir a recuperarla. ¿Y cómo voy a recuperarla? Controlando, puteando, bajando la ventanilla, la puta que te parió, me robaste mi paz, dice la víctima. ¿Se entiende? Y eso es lo que hacemos. Por un rato perdemos nuestra paz y nuestra felicidad y se la regalamos al mundo. A nuestro cliente, a nuestro jefe, a nuestros hijos, a nuestra pareja y literalmente al mundo. Me encuentro con un montón de alumnos que siguen expectando que suceda algo en su vida de afuera hacia adentro para poder salvarse o para poder lograr que les sucedan las cosas que espera. Otra empresa, ya más conocida, por eso no voy a dar el nombre. Voy a una charla, empleados de hacía 20 años también. Un empleado que venía pidiendo el puesto de director. Vemos el módulo del víctima protagonista. Reclamaba siempre que tenía las mismas conversaciones de feedback a fin de año. Quiero este puesto. La empresa dice no, no te lo vamos a dar. No te lo vamos a dar y siempre puteando y siempre papapá, papapá. El culpable es mi insatisfacción en la empresa, es mi jefe que no me valora, que no me reconoce, ¿no? Y no se da cuenta que hasta 17 años seguiría en el mismo pozo de mierda. Sin que pase nada distinto en su vida. Esto es lo que nos pasa cuando estamos en ese lugar. Los años pasan. Como yo no soy el dueño de mi felicidad y de mi paz, como mi felicidad y mi paz depende de que mi jefe me elija para ese puesto, yo no tengo nada que ver, es mi jefe. Entonces yo sigo espectando siendo actor de reparto en mi propia película. Uno de los grandes problemas que tiene la víctima es el traslado de la responsabilidad. Por lo tanto, su propia impotencia. ¿Se entiende o no? ¿Sí? Yo le traslado la responsabilidad de mis problemas a otra persona, al mundo, al presidente, al país. Yo no tengo nada que ver. Yo hice las cosas bien. Yo estudié, yo trabajé, yo cumplo con mis acciones. Sí, pero eso no alcanza para resolver tu problema. Mientras vos no te das parte de la solución de tu problema y vas a seguir en un lugar de espectador de mucha impotencia. El problema es tuyo. Una vez con Felipe, tuvimos una de los Felipes del medio, también la madre le había pedido que le compre una resma de hojas para hacer un trabajo práctico en el colegio. Entonces llega la noche Felipe, la madre se había olvidado. Entonces, ¿qué te pasa Felipe? No, ¿te das cuenta mamá? No, no pensó en mí, se olvidó de comprar la resma y mañana no puedo presentar el trabajo práctico. ¿Te das cuenta? Bueno, Felipe, ¿quién tiene la culpa? Mamá, obvio. ¿Quién tiene el problema? Y el problema obviamente es de mamá. Yo no tengo nada que hablarle. Yo le dije que ella me lo compre para papá. No, Felipe, el problema lo tenés vos. Mientras no te des cuenta que la solución también la tenés vos, vas a seguir expectando que, ¿no? Y esto es lo que hacemos. Si nos va mal en el colegio, nos cagaron. Si nos va bien, ¿no? Aprobé. Históricamente es esa la historia. ¿Sí? ¿Vamos bien? Perdón que interrumpa. ¿Viste ese ejemplo en la tip? ¿Me saqué un 10 o me puso un 3? Exacto. Pero eso, de vuelta, es cultural muchachas y muchachos. Démonos cuenta que la única manera de empezar a cambiar esto es precisamente dándonos cuenta. Es estando atentos a las historias que nos contamos. Es estando atento a esa cotorra que aparece en mi cabeza a la hora de hablarme a mí mismo. Todavía ni siquiera salimos del rol de víctima. Pero sí por lo menos empezar a darme cuenta en qué dominio de mi vida yo me veo en víctima. Bien, ese es el primer paso de todo. Reconocerme que estoy ahí. Estoy en la inacción. Estoy en un lugar que… Pregunta es… ¿Por qué a veces… Sí, María. No sé si vos sos víctima, pero cuando decís por qué a mí, a mí me tengo situaciones, decís por qué a mí, y no sé, que no son pavadas, ¿viste? Sí. Y entonces, a veces vos no podés cambiar esa situación porque es así, es la que te tocó. Pero sí podés… Que no lo logré, pero tengo el concepto, lo tengo, pues lo tengo que ejecutar. Bueno, salir del lugar de víctima. Es la que te tocó y hacer lo que podré con eso. Ahí vamos, ¿verdad? Yo no tengo filtro y no tengo vergüenza. Desde, por ejemplo, mi hijo que tiene autismo. Digo, la puta madre, porque a veces se complica la vida, vos tenías otro plan de vida, decís… Voy yo. Y entonces te pones, ¿por qué a mí? Posta, ¿eh? Hombre, también me encontré un tumor en la cabeza, me lo sacaron y… Pero la verdad que me distraen a mí, no sé si salís del quirófano y decís, la concha de la lora, ¿por qué a mí? Claro. La verdad es que no lo puedo cambiar. El tumor está, el chico tiene esa condición, lo que sí puedo cambiar es salir del lugar de víctima y decir, bueno, ¿qué puedo hacer con esto? El por qué es la gran pregunta que tiene la víctima muy a mano. No el para qué, es el por qué. Y de vuelta, no hay que tener prejuicio ni miedo de reconocernos en víctima. Y de hecho, nos vamos a dar cuenta que hasta no está mal estar en víctima un rato. Es completamente necesario. La verdad que cuando me dijeron, no sé si salí del quirófano y yo tenía dos piquitos… Obvio. Obvio. Eso es importante, ¿eh? Porque si no, parece como que, no, bueno, yo tengo que estar siempre, como le pasaba a Guille, yo siempre tengo que estar, ¿no? Responsable y tengo que ser el que, ¿no? Encuentra la solución a mis problemas no para, ¿sabes qué? Fui perjudicada. Sí, realmente es sano también. Es importante inclusive también para poder sanar la pérdida. La tristeza existe precisamente para eso. Si vos te la salteás, no sanas la pérdida. Detrás de todo esto, las emociones son esas, es impotencia. Pastillo, bronca, enojo, rabia, ira, trabajo, tristeza. La tristeza es la emoción que viene a mostrarte que algo valioso perdiste. Al menos una ilusión, al menos una expectativa perdiste. Yo en el auto, no sé, me encierra, me choco y tenía la ilusión de llegar temprano al laburo o me agarra tráfico, tengo las putiadas. Algo perdí también, ¿se entiende o no? Inclusive ya vamos a ver qué es. Impotencia, fastidio, bueno, rabia, tristeza y abajo de todo miedo. Pero bánquenme porque no quiero adelantarme demasiado. ¿Sí? ¿Estamos bien? Me gustaría mostrarles la primera parte de una película. ¿Sí? Una película en donde no va a quedar absolutamente ninguna duda del rol de la víctima, ¿no? De esta altura. Está acá. Bien, ahí va, ¿eh? La motición no alta. ¡Oh, Sammy, estás rompiendo mi corazón por todo el circuito que tienes que hacer! ¡Pero no te preocupes! ¿No te acuerdas? ¡Claro que sí! ¡Vamos! ¡Vámonos! ¡Bien, chicos! ¡Es tiempo de que me dieran un día con la mariposa! ¿Quién está conmigo? ¡Gracias, Charly! ¡Amor, llévate a la mariposa! Estoy en un cuarto muy abasto de tu cara ¡Gracias, chica! ¡Igualmente tanto! ¡Tengo queBrysan ir conmigo ahora! ¡Dame todo tu corazón! ¡Vámonos, seven! Soy la persona más potente de la ciudad, ¡charly Lovinton! ¡Lo deja aquí en casa! ¡Ya está bien chico! ¡Vámonos, siete particulares! ¡Es Bryson! ¡Vámonos a bailar! ¡Vámonos aquí, muchachos! ¡Vámonos aquí! ¡Tenemos que ir a la ciudad! ¡Vámonos aquí! ¡Vámonos aquí! ¡Vámonos a bailar! ¡No me gusta una mariposa tan grande! ¡Es una mujer de un peso extraordinario! ¡Tiene un apetito peculiar! ¡Como chicas viejas! ¡No! ¡Es una mariposa dura! ¡Pink! Los viajes del mundo pueden ser vistos en cada pulmón de su cuerpo, de la cabeza y de la pierna. Y ahora, señoras y señores, ¡un grupo! ¡Una versión de la nación! ¡Un hombre! ¡Pueden llamarlo así! ¡El que Dios mismo se ha convertido en él! ¡Les doy a ustedes el hombre sin vida! ¡Un abrazo! ¡Eres una mariposa! ¡Cállate! ¿Qué pasa con ti? Todo bien. No hay problema. Es mi culpa. Quizás me he quedado un poco cerca. ¿Eh, amigo? ¿Qué pasa? ¿Qué pasa? ¿Qué pasa? ¿Qué pasa? ¿Qué pasa con ti ahora? ¿Puedes guardarte algo antes de la próxima? ¡Gimli! Real mariposa. Real mariposa. Me parece que te has cambiado la mente por ir a uno de esos shows fantásticos. ¿Eh? ¿Qué dices? ¿No sabes nada? ¡Eso fue maravilloso! Te quedaste en el show de los mariposas. ¡Mariposa! ¡Mariposa! ¿Me oyes, Will? Tengo hambre. ¿Me pones un poco de canela? Un hombre, si lo puedes llamar así, al que Dios mismo se ha convertido. ¡El hombre lingüístico! ¡Qué dulce! ¡Qué dulce! ​​​ ​R3-D2​ ​​ ​​​ ​¿Te lo puedes dar?​ ​​ ​​​ ​Tengo mucho tragos​ ​​ ​​​ ​Pero es más fácil porque eres tan fuerte​ ​​ ​​​ ​¡Ah! ¡Hay un detenido en el truco!​ ​​ ​​​ ​¿Qué?​ ​​ ​​​ ​Bueno ahora, mira esto.​ ​​ ​​​ ​Esto es maravilloso.​ ​​ ​​​ ​¡Ah! ¿No se puede hacer un truco con eso?​ ​​ ​​​ ​Hola, ¿qué tienes?​ ​​ ​​​ ​Hola.​ ​​ ​​​ ​¿Dónde estás, amigo? Bienvenido.​ ​​ ​​​ ​¿Puedes tocar el piano ahora?​ ​​ ​​​ ​Puede que lo haga.​ ​​ ​​​ ​Espera un minuto.​ ​​ ​​​ ​¿No tienes una escena de escena aquí?​ ​​ ​​​ ​¿Qué quieres decir?​ ​​ ​​​ ​Todos los circos tienen una escena.​ ​​ ​​​ ​La gente viene desde todos lados para vernos.​ ​​ ​​​ ​¿Y por qué vienen, amigo?​ ​​ ​​​ ​Para ti podría ser diferente.​ ​​ ​​​ ​No.​ ​​ ​​​ ​No hay nada inspirador​ ​​ ​​ ​sobre las maravillosas perfecciones​ ​​ ​​​ ​en este juego.​ ​​ ​​​ ​Digo, bien, estamos contentos aquí,​ ​​ ​​​ ​y puedes decir lo que quieras.​ ​​ ​​​ ​Pero voy a hacer una escena diferente.​ ​​ ​​​ ​Y ahora, una de las mejores​ ​​ ​​ ​espectáculas de la humanidad​ ​​ ​​​ ​que he visto.​ ​​ ​​​ ​Me da un placer presentar​ ​​ ​​ ​a Ana Guinovier.​ ​​ ​​​ ​¡¡¡YNI CARLA!!!​ ​​ ​​ ​Y al menos no te va​ ​​ ​​ ​a ocurrir​ ​​ ​​​ ​¡¡¡ENRIQUECE!!!​ ​​ ​​​ ​¡¡¡EL MÁSTER DE LOS JUEGOS DE TAPIZ!!!​ ​​ ​​​ ​¡¡¡EL MÁS VALORADO PERFORMANTA DE LOS AÑOS!!!​ ​​ ​​​ ​¡¡¡TAPIZ!!!​ ​​ ​​​ ​A ¡CUCARACHAS!​ ​​ ​​​ ​¡Nos vemos en el escenario! ¡Solo dos días!​ ​​ ​​​ ​¡Venid a Butterfly Circus! ¡Solo dos días!​ ​​ ​​​ ​¿Cómo está?​ ​​ ​​​ ​Mi chico aquí me gustaría decir hola​ ​​ ​​ ​a la chica con los brazos abiertos.​ ​​ ​​​ ​Bueno, estoy seguro que hoy es más fuerte​ ​​ ​​ ​pero haría un segundo más cercano.​ ​​ ​​​ ​¿Estás en el show también, señor?​ ​​ ​​​ ​No, no exactamente.​ ​​ ​​​ ​No, no exactamente.​ ​​ ​​​ ​Mejor que vayas ahora. Gracias, cariño.​ ​​ ​​​ ​¡Bueno, ¡así es! ¡Voy a ser​ ​​ ​​ ​el hombre más fuerte del mundo un día!​ ​​ ​​​ ​¡Voy a ser exactamente así! Voy a hacer​ ​​ ​​ ​lo que quiera!​ ​​ ​​​ ​Voy a hacer lo que quieras, chico.​ ​​ ​​​ ​Muy bien, esta es la primera parte.​ ​​ ​​​ ​Al final de la clase vamos a ver​ ​​ ​​ ​la segunda parte.​ ​​ ​​​ ​¿Sí?​ ​​ ​​​ ​Después de recreo vamos a charlar un poquito​ ​​ ​​ ​de esta primera parte.​ ​​ ​​​ ​Vamos a tomarnos diez minutos​ ​​ ​​​ ​y media volvemos clavados. ¿Dale?​ ​​ ​​​ ​Gracias.​ ​​ ​​​ ​Gracias por ver el video.​ ​​ ​​​ ​Gracias por ver el video.​ ​​ ​​​ ​Gracias por ver el video.​ ​​ ​​​ ​Gracias por ver el video.​ ​​ ​​​ ​Gracias por ver el video.​ ​​ ​​​ ​Gracias por ver el video.​ ​​ ​​​ ​Gracias por ver el video.​ ​​ ​​​ ​Gracias por ver el video.​ ​​ ​​​ ​Gracias por ver el video.​ ​​ ​​​ ​Gracias por ver el video.​ ​​ ​​​ ​Gracias por ver el video.​ ​​ ​​​ ​Gracias por ver el video.​ ​​ ​​​ ​Gracias por ver el video.​ ​​ ​​​ ​Gracias por ver el video.​ ​​ Digo, si no vamos a poder identificarnos o darnos cuenta cuando estamos ahí, si lo vemos negativamente. No hay que verlo negativamente, sobre todo después de lo que vamos a ver ahora en esta parte de la clase. Es bien importante decorrerme de los prejuicios o de los juicios que yo tenga de este rol. Había una actriz americana que decía, yo me permito estar 24 horas en víctima. Y está bueno, porque el espacio de catarsis... Che, a mí encantaría, a los que puedan, siempre y cuando, que habiliten las cámaras. Dale, que está bueno. O sea, para los que tenemos la cámara prendida está bueno vernos. Si no es un embole, vemos el nombre. Yo sé que está bueno, como están haciendo otras cosas mientras, pero ya que estamos acá, la presencia y la energía es bien importante. Así que siempre que puedan y tengan ganas, les pedimos que prendan las cámaras, que siempre es más lindo. Bueno, hablemos un poquito del video. ¿Qué les parece? ¿Qué de la película? ¿Qué onda? ¿Qué onda esto? Está el tipo ahí... Primero, la primera pregunta es, en el modelo mental de Will, en los paradigmas culturales, ¿qué habrá aprendido Will de su poder personal y de su vida? ¿Qué se creyó Will? Will es el... bueno, no tiene brazos, es tierno, ¿no? ¿Qué se creyó? Yo vi que, como creyó que no era persona, al principio lo describen también como que no es persona. ¿No? Como que diole de la espalda y todo. Diole de la espalda, él se creyó menos, yo no me respeto a mí mismo, de la misma manera que yo me veo a mí, después extrajó de afuera una forma de ser que refleja cómo yo me veo a mí mismo y la manera como yo me trato. Hay una señora muy sabia, eterna sabia, una persona eterna, que dice, como te ves, como te ves te tratan. Y esta señora ya tiene como 150 años, es la diva de la televisión argentina, se llama Mirka Legrán, ¿sí? Más. No, es que es carajón. Pero es presente en el cine y la tipa sigue impecable. Trabaja también con las energías de una persona que cree mucho en esto del poder personal y la mente positiva. Entonces, claramente y definitivamente aparece un rol de víctima por lo menos al principio de Will. Pobrecito Joe. ¿No? Uno de los peores aditivos que tiene la víctima, que muchas veces cuesta reconocerlo, es la lástima de uno mismo. Me doy lástima. Voy a contar una historia que pasó en Chile hace... con todo respeto la voy a contar, ¿no? Bueno, yo estaba de instructor de coaching en el año 2009, ponele. Y levanta la mano una chica que dice, bueno, justo Julio había dado el espacio de coaching en sala, en la escuela. Y bueno, pasa la chica, pasa adelante y empiezan a tener un coaching en sala, 200 personas. Y ella, le voy a contar con total respeto, sobre todo por el tema sensible, acá en Argentina y mucho más en Chile. Y ella cuenta que, quiero contar algo Julio que hace rato estoy con esto y la verdad que lo tengo atragantado. No puedo salir adelante, me siento muy encarcelada. Bueno, dice, mira, yo tenía 5 años o 3 años y llegaron los carabineros a mi casa y se llevaron a mis padres. Yo me escondí en un placar, en un armario y me salvé de pedo. Bueno, se llevaron a mis padres, aparecieron y nunca más volvieron a aparecer. Bueno, la historia obviamente acá en Argentina es durísima, allá en Chile durísimo también. Duró mucho más tiempo la represión, el gobierno militar, toda esa historia nefasta. Y bueno, ella empieza a contar y la gente empieza a conectar con su tristeza. Julio, lo primero que hacemos en Coaching es, lo que hicimos es no comprarnos la historia. Lo que no significa no validar la historia, ni validar al ser humano. No comprarle una historia es separar la historia del ser humano que la relata. Bien importante. Sobre todo para poder, si yo me compro tu historia, vamos a estar todos llorando. Y yo alimentando tu víctima, no te ayudo en nada. Por el contrario, no vas a salir nunca más de ahí. Porque la verdad pobrecito vos. O pobrecita vos. ¿Se entiende o no? Que eso es lo que busca la víctima. Cuando estamos en víctima necesitamos, estamos como niños, necesitamos el abrazo comprensivo de mamá y de papá. O de los demás. Como que nos den la razón. El tema es que la razón no me devuelve la solución de mi problema. ¿Sí? Por lo tanto, lo primero obviamente es generando el contexto de cuidado y de cariño. El primero le dice, ¿te puedo hacer una pregunta con total respeto? Sí, por supuesto. ¿Hace cuánto te venís contando esta historia? La pregunta la sorprendió, como mínimo. ¿Sí? Dice, bueno, desde que me pasó 25 años, papá, mamá. ¿Ok? Ella ya había dejado de llorar ante la pregunta. ¿Viste? Te voy a hacer una segunda pregunta que probablemente no te guste. La sala no gustó esa pregunta tampoco. Como que fuerte. Bueno. La segunda pregunta fue, ¿qué beneficio te trajo esta historia? ¿Para qué? El aire se cortaba con cuchillo directamente. Ya saltó de atrás. ¿Cómo le vas a preguntar eso? Desalmado. Bueno. Tranquilos. Estamos en coaching, nadie puede hablar. Bueno. Ella ya enojada. Bueno, primero, la víctima cuando se ve el riesgo de estar desmascarada, empieza a trincherarse. Por lo tanto hay que estar atento ahí a... Esperá, no te defiendas. Trata de meterte adentro de tu historia. ¿Hace cuánto? La pregunta es simple. ¿Hace cuánto te venís contando esta historia? Porque es la historia la que te tiene atrapada. Es el lenguaje el que te tiene atrapado. ¿Sí? Bueno. Me la vengo contando y me trajo los beneficios de... Mis hijas van a un colegio privado, pa, pa, pa. Empieza a hablar de todos los beneficios económicos. Y él le dice, no, no me refiero a los beneficios económicos. Me refiero a qué está buscando al contar esta historia. Del lugar donde la contaste. Y ella se quedó pensando. Silencio en la sala. Y dice, bueno, yo... Yo busco llamar la atención. Que la gente empatice con mi historia. Y en algún lado, hasta que tenga lástima. La víctima se alimenta de la lástima que se tiene a sí misma. Y se retroalimenta con la lástima de otros. No estoy invalidando el dolor de la historia. Lo vuelvo a repetir. Lo que sí estoy diciendo es que la lástima no te sirve para un carajo. La lástima te quita divinidad. Y te quita poder personal. Sigue altísimo grado de compasión. La compasión nace del amor. La lástima nace del temor. Lo primero que le digo a los alumnos cuando me piden coaching de este tipo es. Te tengo cero lástima. Porque te respeto. Y porque reconozco que en vos existe un poder personal inmenso. Inmenso para salirte de tu historia. Si yo te tengo lástima, te menosprecio. Si yo te tengo lástima, te quito poder. Porque te miro menos. ¿Se entiende o no lo que estoy diciendo? Tercer pregunta. ¿No estás harta de esta historia? Sí, estoy harta. Basta, estoy harta. Repetiendo, estoy harta. Esta declaración de hartazgo es el primer gran paso para salirme del rol de impotencia. Que me genera mi propio victimaje. Esa pseudo comodidad que me genera el no tener que hacerme cargo de la solución de mi problema. Está muy bueno ser víctima en algún lado. ¿Por qué? Porque yo sigo las normas de la sociedad. Yo sigo lo que los demás me tienen. La ley ya preestablecida. Yo sigo lo que está escrito. Yo obedezco. Yo cumplo. Yo no tengo nada que ver. No saco la voz. No enfrento. Yo cumplo. O yo no hice nada. Esa es la impotencia del traslado de la responsabilidad de la víctima. Que termina siendo tu propia cárcel. Will ya comenzó a moverse. ¿Se dieron cuenta? No voy a hacer el chiste malo de que dio el primer paso, obviamente. Pero sí se movió. Se movió a poder salirse de esa historia de temor o de terror. Uno podría decir, bueno, es una película. Flaco es un coach, conferencista, que da conferencias por todo el planeta. Y en lugar de quedarse mirando un espejo, tirado a una cama, viendo como otros lo bañan, lo peinan, pa, pa, pa, teniéndose lástima de sí mismo, dijo, yo voy a revertir esta historia y voy a transformar el plomo en oro, que es lo que hacen los alquimistas. Y darle sentido a esta historia. Por lo tanto, vamos a comenzar el proceso de salirnos de esta historia. ¿Les parece? Por lo tanto, vamos, ahora sí. Vimos la lógica de la víctima. La lógica de la víctima es, me resisto a lo que está ocurriendo. Me resisto a lo que está ocurriendo. Es algo así como decir, che, chicos, quiero que sea viernes. ¿Y quiero que sea viernes? Porque ya termina la semana, viste. O sea, quiero, quiero, mira, como un asado. Quiero, no, hoy, hoy, quiero que sea viernes. Hoy, hoy es viernes. ¿Qué me diría? No sea pelotudo. No sea pelotudo. Como mínimo. Hoy viernes. Hoy quiero que sea viernes. No, no quiero que sea jueves. Quiero que sea viernes. No, es jueves. No, pero yo no, no, no quiero que sea jueves. Quiero que sea viernes. Los ejemplos más pavos de facticidad te sirven para extrapolarlos a otros contextos en donde, de alguna manera, aparece una facticidad que te tiene atrapada. Y ahora vamos a ver qué hacemos con eso. ¿Qué significa la facticidad? Lo primero que vamos a ver desde la lógica de la víctima lo primero que vamos a ver desde la lógica del protagonista es el poder que tiene el lenguaje en mi vida. Hasta ahora venimos contándonos que tenemos un problema. Vamos a empezar a cambiar el lenguaje. Ya a partir de ahora yo ya no me enfrento más a problemas que tiene una connotación negativa. Yo ahora me enfrento a desafíos. En protagonista de cambio hablamos de desafíos. Tengo un desafío. ¿Cuál? Y tengo un colaborador que no está respondiendo como espero. Tengo un desafío. ¿Cuál? Tengo a mi hija enferma y estoy preocupado. Fíjense ya como el lenguaje te lleva. Tengo un problema. Y el problema está afuera. ¿No? Como que tiene una connotación negativa, tiene una energía medio chota. ¿Sí o no? Ahora, cuando yo te digo... De vuelta, esto lo vamos a ver cuando veamos el poder del lenguaje. Pero denme crédito acá. Yo cambio. Usted me dice, bueno, pero es un tema semántico. No, no es un tema semántico. Miren. Yo digo, che, esto del coaching es difícil, dice un observador, la víctima. Claro, que al decir es difícil, ¿quién tiene que cambiar para poder entenderlo? El afuera. ¿Sí o no? Ahora yo digo, che, esto del coaching a mí me cuesta. ¿Quién tiene que cambiar para poder entenderlo? Cuando yo me apropio ahora... ¿Se entiende o no? Bueno, el desafío de quién es. Traten de verlo ahora, ¿no? En el ejemplo que ustedes trabajan. Yo tengo un desafío. ¿Cuál? Tengo que tenerle más paciencia a mis hijos cuando se suben al auto. Claro, es mío el problema. Es mío el desafío. Es de ellos. Ellos hacen lo que hacen. La vida siempre, siempre, grabate esto, te presentó, te presenta, y te va a presentar hechos. Hechos. Datos. Circunstancias. Realidades o la realidad. Desafíos. No existe una vida sin desafíos. Grabatelo. No es posible ni es viable. La mayoría de la gente decía que no le ocurren cosas. Las cosas pasaron, pasan y van a seguir pasando. Sabelo. Hoy es jueves, no es viernes. El tema es que históricamente y culturalmente nos enseñaron a resistirnos a los hechos de la vida. ¿Se entiende o no? Yo me resisto, no quiero que sea jueves. Quiero que sea viernes. No, pelotudo, hoy es jueves. Por más que te resistas y por más que me digas que quieres que sea viernes, no va a dejar de ser jueves nunca. Hoy es jueves. ¿Sí? Ahora vamos a ver. Segunda columna. Frente a los hechos aparece mi respuesta. En la tercera columna, de la lógica del protagonista, aparece la consecuencia de mi respuesta. La consecuencia de mi respuesta. Ahora, ¿coinciden con esto? Es decir, acá hay tres escenarios. Están los hechos, por un lado, está mi respuesta frente a los hechos, y está la consecuencia de mi respuesta. ¿Sí? Yo les hago la siguiente pregunta. ¿Yo puedo controlar los hechos de la vida? ¿Tengo influencia? Digo, ¿puedo intervenir? ¿Pero puedo controlar que me encierren con el auto? ¿Puedo controlar que no se enferme mi hija? ¿Puedo controlar que hoy sea viernes y no jueves? ¿Puedo controlar nacer sin brazos y sin piernas? Voy a caer, ¿eh? ¿Puedo controlar...? No, te he cagado ahorita. Dale. Eugenio, ¿qué decías? Ay, no, perdón. ¿Puedo controlar...? No sé, traté de ver aquello a lo cual, en el ejemplo que trabajaste individualmente, al hecho que te estuviste resistiendo. ¿Qué he hecho, bien concreto? Yo me resistí al hecho de... Yo me resisto al hecho de que mis hijos se peleen cuando se suben al auto. Me resisto. ¿Sí? Por lo tanto, esa resistencia genera mucha impotencia. ¿Por qué? Porque quiero que sea viernes y no jueves. Quiero que ellos cambien, dice la víctima, mi víctima interior. Porque si ellos cambian, yo voy a recuperar mi paz, dice mi víctima. Lo pongo en primera persona para que después ustedes, obviamente, hagan su laburo, no para que me juzguen, obviamente, ¿no? ¿Sí? Gracias. Entonces, yo... ¿No? Entonces, yo digo, claro, si ellos cambian, yo voy a poder ser feliz. Si ellos empatizan con mi historia de dolor, yo voy a poder ser feliz. Mientras no lo hagan, yo no... Va a estar escupiado. ¿Se entiende? Por lo tanto, aparece la impotencia. Esa impotencia genera rabia, tristeza y miedo. Todo lo que vimos hace un rato. Primer gran paso que te aleja de la impotencia o te saca de la impotencia. Un acto heroico. Un acto que depende 100% de vos y es precisamente un acto, es una acción. Por lo tanto, esa acción interviene en tu impotencia. ¿Qué es la impotencia? Bueno, obviamente, impotencia como emoción. Gracias, ya sabemos que es una impotencia sexualmente. Pero digo, impotencia como emoción, la misma palabra lo dice, es... No puedo frente a lo que está pasando. No tengo el poder. Impotencia. ¿Se entiende? ¿Desde qué creencia? De que no puedo hacer nada frente a lo que está pasando. Yo te voy a presentar lo que sí podés hacer siempre. ¿Por qué? Porque te corresponde a vos y es tu libertad final. ¿Y qué significa? Aceptar los hechos de la vida. ¿Qué significa aceptar los hechos de la vida? Es dejar de resistirte a lo que está sucediendo. No significa que te guste, no significa que estés de acuerdo, no significa no hacer nada después de esa aceptación. Para poder entender la aceptación, lo primero que tenés que, para verla en tu caso y en tus situaciones de victimaje, tenés que verla por lo menos en el caso más absurdo, como es, no acepto que hoy sea jueves, y después extrapolarla a los diferentes escenarios a los cuales vos te estás resistiendo a la realidad imperante o a la realidad de tu pasado. Yo me resisto a que mi compañera o compañero sea como es. Yo me resisto a haber nacido en Argentina. Quiero haber nacido en Estados Unidos. Y porque quiero la visa, quiero... No, sos argentino, gracias. Yo me resisto a... no sé. ¿Qué? Contame, ¿a qué? Traigan, traigan un poquito, dale. ¿Me resisto a qué? Dice atrás. Anímense, dale. ¿A qué me resisto? Dale. Traigan ejemplos de hace un rato. Me resisto a la violencia a mis hijos. Muy bien, me resisto a que mis hijos sean unos hinchabolas. Como adolescentes, como mínimo. Dale, ¿qué más? Traigan, es importante entrar. Dale, ¿me resisto a qué? Yo tuve una cicatriz en la cara que me mordió un perro y toda la vida me resistí. No quiero tenerlo, no quiero tenerlo y... Claro, me resisto a este hecho, me resisto. Me resisto al paso del tiempo. Me resisto a tener esta enfermedad. Me resisto, esa resistencia genera mucha impotencia. La aceptación finalmente termina siendo un permitir humildemente a la vida que opere. Porque mira esto, por más que no se lo permitas, la vida va a hacer lo que quiera. Por lo tanto, la mejor herramienta que vos podés tener a mano para salirte de tu propia impotencia es recordar que existe una libertad última en vos. Que es precisamente aceptar el hecho al cual te venís resistiendo. Insisto, insisto. Aceptar no es sinónimo que te guste, porque a veces sí como... Una vez tuve una situación, una conversación con una coach que se le había fallecido su sobrina. Tenía 11 años. Hace muchos años pasó esto, en el año 2011. No, perdón, 2014. Y decía, bueno, yo entiendo la aceptación, pero no acepto que Dios se la haya llevado. Y yo, es legítimo que no lo aceptes. Yo lo que quiero mostrarte es que mientras vos no aceptes, vas a seguir viviendo la ilusión de la víctima. ¿La ilusión de qué? De pretender desde tu mente que la realidad sea distinta a la que es. ¿Se entiende? Yo no estoy, insisto, no estoy invalidando ni la tristeza ni el dolor de la pérdida. Al revés, inclusive empatizo y te acompaño a vivir la pérdida. Te acompaño, de hecho soy coach especialista en emociones, por lo tanto te acompaño. Ahora, pasado el tiempo prudencial de haber canalizado esa emoción, luego de aceptar la realidad que a vos te toca vivir, a vos, es tuya. Bueno, pero a fulanitas no le pasa, a vos te toca. La víctima se cuenta justificaciones y trata de no estar donde está. Esto es lo que quiero mostrarles. Yo estoy acá. No sé dónde están los demás. Hay gente que está peor, hay gente que está mejor. Yo estoy acá. Por lo tanto, voy a aceptar que estoy acá. Si no termina la historia, viene la parte más importante. Acá aparece la respuesta que es la aceptación. Ya esta parte o este acto ya no es menor, es bien importante. Es el primer gran acto. Esto te lo llevas para tu vida. Esto es, tú en el tráfico, puteando con el tráfico. Bueno, a ver, yo puedo seguir puteando, tratando de controlar lo incontrolable, o aceptar que hay tráfico y elegir precisamente. Elegir qué? Elegir ahora qué vas a hacer, la elección, frente al nuevo hecho de la vida. ¿Qué cosa? Acepto la realidad inperante. Fíjense cómo funciona la mente, la sinapsis y la lógica de la víctima. Yo me resisto, miro para afuera, la afuera tiene que cambiar. Esa es la lógica de la víctima. Copia la lógica del protagonista. Yo acepto, y ahora que acepto, nace un nuevo mundo. ¿Por qué? Porque ahora comienza la recuperación de un poder que hipotequé afuera. ¿Se entiende o no? Al aceptar y elegir, ahora depende de mí. No, pará, no, no, yo ni un pedo quiero hacerme responsable de tener que elegir. Callate, boludo, no me expongas, no me quemes. Mira el video buenísimo. No me quemes, dejame en víctima, porque estando en víctima no tengo que hacerme responsable de elegir algo distinto a lo que vengo eligiendo. Y yo lo que te estoy diciendo es, vos sos en gran parte responsable de las emociones en las cuales venís viviendo hace rato, producto de no elegir nada distinto frente a lo que... Yo no digo que sea soplar y hacer botellas, yo no digo que sea tarea fácil elegir algo distinto. Ahora, fíjense cómo opera la víctima. Como a mí me da muchísimo miedo renunciar a este trabajo de mierda en el cual estoy hace rato, yo prefiero echarle la culpa a mi jefe que no me da el aumento, no me cambia de posición, para no tener que hacerme responsable de elegir un trabajo distinto y correr el riesgo de que me vaya mal en un laburo nuevo. Entonces, ¿qué hago? Le echo la culpa a mi jefe o a la empresa para quitarle el culo a la jeringa y ahora lo que no me doy cuenta es que en ese acto yo misma o yo mismo no confío en mí mismo por salir adelante de ir brillar. La elección te devuelve a vos tu poder personal y hacerte cargo del timón de tu propia vida. Una vez que vos te das cuenta de que siempre fuiste el que eligió frente a los hechos de la vida y siempre vas a ser el que va a elegir frente a los hechos de la vida, ahora el poder es tuyo. No elegir es elegir. No elegir, nada, es seguir eligiendo más de lo mismo. Siempre fuiste vos y siempre elegiste. Siempre elegiste a la víctima creyendo que te obligaban. Nadie te obligó nunca a nada. Vos fuiste, si querés. Bueno, los hechos de la vida me obligaron. Está bien, los hechos de la vida pasan, sí. Digamos, a otro le pasa una cosa, a otro le pasa otra. Son los hechos de la vida. No es que los hechos te obligan. Los hechos te marcan la cancha, si querés. Yo quiero volar, sin avión, sin alas. Y no boludo, sos un ser humano, sos un pájaro. No, pero quiero volar. Ah, he hecho la vida, nací ser humano. No sé, en la próxima vida por ahí nazca águila o pajarraco, qué sé yo. Pero en esta vida no vas a volar solo al menos. ¿Se entiende? Los ejemplos pavos es para que vos puedas extrapolarlo conceptualmente a tu vida, a decir, para nada. Mientras yo me siga contando estas historias de pérdida de poder y de solución de afuera hacia adentro, lo único que voy a estar generando es mi propia inacción y mi propia impotencia. Pero no solo eso, sino también mi propia falta de estima en mí mismo. Falta de poder personal. Entonces, también, de la mano de esto, podemos darnos cuenta... Yo tiré una bomba hace un rato. Bueno, vengo tirando una tras otra, pero yo... Cuando yo digo, nadie te obliga a nada, ¿no le llama la atención como mínimo esto? Nunca nadie te obligó a nada. Siempre fuiste vos el que eligió frente a los hechos de la vida. Yo necesito que me puteen acá algo, no sé, por chat. O que me digan, no, no estoy de acuerdo. O, no sé, algo. Alguien que me diga, no, yo me siento obligada a salir a trabajar para mantener a mi familia. Dale, alguien, desatiende. Yo ahí es cuando te decía que al principio es verdad, nadie nos obliga a nada, a veces... O sea, también uno tiene que aceptar, ¿no? No, uno no. Delphi, hablame en primera persona a ver cómo suena, dale. Porque uno también es la víctima. Uno... Que no lo digo, yo te lo digo en mi caso. O sea, al fin de... Ay, desplayarme tanto, entiendo. Pero si uno en lo personal... Si yo voy por la vida diciendo que no le voy a lastimar a otra persona, digamos, que hago mi trabajo, es como que a veces no te das cuenta de que... Ahí es cuando digo, pierdo ese poder personal, porque siento que cuando hay otra entidad que abusa tal vez de tu vulnerabilidad... Dime un ejemplo. Vamos con ejemplo, ¿no? Le pasó a una prima mía, no. Tráeme un ejemplo, así lo vemos. Pero hay situaciones en las que pasas que a veces... Tráeme un ejemplo. Te estoy pidiendo un ejemplo. Un ejemplo. Tráeme un ejemplo. Te lo voy a mostrar, porque con el ejemplo podemos hablar concréticamente. Yo perdí un bebé hace poco. Es una circunstancia, es un dolor, todo lo que quieras, pero digamos, hay un otro que me acompaña en ese instante, ¿no? O sea, yo te acompaño, yo entiendo... O no te acompaña también, ¿no? Entonces ahí digo... ¿Cómo no me podés acompañar? ¿Entendés? Ya vamos a ser más románticos. Es como, ¿cómo no me podés acompañar? Claro. Eso lo vimos los dos. Ahí me estoy poniendo en víctima de una situación, que es una situación, seguir adelante y todo, pero... Cuando hay otra entidad, también es como que no entiendo... Ahí voy. Primero de todo, me gustaría decirte que empatizo 100% con tu pérdida. Y te lo digo con total respeto y con total legitimidad. Un dolor inmenso, ¿sí? Y quiero empatizar con vos. Segundo, hay una... Lo que te invito es a practicar esto que acabamos de ver, ¿no? Primero de todo, hay una realidad, hay un hecho, ¿cuál? Mi pareja no me está acompañando, me está acompañando... distintos como yo esperaría que me acompañen frente a esta pérdida, ¿no? Sí, sí, sí, sí. Y vos te resistís a eso, vos lo que estás diciendo es... Yo me resisto, claro, yo me resisto a creer que alguien por... O sea, si compatizas con el dolor, hay una separación después de eso, porque te duele tanto que te separas, como no entiendo, ¿entendés? Entonces, por eso te digo, no me quiero poner en víctima, sigo como digo, y lo hice sola, viste, y lo superé sola, y digo, no, no... El otro no pudo, te juro que tuve en esa aceptación, digo, bueno, no puede, pero yo me siento que, o no, hay algunas cosas que sí las tomas personal y te duelen. Uy, te entiendes, estoy con vos por eso, mirá, por eso, una cosa no quita a la otra. Mirá, una cosa no quita a la otra, una cosa no quita a la otra. Tuve la pérdida, acepto la pérdida. Tengo rabia de la pérdida y tristeza, y tengo rabia y tristeza de una doble pérdida, porque también esta pareja también no supo cómo enfrentar la situación o cómo acompañarme o lo que sea. Entonces, lo que se está pasando es que tu mente todavía no puede aceptar, no puede aceptar la posibilidad de que esta persona no haya podido sostenerse en el vínculo. A eso, lo único que te pido es que trates de ver el hecho de la vida. El hecho primero internamente es, puta, lo amo y no pudo. Está tu anhelo ahí, está tu deseo. Tu deseo era, la ilusión tuya era poder seguir al menos con él juntos. Lo que pasó es que te desilusionaste. Tenías la ilusión y esa ilusión no ocurrió. Él eligió algo distinto, por lo que sea. Y lo que te pasa vos adentro de tu cabeza es, no te entiendo. Entonces, trata de verlo desde un lugar. Quiero que por ahí todavía la emoción te dure y te impide ver la lógica. Pero la lógica es, él opera en un lugar y yo no puedo entender ni aceptar tu lógica. Quizás haya un día que la acepte. Pero por lo menos míralo desde ese lugar. Es como, sí, me estoy resistiendo. Me estoy resistiendo a que vos hayas hecho lo que hiciste. Ahora, lo que quiero mostrarte es que esa resistencia y esa rabia, que dure el tiempo que dure, lo que te quiero decir es que, a quien daña y a quien limita es a vos. Mientras vos no aceptes, vos no podés moverte hacia nuevos horizontes. Porque vas a seguir pretendiendo cambiar lo que ya no es. ¿Se entiende? Simplemente eso. Después haces lo que quieras. Porque finalmente, Delphi, después cada uno va a seguir con su vida. Y la que va a seguir en ese loop, en esa espiral de inacción y de resentimiento y de emocionalidad, es vos. Y probablemente tus amigas te digan si eres un hijo de puta. Lo que sea, no importa. No te sirve eso. ¿Se entiende lo que te digo? Sí, pero ahí es cuando yo te digo, este es un ejemplo tal vez muy profundo, pero también yo voy por la vida manejando, tratando de no encerrar a la gente. ¿Se entiende lo que voy? Yo puedo ser más circunstancia a otra persona. Y no me pongo en papel de madre Teresa, pero si todo el mundo, estoy hablando de un capaz fecoidealista, de un mundo ideal, pero si todo el mundo hace el trabajo de no encerrar a la gente, de ser respetuoso, de tener consciencia, ¿en qué mundo viviríamos? Obvio que entiendo que también hay muchas cosas más allá de las relaciones humanas. Hay enfermedades, hay un montón de cosas que sí realmente exceden. Mirá, está buenísimo lo que estás trayendo. Precisamente por lo que estás trayendo, yo creé protagonista de cambio. ¿Para qué? Para que haya cada vez más. ¿Entendés? Entonces, en lugar de putear con los inadaptados, que encierran o que no respetan a los demás, ¿qué voy a hacer? Ah, en lugar de imponerles el cambio, che, miren, acá voy a proponer una posibilidad. Yo no se me va a ir la vida, ni me voy a enojar, ni me voy a enganchar con los que no respetan como yo elijo respetar. Fíjate cómo hacemos cuando vamos por la calle manejando. Vamos con nuestros valores, con nuestros principios, con nuestra ética. Mirá la persona que opera desde otra ética, desde otros valores. En lugar de yo sostenerme en mis valores, la otra persona me falta respeto y yo reduzco mis valores, me pongo a la altura de esa persona y también le falto respeto. Mi enojo no es tanto con la otra persona, mi enojo es por yo haber perdido el poder sobre mí mismo. ¿Se entiende lo que digo? La gran batalla finalmente no está afuera. La gran batalla está dentro nuestro, muchachas y muchachos. Siempre está dentro nuestro. ¿Cómo voy a reaccionar y quién voy a elegir? ¿Quién voy a elegir ser frente a qué? Frente a la circunstancia que me está presentando la vida. Ahí voy. ¿Alicia o Alina? Alina. Ahí voy, Alina. Dame un segundo, quiero explicar algo. Pues ya va de la mano de lo que... Todos conocen seguramente el libro El Hombre en Busca del Sentido o escucharon de oído de más, pero tiene que ver bastante con lo que estamos explicando. Viktor Frankl era un psiquiatra austríaco, treinta y pico de años, clase media alta, casado con su mujer, sin hijos, 27 años tenía. Año 1938-39, ¿sí? Empiezan a llegar los nazis a Austria. Él con pasaportes americanos tiene la posibilidad de irse a Estados Unidos y como los padres no pueden irse, él tuvo la primera elección que fue quedarse. Todos conocen la historia del holocausto, lo concreto es que imagínense un rato esto. Vos estás con todos tus bienes, tu laburo, tu ropa, tu pareja, en tu casa, tranquilo, por ser de una determinada religión, vienen, te sacan todo, te ponen un número, te tiran unos trapos para que te vistas, te meten adentro de un tren y te mandan a un campo de concentración. Obviamente separado de tu mujer, de tu pareja. Traten al menos de percibir un poquito, ponerse un poquito en los pies de este tipo. Miren, él siendo psiquiatra llega al campo de concentración, obviamente tuvo un tiempo de angustia, de pesar y demás, pero empieza a analizar a las personas. Empieza a observar que había personas que no aguantaban más y se tiraban contra el alambre. O pedían por favor que los maten, porque no podía haber peor infierno que seguir en ese infierno en vida. Entonces preferían estar muertos, que eran muchos. Había otros que eran como él, que eran los que ocupaban el tiempo en sobrevivir, cambiando cigarrillos, comida, ropa, etc. Pero a él le llamó la atención un grupo muy particular, que no eran los que más, pero sí había algunos, que la pasaban bien en el campo de concentración. ¿Qué significa la pasaban bien? Y los tipos eran un canal de cuentos y estaban alegres y contaban historias. Inclusive contaba Viktor Frankl en el libro, en el libro cuenta que hasta los soldados nazis se acercaban a escuchar las historias de estas personas, que llevaban su propia luz. Era como que vibraban alto, como que a pesar de las circunstancias externas, ellos elegían, consciente o inconscientemente, operar desde otro lugar. A eso le llamó poderosamente la atención, hasta que un día, producto de su reflexión, llegó a la siguiente conclusión. A partir de ahí creó la logoterapia. Es como, ahí afuera te pueden quitar todo. Te pueden quitar tu familia, puedes perder seres queridos, puedes perder el trabajo, te pueden ir mal en el laburo, te pueden robar, te pueden inclusive hasta dañar. Ahora hay algo que te pertenece 100% a vos, que es lo que finalmente te devuelve tu dignidad y tu poder personal. Al final, al final, al final de todo, hay una libertad única, primordial e intrínseca, que es precisamente, cómo vas a elegir vivir lo que te toca vivir en cada circunstancia de tu vida. Eso te hace libre. Esa es la verdadera libertad, de cómo vos vas a ejercer tu libre albedrío, aceptando los hechos de la vida, o no, que también es una elección, y es una elección también seguir expectando del mundo que te devuelva tu paso, tu poder personal. Ya sabes que esa elección te lleva a vivir emociones que ya no te gustan, ¿sí o no? La misma pregunta le hizo Julio Laya a su alumna. Eu, ¿no estás harta? Entonces, a partir de ese hartazgo nace la nueva conversación. Sí, estoy harta. Bueno, voy de a poquito, de a poquito. Voy a aprender esto, primero de todo. Lo tengo que digerir. Voy a aprender a aceptar los hechos de la vida y una vez que acepte, voy a ponerme a elegir. Y esto a mí me cambió la vida para siempre, porque, volviendo al ejemplo del flaco que me cagó la guita, y después fue una de las elecciones, después tuvo un montón de otras, volví a cazar. En ese momento estaba cazado con Cecilia, con mi compañera de toda la vida casi, 29 años con ella. Le digo, gorda, estoy a las puteadas, necesito que me hagas del parring, porque yo ya había empezado con coaching, con todas estas herramientas. No era coach, pero sí estaba ahí, estaba haciendo la escuela, pero estaba a las puteadas. Entonces largo todo, hago la catarsis, víctima total, es un hijo de puta, me está cagando guita, me quiere la mierda, bueno, pa. Hasta que digo, bueno, a ver, ¿cuáles son los hechos de la vida? Y los hechos de la vida es que la plata la tiene en su cuenta. Los hechos de la vida es que mis clientes están bajo su contrato. Entonces, fíjense esto, como el costo de elegir algo distinto, es decir, elegir otra oficina es muy alto para mí, sigo eligiendo más de lo mismo. Pero quizás haya un día que no lo elija más. Síganme con esto, síganme, porque quizás les sirva para ustedes. Día siguiente me presento con el pibe. Mirá, Sebas, ayer me fui a las puteadas. Me fui a las puteadas porque, primero de todo, me sentí poco cuidado. Me sentí no reconocido, me sentí no valorado. Sentí también que acá se hace lo que vos querés. Yo, la verdad, no estoy acostumbrado a trabajar de esta manera. No estoy acostumbrado a que intercambiemos y a que validemos nuestras miradas. Pero yo entiendo que vos operes de esta manera. Ahora, mirá, déjame decirte algo. Yo pensé en irme, pero el costo de irme es muy alto para mí hoy. Por lo tanto, elijo quedarme. Pero quiero que sepas algo, quizás haya un día que no te elija más. Después me miro con cara diciendo ¿Este androide de dónde salió? Pero yo, no importa, porque en el fondo es conmigo. Y me fui de pie y se quedó callado. Pasó la segunda. Y la segunda fue igual, pero con más guita. Y fue el derribo que fue como un déjà vu. Literal fue igual. Volví a casa, hice todo el trabajo. El trabajo no es ni más ni menos que pasar de víctima a protagonista. No es un problema estar en víctima. Literalmente no es un problema estar en víctima. Es que yo ahí no tengo poder personal. ¿Se entiende o no? Ahí me olvido que soy yo. ¿Que soy yo qué? Es que estoy eligiendo más de lo mismo. ¿Se entiende o no? Hasta que me acuerdo y digo Ah, pará. Claro. Bueno, listo. Lo sigo eligiendo porque todavía el costo es muy alto. El costo de irme con mis clientes es más alto que el costo de quedarme con un pibe que no tiene la misma ética que yo. Pero por ahora se está acercando este costo. ¿Se entiende o no? Se está acercando. Como no hay dos sin tres en la tercera me junté y dije ¿Sabes qué? Mira, no te elijo más. Es mucho más alto el costo de quedarme que de irme. Me junté con otros dos socios y digo, muchachos, ¿a ustedes les está pasando esto? Sí. ¿Nos vamos a la mierda? Sí, vamos. Nos fuimos. Enfrentamos el miedo de irnos. Pusimos nuestra propia oficina. No. Fue mucho mejor. Esto es lo que pasa cuando vos empezás a elegir desde el protagonista. Vos estás atrapado en la víctima creyendo que la víctima es lo único que hay. Porque en el fondo te da miedo soltar amarras. Te da miedo probar algo distinto. Te da miedo no poder. Te da miedo que te pase algo malo. Te da miedo quedarte sin guita. Te da miedo quedarte solo. Te da miedo quedarte sola. Te da miedo que no te quieras. Miedo es legítimo. Ya va a haber una clase entera para enfrentar miedos. Tranquilos. Ahora, lo primero que te quiero mostrar es que sos vos. Sos vos el que sigue eligiendo más de lo mismo. Nadie te obliga. Como el costo de irme es mucho más... Como el costo de dejar de trabajar para alimentar a mis hijos es muy alto. ¿Y cuál es el costo? Y que mis hijos no tengan paramorfar. Como yo no toleraría que mis hijos no tengan paramorfar y no vayan al colegio que van. De hecho, yo conozco gente que abandonó. Si los he visto no me acuerdo. ¿Conocen alguno? Que se hartó y dijo que abandonó. Yo conozco a alguien bien cercano. Dijo, hasta mañana y se las tomó. Entonces, siempre vos elegís desde tus valores primordiales. De hecho, todas tus elecciones las tomás desde tus valores. Pues si no, no las elegirías. Y vamos a otra declaración más que probablemente también les choquee un poquito. La primera era nadie te obliga a nada. Pero la segunda, tercera, cuarta es todo lo que haces, lo haces por vos. No, yo lo hago por mis hijos. No, lo haces por vos. También a tus hijos les beneficia, pero lo haces por vos. Darte cuenta que siempre lo haces por vos te ayuda a eventualmente elegir algo distinto. Si lo hacés por tus hijos, le vas a extrapolar el peso a ellos. Por culpa de ustedes yo me rompo el orto en este trabajo para que no les falte. No, lo hacés por vos, porque vos querés mantener la calidad de vida, el estatus, lo que sea, es tuyo. Hacete responsable. Este es mi rol como tu coach, yo vengo a meterte el dedo precisamente para que vos puedas recuperar el timón de tu vida, porque una vez que lo recuperes vas a llevar ese timón y ese barco al puerto que vos deseás. Cuando te empoderes, cuando te transformes en el tigre que sos, cuando trabajes dentro tuyo a subirle el volumen a tu alma e ir en busca de lo que verdaderamente querés. En lugar de seguir viendo lo que no querés y seguir dirigiendo más de lo mismo. Para esto existe Protagonista de Cambio. Para acompañarte con mucha empatía, con mucha compasión, con mucho amor y sobre todo, y también con mucho poder personal a que vos tomes el timón de tu vida y te animes a rugir. Te animes a traer al mundo tu mejor versión. Te animes a dar vuelta a la página. Te animes a dar vuelta a la página. De una vez por todas. Sobre todo de una página que hace rato te viene haciendo mal. No es el otro ni la otra, sos vos. Entonces, como el costo de irme todavía es muy alto, sigo eligiendo más de lo mismo por ahora. Pero el hecho de reconocer que sos vos te va a dar paz. En lugar de seguir espectando que el otro cambie o que el mundo cambie. ¿Me estoy gritando mucho? No, perdón, me copo con esto. No, perdón. Entonces, una vez que vos tenés el timón de tu vida, ahí decís para ver, bueno, yo no quiero ser más banquero privado. Ahora, la verdad que me hartó esto. No es mi camino, no es mi propósito, no está mi corazón acá, no está mi alma, no está mi pronta. No es mi camino este, es el camino que me dijeron en la sociedad. ¿Sabés qué? Voy para este lado. No sé cómo va a ser, pero lo declaro. Que la declaración me guíe. Y por el principio, es una semilla que vos plantás. La semilla de animarte. No tenés que ver la escalera completa, sí escuchar tu corazón. Finalmente, de la mano de la siguiente pregunta. ¿Qué quiero? ¿Qué quiero que pase en mi vida? Yo ya tengo claro lo que no quiero que pase. Perfecto. Ahora la pregunta es, ¿qué quiero que pase, Delfi? Como ejemplo. Quiero tener al lado un compañero que me valide y me respete. Vos te lo perdiste, flaquito. ¿Por qué? Porque yo merezco tener al lado un compañero que me valore, me quiera y me respete. ¿Qué hace? Te saco, Delfi, te saco. Delfi, te saco de verdad. ¿Qué hace la víctima? Y sigue anhelando que me quiera, sí, me valide. No, flaco, sabés qué? Chao, acepto que te quité los embajadores. Acepto que no me quieres más, yo tampoco te quiero más. Voy a elegir. Yo merezco tener al lado un amor que me respete y me valore. Y esa elección requiere mucho coraje. De mucha valentía. ¿Por qué? Porque empiezan todas las creencias, todos los mandatos del matrimonio para toda la vida y todas las historias que digo, no las invalido, pero tampoco digo que te separes a la vuelta de la esquina. Obviamente, antes de separarte tenés que hacer todo un trabajo personal de aprender en esta relación lo que no vas a repetir en la próxima. Si no, no te separes. Es al pedo. ¿Se entiende? Entonces, después de haber agotado todo lo que está a tu alcance, de haber probado y haber hecho tu trabajo ontológico y de revisar, decís, bueno, a ver, ya di toda la vuelta. Y me acabo de dar cuenta que no te elijo más. Jefe, pareja, amigo, lo que sea, no te elijo más. Insistí, probé, probé de un lado, probé del otro, pi, pi, pi. Y me doy cuenta. Este director de esta empresa, 17 años estuvo, le di el módulo de víctima protagonista, a la semana siguiente renunció. Está director en BGH ahora. 17 años esperando la dirección en una empresa, tomó el timón de su vida. Se fue a otra, fue director en otra. Cuando vos ves que tu único camino de felicidad es esto, te estás perdiendo la posibilidad de ser feliz de otra manera. ¿Se entiende o no? ¿De qué otra manera te puedes ser feliz eligiendo algo distinto? Y ahí aparece el entusiasmo, el entudeos. Te haces cargo de tu Dios interior y lo llevas a donde vos quieras. La mayoría de los seres humanos se mueren con su canción a cuestas. La mayoría de los seres humanos se mueren sin cantar su canción. Hay caballos que mueren potros sin galopar a brillar mi amor. ¿Les suena? Está plagado de seres humanos que piden permiso para existir. De seres humanos que viven obedeciendo las normas de la sociedad. De seres humanos que en función del status quo, en función de quedar, de que no los elijan, de que no los quieran, siguen obedeciendo más de lo mismo. Pero en lugar de rugir, en lugar de sacar su voz, en lugar de que sus ojos les brillen y jugársela por su propósito y por su camino, siguen eligiendo más de lo mismo. No vinimos a este mundo a seguir caminos de otros. Vinimos a este mundo a trazar nuestro propio sendero. Vinimos a este mundo a soltar amarras. El verdadero capitán de barco no se ve atado al puerto. El verdadero capitán de barco se ve en las tormentas. El tema es que tenemos miedo a las tormentas. Pero es ahí donde aparece tu verdadera valentía. No podés saber cuán luminoso sos si no te enfrentás a esta inmensa oscuridad. No podés saber cuán valiente sos hasta que no sabés cuán cagón sos. Entonces reconoce este miedo para transformarte en el valiente que internamente sabes que sos. Pero que no te animás a ser. Elegí serlo. Porque la valentía agarpa, no se los digo de la teoría. Hoy gano muchísimo menos quizás que como banquero privado, pero soy inmensamente, infinitamente más feliz. Y en el camino tuve una tras otra, tras otra y cada vez más bravas. No es un camino ajeno a dificultades, no es un camino ajeno a desafíos. Al revés, cuanto más te haces cargo de tu camino, más desafíos aparecen ahí. Ahora, nadie te quita lo bailado, es tu camino. Como ovejitas repetimos miedos de otros, paradigmas de otros, creencias de otros, historias de otros. ¿Y yo? A ver, ¿qué quiero yo? Está la pregunta. Animate a responderla. Animate a responderla. Tenemos tres meses por delante. Animate a responderla. Vamos para ese lado. De a poquito, vamos para ese lado. No quiere decir que vos tomes la decisión transversal de tu vida. Por lo menos lo que te estoy invitando es a validar tu deseo. Validar tu deseo. Porque la invalidación de tu deseo te genera ausencia de dignidad y de poder personal. Uy, son y 23. Nos quedan 10 minutos. Me regalan 3 minutos más hasta y 33, vamos. Después ya no porque Argentina juega contra Ecuador y no me lo quiero perder. Vamos, vamos a ver la segunda parte de la película. Está muy buena. 3 2 1 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 Hamburguesa 100 100 100 100 100 100 1000 1000 1000 1000 1000 1000 1000 1000 1000 1000 1000 1000 1000 1000 1000 0 1000 1000 1000 1000 1000 1000 1000 1000 tenioS No m777 7—7 Hey ey✅ https://tinyurl.copyright.dotm xd xd lol xd xd xd xd xd ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! Tu ojo despertará Este fin del mundo Nuestro cerebro y alma Como el sigue la muerte ascendiendo 50 pies al cielo Y viviendo En este mundo Gracias Gracias ¡Guau! ¿Cómo lo hiciste, señor? ¿Estabas asustado? ¡Era tan alto! ¿Puedo bailar? Sí, puedes bailar ¿Puedes bailar conmigo? Gracias Gracias Gracias Yo te voy a pedir por un rato que te imagines tu mejor yo tu mejor y más sublime versión de vos misma o de vos mismo que empieces por lo menos a tener un destello de lo que podría llegar voy a saber de vuelta, insisto, lo que no veré el miedo total pero ahora, virá si yo verdaderamente pudiese soñar si pudiese construir mi mejor versión con todo lo lindo que me pasa en la vida con todo, con todo, con todo lo que verdaderamente quiero ¿Cómo sería esa vida? Empezá a construir ¿Qué tendría esa maqueta? ¿Qué tendría esa imagen? ¿Cómo sería? Estamos acostumbrados a pensar en lo que no nos gustaría que pase pero nunca nos invitan a soñar en lo que verdaderamente nos gustaría que pase en nuestra vida con lujo detalle con todo bueno, pero yo no quiero ni soñar, no quiero animarme la verdad que, no pienses, no le pongas nombre, apellido no le pongas una marca, una empresa ponele lo que te gustaría tené la imagen empecé a construirla empecé a hacerte cargo del deseo empecé a habilitarlo yo lo que te estoy invitando es a crear de adelante para atrás empezar a confiar empezar a habilar de a poquito ya vamos a ver cómo nos hacemos cargo de estos miedos y de los nuevos pensamientos, del nuevo observador, de las nuevas creencias pero por lo menos sí empezar a hacerme la gran pregunta ¿Qué quiero? ¿Qué quiero que pase en mi vida? Pregunta no apto para temerosos una pregunta que es necesario que seas valiente al responderla bien valiente ¿Cómo estamos? Bien, bueno Gracias cada vez que me ayudan a recordar esta clase me vuelvo a reconectar con aquello que que me gusta recordar, sobre todo me olvido, vuelvo a la víctima, vuelvo a esas historias de ausencia de poder y me vuelvo a empoderar me vuelvo a empoderar, vuelvo a acordar el clan soy yo, soy yo, siempre fui yo y voy a ser yo y no elegir es seguir eligiendo más de lo mismo entonces ya no puedes hacer que la boluda ni el boludo ya está, ahora sos vos y las elecciones son tuyas y no estás sola no estás solo ¿Sí? Bueno, muy bien, gracias vamos a Argentina, ¿eh? Ahora, con todo ¿No? ¿La semana que viene? La semana que viene con el rombo va a estar tremenda yo les pido que traten de quedarse reflexivos esta es una clase para volver a verla adelantar las partes por ahí que te torran pero volver a ver sobre todo la lógica de la víctima, la lógica del protagonista ¿Sí? Como para que caigan más dichas y ponete a anotar ahí, que sirve mucho Bueno, un abrazo gigante a cada uno nos vemos la semana que viene Gracias Gracias Chau, chau Gracias A ustedes Chau, gracias Gracias