A estos flamantes protagonistas de cambio. ¿Cómo andan? ¡Bienvenidos! ¿Cómo están? Tercer reunión de protagonista de cambio y ahora sí, se consolida el grupo y somos los que estamos, más los que seguirán sumando a lo largo de esta tarde noche. Bueno, muy bien, bienvenidos. Vamos a charlar un poquito, sobre todo, primero como para empezar. ¿Qué estás por primera vez en protagonista? Sé que se estuvieron sumando algunos ahí. Bueno, probablemente ahí, seguramente se vayan sumando algunos. Igual vieron seguramente el video de las dos primeras clases, espero, si no van a estar medio babias. Pero no se perdieron nada, ¿no? Igual, ¿qué dicen? O si, ¿qué dirían? Che, vamos a hacer un repaso, principalmente, y precisamente para aquellos que no estuvieron las dos primeras clases. Y los que estuvieron también, porque va a venir bien. ¿Qué vimos en la última clase? Víctima protagonista. Gracias, gracias Marcos. ¿Qué haría sin vos, Marcos? Entonces, ¿qué dijimos? Que cuando hablamos de la víctima, la palabra víctima tiene una connotación medio chota, ¿sí o no? Es como que no nos ocupa mucho el tema de la víctima. ¿Sí? Por lo tanto, yo el primer paso que los invito a dar es empezar a movernos del juicio hacia esa palabra. Si la palabra no te gusta, busca otra. Busca esa palabra, qué sé yo, impotencia, actor de reparto. Alguna que te haga sentido, que reemplace la palabra víctima. ¿Sí? Bien, entonces, ¿qué dijimos? ¿Qué hace la víctima? ¿Qué hace? Se queja, ataca, se defiende. Muy bien. Se queja, ataca, se defiende. ¿Qué más? Resistencia, decíamos también, como ese lugar de... Muy bien. Claro, me resisto. Me resisto a los... ¿A quién me resisto? A los hechos. A los hechos de la vida. No quiero que sea jueves, ¿se acuerdan? No, hay que verlo bien pavo para después extrapolarlo a las cosas más profundas. A mí me gustaría chequear un poquito con el grupo si algo cambió esta semana de tu observador de la vida. Maja dice que sí, algo. El resto, no veo perditos del taxi. Veo como amagando ahí... ¿Sí? ¿Algo cambió? Sí. Hoy, mirá, hoy justo a mediodía venía con el tiempo justo y me quedé sin naphtha. Y dije, me quedé sin naphtha porque estuve usando el auto a gas y no fui previsor. Así que dije, tengo salud, puedo caminar. Me caminé las 20 cuadras rápido, cargué naphtha, volví. Y no me puse, ¿eh? Dije, ay, ¿por qué me pasa esto cuando falta 20 minutos para llevar a los pibes al cole? Dije, sufrí un salame, no cargué naphtha, me la banco. Camino rápido y listo. Perfecto. Simple, en lo cotidiano. Ese cambio observador. Cuando me viene la rabia, cuando me viene el victimaje, cuando empiezo a putear, elijo observar distinto. Es una elección. El tema es que acá hay que estar atentos al surco. ¿Se acuerdan cuando hablamos de la neurociencia que genera ese surco, que genera la conexión sináptica y el surco al cual yo suelo caer? Un surco heredado muchas veces. Un surco heredado o aprendido. Dicho de otra manera, cuando a mí no me salen las cosas, puteo. Cuando alguien me obstaculiza un resultado que busco, me enojo y lo puteo. ¿Se entiende o no? Ese es el automático al cual caemos, valga la redundancia, automáticamente. Y ese es el lugar donde definitivamente ya estás harto de estar. Y la víctima lo que hace es pretender que la solución venga rápido y desde afuera hacia adentro. Dame la solución mágica para salirme de este lugar en el cual estoy atrapado. No es una cárcel externa. Ya vimos que tus emociones, sobre todo la rabia y la impotencia, no está gatillada por lo que pasa afuera. Está gatillada por tus propios mundos interpretativos. ¿Sí o no? Lo vimos con el ejemplo del casamiento en el campo con mi ex. Creo que se los conté y si no, se los cuento por primera vez. Me parece que se los conté. ¿O no? No, ya lo escuché. No me acuerdo. Bien. Acá hay un ejemplo bastante interesante. Casamiento en Lobos, provincia de Buenos Aires. Iglesia en el pueblo, fiesta en el campo. Algo muy común, ¿no? Fuimos al casamiento en el pueblo, iglesia, papá, papá, vamos al campo, empezamos a entrar a la fiesta. El auto de adelante, ¿no? Iba un auto a 5 kilómetros por hora. No les miento, eran 5, 4 creo, 4 kilómetros por hora. Entonces yo estoy detrás de ese auto y yo empiezo a putear. Empiezo a putear internamente y yo veo que Cecilia estaba tranquila, mirando para afuera, qué sé yo. Empiezo a putear, va, va, va. Y de repente me sale la putea, este pedazo de hijo de puta. Y de repente, miro por el espejo, había 200 autos atrás del nuestro. Yo no tenía que llegar a ningún lado. La realidad era que, ¿no? Pero bueno, como estoy programado para llegar al resultado, como estoy programado para ver lo que falta, como estoy programado para alcanzar los resultados, yo estaba las puteadas. Porque había alguien adelante que se interponía en mi resultado que era llegar a la fiesta. ¿Llegar a la fiesta para qué? Para hacer nada, para tomar una birra y quedarme ahí. Pero no importa, alguien está obstaculizando mi camino. La miro a ella, estaba tranquila. Me dice, ¿qué te pasa? Iba un pelotudo ahí adelante que no nos deja pasar. Mira atrás, mira para atrás, 200 autos. Me dice, es más que obvio, me dice. Va una embarazada. Ustedes se ríen, pero piensen esto. ¿Dónde está la rabia? ¿Qué es lo que gatilla la rabia? Fíjense, el mismo escenario. El auto era el mismo, la situación era la misma, dos observadores distintos. Uno que ve a alguien que los está perjudicando y otro que observa, otra que observa a alguien que puede lastimarse ahí adentro del auto. Mundo de paz gatillado por mundos interpretativos en el modelo mental de ella. Mundo de infierno en el mío, producto de contarme que adelante iba un pelotudo que quería perjudicarme. Después lo gracioso es que pasamos por al lado del auto y eran dos pendejos cagándose de risa, frenando a todos los autos. Pero acá lo que hay que ver y entender es que mi infierno, mi infierno, la cárcel generada, no está fuera, la cárcel generada en mi propio infierno, mis propias emociones, sobre todo las que no me gustan, todas, pero sobre todo las que no me gustan, están generadas internamente producto de mis mundos interpretativos. La semana pasada vimos que la principal emoción que aparece, la primera de todas, más que la principal, porque por ahí nos confundimos principal con primera, la primera de todas que aparece cuando usted ve el rol de víctima, ¿cuál era? ¿Se acuerdan? No, no era la primera. Impotencia. Gracias, gracias Andrea, me saqué los anteojos pero algo veo. Sí, impotencia, ¿y qué era? ¿Cuál es la interpretación detrás de la emoción impotencia? ¿Cuál es el pensamiento? Que no puedo hacer nada. Que no hay solución. No hay solución. Miro para afuera y como estoy acostumbrado a buscar la solución afuera digo, no hay solución. Entonces me quedo atrapado. ¿Por qué? Porque la solución tiene que venir de afuera hacia adentro, dice la víctima. Algo afuera tiene que cambiar para yo poder estar en paz y ser feliz. ¿Vamos bien hasta acá? Por lo tanto la víctima mira hacia afuera. Mira hacia afuera y depende de que el mundo se adapte a sus expectativas. ¿Les suena esto? ¿Algo? Entonces, ¿qué es lo que ocurre ahí? Ahí hay una, primero hay una sesión de poder bien grande. ¿Hacia quién? Hacia el mundo. Yo no tengo el poder de mi vida, el poder de mi vida lo tiene el contexto reinante. Sea un socio de laburo, sea un cliente, sea el presidente de turno, sea el tráfico, o sea el pelotudo que va a cinco kilómetros por hora adelante. Pero yo no soy el dueño de mi paz, desde ese lugar el dueño de mi paz es el mundo. Y puedo decir el dueño de mi paz o inclusive más profundamente el dueño de mi valor y el dueño de mi éxito. Extrapolémoslo a un cliente. Imagínate que vos sos un contador, un abogado, un licenciado en finanzas independiente y estás deseando que un cliente te elija para poder pagar tus cuentas. Si te elige el cliente vos vas a ganar la plata suficiente y te vas a sentir exitosa. Porque vas a tener la plata para poder pagar tus gastos. Si no te elige el cliente vos te vas a sentir que fracasaste porque no vas a... ¿Se entiende o no? Por lo tanto le extrapolo mi poder y se lo doy al mundo. Esa es la sección de poder que hace la víctima y el costo que impotencia. La gente se queda, la mayoría de la gente que vive en ese lugar se queda muchas veces hasta décadas. Inclusive mucha gente se muere, no lo digo riéndome, digo tragicómico, se muere en víctima. Se muere habiendo esperado que el mundo le resuelva sus problemas. ¿Por qué? Porque si bien él o ella reconoce que tiene un problema, nunca se hizo parte del problema. ¿Se entiende o no? Nunca me hice parte de la solución de mi problema. Por lo tanto, claro, ¿la trampa cuál es? Al encontrar el culpable yo creo y asumo que encontré la solución a mi problema. Error. ¿Sí? ¿Vamos bien? ¿Hasta ahí? ¿Algún comentario hasta ahí? ¿Vieron algo distinto esta semana hasta ahí por lo menos? ¿No vieron víctimas? Porque a veces aparecen víctimas, ¿viste? Obviamente no nosotros, pero vemos víctimas por todos lados, quejándose, ¿sí o no? Sí, obvio, a mí me pasa mucho en el trabajo. Justo, nada, fuimos a un taller de gestión de emociones y salió mucho de eso, ¿no? Las emociones que aparecían y todos el víctima, ¿no? Porque me enojo porque tal, o me enojo porque tal, o me enojo porque tal. Y nada, atrás era el trabajo justo que nos enseñaste la vez pasada. Esto de la emoción de dónde viene, porque existe el enojo y como, depende de uno, ¿no? Como de buscar esa oportunidad, si algo que te está tocando no te molesta a vos, es lo que vos querés accionar. Entonces, a verlo, ¿no? Como que, vamos para adelante. A los vifes. A esa charla, sí. Ahora, paradójicamente, a veces, ¿viste? Nos quejamos de las víctimas y cuando nos estamos quejando estamos siendo víctimas, también. Porque la queja de los quejosos. Entonces, es como el espiral de mierda que terminamos todos siendo víctimas. Ahora, dijiste algo clave, ¿no? Porque esa impotencia, la primera emoción es la impotencia. Desde la creencia de que yo no puedo hacer nada, se gatillan todas las demás. ¿Se acuerdan? La escalerita. ¿Cuál era? Bronca, bueno, empezaba fastidio, bronca, rabia, ira. Todas esas podemos meterlas todas juntas, si quieren. Está impotencia. Rabia, ponele, que incluyen todas ellas. Tristeza, porque algo valioso perdí. Y miedo, abajo de todo. Después vamos a ver que son dos emociones básicas, que es el amor y el temor. Después vamos a ver que en el medio están todas. Cuando veamos emociones. Hoy justo fui a RIMAX a dar emociones, así que lo tengo bastante fresco. Pero sí podemos decir que, definitivamente, esta impotencia gatilla mi rabia. ¿Y qué dijimos de la rabia, se acuerdan? Dijimos varias cosas de este estado anímico, o esta rabia, o esta bronca. ¿Qué dijimos? Vale copiarse, vayan a los manchetes. ¿Qué dijimos? ¿Para qué inventó el cuerpo humano la rabia como emoción? Uno diría para pujarla. Para defender lo que consideramos que es valioso. ¿Muy bien Andrea? ¿Muy bien Diez Andrea? ¿Sabéis qué? Eso me ayudó muchísimo porque me he pasado defendiendo cosas. Porque siempre fui justiciera. Está muy bien. A veces el arquetipo del justiciero se hace cargo de los problemas de otros para no hacerse cargo de su propio problema. Digo, te lo tiro así como para que lo observes y veas si te hace sentido o no. En PS2 trabajamos los personajes egóticos. El justiciero es uno de ellos precisamente. Contra el mal, la hormiga atómica. Pero podemos ver que en realidad esa rabia, esa sensación de injusticia, nace de una creencia. Esto no debería estar pasando o esto es injusto. ¿Sí o no? Pero fundamentalmente también se gatilla de la creencia que no puedo hacer nada frente a lo que está sucediendo. Cuando en realidad sí podés hacer algo que depende 100% de vos. Que ahí comenzaba el proceso de liberación o el proceso protagonista. ¿Qué era? Gracias Paola, te leí los labios. Ahora decilo en voz alta. ¿Cómo? Aceptar. ¿Qué era? Aceptar. No es estar de acuerdo, no es que te guste, no es no hacer nada, no es... Aceptar es permitir que hoy sea jueves. Permitir que la vida haya hecho lo que ya hizo. Porque mira, por más que lo aceptes o no lo aceptes, la vida va a operar igual. Te gusta o no te gusta. Entonces, ¿qué es más efectivo? ¿Vivir desde la resistencia y la culpabilidad o desde la aceptación y la responsabilidad? Desde la aceptación y la responsabilidad. Obvio. La mayoría de los seres humanos le quitan el culo a la jeringa que no se hace encargo de sus problemas buscando culpables. Expertos en encontrar culpables en lugar de hacerse responsables de que las cosas sucedan. ¿Por qué protagonista del cambio nace de la rabia? Precisamente por eso. Harto de quejarme, harto de ver que tenemos un país espectacular, harto de ver que el mundo se está yendo al carajo y dije, ¿sabes qué? Me cansé de quejarme, voy a hacer algo. Probablemente no cambie todo el mundo. No creo que cambie todo el mundo. Pero el mundo va a ser distinto, obviamente, como decía la madre Teresa, con este granito de arena o con esta gota. Entonces, paradójicamente, los que se hacen cargo del cambio que quieren ver en el mundo no se quejan. ¿Y por qué no se quejan? Porque están haciendo cargo. ¿Ven la diferencia o no? La gente que se queja no se hace responsable, busca culpables. Porque el que se está haciendo cargo no se queja, se está haciendo cargo. ¿Se entiende? Paradójicamente, en el hacerte cargo radican las emociones de poder personal, de entusiasmo y de valor propio. Porque vos estás siendo el artífice de tu propio destino y te estás haciendo cargo de lo que verdaderamente te importa, en lugar de sentirte impotente. ¿No está buenísimo? Ahora, lo que no está tan buenísimo de todo esto es que no elegir hay na' que es. No elegir es elegir. Por lo tanto, ya no podés hacerte el boludo o la boluda frente a lo que descubriste. Por lo tanto, ¿y frente a qué no me puedo hacer boludo? Y frente a lo que querés. La pregunta que yo me haría en tu lugar es ¿qué es lo que verdaderamente quiero? ¿Quiero un laburo mejor? ¿Quiero ser libre? ¿Quiero amar? ¿Quiero perdonar? Bueno, quizás todavía no estoy listo para eso, quizás todavía no estoy listo, pero por lo menos habilita el deseo. Porque lo que más apaga tu luz propia y anula tu entusiasmo es la negación del deseo. Decir, quiero esto y todavía no elijo algo distinto porque no estoy lista, no tengo la valentía suficiente para tomar la decisión de cambiar. Perfecto, eso es una frase de protagonista, por ejemplo. Pero no, no porque el país anda muy mal, o no porque mi pareja no me deja, o no porque mis hijos no me dejan, no. Dejá de buscar justificaciones. Sos vos. Y te lo digo no para dañarte ni para, al revés, te lo digo para liberarte y para empoderarte. Sos vos hasta que elijas algo distinto. Y lo puedo poner en plural, somos nosotros los argentinos hasta que nos hagamos protagonista de cambio. Bueno, por ejemplo, hay extranjeros, no sé si hay alguno, creo que había uruguayos también. Sí, uruguaya. Gracias, y Andrea también. Hay un libro escrito por una psicoterapeuta muy reconocida, una Ph.D. húngara que creo, bueno, creo que es húngara, que se radicó en Estados Unidos en la Universidad de Riverside en California. Se llama Sonia Yuvomirky, ahora voy a anotar el nombre. Ella escribió un libro que se llama The How of Happiness, o El Cómo de la Felicidad, que le voy a resumir así muy brevemente de qué trata el libro. Esto no lo hablamos, ¿no? Sáquenme la duda. Ella dice que la felicidad está dividida en la siguiente forma. Dice que 50% de tu felicidad está dado o está dada por aquellas cosas que precisamente ya están dadas en vos. ¿Cuáles podrían ser? Hechos concretos, datos, ¿cuáles podrían ser? Amigos, familia. Muy bien. Te tocaron estos padres, te tocaron estos amigos, te tocó nacer en Argentina o en Uruguay. ¿Cómo? ¿Estar vivo decís? No te escuché. ¿Me están escuchando entrecortado? Quiero chequearlo. Yo, yo, yo. Ah, listo, perfecto. 50% por tu genética, por tu predisposición a estar con más cara de culo o más sonriente, por tus energías gravitacionales. Hay cierta tendencia hacia vivir más divertido, cierta tendencia a vivir más aburrido, lo que sea. Cosas que están dadas en vos, 50% de tu felicidad. Acá no todo es choto, ¿eh? ¿Se entiende? Acá no todo es malo, acá hay de todo. ¿Sí? ¿Estamos bien? Bien. ¿40% de esta torta? ¿Con qué tendrá que ver? ¿Qué dirían? ¿Qué sería el 40% de la torta? Y ya de vuelta, acá estamos viviéndolas. No, no, no. ¿Cómo? Con la intención o con las ganas de ser feliz. Gracias, la actitud. ¿La actitud frente a qué? ¿La actitud frente a los hechos de la vida? Sí. ¿Se entiende? Es un montón 40%. De vuelta, acá no es todo negativo. 40% de mi felicidad, según esta doctora, depende de mi actitud frente a los hechos de la vida. No solo a los hechos externos, sino también y fundamentalmente a los hechos internos. ¿Cuán dispuesta o dispuesto yo estoy a cambiar o aprender algo distinto? ¿Cuánta paciencia yo voy a elegir tener para sostenerme en un camino de aprendizaje? Esa es la actitud. ¿Cuánto tiempo le voy a dedicar a moverme de mi zona de confort para aprender algo nuevo? Esa es la actitud. ¿Cuántas veces yo voy a elegir levantarme frente a la adversidad hasta alcanzar aquello que quiero? Esa es la actitud. Hoy vamos a ver el rombo, ahora en cuanto termine este preámbulo. ¿Qué es que el rombo tiene que ver con esto? Sí, la actitud. Acá es donde tiene que estar puesto todo tu foco. Acá, yo lo que te diría respecto de esto, hacete un enneagrama, hacete una carta astral, si querés, en la astrología, yo creo. Hacete algún test que te dé data sobre aquello que estás dado en vos. A mí me sirvió mucho, por ejemplo, hacerme una buena carta astral, donde apareció mi geminiano, yo me puteaba mucho a mí mismo porque era muy dubitativo, sigo siéndolo. Digo, ¿cómo puede ser que dude tanto? ¿Cómo puede ser que para mí esté bien esto y también al mismo tiempo esté bien todo lo contrario? ¿Algún geminiano ahí, en sala? Es decir, ¿no te pasa algo parecido a esto? Entonces, de repente, claro, cuando yo vi que la energía de Géminis para Géminis está bien blanco y negro al mismo tiempo, y bueno, es natural que puedas llegar a tener cierta duda frente a la hora de tomar decisiones. Entonces, digamos, cuando vos te conoces, cuando ya sabes bastante las cosas que ya vienen dadas en vos, y empezás a tener más compasión. La actitud, la compasión forma parte de la actitud. ¿Sí? Y es una elección también. ¿Vamos bien acá? ¿Sí? Tienen ganas de saber qué es el 10%, ¿no? Sí. ¿Qué sería el 10%? La felicidad, 10%. Ya hablamos de los hechos, ya hablamos de la actitud, ¿qué sería el 10%? Claro, que de verdad te pasa. O sea, hay algo que pasa. No sé si son los hechos, ponerle. No, son los pensamientos. ¿Saben qué es el 10%? Las condiciones externas de lo que alcances o dejes de alcanzar en tu vida. Esto es muy loco, a mí también me llamó la atención. Es decir, más o menos plata, si quieren. Digo, qué raro, ¿no? Porque nada más le atribuyo un 10% a lo económico. Y también incluye, también un comentario dice, cuando vos me dís, en términos económicos, la evolución del PBI americano, hoy, desde el año 1980, se multiplicó, pero no sé, un montón, y la gente es menos feliz que en ese momento. Hoy un empleado de clase media tiene mayores facilidades que el rey Luis XV de Francia, del siglo, no sé, bueno, creo que era del siglo XIV, siglo XV, algo así. Y, sin embargo, tenemos muchos más artefactos, tenemos muchas más facilidades y terminamos siendo más, ¿no? Siempre mirando lo que falta. Entonces, yo no sé si atribuirle tanto poder a los factores externos a la hora de determinar cuán feliz estoy siendo. Gran parte de nuestra frustración y nuestro enojo radica también en la comparación. Y en esa comparación se desprende la envidia como emoción. Ya lo vamos a ver, ¿sí? De vuelta, tampoco hay que juzgarla. Forma parte del abanico de emociones. ¿Sí? ¿Vamos bien? Bien, genial. Entonces, hasta acá, ¿alguna pregunta o algún comentario? ¿Cómo se hace la carta astral? ¿Comentas a alguien, conoces a alguien? Nosotros en Protagonista tenemos una coach muy buena que se llama Zola Alonso. Después les voy a pasar el teléfono. Ella me acompaña en PC2, sobre todo, por ahí da una clase de astrología. De vuelta, yo, si bien Protagonista de Cambio no le mete la astrología como una de las columnas principales, sí, yo en los últimos años me volqué bastante a leer y aprender un poquito porque la verdad que, miren, como para tener un poquito de data. Yo sé que no forma parte de PC1, pero lo traigo igual. A mí me partió la cabeza determinados hechos que me mostraron la astrología. Así, en resumidas cuentas, voy a ocupar dos minutos en explicar algo. La astrología, lo que dicen es que vos empezaron a estudiar los astros y dicen que en un determinado momento, tiempo, espacio, la hora de un día señalado y un lugar señalado, de acuerdo a cómo estén los astros, vos vas a tener determinada personalidad y determinados dones que vos vas a estar experimentando en la Tierra. Yo nací el 29 de mayo de 1974, soy de Géminis, tengo ascendente Sagitario y Luna en Virgo. No voy a explicar de qué se trata todo eso, pero bueno, bánquenme. Eso sería como, después, obviamente la carta es mucho más amplia, pero eso sería como las tres columnas vertebrales de mi carta astral. Bueno, me hice la carta hace un montón de tiempo, varias veces, que tuve muy buena data, qué sé yo. Sol Alonso hace tres años me dice, vamos a sacarle la carta astral a protagonista de cambio. Se puede hacer la carta de organizaciones, ¿sabían? Esto también, para conocer las energías de la organización. Yo dije, bueno, buenísimo, dale, hagámosla, pero ¿qué fecha buscamos? Busquemos la fecha del primer curso, del primer programa, de la hora del primer programa, del primer curso que hayas hecho. Por suerte yo guardaba los mails en Gmail y la fecha era 23 de mayo del año 2007 a las 19 horas. Cuando ella va en su teléfono, va a averiguar los datos de su carta astral, de la carta astral de protagonista de cambio. Lo primero que me dice, jaja, protagonista de cambio es de Géminis, igual que vos. Se cae de risa, se queda, mirá que gracioso, bueno. Igual que el pelotudo que es, le pide sacudir la rana a Ferro. Y bueno, nos acabamos hace un rato, que se yo, me dice, ahí se pone más serio y me dice ¿Tiene ascendente en Sagitario igual que vos? me dice. Y yo bueno, mira que loco, no se que, pam pam pam. A los 30 segundos se le desfigura la cara. ¿Por qué? Porque tenia el mismo... Que vos, todo igual que vos. Porque tiene luna en Virgo. O sea, protagonista de cambio, tiene luna en Virgo, Sol en Géminis, Ascendente en Sagitario. Para los que saben la astrología, esto es como tirar 3 dados de 12 caras y que salgan las 3 veces las mismas caras. Los mismos dados. Ya, la probabilidad es random. No digo de 1 en 10.000 millones, pero 100 millones. Ahora, uno diría, bueno, ¿y por qué? Bueno, uno poco cauto diría, que casualidad, si o no. Diría, bueno, eso. El padre de Connie diría, que no cree en la astrología, mi novia. El padre de mi novia diría, bueno, esas son las pelotudeces que cree vos, no se que. Pero ojo, porque hay cosas que por ahí te podrías estar perdiendo. Hay muy buena data ahí. Por lo menos para engañar, después si no te hace sentido, soltalo. Pero sobre todo en estas sincronicidades, tiene lógica, porque cuando vos descubrís quien viniste a ser este mundo, tus acciones y tu sendero termina siendo una extensión fractal de tu propio ser. Entonces es lógico que tenga también tus creaciones en la Tierra, tu misma energía. ¿Se entiende lo que estoy diciendo o no? Cuando esas elecciones surgen de tu yo esencial. Y no desde el miedo, como surge en el amor. De vuelta, soltemos la astrología, porque tampoco estamos en la tercera clase PSU, tampoco quiero que nos vayamos muy al carajo. Bueno, entonces, ¿vamos bien con víctima protagonista? ¿Damos vuelta a la página? La página de víctima protagonista no se da vuelta, nos va a acompañar durante todo el proceso de protagonista de cambio. Inclusive si vas a hacer la escuela, si vas a hacer el posgrado y todo lo demás, va a estar presente víctima protagonista, porque es la columna vertebral de nuestra organización. De hecho se llama protagonista de cambio. Nace precisamente de él hacerme cargo. Aceptar y elegir. Acepto y elijo. Y puedo elegir más de lo mismo. El tema es que te des cuenta que estás eligiendo y que nadie te obliga a nada. Como para cerrar protagonista. Como para cerrar víctima protagonista. Hasta ahí estamos bien, ¿no? ¿Alguno duda de esto? Cuando yo digo nadie te obliga a nada. ¿Alguno todavía piensa que está obligado a algo? No me enviendrán. Seguro, ¿no? Nadie quiere exponerse y decirme. Sí, yo me siento obligada a ir a laburar. Yo me siento obligado a mantener a mis hijos. Yo me siento obligado a llevar a mis hijos al colegio todas las mañanas. Yo me siento obligado a mantener a mis viejos. Yo no me siento obligada. Yo soy súper consciente de que pongo excusas para no hacer algo que o me puede dar miedo o porque siempre me fue bien en lo que hacía y si ahora la cago, tipo, uy, pobre mía. ¿Entendés? Entonces, mi pregunta es. Y por ahí tengo una respuesta que se ve bien bajón, ¿no? Pero es tipo, ¿cómo hago para dejar de ponerme excusas y no hacerme cargo? Observarte. Observar las excusas. Claro, dejá esa medida yo clarísima. Ahora nada, animarte. Es que también por eso. Pero por eso, María, ese es el surco que venís transitando. Para que te quedes tranquila, yo sigo entrando en ese surco. Fueron tantos los años de mirar mi realidad y mi felicidad afuera hacia adentro que me veo. Y muchas veces me quedo semanas. No sé si semanas, pero una semana por lo menos me quedo. Porque es cómodo estar en víctima en el fondo. ¿Sí o no, chicos? Es cómodo porque en el fondo vos no tenés que hacer nada. Tenés que putear, nada más. Pero al mismo tiempo también es una trampa muy grande porque en el interín no sucede nada. Se va la vida aparte. Hace tantos años poniendo excusas que ya me di cuenta que son excusas. He llegado a escribir, tipo, este año voy a hacer tal, tal y tal. Y no lo hago. Claro, como los anhelos de año nuevo. Sí, bueno, los anhelos de año nuevo son una actividad total. Duran hasta el 15 de enero. El 15 de enero ya pasaron, ¿no? O 10 de enero, ya está. Pero por eso también insisto con algo que tiene que ver con la paciencia del aprendiz. No es apto para ansiosos este proceso. Por eso incluyo a la víctima en este proceso también. Es un proceso que hay que transitarlo con altísimo grado de compasión. Porque con que hayas descubierto el rol del protagonista, no te creas que ya dejaste atrás la víctima. Esa es una de las grandes trampas de los coaches. Primero de creer que ya por ser coaches está en un lugar distinto al resto de la humanidad. Y segundo también por creerse también muchas veces con la solución a todos los problemas. No, no es verdad. El coach es un ser humano que comenzó un proceso que tiene el doble responsabilidad porque acompaña a otros. Pero no puede abandonar su aprendiz. Y su aprendiz es precisamente reconocer que nuestra víctima nos va a acompañar probablemente el resto de nuestra vida. Que nuestros miedos probablemente nos van a acompañar el resto de nuestra vida. ¿En serio? Sí. El tema es dejar de pelearte con esos miedos y elegir algo distinto. La pregunta es entonces, frente al miedo, ¿qué voy a elegir hacer? ¿Voy a elegir ser más valiente que mi miedo o elegir que mi miedo me gane? Eso es una elección también. Y si bien el miedo es tuyo, no estás sola. Yo puedo elegir también pedir ayuda. ¿Sí, Andrea? Sí, no, quería comentar porque cuando hablaste del proceso de cambio, tú venís del coach y yo vengo de la espiritualidad, que sigo estando. Que como conoces, sabes, son caminos propundos. ¿Estabas en el CAE vos? ¿Dónde estabas? Con Silvio, en BK. Ah, con Silvio, qué grande. Mandame un abrazo. O me decís que ya sabías pero no, no estabas programada. Mucha gente, no, no, tranqui. El punto es que cuando dijiste eso, claro, me resonó a mí, porque llevo más de 20 años y ¿qué pasa? Eso del aprendiz y de la víctima, cuando tú estás en un proceso constante y diario y que la meditación y que el estudio espiritual y que yo cambio, hay un momento que es en el que yo estoy, ya que estoy en lo comparto, que es como una especie de ya, es como un hartazgo supremo. Pero cuando vos estás en un camino espiritual, eso es muy complejo. No voy a hablar de mí, listo, ya está. Pero es muy complejo, porque viene la culpa, viene la mea culpa, la culpa de no sé qué y viene el victimismo y viene, pero ¿y por qué lo elegí? ¿Pero qué hice mal? ¿Y qué pasó? Viene un exceso de responsabilidad acompañado de culpa, que lo comentó Guille. Pero en un camino espiritual no me quiero hacer más la víctima, pero es más complicado. Nada, no digas nada. Bien, gracias, gracias por traerlo. Y estás todo el tiempo queriendo salir de ese lugar y saliste y volvés, y vos decís, pero no puede ser, no estoy en un camino espiritual. Y yo no tenía nada de compasión en ese momento, ahora tengo un poquito. La primera pregunta que me surge coaching es, ¿qué interpretás vos de lo que significa el camino espiritual? ¿Qué significa el camino espiritual? Es un camino de estar consciente. ¿Yo o vos? Yo. Ah, porque dijiste, estás consciente. Estar. Estoy consciente. ¿Qué interpreto yo de un camino espiritual? Es que estoy consciente de que volví a caer en la víctima, pero a veces está tan arraigado que pierdo mi conciencia. ¿Pero por qué sería un problema para vos caer, como decís vos, en la víctima? Porque no quiero. Porque quiero estar consciente. Yo tampoco. Ahí está la trampa de la creencia que tenés de lo que significa el camino espiritual. Esa es la identificación en la dualidad con un camino del bien versus el mal. ¿Debo estar siempre acá o no debo estar acá? Esa es la espiritualidad también religiosa, en donde está muy identificada con el bien, expulsando el mal, erradicando el mal del ser, como si eso se pudiese lograr. Inclusive, el error para mí está... Asumo que son mis creencias, no es verdad. No, pero por eso, tampoco me voy a meter con eso. No te estoy invitando a que vos creas algo distinto, sino a revisar precisamente los paradigmas y las creencias fundamentales en donde vos sostenés eso. Porque, paradójicamente, el camino de la espiritualidad es un camino que te tiene que traer paz, que te tiene que traer bienestar, que te tiene que traer, por lo menos, la plena vivencia divina. Por lo menos, eso es de lo que yo respeto. Ahora, si no estás en paz, no es por el camino espiritual, no es por el camino espiritual, es porque hay una creencia en mí que yo no me estoy aceptando o no estoy teniendo compasión de mis propios errores o de mis propias heridas. De hecho, la palabra pecaje usé, yo erro al blanco y vuelvo. ¿Vuelvo gracias a qué o a través de qué? A través de la reconciliación. El perdón a mí mismo, ser compasiva conmigo mismo. Entonces, la pregunta del coaching que te haría es, ¿cuán exigente vos sos con vos misma? Muy exigente. Soy muy autoexigente de antes, del camino, y en el camino empeoró. Entonces, tuve que desandarlo. Espera, seguí conmigo, seguí conmigo. Mira, te voy a hacer un par de preguntas de coaching como para que te conozcas un poquito más y veas a ver qué quieres hacer. ¿A dónde querés llegar con esa exigencia? ¿Qué es lo que estás buscando? En ese camino espiritual. Es un hábito. Pero espera, porque mira, ¿te acuerdas cuando en la primer clase hablábamos del paradigma ser, tener para ser? Es muy fácil verlo en los objetos. Puedes decir, bueno, yo salgo a buscar algo, lo alcanzo y ya me doy cuenta que enseguida no me llena nada, salgo a buscar otro objeto. Pero cuando lo vemos en el camino ontológico, tiene una trampa bastante sutil. Porque en los objetos es fácil verlo. Pero cuando lo hago en la ontología, es decir, de mi propia forma de ser, yo voy a estar contenta cuando sea mucho más espiritual o mucho más compasiva o cuando yo esté mucho más tiempo en protagonista que en víctima. Mismo ego, ¿se entiende o no? Estoy en el mismo paradigma. Yo hoy, así como estoy, no me veo suficiente, tengo que salir a hacer algo para completarme o verme mejor de lo que estoy acá y ahora. Por eso también la gran trampa, una de las peores zanahorias que aparecen hoy, es la zanahoria de la creencia del camino espiritual como un nuevo paradigma ser, tener ser. Tengo que llegar a algún lugar para tener mi propia aceptación. Ya estás ahí. Ya estás ahí. Ya estás en ese lugar, no tenés que llegar a ningún lado. Todos ya estamos en ese lugar. El tema es que nos estamos observando de la carencia. Cuando estamos programados para ver lo que falta, ya lo vamos a ver en la clase que viene cuando hagamos modelos mentales. Cuando estés programado para ver lo que falta, no importa lo que alcances, sea en términos de objetos o sea en términos ontológicos, nunca va a ser suficiente. Siempre voy a ver lo que falta. ¿Se entiende Andrea? Entonces, yo te diría, empezá a moverte de la creencia del camino espiritual o reinterpretala, no te estoy diciendo que te muevas de la espiritualidad, sino que reinterprete lo que significa el camino espiritual para vos. Y empieces a observarte desde la suficiencia. Estoy ejerciendo un camino de prueba y error, a ver donde me lleva. Punto. Desde el aprendiz. A veces me sale el que quiero ser y a veces no me sale. Así es simple. O por lo menos así es como lo veo yo. Pero que con esto vos operás desde un lugar de te da lo mismo, no, no me da lo mismo. Me gusta atraer a mi ser humano más honesto, me gusta atraer a mi ser humano con actitud perseverante, pero sé también que tengo el otro. ¿Tengo el otro? ¿Usted también o no? ¿Sí o no? ¿No tiene el otro? ¿Quién es el otro? El mentiroso, el incoherente, el perezoso, el que a veces piensa cosas que no tiene ni ganas de hacer. Un montón de cosas que aparecen en mí que obviamente no me gustan y no quiero ser ese, pero soy también. Entonces, para moverte del juicio a los demás, primero tenés que moverte del juicio de vos misma, dejar de verte separada de vos misma. Entre la que debes ser y el que soy. ¿Sabés qué? Me voy a abrazar. ¿Cómo? Así como soy. Para mí esa es la verdadera espiritualidad. O el amor incondicional. De hecho hoy vamos a trabajar algo de esto, mirá. Vamos a inaugurar el rombo porque ya nos dio pie para esto. El rombo de la efectividad. Tomando la primer clase. ¿Se acuerdan cuando vimos la primer clase? El paradigma ser, tener, ser. ¿Qué vimos? ¿Se acuerdan? ¿Algo? Sí, se me va a ir completando con lo que tengo. Como que busco tener cosas y cuando tenga las cosas voy a poder ser yo. Eso. Empezamos a ver cómo lo está puesto. ¿Se acuerdan? Poner foco en un color y después pensé en otro. ¿Se acuerdan que dijimos? Poner foco en el rojo y pensar todo lo que viste de color amarillo o algo así. ¿Se acuerdan? Yo pongo mi foco en ese resultado que está afuera y adelante y me olvido de disfrutar el acá y el ahora. Y producto de qué? De esas emociones que me genero, producto de querer siempre mejorarme o estar en un lugar distinto al que estoy acá y ahora. Entonces tengo que hacer, tengo que hacer más, no importa de qué, te voy a hacer a la noche, no puedo irme, no puedo descansar tranquila porque la mente sigue cargurando y está haciendo. Entonces no para de hacer. ¿Sí? ¿Y por qué no para de hacer? Porque tengo que alcanzar aquello que está allá adelante. Entonces la gran pregunta era, ¿qué es aquello que está allá adelante más? ¿Qué es lo que esconde el resultado? La pregunta más prolista sería, ¿qué es aquello más valioso para vos que esconde el resultado? Porque muchas veces se nos va la vida persiguiendo resultados, ¿sí o no? Pero no es solo el resultado, hoy lo veíamos en RIMAX, en un grupo de vendedores inmobiliarios. Torino, te doy de vuelta la pregunta, ¿qué es aquello? Sí, ¿qué es aquello más valioso que esconde los resultados que está persiguiendo externamente? Porque a veces todo nuestro foco se va con esos resultados. Voy a poner ejemplos, crecer económicamente, mudarme, conseguir pareja, tener hijos, que mi hijo se reciba, yo recibirme, todos los resultados, inclusive crecer en espiritualidad, sanarme del problema que tengo de salud, todos resultados, todos mis focos se van allá adelante, ¿sí o no? Cuando yo llegue allá adelante, puntos suspensivos, eso es lo más importante para vos. Cuando yo llegue allá adelante, voy a ser más feliz de lo que estoy siendo ahora. Cuando yo llegue allá adelante, voy a estar más completo de lo que estoy ahora, por eso se nos va la vida. Porque no es solo un tema de alcanzar resultados, es lo que esconde el resultado para vos. Ahí es donde llegamos al paradigma hacer para tener para ser, por eso no paramos de hacer, porque detrás del hacer y del tener se esconde una creencia de valor, de éxito, de felicidad y de poder que lo escondes o lo pones detrás de los resultados. Hoy, ahí voy Ceci, hoy lo que vamos a descubrir es un camino de equilibrio, porque uno diría que bueno, está bien, yo compro, o no, pero digo, compro que yo no me completo afuera y adelante, sino que mi plenitud, mi completud está acá y ahora, aceptándome y viéndome suficiente con lo que tengo, con lo que hago y con quien soy. Quien soy es suficiente, lo que hago es suficiente y lo que tengo es suficiente. La mente escasa va a decir, pero dale boludo, no te lo crees ni vos, si te falta esto, te falta esto, te falta esto, te falta esto, te falta esto. Está bien, pero vos podés ir a buscar aquello que te falta desde la suficiencia o podés ir a buscar aquello que te falta desde la carencia. Se entiende o no lo que digo? Y uno diría bueno, pero es lo mismo, no, no es lo mismo, porque si vos vas a buscar lo que te falta desde un observador de carencia, alcance lo que alcances nunca va a ser suficiente. Y no solo eso, sino que vas a estar necesitando aquello que estás persiguiendo. Cuando vas a buscar aquello que anhelas o deseas desde la abundancia, no se te va a ir la vida buscando lo que perseguís, es quiero alcanzar eso, pero no lo necesito para ser feliz. Se entiende o no? La gran creencia es que vos crees, por eso se te va la vida, que para ser feliz necesitás alcanzar eso que está allá adelante. Pero ya te demuestra la vida y tu historia que venís alcanzando un montón de resultados, venís diciendo cuando llegue a julio de 2024, con lo que tenés ahora voy a ser feliz y tenés lo que tenés ahora y no estás siendo feliz, al menos del todo. Y por qué no? Porque yo voy a ser feliz dentro de 10 años cuando alcance eso. Entonces la zanahoria se va corriendo. No puedo tener satisfacción. Dale Ceci. Alcance de alguna manera, casi. Me creí que tenía pero no podía, que no, que no, que estaba en la víctima total y me di cuenta que no estaba la felicidad ahí y después este año, a principios de año, ahí si les cuento algo mío, me operaron, una operación brava y yo dije bueno, quizás me salgo de esta operación. Y ahí como que me hizo mucho ruido porque ahí lo asocié un poco con lo que decías vos en la charla. Es como que ahora yo me preguntaría, o sea me estoy preguntando todos los días desde esa charla, ¿estoy completa hoy? ¿Me siento completa hoy? Porque si yo, o sea, y lo planteo porque para que todos lo piensen también de alguna manera puede servirles, si hoy tienen que operarlos, mañana se enteran que en 15 días se tienen que operar y es jodida la operación y por ahí no salís de esa operación. Y todo el mundo te mira como diciendo, ay, yo te quiero mucho, y lo sigo a decir, puta madre, y por ahí no salgo. Yo me acuerdo hasta la operación y dije, bueno, estoy entregada, pero si hoy me tengo que ir, ¿estoy completa? Dice que encontrarte con la impermanencia, encontrarte con la verdad, es la verdad en el fondo, ¿y cuál es la verdad? Y que mañana podés notar. Encontrarte con esa verdad hace que vos pongas en relieve lo importante, ¿y qué es lo importante? Disfrutar acá y ahora, ¿sí o no? Yo cuando empecé a descubrir todo esto, mis hijos eran muy chiquitos y yo estaba en Puerto Rico y tenía que viajar porque tomaba aviones, visitar clientes, no sé qué. Cada vez que... Joaquina tenía 3 años, 4, y Felipe 1. Cada vez que yo tenía que viajar, me acercaba, ellos estaban durmiendo, me acercaba a la camita, me quedaba oliéndolos un ratito, abrazándolos, sabiendo que por ahí no los veo más, qué sé yo, voy a disfrutarlos ahora que los tengo. Y vos, al tener cercana la muerte, y hablo de la muerte no sólo física, sino hablo de la muerte, por ejemplo, de tus ahorros, de tu plata y tu trabajo, sabiendo que todo es impermanente, sabiendo que todo lo tenés prestado, sabiendo que tu vida la tenés prestada, cada segundo, cada minuto, cada hora, cada día, ¿cómo no voy a honrarla? ¿Cómo no voy a celebrarme? Es llamativo, y lo hablamos con la gente de RIMAX, ¿cómo te das cuenta si verdaderamente estás viviendo desde el entusiasmo o estás viviendo desde la carencia? Y si estás celebrando tu vida, si todos los días de tu vida, no digo todo, pero si gran parte de tu vida, vos te mirás al espejo y lo que observás, o como te observás desde el orgullo de la celebración, o si estás viendo lo que falta. Eso va a marcar si vos desarrollaste un observador que observa desde la escasez, o si desarrollaste un observador que observa desde la abundancia. Siempre algo va a faltar. Ahora vos podés venerar y honrar tu vida y celebrar que llegaste hasta acá. Bueno, pero si llegué hasta acá y no hago lo que me gusta, llegué hasta acá y estoy sin pareja, llegué hasta acá y no tengo hijos, llegué hasta acá y no tengo laburo, llegué hasta acá y no tengo auto. Y de vuelta volvés a poner tu valor y tu felicidad en función de los objetos que lograste o dejaste lograr. ¿Se entiende o no? El amor más profundo que estás anhelando, detrás de esos objetos que estás buscando, detrás de... lo que estás buscando en el fondo es el amor, pero no el amor de los demás, el amor nuestro. Nuestro propio reconocimiento, nuestra propia aceptación, nuestro propio abrazo, nuestro propio amor. ¿Qué es acá y ahora? Cuando yo empiezo a abrazarme en esa suficiencia y a empezar a verme completo así como soy, la vida en lugar de ser un lugar donde yo tengo que ir a buscar algo para completarme y para ponerme a prueba alcanzando resultados, termina siendo un lugar de exploración, un lugar donde vengo a brindarme, un lugar donde vengo a compartir este amor que ya siento por mí. Pero como nos enseñaron eso de chiquitos, nos enseñaron que me tengo que sacar un 10 para que papá y mamá nos aprueben y nos reconozcan, yo en lugar de verme completo y amoroso así por quien soy, por mi propia forma de ser, yo aprendí que estoy a prueba. Y hasta no dar resultados yo no voy a sentirme reconocido o valorado. Y así es como educamos a nuestros hijos. Y nuestros hijos van por la vida pidiendo permiso para existir porque nosotros vamos pidiendo permiso para existir. En lugar de cantar nuestra canción y hacer en nuestra vida algo valiosísimo, que algo valiosísimo no quiere decir algo externo, algo valiosísimo es vivir con tu dicha, vivir, hoy lo hablaba con Rimas, con la gente del grupo, es decir, encontrar tu propia nobleza es descubrir que detrás de todo lo que haces existe un valor al cual vos de alguna manera u otra estás honrando. Por lo tanto, el descubrir ese valor a vos te devuelve tu nobleza. Cuando María contaba que tenía ahí el tema con su hijo, si mal no recuerdo, era autismo María, ¿me contás? Sí, ¿no? Entonces, vos obviamente puedes surgir como la falta, todo lo que, pero podés mirar a la guerrera que sostuvo hasta ahora a su hijo, que dejó toda la cancha, está bien, por ahí le falta un montón de cosas, por ahí le encantaría estar en otra situación o lo que sea, se compara con otras personas, se compara con otras familias, se compara, pero en lugar de darle a tu yo esencial lo que falta, darle un abrazo, darle un reconocimiento, darle una celebración hace que vos llegues. Traigo el ejemplo de María, como puedo traer el ejemplo de cualquiera de nosotros. Lo que estamos buscando detrás de lo que buscamos no es lo que buscamos, lo que estamos buscando detrás de lo que buscamos es nuestro propio amor, pero no la autoestima o el amor propio, porque la autoestima o el amor propio nace también de lo que alcance. Me gustaría hacer una de las primeras distinciones bien importantes, el amor a mí mismo versus el amor propio. El amor a mí mismo incluye también mis torpesas, el amor a mí mismo también incluye mis carencias, el amor a mí mismo también incluye mis sombras, el amor a mí mismo incluye todo lo que no alcancé todavía y no es un problema, porque siempre va a haber algo que no voy a alcanzar. Entonces, sabiendo todo ese cosmo, ese combo voy a elegir amarme con toda mi alma, como amo a la persona más importante de mi vida. Entonces en ese amor yo me completo, en esa aceptación y en ese reconocimiento yo llego al lugar donde siempre anhelé llegar, toda la vida buscando afuera lo que no encontré adentro. Yo te estoy invitando de este momento a encontrar lo dentro, voy a abrazar así como soy, voy a querer así como soy, voy a verme suficiente así como soy. Tu mente gótica te va a hacer querer ver, no, no, no, te falta, te falta, te falta, sí, siempre va a faltar si pensás de esa manera. Entonces yo te estoy invitando a ir a perseguir resultados, resultados de cualquier índole, hoy vamos a ver cómo, disfrutando el camino. Por eso se llama el rombo de la efectividad, porque integra el alcance de resultados con el disfrute del camino y con todo esto te estoy explicando. Tremenda herramienta para tenerla bien cerca, para ponerla en la mesa de luz, para ponerla en tu oficina o donde trabajes, tenerla ahí bien presente, ¿sí? Por lo tanto, ¿de qué se trata esta herramienta? Obviamente de un rombo, ¿sí? Empieza dibujando un rombo en una hoja en blanco, ¿sí? Rombo. Lo primero de todo que vamos a hacer en el rombo, yo acá lo que les voy a pedir es que ahora sí aterricemos la conversación, vayamos a un lugar bien terrenal, bien concreto, bien material, ¿sí? Por un rato. Olvidémonos, no olvidémonos, pero dejemos de lado esta conversación más profunda de amor y de disfrute del camino para decir bueno, ahora sí quiero ir al otro lado, quiero pagar las cuentas, quiero cambiar el auto, quiero algo bien concreto, bien material, si es que tenés el anhelo material, si querés, podés buscar otro resultado. Pero yo te invito a que te animes, al menos por este rato para poner en práctica el rombo, que pienses algún resultado bien concreto que vos quieras alcanzar hoy en este momento de tu vida. Bien concreto. Por ejemplo, yo quiero alcanzar un resultado en donde, bueno ahora me estoy mudando a Pilar el sábado, y quiero que toda la mudanza sea bárbara, que poder comprar los muebles que quiero, ¿viste? Y poder tener también, ah, y a fin de año también quiero irme a Brasil con mis hijos, ¿sí? Poder tener económicamente todo lo que necesito y quiero, y con esta mudanza estoy gastando un montón de plata, y bueno, no es que peligre el viaje a Brasil, pero bueno, tengo que estar cauto de los gastos. Digo, ¿sabes qué? Quiero esto, bien concreto. Bien concreto, bien específico, bien material. Después vamos a ver otros objetivos, más ontológicos si quieren. Pero acá lo que les pido para practicar el rombo, bien concreto. ¿Sí? Ante la pregunta ¿qué quiero? Algunos se animan a poner algún ejemplo ya, de lo que haya elegido para trabajar. A ver si vamos bien rumbeados. Bien, perfecto, gracias Adrián. Este que quiero tiene que ser bastante ambicioso, ¿eh? Ah, y voy a pedir poquito, no vaya a ser que la vida no me de. No, o sea que quiero esto. ¿Sí? Dale, Mariana. ¿Abrite el micrófono? Quiero viajar. Perfecto. Trata de ser bien específica. Cuando yo abro el abanico, quiero viajar, perfecto, te voy a dar un pasaje para que viajes en el 60 de Capital a Tigre. Y estás diciendo que quiero viajar, perfecto. Vas a viajar en Bondi, Parada, ¿no? ¿Se escucha o no se escucha? Se escucha, perfecto. Sí, te escucho. Ah, bueno. No, tengo un montón de objetivos igual para este año. O sea, yo, igual les cuento un segundito porque nunca hablé todavía. Yo tengo 49 años y me siento que estoy como, me llegué a un límite hace dos meses que ahora como que me estoy haciendo cargo de todo lo mío. Estoy poniendo límites en toda mi casa. Tengo tres hijos, marido, amigas. A todos les pongo límites. ¿Cómo hacen este septiembre los 49? Está muy bien. De un día para el otro es como que me desperté y dije, soy otra, ya está, se acabó. Claro, es que responde al llamado a hacerte cargo ahora de, estuviste viviendo mucho tiempo para ellos, para tus tres hijos, para tu marido, ahora te toca a vos. Muy común con los 49. A veces pasa a los 42, pero a veces sí. Bueno, a mí antes no me pasó nunca, nunca me di cuenta de que desde la cosa tan sencilla de que todo el mundo subía a mi auto y cambiaba la música. Y nadie me preguntaba, mamá, vos estás escuchando radio, estás haciendo algo, o escuchando una charla, un podcast. A nadie le importaba ni lo que yo quería escuchar, no importaba, no valía. Claro, pero no lo pongas en víctima. Mirá, vamos a ponerlo de esta manera, yo no me hacía cargo de lo que yo quería y tampoco... No, no, en realidad eso es a lo que quería ir. En realidad yo nunca les dije, chicos, estoy escuchando. Ahora les hago preguntarme cinco veces primero. No, no, no, vos volveme a preguntar, vos podés poner tu música, pero pregúntame. No, volveme a preguntar. Ahí está, perfecto, te hiciste cargo, eso. Y bancate si yo te digo que no. Bueno, ahora, ¿qué es lo que quiero? Tengo un montón de viajes para este año que en realidad en principio no los podía hacer. Ok. Bueno, me los estoy consiguiendo hasta gratis, no sé. Bueno, en eso se trata, bien concreto, viajes. Pero ponelo en un destino, ¿sí? Ponelo en Grecia, si querés, no sé, lo que quieras. Bueno, bueno, bueno, Grecia no llegue, a Grecia no llegué. Pero esto es lo que te digo, ¿te gustaría ir a Grecia o no? Me encantaría, pero igual tengo ya viajes que ya los concreté, más que no los podía hacer, me los hice. Bien, bien, sí, muy bien. Bueno, mañana está bien rumbeada, viajes, concreto, pero traten de bajarlo bien a tierra. ¿Qué otra cosa? Vamos, quiero escuchar al resto. Concreto. Ahora vamos a explicar el rombo, pero necesito casos. Trabajar menos y ganar más. Muy bien, gracias, qué suerte que salió, ganar más dinero, ganar más plata, generar más recursos y laburar menos. Uno lo vería como poco, lo vería raro, ¿no? Quiero hacer lo que me gusta y ganar la plata suficiente que me vaya de la puta madre. Para que suceda afuera, tiene que pasar adentro. Un arquitecto no construye un edificio que está afuera, un arquitecto construye un edificio que está adentro primero. Estamos viendo una herramienta básica de creación. Los que sigan por PC2 vamos a trabajar mucho más profundo esto. Pero la básica es, para que suceda afuera, lo tengo que creer adentro. Y no es creer en un nivel bajo, lo tengo que creer en un nivel de mucho poder. Mabel, ¿vos querés decir algo? Yo un trabajo necesito. Perfecto. Trabajé 40 años, me invitaron a jubilar y ahora nada. Ahora de lo que me quejaba, lo quiero. Bien, perfecto. Miren, voy a poner el ejemplo. ¿Cómo son los anhelos, los deseos? Imagínense que todos los deseos son estos, ¿eh? Todo, todo lo que quiero, lo que deseo es todo esto. Mabel dice, quiero un trabajo. El foco hace esto. Perfecto. Quiero un trabajo en el rubro financiero, TUC. Quiero un trabajo en el banco Río. Bueno, ya no existe más. En Santander, TUC. Quiero un trabajo en el sector de marketing del Santander. Bajen concretamente el deseo. Traten al menos. Traten de hacerlo lo más específico posible. ¿Para qué? Acuérdense cuando vimos la semana pasada, hace dos semanas, el trabajo del cerebro como atención selectiva. ¿Se acuerdan? Cuando vimos el oso bailando breakdance y cuando vimos el rojo y el amarillo. Donde pongo mi foco, genero mi realidad. ¿Sí? Por lo tanto, yo elijo esto. Todo mi foco, toda mi atención va a estar puesto en atraer y generar esto. La clave es atraerlo sin el pensamiento de necesidad. Porque ahí se va a meter el miedo y vas a cagarla. ¿Sí? Yo deseo esto. Ahora vamos a ver cómo lo hacemos. Vamos a ver cómo lo hacemos. No me quiero adelantar. Pero sí definir bien concreto. Voy a decir, quiero un trabajo. Perfecto. Está tan amplio el mundo del trabajo. Voy a decir, ¿de qué me gustaría trabajar? ¿De qué me gustaría hacerlo? No, me conformo con cualquier cosa. Mira, hay un dicho que dice así. Esto es extracto del libro de Alicia del País y las maravillas. Lo voy a leer. Dice, Alicia dice, señor gato, ¿podría decirme, por favor, qué camino seguir para salir de acá? El gato chesa y le contesta, esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar. Alicia le dice, no me importa mucho el sitio. El gato le contesta, entonces tampoco importa mucho el camino que tomes. ¿Se entiende? Entonces, para, definí. ¿A dónde quiero ir? ¿Qué quiero? Bien concreto. Bien real. Che, quiero que pase esto. La mente está siempre puesta en lo que no quiero que pase. Yo te estoy invitando a poner, a todos, a poner poco en lo que quiero que pase. Yo ya sé lo que no quiero que pase. Perfecto, ya lo sabes. Ahora ponés poco en lo que quieres que pase. Esta es la gran pregunta del coaching. Un coach asertivo lo primero que va a preguntar es, ¿qué querés que pase en tu vida? En términos de resultados, en términos de relaciones y en términos de relación con vos mismo. Sí, ahí arranca la conversación. Perdón. Esperá, Andréa, primero Vero y después vos. Bueno, también me presento que es la primera vez porque recién arrancó y vi las sesiones anteriores, las vi online. Bienvenida. Bueno, yo, es como que nunca quise tener una casa porque en mi cabeza se me generaba que yo no sé si voy a querer vivir toda la vida en esa casa. Entonces, es como que siempre fui muy, alquilo acá, alquilo allá, alquilo acá, viví mucho afuera por laburo. Siempre fui muy nómade, ¿no? Yo también. Entonces, cumpliendo mis 50, la cabeza empezó a hacer unas cosas raras. Entonces, dije, tengo que echar un poco de raíz o una manera de... Empecé a decir, bueno, tratando de convencerme. Bueno, si no me gusta lo puedo alquilar, tratando de buscar opciones para que mi cabeza me lo permita, ¿no? Bueno, lo puedo alquilar y después me alquilo otra cosa si no me gusta. Venía en este proceso y el domingo se incendió el edificio donde vivo. ¿Sí? Nos tuvieron que evacuar los bomberos y ahí sentí como toda una... independientemente, que fue como una tragedia, obviamente. Pero es como digo, justo que casualidad... También que, ojo, somos 170 más o menos que estamos viviendo la misma situación, pero yo lo llevo a mi terreno, ¿no? En el sentido de que justo era algo que yo venía como transitando y que no podía resolverlo y no podía resolverlo, siguiendo con angustia tremenda con todo lo que pasó. Es como que traté de no quedarme en víctima, porque obviamente, o sea, es una situación... ¿Es una tragedia? Claro, porque aparte estaba mi auto y yo no sabía si estaba incendiado mi auto. Todo un tema. Pero bueno, traté de decir, bueno, voy a intentar comprarme una casa. O sea, esto que pasó en Puerto Madero, yo quiero comprarla ahí. O sea, no me da tanto para comprarla ahí. Ahí empezamos, está bueno lo que estás trayendo, porque enseguida tengo el anhelo y enseguida aparece el boicoteador. ¿Vieron? En lugar de perseguir el anhelo, y miren, una de las maneras... Me voy a animar a traer un poquito más profundo, pero bánquenme con esto. Si lo ven demasiado volado, suéltenlo. La manera que hacemos para, en PS2, para traer y co-crear es de adelante para atrás. ¿En qué sentido? Yo empiezo a pensar en la gran imagen de lo que quiero. La gran imagen. Cuando uno de mis maestros me enseñaba a co-crear, cuando yo estaba trabajando para desativarme, decía... ¿Cuál es tu mejor yo? No aceptes otra cosa que no sea tu mejor yo. ¿Cómo sería? ¿En qué trabajarías? ¿Dónde te gustaría vivir? ¿Rodeado de quién? ¿De qué forma? O sea, para que suceda en algún momento de tu vida, en algún momento de tu vida, vos tenés que tener la imagen. ¿Por qué? ¿Qué es lo que sucede? Miren, como yo lo veo muy lejano, como digo... No, yo quiero una casa así, así, así, en un departamento así, así, en Puerto Madero. Pero como estoy a lo menor, todo ese anhelo, enseguida lo boicoteo. Y como lo boicoteo, ese sueño se anula. ¿Se entiende? Es como el arquitecto que visualiza un edificio de 200 pisos y dice... No, tengo plata para dos pisos y medio. Listo, chau. Anhelo el sueño. En lugar de poner el foco... Está bien, hoy todavía no, pero a donde apunto es allá. Se va a ir construyendo peldaño a peldaño, pero mi foco está puesto allá. No lo necesito, mi felicidad no depende de eso, puedo vivir mudándome y alquilando, pero ¿sabes qué? Si puedo elegir, si verdaderamente me merezco y le puedo pedir a la vida lo que quiero y lo que creo que me merezco, quiero eso. ¿Cuál es el problema? ¿Se entiende o no? ¿Se entiende o no? Entonces yo dije, mira, renuncio, así se va. ¿Sabes qué quiero? Quiero una organización, así, así, así. Quiero vivir bien. No me importa ser rico, sinceramente. No me interesa ser rico, pero sí quiero mantener una buena calidad de vida. Quiero viajar, quiero mandar a mis hijos a un buen colegio. Voy a desafiar el paradigma de que siendo docente me voy a cagar de hambre. Como me decía mi abuela, siendo docente te vas a cagar de hambre. Digo, ¿sabes qué? No me voy a creer eso, me voy a creer otra cosa. Pero cuando te crees otra cosa empieza. ¿Cómo es? ¿Es de afuera hacia adentro creyendo que alguien te va a elegir o eligiendote para que alguien te elija? ¿Se entiende o no? O sea, es de adentro hacia afuera. Yo creo, creo, creo en mí y creo para que se cree afuera. Esta es la herramienta básica del rombo. Defino bien el norte, el resultado, bien ambicioso. El rombo se puede utilizar para un objetivo de corto plazo, como puede ser una conversación. O puede ser un objetivo de mediano plazo, como puede ser la vacación a fin de año. O puede ser un objetivo de vida. Y puedes hacer la cantidad de rombo que vos tengas ganas. ¿Estamos bien? De vuelta, es una figura geométrica que te sirve para definir concretamente tu rumbo. Quiero ir para este lado. Voy a poner un ejemplo bien simple como para desarrollar el rombo. Años atrás, este es un ejemplo que yo repito bastante, perdónenme si alguno ya me lo escuchó. Sé que hay un par de coaches en sala y ya deben estar hartos de que traigo este ejemplo, pero como fue un caso real y es bien emblemático, porque se ven todas las aristas del rombo, quiero traerlo de vuelta. Esto se puede aplicar en cualquier momento. Yo defino el resultado. Estaba trabajando en público con unos empleados al rombo y digo, primero de todo, ¿qué te gustaría que pase en tu vida hoy? Un empleado saltó y dijo, yo quiero que mi hija de 18 años se ponga el casco cuando sale con el novio en la moto al boliche o a comer afuera. Ejemplo bien simple. Dice, sí, no, estoy a la putea, de hecho, estoy pasándola mal porque hace rato no me hablo con ella, cada vez que sale no me da pelota, tal novio con el casco y ella va atrás sin casco. ¿Estamos bien ahí? Un ejemplo. Mientras vamos desarrollando el rombo, el pedido que les hago es que ustedes en paralelo desarrollen su propio rombo con el resultado que acaban de anotar. ¿Sí? ¿Vamos bien? Alina, vos tenés una pregunta, dale. Mi pregunta es esto de visualizar o cómo uno se ve, cómo esta foto de lo que uno plasma, ¿cuál es el borde con una ilusión? Porque a veces me han pasado estas cosas, no sé si me puedo explicarlo. Te entiendo perspectivos a poco. Mirá, yo te propongo lo siguiente. Empezás de a poco y empezás por algo bien real y bien concreto. Para después sí ir por búsqueda por cosas más grandes, si querés. ¿Se entiende? Cambiar el auto, si querés, o mudarte, o viajar a algún lugar o que te aumente el sueldo un 30%. No sé, algo de eso. Esto de que es por acá o ahí. No hacerme la película, porque eso no. Esperá, dame crédito, todavía ni empezamos a desarrollar la herramienta. Establecer el resultado y después vamos viendo la herramienta. ¿Sí? Andrea, vos tenés otra pregunta. Dale, rápido. Iba por ahí, pero cortita entonces. Tiene que ser algo material. Por ahora sí. La semana que viene vamos a entrar en el modelo ontológico, que es lo que se llama. ¿Vale? ¿Vale? ¿Vale? ¿Vale? ¿Vale? ¿Vale? ¿Vale? ¿Vale? ¿Vale? ¿Vale? ¿Vale? lo más profundo y para mí lo más atractivo y todo esto. Si hasta ahora le gustó lo que viene siempre es lo mejor, como siempre. Pero digo, el modelo ontológico es donde está la papa para mí, ¿no? Donde... Pero por ahora entretengamosnos un rato con esto que está muy bueno también, ¿sí? Esto podríamos llamarlo, los que van a hacer la escuela, que es la escuela de coaching ontológico, esto por ahora estamos en las acciones, ¿sí? Si bien entramos algo en la ontología cuando vimos el paradigma de hacer tener ser, esta es una herramienta de coaching para la acción, ¿sí? Bien, entonces, primero todo vamos a definir el resultado y lo vamos a poner arriba del vértice del rombo, acá arriba. Acá arriba van a ir los resultados. ¿Se ve bien, no, el pizarrón? ¿Se ve bien, Che? ¿Sí? Yo no, yo no, pero está ahí un poco mejor. No se ve, pero díganme el resto, ¿lo ven o no? Sí, pone adelante en la imagen de él. Espera, claro, ponganme... Espera, voy a hacerlo yo. No, ponganme ustedes, pinenme o ponganme en grande. Regótico. Sí, acá el pizarrón será lo mejor. Bien, entonces, yo voy a poner casco como resumen, ¿sí? Casco, ¿sí? Bien, la gran y primera pregunta del rombo, ¿sí? ¿Depende 100% de vos que tu hija se ponga el casco? Esa es la pregunta que leíste. La primera pregunta es ¿qué te gustaría que pase en tu vida hoy? Quiero que mi hija se ponga el casco. Perfecto. La segunda pregunta que te tenés que hacer es ¿depende 100% de mí que mi hija se ponga el casco? Adivinen lo que me contestó. Que sí. Ahí está la ansiedad y ahí está la trampa. Nosotros lo vamos a llamar, en el rombo lo vamos a llamar la trampa del control del resultado. Es la trampa de la creencia de control del resultado. Notenlo, trampa de control, si quieren, para no hacerlo tan largo. Trampa de control. ¿Cuál es la trampa de control? Precisamente, esa trampa de control es lo que gatilla tu ansiedad. Porque te hace creer que vos podés controlar lo que no controlás. Pero entonces sería como que sí depende de vos, como si depende de vos lo que vos pusiste de resultado arriba. Esperá, no entendí lo que me preguntaste. ¿Qué me estás preguntando? Claro, si yo ya puse arriba el deseo de lo que quería de mi resultado, esta sería como en el rombo, quiero ir armando el rombo. Pero, no, perfecto. Decime qué resultado pusiste. ¿Cuál pusiste? Comprar la casa. Bien, perfecto. ¿Depende 100% de vos comprar la casa? Sí, no, hay otras variables. ¿Vas a contestar que sí? Sí, no, hay otras variables. No, sí, no, no, no, porque hay un montón de variables que atentan a que no compres la casa. Esa es la trampa de control. O sea, vos vas a incluir un montón, obvio que sí. ¿Pero no depende 100% de vos? No, 100 no. ¿No depende 100% de vos? Con que haya 99,9 periódicos no importa. Con que haya una mínima probabilidad vos no tenés el 100% control de ese resultado. ¿Estamos bien hasta acá? ¿Se hicieron bien el ejercicio? La respuesta es no. ¿Depende 100% de vos de hacer eso? No. Juan, ¿vos te subes a preguntar? Los que hagan las preguntas habiliten las cámaras, haciendo unas caripelas. Salvo que estén en el slip. Dale, gracias Juan. Pasa que estoy en modo chef también. Estoy en modo chef. Primeramente, buenas noches a todos. Para agregar de lo que decías, yo tengo un proceso de tratar de buscar mi mejor versión. Y... en unos cuantos libros que estoy leyendo, me han aportado lo que ya conocía pero no lo he ejecutado. Y es no tomarme la responsabilidad de lo que yo no tengo el control. Yo me hago responsable de lo que yo no tengo el control. Bien, ahí vamos. Vamos a poquito. Esperá, no te adelantes. Sigamos con el proceso del ejercicio. Porque tiene varias aristas y quiero hacerlo bien prolijo. Busquen, por más que vos vivas ahí Juan, buscate un resultado. Hacedlo, haced de cuenta como que estás haciendo algo de cero. Por más que vos ya estés trabajando con eso, seguime el cuento. Pongan un resultado bien concreto, el casco. ¿Depende 100% de él que se ponga el casco? Definitivamente que no. Por lo tanto, el primer paso en la aceptación de que ese resultado que vos estás persiguiendo no depende 100% de vos. ¿Sí? Fíjense que lo llamativo, que toda mi energía o gran parte de mi energía, gran parte de mi foco, gran parte de mi atención se va a poner el foco en aquello que no puedo controlar, es decir, los resultados. Por eso vivo estresado, por eso vivo pensando en cómo alcanzar resultados, se me va la vida porque trato de agarrar lo que no puedo agarrar. ¿Se entiende o no? ¿Se entiende? Esto es clave. ¿Se entiende o no? ¿Vos querés moverte de tu ansiedad? Hacete la pregunta. ¿Depende 100% de mí alcanzar eso acá y ahora? No. Por lo tanto, acepto que en este momento no depende de mí controlar esto que estoy tratando de controlar. Ese awareness, ese darte cuenta que va a liberar de la ansiedad es dejar de poner el foco y la atención allá adelante para poner tu foco y tu atención acá y ahora. Depende 100%. Imagínate que estás ansioso por algo, por cualquier motivo, a veces la ansiedad viene ni siquiera sabés por qué. ¿Estás ansioso? Hacete la pregunta, o ansiosa. A ver, ¿por qué estoy ansiosa? Claramente la respuesta va a ser porque quiero que llegue el fin de semana, porque quiero que mi hija se recupere la gripe que tiene, porque quiero que la conversación difícil que tenga esta tarde salga bien, porque quiero que me contraten, porque quiero mudarme, lo que sea. Ahora justo estamos en semana de mudanza. Connie se viene a esta casa, yo me estoy mudando a Pilar. Justo ayer estaba, justo alquilé Pilar, hice un acuerdo de pagarle por adelantado dos años, tenés que ir con bastante plata a la inmobiliaria. ¿Me agarro ansiedad? Dije, a ver, bueno, estoy ansioso. Perfecto, ¿reconozco mi ansiedad? No es un problema, la reconozco. Digo, ¿para qué me genera ansiedad? Y tratar de controlarle que todo el día de hoy, esto fue miércoles, bueno, ayer fue, sí, claro, todo el día de hoy salga perfecto, que pueda viajar ahí, pueda firmar perfecto, perfecto, bueno, me voy a poner en foco. En lo que sí depende de mí, acá es donde habilitó el segundo vértice, que es el yo. ¿Sí? Acá están los resultados, en este vértice están los resultados y en este vértice está el yo. Es decir, la relación conmigo mismo. Sería en inglés el self. Entonces, el primer viraje que voy a hacer, después de darme cuenta que esto me lo controlo, la pregunta, la tercer pregunta que me voy a hacer es, ¿qué es aquello que depende 100% de mí, acá y ahora, para alcanzar el resultado que pretendo? Entonces vamos a trazar una raya. Voy a llevar toda mi atención a las acciones concretas que dependen 100% de mí. Siguiendo con el ejemplo, y ahora nos vamos a recrear, a descansar un poquito, le dije, ¿qué depende 100% de vos para que tu hija se ponga el casco? Y él empezó, bueno, yo ya hablé con ella, se lo dije de una buena manera, se lo dije de otra, no lo entendió, hablé con el novio, tampoco lo entendió tanto, me pelé con el novio, me pelé con ella, bueno, ya, no sé, ya agoté todo lo que estaba a mi alcance. ¿Sí? ¿Agotaste todo lo que estaba a tu alcance? Sí. ¿Pediste ayuda? Y la verdad que no, nunca. ¿De quién depende pedir ayuda? De mí. ¿Y por qué no la pediste? Y por qué no se me ocurrió. Perfecto, buenísimo. Pedí ayuda, amplié a tu observador, quizás los comentarios de otros te ayuden a, ¿te animas a pedir ayuda a tu grupo? Le dije, sí. Perfecto, ahí pidió ayuda al grupo. Y uno salta y le dice, che, ¿le mostraste videos en YouTube de accidentes de motos? Ah, no, no lo hice nunca. Bueno, nunca más sale sin casco, después de esos videos. ¿Se entiende lo que digo o no? Eso por un lado. Por otro, y ahí, este es un abordaje que le dije yo, ¿por qué te gustaría que se ponga en el casco a tu hija? Pues es una pregunta muy pava, pero a veces el sentido común es el menos común de los sentidos. ¿Por qué te gustaría que se ponga en el casco a tu hija? Porque es mi hija, me dice. Sí, es que tiene que ver. ¿Por qué te gustaría que se lo ponga? Y porque para mí es importante ella. ¿Cuán importante es para vos? Y es lo más importante que tengo en mi vida, me dice. La amo con toda mi alma. Ah, ¿se lo dijiste? No. ¿Y por qué no empezarías por ahí? Che, mira, milagros. Sabes que para mí son lo más importante que tengo en mi vida. Si a vos te pasa algo, si vos te morís, yo, no sé, voy a estar muy triste, voy a perder toda mi alegría, no sé, qué sé yo. Lo que sea, ¿sí? Pero, en el fondo, yo no puedo controlar... Yo tuve una conversación con Felipe hace poco. Con Joaquín ya la tuve hace bastante, tiene 21. Con Felipe ahora cumple 19, pero hace unos años, hace 3 años. 15, 16 años. Tuve una conversación sobre el alcohol y sobre la marihuana. Y la conversación fue muy directa y muy simple. Es decir, Pipe, mira, quiero sentarme con vos a hablar de esto. Primero de todo, porque te amo. Sos, junto con Jacinta y con Joaquina, las tres personas que más amo en este plano. Por lo tanto, si a alguno de ustedes le pasa algo, yo voy a estar desgarrado. Quiero partir esta conversación, primero de todo, diciéndote esto. Porque lo que te voy a decir nace de este amor que yo siento por vos. Yo quiero aconsejarte, primero, que no te vueles la cabeza chupando alcohol. Y segundo, que trates, y ojalá lo logres, de no fumar marihuana. Con ejemplos concretos, te voy a mostrar que la marihuana te quema las neuronas. Y que, bueno, todo lo demás, ¿no? Y quiero que escuches esto, no como una imposición, ni como una obligación, sino como un consejo de un padre que ama a su hijo. Y después, ¿sabes qué, Pipe? Va a ser tu elección. Yo, por lo menos, voy a votar todo lo que esté a mi alcance para que vos seas sano y elijas desde un lugar de lo mejor para vos. Pero después, las elecciones siempre van a ser tuyas. ¿Se entiende lo que estoy diciendo? En el fondo, hay una trampa de creer que yo puedo controlar las elecciones de mis hijos. En este caso, de mis hijos, de mis clientes, de mi pareja, de quien sea. Yo no controlo nada. Lo que sí controlo, lo que sí puedo controlar, es decirle todo lo que está a mi alcance para seducirlo, para lograr lo que a mí me gustaría que él logre. Pero después, lo que suceda ahí afuera no va a depender de mí. ¿Se entiende o no? O sea, en lugar de poner mi foco en el afuera, en lo que no puedo controlar, pongo el foco en lo que sí puedo controlar. Y créanme que nace un mundo completamente distinto. Porque mi foco hasta ahora estuvo puesto siempre en lo que no podía controlar, mirando el rojo, y ahora voy a poner el foco en el amarillo, en lo que sí puedo controlar. Y vas a notar, después vamos a ver el resto de los vértices, vas a notar todas las acciones que dependen de vos para alcanzar ese resultado. Todas, absolutamente todas. Vas a armar un plan, vas a visualizar cuánto tiempo vas a pedir ayuda, voy a hablar con un coach, voy a planear, voy a nutrirme información, lo que sea que esté a tu alcance. Y el resto no va a depender de vos. Por lo tanto, yo te invito desde este momento a aprender a aceptar que hay cosas que no dependen de vos, para poner el foco en todas las cosas que sí dependen de vos. Esto te va a liberar, y vas a ganar efectividad en tu vida. Ahí voy, Guille, ¿eh? Otra gran pregunta es, ¿cómo la quiero pasar en el camino entre lo que depende de mí hasta que alcance el resultado? ¿Cómo quiero vivir mi vida? ¿Qué quiero vivir? ¿Qué emociones quiero vivir? No, yo solo voy a ser feliz cuando alcance este resultado. ¡Cagaste! ¿Por qué no elegís la felicidad que hay ahora, ahora que ya sabéis que se elige? ¿Por qué no elegís la abundancia como camino? ¿Por qué no elegís disfrutar el camino que hay ahora? ¿Por qué no elegís ser feliz acá y ahora, con lo que tenés y con lo que sos? Y después poner todas las acciones que dependen de vos para alcanzar ese resultado. Pero elegís la felicidad como camino. Primero, no pongas la carroza delante de los caballos. ¿Se entiende o no? Poner los caballos adelante. Poner los caballos adelante es elegir ser feliz acá y ahora. Concreto, bien real, bien concreto. Como contabas ese hace un rato, ¿sabes qué? Y tuve que enfrentarme a una operación jodida para poner en relieve lo importante. Yo te estoy invitando ahora... Dicen que el sabio es aquel que aprende de los errores o de los aprendizajes de otros. O sea, elegís ser feliz acá y ahora y vas a ver cómo tu foco cambia automáticamente. Acordate y volvemos al paradigma. Este rombo nace del paradigma. ¿El paradigma cuál era? Hacer, tener, para hacer. Yo voy a ser feliz recién allá adelante. No, elegís ser feliz acá y ahora. Ponerlo dentro del... Perdón. Dentro del radar, si no lo elegís no va a pasar, ¿se entiende o no? Quiero disfrutar el camino, quiero pasarla bien, todos los días de mi vida quiero vivir en gratitud, quiero vivir con dicha, quiero vivir con entusiasmo, quiero vivir feliz y también quiero alcanzar esos resultados, ¿cuál es el problema? ¿Se entiende o no? Pues si no nos perdemos lo importante, en el fondo, lo importante es esto, ¿si o no? Lo importante es la felicidad, ¿si o no? Dale Guille. Hola Lucho, ¿cómo estás? ¿Me escuchan? ¿Cómo estás? Sí, perfecto. Ahí con respecto a lo que depende de mí, ¿cómo trazamos el límite? Porque de golpe tenemos el, yo puedo, yo todo lo puedo, lo debería hacer, yo esto lo podría lograr, o sea, ahí entras en un terreno de, es difícil trazar un límite en lo que depende de mí. ¿Qué banderas, qué señales tenemos que... Da una a tu pregunta, porque siempre... Tu pregunta está muy buena, porque viste que la mente humana siempre te hace creer que siempre algo faltó, ¿viste? Bueno, después viene el vértice del aprendizaje, lo vamos a ver después del recreo, pero dice, bueno, ¿qué depende de mí? Porque hay infinitas variables que dependen de mí. Y ahí se desprende también la exigencia, ¿vieron? Como que siempre hay algo más por hacer que depende de mí, ¿viste? Por eso traía esto de disfrutar el camino. Y a mí me gustaría acá sí poner otra distinción importante. Vamos a trazar una raya entre lo que es el esfuerzo versus la exigencia. Históricamente nos educaron como hay que exigirse, hay que dejar todo en la cancha, hay que sufrir para alcanzar los resultados, por lo menos a mí, ¿sí o no? En esa exigencia yo moldee un ser humano que siempre ve lo que falta. A pesar de haber alcanzado el resultado de cualquier índole, desde chiquito me enseñaron desde la exigencia, sobre todo en el deporte. Y producto de eso, mi foco siempre estuvo puesto en el resultado y siempre estuvo puesto en ganar. Para mí era lo más importante ganar. ¿Y por qué era lo más importante ganar? ¿Qué se escondía detrás del resultado? El reconocimiento. Conocerse de mejor es reconocimiento, es la aprobación. A tal punto que me rompí todo el cuerpo. Tengo reemplazo de cadera, tengo una fractura de mandíbula, tengo dos operaciones de rodilla. Esto es literal, no es un verso. Para mí el cuerpo era un instrumento para alcanzar resultados. Era de la lista negra del club porque era un enfermo. Me peleaba con el refe, me peleaba con los rivales, me peleaba con mis compañeros de equipo porque no corrían como yo corría. Se me iba la vida, me enojaba, me agarraba furia. Como le pasó ayer al uruguayo, al delantero, Andréa, que al final del partido se transformó, fue a putear a los... No, era parecido a ese, como... ¿Qué se pone en juego detrás de ganar o perder? Mi valor en ese momento era lo que yo creía mi valor. Si yo perdía no valía, si yo ganaba valía. Traten de no juzgarme, ¿sí? Porque era como lo que aprendí bien desde chiquito. Mi valor pasa por ser exitoso desde el punto de vista de los resultados. De esa forma aprendida, de ese paradigma cultural, se desprendió un ser humano extremadamente exigente, al menos deportivamente, ¿sí? En donde en lugar de disfrutar el camino, yo la pasaba, muchas veces la pasaba mal. Sufría, me lastimaba el cuerpo. Eso yo lo llamo exigencia. Es cuando vos estás dando más de tu 100%. Ahora, les hago una pregunta. ¿Vos podés... Imagínate que vos te vas a preparar para una carrera, una maratón, ponele, de 42 kilómetros. Venís corriendo en tu vida pero nunca corriste una maratón. ¿Vos vas a salir a correr 20 kilómetros el primer día? ¿Qué te va a pasar si corres 20 kilómetros el primer día? Te vas a romper, ¿sí o no? El cuerpo te va a avisar al principio, te va a empezar a doler. Como tu mente se va a exigir, va a querer dar más de lo que puede dar, en algún momento un músculo va a ser crack y se va a romper. Esa es la exigencia, ¿sí? ¿Vos podés entrenar y disfrutar esforzándote? ¿Alguno tuvo la experiencia de... Vamos a poner la palabra entrenar, deportivamente, o estudiar algo que le gustó y esforzarse y disfrutarlo? ¿Qué dicen? ¿Alguno vivió la experiencia de esforzarse y disfrutar? Definitivamente... Sí, sí. ...el esfuerzo se ha convertido en la experiencia. Sí, sí. El esfuerzo se puede disfrutar, previo a que se transforme en exigencia. Y ahí hay una delgada línea, Iye, y ahí es donde quiero responderte tu pregunta. La delgada línea que separa el esfuerzo que incluye el disfrute de la exigencia. En la exigencia no hay disfrute, en la exigencia hay miedo, hay miedo a no lograr el objetivo propuesto. En la exigencia hay carencia, hay necesidad de alcanzar ese resultado. En el esfuerzo hay disciplina, hay metodología, hay dar un 100%, hay un proceso de incremento de la carga, si querés, desde el punto de vista del entrenamiento, hay un incremento de la carga desde el punto de vista del estudio, si querés. Lo que dice en el punto de vista del entrenamiento es un 10% cada 10 días, prolijamente. Si vos le agregas un 10% vas a sentir un poquito más de desafío, pero vos a la larga vas a estar generando. Yo corro carreras de bicicleta, que es lo único que puedo hacer. Estuve corriendo en Río Pinto, ahí en Córdoba, pa, pa, pa. Siempre dos meses antes de correr la carrera me preparo. Yo ando en bici, pero no tanto. Cuando llega la carrera yo me preparo y voy a poco, hasta que llego a la carrera ya puedo correr, los últimos fondos son de 5 horas. La carrera tardo 4 horas y pico, te voy a hacer fondos de bicicleta de 5 horas arriba de la bici, te borra la regla del orto, ¿no? Te voy a hacerlo para poder disfrutar la carrera. ¿Se entiende? Ahora, no es que corro 5 horas el primer día que me pongo a entrenar. De a poquito voy agregándole carga y en el interín para mí es muy, muy, muy, muy, muy importante disfrutar del proceso. La belleza está en disfrutar del proceso. La belleza está en disfrutar el camino. La consecuencia de lo que yo dé en ese proceso va a ser el resultado. Por lo tanto, acá aparece, y perdonen que ahora vamos al recreo, aguantenme, aparece lo que vamos a llamar el éxito condicional desde este lado del rombo, éxito condicional versus el éxito incondicional. ¿Qué sería el éxito incondicional? Cuando yo pongo el foco en lo que depende de mí y estoy dando mi 100% más allá del resultado que yo alcance. Yo viví toda la vida en el éxito condicionado. Si yo gano, soy exitoso. Si yo alcanzo el resultado económico que pretendo, soy exitoso. Si a mí me eligen, soy exitoso. ¿Y por qué éxito condicional? ¿Por qué está condicionado eso? ¿Condicionado a qué? Al resultado. A la afuera. ¿A que me elijan o no me elijan? ¿A que el cliente me elija a mí? ¿A que mi jefe me elija a mí? ¿A que mi pareja o la persona que busco como pareja me elija a mí también? Entonces, si me elige, yo me voy a sentir valioso. Si no me elige, me voy a sentir un fracasado. Eso es el éxito condicionado. La mayoría de los seres humanos ponen el foco acá arriba y su éxito depende de alcanzar resultados. Por lo tanto, su éxito está condicionado a los factores externos. Esta es la víctima también. En lugar de construir un valor montado en lo que depende 100% de mí, mi valor depende de alcanzar el resultado externo. Cagué, dicho de otra manera. Por lo tanto, viro, ahí voy María, viro el foco y pongo el foco en todo lo que depende de mí y en construir un modelo de éxito basado en lo que depende 100% de mí. Ahora, siempre algo va a faltar. Pero mirando para atrás, viste cuando vos vas a un examen y decís, bueno, dime 100%, estoy orgulloso de mí. Puede ser que me caguen, puede ser que, digamos, dar el 100% acá no es garantía de éxito, pero por lo menos con vos mismo vas a saber que diste tu 100. Y ahí es donde aparece la belleza del camino. Ahí es donde aparece el orgullo de, por lo menos, saber que diste todo o diste lo que tu voto alcancé. Después va a aparecer el vértice del aprendizaje, que es a posteriori, que pudo aprender de lo que salió bien y lo que salió mal. Que también depende de vos. Fíjense que está dentro del lado derecho del rombo. Tanto lo que depende de mí como el aprendizaje depende 100% de mí. O se gana o se aprende. Siempre se aprende. Siempre, siempre, siempre se aprende. No te salió resultado, bueno, aprendes para la próxima. En algún momento, producto de ese aprendizaje, puede ser que te surja el resultado que estás buscando. Entonces, la pregunta es, va a ser, ¿qué voy a hacer cuando el resultado no se me dé? Me voy a levantar y voy a seguir las veces que sean necesarias hasta que se me dé. Y si no se me da, por lo menos voy a intentarlo y mi orgullo va a estar en haber dado todo en función de haber buscado ese resultado. ¿Se entiende? Entonces, acá aparece la belleza en un éxito completamente incondicional. Porque lo empiezo a construir en lugar... Y paradójicamente, siempre salta un alumno y dice, bueno, pero ahí dirán los resultados. Claro, ahí lo más importante no está acá, ahí lo más importante está acá. Que aparece en todo lo que depende 100% de vos. ¿No es espectacular? ¿No te libera esto? Sí, te libera, pero a la vez también te condiciona el saber que uno siempre desde ese lado, si bien no está bueno porque eso lleva... Uno sabe que los resultados los consiguió en función de esa estructura, de esa exigencia. No, es que de vuelta insisto con lo mismo. Vos, en tu creencia, en tu creencia está bien, aparece que la única manera de alcanzar resultados es exigiéndote. Lo acaba de decir. Que era la misma creencia que tenía yo. Me llamo Luciano, me hice el lucho, toda mi vida fue una lucha. La única manera de alcanzar los resultados es luchando. Era mi creencia principal. Es más, la única manera de alcanzar resultados es sufriendo. Eso lo vamos a ver en el modelo ontológico. Son las creencias, y son creencias limitantes porque te impiden alcanzar resultados desde otro lugar. Esto lo vamos a ver más profundo cuando veamos el modelo ontológico. Pero yo te pido, al menos por ahora, que empieces a dudar de esa creencia, como yo por lo menos empecé a hacerlo hace ya un tiempo. De hecho, siempre hice la prueba ágil con los alumnos. La mayoría de los alumnos siempre, cuando yo hago la siguiente pregunta, más, la vamos a hacer ahora. A ver, levante la mano quien vive desde la creencia que para alcanzar resultados hay que sufrir. Yo ya no, pero toda mi vida estuve ahí. Levanten la mano si la vemos. Bien, bájenla ahora, la mayoría, que es el paradigma cultural. Bájenla. Ahora me gustaría que levanten la mano, con total honestidad, aquellos seres humanos de esta sala que van persiguiendo resultados por la vida y no se les va la vida, sino que alcanzan resultados disfrutando el camino. O que por lo menos no la sufran. Levanten la mano. Ahí está Lorena, está Juan, está Marcos. Yo al principio decía, dale boludo, no estás jodiendo. Estaba tan encinismado en mi creencia, que creía que mi creencia era la de todos. Hasta que empecé a tomar la posibilidad de que pueda existir la posibilidad de alcanzar resultados disfrutando el camino, que es como vivo ahora. Alcanzo resultados, hago lo que me gusta, disfruto el camino. Pero para que surja afuera, primero tiene que surgir adentro, me lo tengo que creer. ¿Se entiende? Claro, una vida que te lo mostró eso, que llegaste a resultados por todo eso. Claro, y además te da miedo al principio decir, no, pará. Esto es garantía de éxito. Sí, es garantía de éxito, pero a costa de qué? A costa de terminar todo roto. A costa de sufrir, a costa de exigirme, a costa de putearme con los que no dan igual. ¿Todavía me dura algo de eso? A veces lo veo a Felipe, que por ahí no se esfuerza como yo me esforzaba a esa edad. A veces me surge, tengo que morderme la lengua para que no me surja el indio. Ahora estamos con la mudanza. Justo le mandé una cama de dos plazas que era para Cecilia que tenía acá. Y dice, ay papá, ¿no hay alguien que la pueda subir? Porque... Bueno, cuento hasta 200, gracias. El tipo hasta ahora rascándose el ombligo en su casa viendo tele, no quería subir el colchón. De vuelta, los paraímas probablemente nos acompañen el resto de nuestra vida. Este es el surco anterior. con lenguaje de emoción, ya hay un nuevo surco, yo no quiero ser el padre exigente, no quiero vivir mi vida de la exigencia, si del esfuerzo, si de dar lo mejor de mi, yo cuando yo doy las clases, cuando me preparo desde el coaching, yo desde que soy coach todo lo que hago en mi vida, los cursos de coaching espiritualidad, de neurociencia, que hice es para ser, no ser el mejor coach, sino pulir mi ser coach, buscando que es la excelencia, disfrutando el camino, porque está mal buscar la excelencia, al revés, apuntar la excelencia desde la suficiencia, voy a repetirlo, apuntar la excelencia en lo que elijas, disfrutando el camino desde tu suficiencia, entonces va a ser un camino de puro aprendizaje, donde vas a ir mejorando y a poquito disfrutando el camino mientras vayas transitándolo, vas a ir adquiriendo experiencia, lo que hagas, sea coaching, sea lo que sea, no adquiriendo experiencia y cada vez moldeando tu ser coach, tu ser arquitecto, tu ser abogado, lo que sea. María, vos tenés una pregunta, después nos vas a recreo 10 minutos y seguimos. Sí, eso es cortista, en el antagonismo, como le podemos llamar de esfuerzo y exigencia, yo me encuentro, soy muy autoexigente, soy insoportable te diría, pero creo que es porque no sé manejar mi ansiedad, entonces como yo necesito el resultado y no solo el resultado, sino a corto plazo, no me queda otra que la exigencia, ¿hay una herramienta para manejar la ansiedad? Lo primero de todo es dejar de querer manejar la ansiedad, traerle conciencia a la ansiedad, traerle conciencia, primero de todo reconocer la ansiedad, reconocerla sin juzgarla, primer paso, ya lo vamos a ver cuando veamos salud emocional, cuando veamos emociones, pero el primer paso es dejar de rechazarte con ansiedad, acepto que tengo ansiedad, perfecto, segundo paso ya lo vimos hace un rato, pregúntate, ¿qué es aquello que estoy tratando de controlar en este momento? Cuando estés atrapado, hoy tenía que dar en RIMAX, en Salguero y Libertador, en donde tenía que dar una charla, yo vivo en Escobar, tenía que darla a las 11 y media en Salguero y Libertador, por suerte salí con tiempo, pero la Panamericana se detona a la mañana, yo salí a las 9 de la mañana y estaba colapsada, en un momento frené, y frené mucho más cerca de mi casa que siempre el tráfico empieza a aparecer en Dorcuato, bueno ya en Pacheco ya tenía tráfico, y por unos segundos me agarró ansiedad, no voy a llegar, ¿sí? Perfecto, a ver, ¿qué puedo controlar y qué no? Dicho antes de ayer, cuando fui a firmar el contrato también a Cava, había quedado a las 11 y no llegaba ni en pedo, me fijé en el Waze y no llegaba, entonces me empezó a agarrar una ansiedad, dije pará, ¿qué puedo controlar y qué no? En este momento hay tráfico, ¿puedo controlar el tráfico? Definitivamente que no, ¿puedo controlar una manera distinta y llegar más rápido a donde quiero llegar? Definitivamente que no, por lo tanto, víctima protagonista, ¿cuál es el primer paso para dejar de sufrir? Llame ya, deje de sufrir, ¿qué? ¿Qué te voy a hacer? ¿Aceptar? ¿Aceptar? Acepto, acepto que qué, que por más que quiera estoy atrapado en el tráfico. ¿Sí? Pongo un audiolibro... ¿Cómo alejarte del...? Esperá, da un segundo Guillén, da un segundo, esperá, esperá. Pongo un audiolibro, disfruto el camino, agarro el teléfono, le mando un mensaje de audio a la inmobiliaria y le digo, mirá, me acabo de dar cuenta que calculé mal el tiempo, voy a estar llegando 11 y media. Después llegué bien, llegué a las 11, había puesto mal el Waze, un pelotudo el tipo, pero lo concreto es que por lo menos yo dije, bueno, me vi ansioso, frené, dije en este momento acepto que no puedo hacer nada, suelto el resultado de llegar temprano, pongo el foco en todo lo que depende de mí. Ahí automáticamente la ansiedad se... ¿Sí? Dale, Guillén. No, no, en este ejemplo, porque me ha pasado varias veces eso, este reclamo que te haces a vos mismo de, ¿por qué no salí más temprano? Si sé que la Panamericana se le torna, ¿por qué no previo eso? Y ahí te empezás a castigar, y a castigar, y a castigar. Dejá de hacerlo, no te sirven para un carajo tu maltrato. Aceptate y ¿sabés qué? Volví a elegir para la próxima. Aprende, yo ya aprendí y a veces me sale mal. Entonces, yo también aprendía que el peor enemigo que tenemos no está afuera, está dentro nuestro. Es ese maltrato, cuando yo no encuentro amor por mí mismo, después lo salgo a mendigar afuera, persiguiendo resultados, buscando reconocimiento afuera. No, está bien, pero ponele que hiciste ese ejercicio y aprendiste. El próximo embotellamiento. Ahí es cuando te flagelás un toque porque vos decís, ah, un paso atrás. Hacé lo que quieras, volvé a salir la próxima con tres horas de anticipación y tomaste un café cuando llegué temprano a Buenos Aires. Lo que sí te digo es que no te sirve a vos flagelarte con tus palabras. No te sirve para nada, cero. Tenerte mucho compasión. Tratate como la persona que más amás en tu vida. En lugar de humillarla, en lugar de criticarlo cuando un hijo o un ser querido no le salen las cosas, al revés, arreglalo para que se levante y siga. Y lo mismo tenemos que hacer con nosotros mismos. Porque estamos acostumbrados, sobre todo vos y yo, Vero, a ver lo que falta y a maltratarnos, ¿entendés? Pero sobre todo vos y yo y los que somos de nuestra banda, de los autos flagelantes, tenemos que aprender un diálogo distinto con nosotros mismos. Un diálogo de amor, un diálogo de encuentros, de suficiencia, de celebración, de reconocimiento. Y aprender a transitar los resultados desde ese lugar. Y yo te aseguro, porque créeme, yo, digamos, hace rato lo hago. Yo le doy mucha prioridad a disfrutar la vida. Si bien tengo a carga una organización donde tiene sueldos, tiene contadores, vivo en Argentina, tenemos dos escuelas, una virtual, otra presencial, una escuela de formación de consultores humanísticos. Con todo, yo le doy, para mí lo más importante de la vida es disfrutarlo. O sea, disfrutarla. Y si a mí me genera estrés todo esto, yo literalmente desarmo todo y me vuelvo a laburar solo como coach. ¿Se entiende? Porque para mí hoy lo más importante de todo es disfrutar la vida. ¿Y vos lograste ese cambio con todo esto? ¿Con el PS1, PS2, con todo? ¿Lograste ese cambio? No, no, imagino que no. Insisto con lo mismo. Mirá, yo sigo yendo a lugares de ansiedad. Me visitan de vez en cuando, pero el nuevo surco, cuerpo, lenguaje, emoción, la nueva sinapsis de pensamiento y de creencias y de paradigmas ya está bastante transitado, ¿entendés? No me hago el cachero con esto. Es como que verlo y verlo y verlo. Yo les voy a contar una historia. Después de cuatro años de dar el rombo, esta herramienta recién pude entenderla y pude incorporarla. Cien por ciento. Una vez estaba jugando al fútbol en el club, se me iba la vida, terminé el partido. En un momento del partido, yo jugaba arriba y el defensor me estaba marcando a mí, medio que me pone la pata, no sé qué, me enojo, medio que nos empezamos a putear. El flaco me dice, vos mucho protagonista de cambio, pero sos un chanta. Y yo lo miro y le digo, ¿me conocés? Sí, estuve en una charla tuya, en una charla informativa de PS1, no sé qué, sos un caradura, no sé qué, papapá, predica lo que haces. Bueno, en ese partido fue para el carajo, me sacaron tarjeta colorada y todo. Y cuando terminó el partido, me fui al vestuario matándome. Pero siempre me pasaba lo mismo, porque yo era el coach ya, ¿entendés? Yo era el que enseñaba, yo era el… ¿Cómo voy a estar patinando? Y ahí me cayó la ficha, fue como una… Ese día no me lo voy a olvidar más, porque fue un antes y un después. Fue como decir, que por ser coach, yo creo que llegué a algún lugar. O sea, es que si patiné, me equivoqué, aprendo para la próxima, para estar atento. Y así fue como, a raíz de esa compasión, a raíz de ese trato distinto hacia mí mismo, empecé a incorporar el rombo y a entender de qué se trata esto. No se trata de… ¿Qué ha agradecido a ese? ¿Qué ha agradecido a esa persona? Recontra. Absolutamente. ¿Qué ha agradecido? Por favor. Sí. De hecho, él está también, forma parte de… No es coach, pero sí está en las redes y forma parte de… Acá tuve una conversación con él después. Pero en el fondo son maestros, ¿viste? Y el mejor maestro es el tuyo interno. Es como decir, ¿sabes qué? Basta de maltratarme. De nada sirve haberlo hecho mal afuera y encima, tener mi propio juez inquisidor que me termina autodestruyendo. Basta esta mierda. Yo voy a tratarme bien. Voy a verme humildemente como alguien que erra. Y que no le salen las cosas siempre bien. Ahora, lo que sí puedo hacer cuando erro es aprender para la próxima. Y eso fue para mí, Vero, lo que marcó un antes y un después. ¿Sabes cuál es la palabra clave para mí? La clave, clave, clave, clave, clave. Anotástela bien grande, vos y los que son socios de este club. La compasión. Que no es la lástima. Compasión. Y que a veces se puede llegar al fin a la lástima y la compasión. Recontra. La compasión nace el amor, como dijimos. La lástima nace el temor. La compasión es poder mirar a otra persona y poder mirarme a mí mismo y permitirme errar. Permitirme hacerlo mal. Permitirme, no quiere decir que te guste ni desidia o conformismo. Permitirme hacerlo mal es con mucha humildad abrazarme errando. Cuando afuera no me eligen, yo elegirme. Cuando afuera no me salen las cosas, cuando erro, elegirme igual. Paradójicamente, cuando me elijo, cuando erro, me animo a tomar más riesgos. ¿Por qué? Porque ya no sale el perfeccionista queriéndolo hacer todo bien. Si yo tomo riesgos y me sale mal, me voy a encontrar allá adelante conmigo mismo abrazándome. ¿Entendés por qué es un camino de espiral ascendente? Porque en el fondo nuestros miedos es producto de fracasar en el intento. Y de encontrarme con inmensa soledad el día de mañana cuando las cosas no me salgan mal. Si vos en el futuro te encontrás con vos misma abrazándote, no vas a tener problema en tomar riesgos. ¿Sí o no? Porque a quien vas a encontrarte allá adelante va a ser un ser humano compasivo que va a estar eligiéndote por más que afuera no te elija. Pase lo que pase, alcances o no el resultado. Entonces prueba y error, producto de tu 100%, producto de tu compasión, producto de disfrutar el camino, producto de dar lo mejor de vos, es muy probable que estos resultados empiecen a emerger. Con dedicación, con esfuerzo, dando esa cuotita extra, los resultados aparecen. Entonces que no se confunda el rombo con tirarte a hacer la plancha o rascarte el pupo. Es definir el resultado y dar tu 100% de este lado. ¿Estamos bien hasta acá? ¿Sí? Y el rombo lo podés aplicar, ahora vamos a ver después el recreo del vértice izquierdo que está buenísimo. El rombo lo podés aplicar en cualquier momento y en cualquier lugar. Antes del recreo, última anécdota. Esto le pasó a un compañero del Citibank. Cuando nosotros trabajamos en Citibank, en el área comercial, estábamos muy programados para alcanzar resultados. No importaba tanto disfrutar el camino, lo único que importaba era llegar. Por lo tanto, este compañero nuestro, estaba de novio hace rato, se casó, tenía 27 años, se casa, toda la vida había soñado irse de Luna de Miel a Londres. Luna de Miel, Londres. Bueno, la fiesta, Luna de Miel, viajan a Londres, qué sé yo, segundo día de Londres con su mujer. Dice, bueno, vamos a comer afuera, gorda. Sí, vamos, qué sé yo, se habían alquilado un auto. Habían ido a un restaurante a las afueras de Londres. Era en la época en donde no había GPS, estaban los mapas. ¿Viste? Los mapas de papel. Y ella iba con el mapa en la mano, y en un momento dice, ay, gordi, adivina qué. Dice, qué, qué pasa. Nos perdimos. Bueno, ¿para qué? Lo menos que le dijo fue, no sé, bueno, un desastre. Y empezó, como lo único que tenés que hacer es seguir el mapa. Empezó a putearla, ella empezó a putearlo a él, pa, pa, pa. Esto es una historia real. Los gobiernos estuvieron dos días peleados, sin hablarse, en el lugar donde siempre soñó estar. ¿Sí? Vamos a imaginarnos el rombo. Un ratito, ¿sí? Volvemos a la situación, hacemos rewind, ¿sí? Pa, pa, pa, dice, ay, gordi, adivina qué, qué. Nos perdimos. Si yo, si mi foco está puesto en el resultado, la voy a putear. O lo voy a putear, sea quien sea. Si mi foco está puesto en disfrutar del camino, ¿cuál va a ser mi respuesta? Bueno, no importa, gorda. O sea, es que vamos a un McDonald's y lo importante es estar juntos acá. Si lo importante es estar, mirá dónde estamos, en Londres. Nos perdimos, no importa, qué sé yo. Estamos de vacaciones, estamos disfrutándolo, ¿no? Estamos el lunes 10, el segundo día de casados. No importa. Es más, volvamos al hotel, comamos algo por ahí, vamos a hacer lo importante, segundo día de casados, escuchame, ¿sí o no? Pero como mi foco está puesto en resultado, ese foco no es que yo esté puesto el resultado solo en el laburo, después lo extrapolo y vivo persiguiendo resultados en la vida. Entonces, estoy al lado de una pareja y persigo resultados, educo a mis hijos persiguiendo resultados, todo es en función de llegar y al final no disfruto la vida, porque el pibe, para el pibe quería llegar al restaurante, comer rápido, no disfruta ni la comida, no disfruta el viaje, no disfruta el vino, no disfruta hacer el amor porque lo importante es llegar, no disfruta nada de ese ser humano, porque el disfrute no está en el proceso, el disfrute está en llegar. Y como llegar es muy esporádico, es muy efímero, tampoco hay disfrute ahí. Entonces, síganme con esto antes de ir al recreo. La mayoría de los seres humanos buscan momentos dopamínicos que confunden con felicidad. ¿Qué significan momentos dopamínicos? Momentos de alcanzar resultados, que genera dopamina. Esto lo habla de una manera divina Stanislav Vardach, que cuenta la dopamina como momentos de alcance de disfrutes de objetivos. Ah, bien, dice la mente. Entonces, como genera dopamina eso, el cuerpo se acostumbra y se hace adicto a esa dopamina. Mientras que la serotonina es la hormona de la felicidad, que no es producto de vivir momentos de alcance de resultados, sino de vivir una buena vida, de vivir con gratitud, de vivir con dicha, de vivir suficiente, de vivir contento con quien está siendo. ¿Saben cuál es la trampa? Que la dopamina anula la serotonina. Literal, hormonal. Los momentos dopamínicos van anulando la hormona serotonina. Dicho de otra manera, ya tu felicidad no pasa por disfrutar la vida y estar contento con quien sos, sino por seguir alcanzando estos resultados que nunca llegan. ¿Entienden por qué? Hasta corporalmente lo vivimos. ¿Sí? Diez minutos, ¿sí? Y cuarto volvemos y después hacemos los últimos quince minutos del último vértice. ¿Les parece? Dale. Lo que buscaste es menos digno que pensarte. Más difícil que encontrarte y menos triste que olvidarte. Me preguntaste, no Tomás. Te dije, ya no lo hago más. Y te aburrió la historia. Libertad. Mi casa es un desastre. Viviría un poco más, corazón. Qué caros son los precios del amor. No te encontré en el centro hoy. Y una secuencia de terror. Y no sé qué está pasando con vos. Y sin temerse, pásate. Tengo ganas de verte. Y sin temerse, pásate. No te encontré en el centro hoy. Y una secuencia de terror. Y con el anoche te apago. Y sin temerse, pásate. Tengo ganas de verte. Y sin temerse, pásate. No te encontré en el centro hoy. Y una secuencia de terror. Y soñé en pasiones locas como vos. Y sin temerse, pásate. Tengo ganas de verte. Y sin temerse, pásate. Y sin temerse, pásate. Miro hacia atrás como el viento se va pero vuelve. Veo que el sol me sonríe y el paso es más verde. Desde que todo terminó. Me siento cada vez mejor. Todo el tiempo que pasó. El fuego me apagó. Y un día el techo se abrazó. Y el pájaro vio el cielo y se voló. Perdí mi corazón y lo perdiste. Me lástima que cuando me mentiste. De arriba el cielo. De abajo el mar. Y los arcángeles me vienen a buscar. No puedo creer cómo pude estar tan inocente. Me enamoré y me enroscaste como una serpiente. Desde que todo terminó. Me siento cada vez mejor. Todo el tiempo que pasó. El fuego me apagó. Y un día el techo se abrazó. Y el pájaro vio el cielo y se voló. Perdí mi corazón y lo perdiste. Me lástima que cuando mentiste. De arriba el cielo. De abajo el mar. Y los arcángeles me vienen a buscar. Y el pájaro vio el cielo y se voló. Perdí mi corazón y lo perdiste. Me enamoré y me enroscaste como una serpiente. Desde que todo terminó. De arriba el cielo. Nunca se sabe el precio de un beso robado. Y al final el nuestro no salió tan caro. Yo no tenía nada y no pagué el contado. Y ahora veo que aquí te debo demasiado. He pedido fuerzas por adelantado. Me ha acabado el nervio y ya me la han quitado. Yo tenía el billete a lo que soñamos. Y ahora subo al tren, pero está caducado. ¿Cómo lo vamos a hacer para rompernos el mierro? Tú que siempre me ha oigado cada noche cuando duero. Tú eres todo lo que digo. Y yo te doy en silencio. Porque al caso te he olvidado. Aunque te debo hacer los besos. Pero que hay tan lejos. Como dice un reguernero. Cómo es más divertido estar al cielo. Tú esperando en el hotel. Y yo mirándote en el ojo. Tú quitándome los miedos. Yo diciendo que no puedo. Nunca sabré cómo será vivir contigo. Te fuiste sabiendo que era morir conmigo. No tuvimos tiempo y nos juramos siglos. No teníamos tinta y escribimos libros. Nunca llegas a ser lo que siempre has querido. Te enamoraste más de lo que nos tuvimos. Para no estar tan sola te fuiste conmigo. Tú quieres querer y nunca estás querido. ¿Cómo lo vamos a hacer para romper los tesoros? Tú que siempre me abrigabas cada noche cuando duero. Tú eres todo lo que digo. Y yo te doy en silencio. Porque al caso te he olvidado. Aunque te debo hacer los besos. Tan cerca y tan lejos. Como dice un reguernero. Como el mar sibe tan cielo. Tú esperando en el andén. Y yo mirándote de lejos. Tú quitándome los miedos. Yo diciendo que no puedo. Arrancando fantasmas. Cambiando tus recuerdos. Sería la única forma de revivir esto. Muy bien. Vayan volviendo a poquito. Porque me gustaría mostrarles el extracto. Esta es la ventaja de hacer el curso online. Yo cuando lo hago presencial. No le meto tantos videos. Lo hago por ahí más. Y acá con la Compu. Ayuda mucho el tema de los videos. Porque complementa visualmente. Lo que estamos diciendo. Esta es una película que vieron todos. Pero me gustaría que la vean. ¿Se ve bien ahí? Vero, te veo a vos. Dice click ahí. Dice click. Perdón. Perfecto. Ahí va. Ah, no. Es tu padre. Pregúntale. ¿Crees que tenga tiempo para terminar con la casa? Sí, papá. Ha pasado dos meses. Quiero. Pero tengo muchas cosas en la oficina. Pero cuando termine, estaré ahí. Te prometo. Venga. Perfecto. Perfecto. Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org ¡Ese es mi hijo! ¡Ese es mi hijo! ¡Tres, dos, uno, tres! ¿No eres mi padre? Eh, a lo lejos de lo que sabes. ¿Qué? No, no, estoy bromeando. ¿Eres el hijo de mi padre? ¡Mami, eres mi padre! Oh, ¿qué? ¿Tienes que decirme algo que es increíble? Acabamos de llegar, papá. Lo encontré. Acabamos de llegar, ¿verdad? ¿Cómo lo viste? ¡Lo vi! No tengo tiempo para esto. Voy a ver este documental sobre arquitectura asiática. Tienes que conseguir más resultados, ¿verdad? Sí. Además, hay muchas criaturas de madera en tu colección, pero es imposible que no puedas. Sí, tengo mucho que decirte. Teníamos un posteo en una campaña. Abra me puso en un proyecto, y si no termino el diseño, me voy. Pero los niños te hablan de caminar con ti todo el año. ¿Crees que no lo sé? Cada decisión que hago, cada cosa que hago, me decepciona a alguien. Así que tal vez debes asegurarte de no decepcionar a la gente equivocada. No, no, no. No estoy bebiendo, ni gambando, ni jodiendo a chicas. Estoy trabajando mi cara, para que mi familia pueda tener una buena vida. No, no, no. No, no, no. No estoy bebiendo, ni jodiendo a chicas. Estoy trabajando mi cara, para que mi familia pueda tener una buena vida que nunca he vivido cuando era un niño. La única forma para que eso suceda es para que yo vea la película. Así que relájate, hijo. ¿Estás bromeando conmigo? ¡Dame un descanso! ¡Una vez! No te preocupes. Tengo una película de Universe de control remoto. Vamos a tener una también. ¡Dame un descanso! Lo siento. No te preocupes. ¿Ustedes tienen un control remoto de Universe aquí atrás? Algo huele como frijoles frescos. Bueno, eso es probablemente yo. ¿Sabes? ¡Fast Food corta tu vida! Sí, eso es lo que he oído. Pero mi vida se ha cambiado. Eso no es una mala cosa. ¿Estás buscando un control remoto de Universe? Sí. Solo un dispositivo para hacerlo todo para mí. Hacer que mi vida sea un poco más fácil, más rápido, y no tan complicado. No deberías hacer esto, pero pareces ser capaz de hacerlo. ¡Ey, ey, ey! ¡Manténgase caliente, chico! ¡Todo el mundo está durmiendo! ¿Tienes que pular de nuevo? ¿Por qué no haces el hombre-pobre en el duque? ¿De acuerdo? ¡No te preocupes, hombre-pobre! ¡Vamos a hacer que tu vida sea un poco más fácil! Creo que cuando se combinan cuantos carbohidratos con yodos, se convierte en ácido. ¡Ey! ¡Dijiste que tienes que pular de nuevo, hombre! ¡Manténgase caliente, chico! ¡Ey! ¿Qué está pasando? ¿Qué está pasando? ¡Dios mío! Sí, nos vemos después. OK, adiós. No te va a matar comer con tus familias, chico. Lo sé. Tienes que construir un modelo de tiempo esta noche. Vete a ver a tu padre. Adiós. ¡No puedo creerlo! ¡No lo voy a hacer! ¡Genial! ¡Puedo saltar capítulos! ¡Qué familia! Bien. Siguiente. Siguiente. Todo está hecho por ti, amigo. ¡Vamos! ¿Ya has terminado? ¡Oh, Dios mío! ¡Ya es la cuarta vuelta! ¡No puedo esperar a verlo! Solo en mi basement. ¿Puedo hacer mi trabajo y convertirme en su compañero? Creo que sí. Voy a vivir hasta que muera. Voy a vivir hasta que muera. Gracias, amigo. ¡Hola! Mi nombre es Tom. ¡Felicidades! ¡Fenómeno! ¡Muy bien! Bueno, estoy un poco cansado. La familia se fue tarde la noche para celebrar. Bueno, la noche pasada te rompiste la cara, ¿verdad? ¡Eres genial también! ¿Qué tengo que hacer ahora? ¿Cambiar los planes de construcción de Wanchahita a la gran bolsa de fondos? ¡Mirando a mi nuevo compañero! Pensé que ya era tu compañero. ¡Oh, Dios mío! Le dije que le enviaran el acuento de Wanchahita y te promocionarán. No quería decirlo así. ¡Pero ya le dije a mi esposa, señor! ¡Gané dinero que no tengo! ¡Hacer estos documentos me va a tomar meses! Bien. Vamos a aprender a construir. ¿Qué vimos hasta acá en esta película? Seguramente la deben haber visto varias veces. ¿No? Esperen, voy a habilitar mi cámara. No te vemos. No, ahí está, ahí está. ¿Qué vimos hasta acá en esta peli? No aceptaba bien y quería concluir todo. No aceptar los hechos, lo que está pasando. Muy bien. ¿Qué más? Perseguir el resultado. Perseguir el resultado. Pasar... Skip chapters. ¿Viste? Pasar los momentos de mi vida como si fuera una película. ¿Viste? Pasar los momentos de mi vida como si fuera una película. ¿Viste? Pasar los momentos de mi vida como si fuera una película. ¿Viste? Pasar los momentos de mi vida con piloto automático, muerto. Lo más importante es lo que viene. ¿Vieron? Siempre hago la misma pregunta. ¿A quién se le está pasando rápido la vida? ¿A quién se le pasa rápido el año? Genuina y verdaderamente. Traten de pensar. Si se me está pasando rápido el año... Ay, mirá, ya estamos en julio. ¡Qué bárbaro! ¡Qué rápido pasa el tiempo! Y obvio que va a pasar rápido. Si tu foco está siempre puesto adelante. Yo te aseguro que si vos empezás a observar, a estar presente a cada hora, a disfrutar del tránsito, a sacar de la transparencia la belleza en lo simple, de una tercera flor... Bueno, ahora no hay muchas flores, ¿no? Pero, por ejemplo, miren, les voy a contar algo. Yo vivo en Escobar, como saben. Ayer a la mañana, cuando salgo a firmar el contrato, salí... Bueno, salí temprano. Había dejado el auto medio afuera de la pérgola y se me cristalizaron los vidrios. ¿Sí? Sobre todo el de la acompañante. Cuando miro hacia el costado, miro bien lo que había en el vidrio y después voy a sacar una foto para mostrárselos. Miren, lo que había era una cristalización del agua. Que uno diría, bueno, está bien. De nieve, de hielo. Sí, pero si vos te acercás bien, lo que vas a ver son mandalas. Cuando vos te acercás y observás un copo de nieve o una cristalización como esta, de cerca, lo que vas a ver es un arte creado por la misma naturaleza. Es literal. Ayer también me pasó. Le saqué. No sé si se ve, pero le saqué la misma foto. A esto. Es como sacar de la transparencia la belleza de lo simple. Vos decís, lo más importante, yo tengo que llegar a la reunión para firmar el contrato. No, pará. No se te escapa la vida cuando tu foco está puesto en la vida. ¿Se entiende lo que estoy hablando o no? La vida no se pasa porque tu foco no está puesto en llegar. Tu foco está puesto en vivir. Tu foco está puesto en disfrutarla. Entonces, como tu foco está puesto en disfrutar la vida y no en llegar, si tu foco está puesto en llegar vas a hacer la película Click. El tránsito de la Panamericana va a estar puesto en llegar en lugar de ir viendo el amanecer mientras vas en la Panamericana, viendo como los diferentes colores de esta época del año también. Yo vivo acá en Escobar, en Diagonal, tengo una laguna. A la mañana cuando empieza a amanecer ahí en el horizonte, allá en la laguna empieza a aparecer un humo. Cada estación del año tiene su propia belleza. A ver, el licenciado en finanzas que era antes le importaba tres carajos lo que les estoy diciendo ahora. ¿Se entiende o no? ¿Se entiende lo que digo o no? Porque mi foco no estaba puesto en lo que había. Paradójicamente, en ese momento yo no era dueño de la luna, ni de las estrellas, ni de las estaciones del año. Estaban ahí, bueno, todo el mundo, qué sé yo, sí, la luna. La luna. ¿Alguno entró a algún bosque alguna vez y se sintió parte del bosque, por ejemplo? Cuando vos respirás, respirás el bosque, ¿cómo no te vas a sentir parte? Si algo que estás inhalando es la fotosíntesis y todo el proceso mágico que hacen las... Después me enteré, hace poco me enteré que en realidad la mayor cantidad de oxígeno viene del océano, del fitoplancton del océano. Pero a esto me refiero, con sacar de la transparencia aquello que damos por obvio, pero que no es obvio. Sólo cuando vos admirás la luna, la luna te pertenece. Sólo cuando vos te permitís, no digo ahora porque te vas a cagar de frío, pero quedarte caminar en patas por el pasto a la mañana y sentir la tierra bajo tus pies y sentirte parte de la tierra, no que la tierra te pertenece a vos. Hacer de cada acto simple un acto simple acto simple un acto de veneración como un ritual. La comida de esta noche hace un pequeño ritual de agradecimiento a la vida, a los animales, al proceso, a la lluvia, a la tierra. Gracias a todo ese proceso mágico que la vida generó para vos vas a estar comiendo ese platito de comida. Entonces, ese platito de comida por más que sea un plato de polenta, va a ser el plato más sabroso que hayas comido en tu vida. ¿Se entiende lo que estoy hablando o no? Traten en no entenderme de acá. Prueben, prueben la vida que estoy tratando de compartir con ustedes. Créanme que a mí mis maestros a mí me la salvaron esa vida porque yo estaba perdiéndola. No digo perdiéndola porque era un desastre lo que hacía. No estoy arrepentido de lo que hacía pero yo no estaba disfrutando la vida. Yo no estaba viviendo mi vida. Estaba viviendo la vida que los demás me dijeron que tenía que vivir. Entonces, yo aprendí eso y dije esto quiero que lo conozcan las personas. Quiero que sientan la vida que siento. Quiero que conecten con la vida como yo conecto. Quiero que la gente pueda tener un destello de lo que significa disfrutar el hecho de estar vivos. Porque ahí la vida ve un giro. Ahí la vida tiene más propósito. Cristian, vos tenés una pregunta. Sí. A mí lo que me pasa es que yo esto lo digo de esta clase desde lo como supongo que varios desde lo personal pero también también desde lo profesional. Yo vine acá para algo personal pero también para algo profesional. Cuando yo veo el ejemplo de esa película cuando veo lo que vos dijiste de Citibank lo que vos hiciste vos hacías ayer estabas en Rima y vos le decías a ver vendedores hagan su rombo. El dueño de Rima atrás pensaba sí, casco, pero yo quiero mi rombo ¿qué es este? Cupico mi rombo no como el tuyo. ¿Cómo haces para separar lo que tiene que ver con lo personal con lo soy coach y tengo que ir a hablar a una empresa y quiero resultados de los empresariales? Gracias por desafiarme por traer yo necesito que alguien exprese lo que muchos piensan pero que no se animan a traer. Gracias por traerlo. En la empresa Amcor trabajo desde el año 2009 quien nos contrató en ese momento era un ingeniero muy frío que contrató a Nicolás Silvestre que nos había conocido en PepsiCo para hacer un cambio cultural en la compañía. que sea una compañía aprendiz, como dice Freddy Kaufman, que es lo que enseñamos en el posgrado del consultorio humanístico. La empresa aprendiz es la empresa que deja de usar a sus empleados como fusibles, empieza a prestarle muchísima atención a generar contextos, como una mirada sistémica de la empresa, contextos de trabajo en donde se privilegie el protagonismo, la escucha afectiva, la resolución de conflictos y todas las herramientas humanas que potencian el alcance de resultados desde otro lugar. La empresa AMCOR, el D.I. quiso hacer el estudio del caso porque durante todos los años, del año 2009 hasta ahora, todos los años alcanzó los resultados. El Great Place to Work siempre, ahora ya hace rato que ya no están más en esa misión, pero siempre estaba entre las cinco empresas con mejor resultado de clima laboral. Vos vas a AMCOR hoy y vas a encontrarte con una empresa aprendiz, desde los operarios de la planta de uso aire a depilar, con quienes trabajamos de vuelta, haciendo estos talleres de efectividad y de liderazgo corporativo y humano, hasta la gerencia general. Todos operan con una misma unidad, abandonando sus deseos individuales en función del octavo pasajero, como lo llamamos nosotros. Si tu pregunta es ¿se puede integrar esto a los negocios? Definitivamente que sí, el tema es que hay que hacer un cambio cultural. Desde la gerencia y desde los que invierten en esto tienen que animarse a apostar a esto, porque el cambio no aparece en el corto plazo, el cambio aparece en el mediano plazo, seis meses. No sé si te respondí. Sí, sí, supongo que obviamente primero tenés que atacar al cambio de la mentalidad de los que te sirven. Bien, te voy a contar otra anécdota, nos pasamos unos minutitos, ya termino, la última anécdota, después viene la mano con esto. En el año 2014 me contrata Mercado Libre, 2013 o 2014, me contrata el gerente de ventas que ahora está el número 2 de, director de ventas en ese momento, ahora está el número 2 de la compañía. Me dice mira necesito que motivemos al grupo de ventas, no sé qué, pa pa pa, bueno, listo, dale. Mira, yo te cuento una cosa, yo el trabajo que hago en las empresas, yo no hago un trabajo para complacer al director, yo hago un trabajo para despertar lo mejor de cada persona, despertando lo mejor de cada persona va a estar más contento, va a trabajar más motivado, va a traer su liderazgo a la empresa y producto de eso el equipo va a alcanzar más y mejores resultados, por lo tanto vos tenés que confiar en mí y dejar que yo haga el trabajo. Dale, perfecto, sí, sí, pa pa pa, bueno. Empiezo a dar el módulo de víctima protagonista, y yo veía que la gente recopaba, yo veía que al flaco se le desfiguraba la cara, me agarra en el recreo y me dice che, flaco, vení, si seguís así no me va a quedar ninguno, me dice. Me dice, claro, yo hablaba de la oveja del tigre, de cantar tu canción, de animarte a vivir con, con, no, con, con... Bueno, y ahí digo, ¿te puedo hacer una pregunta? Sí, me dice. ¿Para qué estás en esta empresa? Me mire y me dice, ¿cómo para qué estoy? Estoy para alcanzar resultados. Ok, está buena la respuesta. ¿El año pasado cuál era el objetivo de resultados? Mil, me dijo. ¿Y cuál es la de este año? Le pregunto. No sé, 1200. ¿Y la del año que viene cuánto pensás que va a ser? No sé, 1500. ¿Pero por qué me preguntas? Y no sé, ¿hace cuánto, hace cuánto estás en esta empresa con este propósito, con esta, con este anhelo de alcanzar resultados? Y desde que entré. Bien, imagínate que yo ahora te propongo lo siguiente, digo. Ahora no sólo vas a alcanzar resultados, sino que vos estás ahora en esta empresa para despertar lo mejor de tus empleados, que a vos te recuerden como un líder inspirador que despertó lo mejor de sus empleados, que empieza en que en lugar de trabajar bajo el miedo y bajo la presión de números, empiezan a trabajar con una misma célula, unidos, dejando a la oveja para ser cada uno líder de su propio camino, de su propio trabajo. ¿No te encantaría eso? Al flaco se le llenan los ojos lágrimas. Me dice, yo toda la vida soñé con ser ese tipo de líder. El tema es que la presión de los números de la compañía me llegó a olvidarme de mi anhelo inicial, que era ser un líder inspirador. Quiero eso, definitivamente, vamos para ese lado. Listo, entonces déjame hacer el trabajo este, porque te estoy acompañando para eso. A partir de ese momento hicimos todo un trabajo, qué sé yo, Mercado Libre contrató, hizo todo un estudio. Yo recién empezaba con la consultoría humanística, año 2012 o 2013. Contrató a otra consultora mucho más grande para agarrar a toda la compañía. Bueno, no hace falta mencionar cómo fue creciendo Mercado Libre en los últimos años. A ver, a lo que voy es, no son los temas softs de la compañía, los softs. Los softs terminan siendo hoy en día lo más transversal de todo. Trabajar en lo humano, invertir en lo humano, invertir en el propósito, darle a los jóvenes hoy un espacio y un contexto de propósito y de sentido, donde no sólo están para hacer plata, sino para encontrar un contexto de trabajo donde se me valore, donde se me reconozca, donde puedan escucharme, donde pueda aportar ideas. Ya no es la antigua, ahí Mariana hablaba que tiene 49, yo tengo 50. Nosotros antes era, no sé, la carrera eterna en una misma multinacional, una misma empresa, bancándonos la que sea. Hoy los jóvenes no se maltratan si se las toman. Ese es el gran problema que tienen los directores de Recursos Humanos. No saben cómo retener a los jóvenes. Hoy la empresa tiene que ser aprendiz, generar contexto de trabajo que sea parecioso a un útero, donde haya buen trato, donde haya protagonismo, donde haya escucha efectiva, donde haya resolución de conflictos, donde haya pertenencia. Esto mismo es lo que estamos tratando de compartir. Ahora sí he extrapolado a la empresa. Pero bueno, no sé si terminé de responder esto. Esto se puede aplicar en cualquier lado. Tengo un montón de ejemplos, deportivos también. Yo fui el coach de la primera Evoca, también en el año 2014, con Bianchi. Duré un mes, voy a ser absolutamente sincero acá. Y duré un mes porque fue más un autoboycoteamiento, más que, Bianchi tiró un manotazo, no sé si se acuerdan o que son fanáticos del fútbol. Último momento del último Bianchi de Evoca, estaba Riquelme, se acababa de ir. Era un cabarés Evoca. Y bueno, tenemos que llamar a un coach que inspire, pa, pa, pa. Bueno, me llamaban a mí. Rombo. Trabajamos durante un mes al Rombo. El tema es que ya estaba, los ánimos estaban bastante caldeados, lo echaron a Bianchi, con Bianchi salí yo también. Esto se puede aplicar en cualquier lado. Se puede aplicar en el deporte. Yo trabajo en un banco en ICBC, ¿no? Entonces, trabajo en IT, en tecnología. Entonces, es como que se puso de moda la agilidad, que dentro de la agilidad hice los cursos, donde lo importante. Y yo cuando lo empecé a hacer, todos los cursos, dije, ay, esto es lo que en realidad siempre me gustó a mí. Entonces, me cambié al área, porque se supone que, pero era como un blef, me tuve que ir, porque sentía que hacíamos todo un trabajo con los equipos, que se armaron células para que cada uno pueda sentir, viste, que todos son iguales, desde el peor al bueno. Pero en realidad no estaba bajado, viste, que la agilidad podía pasar de abajo para arriba y arriba para abajo. Hay mucho, hay mucho eso también. Mucho el piripipi, pero de fondo no hay cambio. Cuando yo sentí que era como una moda, es como que me tuve que correr, porque o lo hacemos bien o no, o no. Mira, está lleno de consultores que generan, consultores humanísticos en las empresas, con todo respeto, que van a enseñar las herramientas de escucha efectiva, van a enseñar la herramienta del rombo, pero en el fondo, el cambio más profundo no es el cambio en las acciones, es el cambio ontológico, que vamos a ver a partir de la semana que viene, de la mano del modelo ontológico. Nada, yo no voy a obtener resultados distintos a menos que cambie el observador que vengo siendo, a menos que cambie mi modelo mental, a nivel individual y a nivel corporativo. Entonces, hay que animarse a generar la nueva cultura, no todos los líderes se animan a generar la nueva cultura, sobre todo en corporaciones como en HBCI, pero solo con que se anime dentro del sector en el cual trabajan, pero que sea comprometido el trabajo durante un año entero, donde haya reuniones, donde inviertan tiempo, y pues un lindo faro de paros, me ha pasado en varias empresas. Pero miren, no quiero hablar mucho de empresas porque hoy estamos, en PC1 estamos más enfocados en el proceso individual, después lo que les interesa a empresas hacemos una charla y eso. Son menos 20, nos quedó el vértice de la izquierda, lo vamos a trabajar la semana que viene, no se asusten, el vértice de la izquierda es las relaciones, tremendo tema, muy parecido al abordaje con los resultados, pero ya vamos a ver cómo se aborda y demás. Yo lo que les pido para la próxima semana son 5 casos de rombo, bien simples y bien rápidos, puede ser un rombo de largo plazo o puede ser un rombo de corto plazo, estás atrapado en el tráfico y te preguntan, la pregunta directa es ¿qué depende de mí en este momento? ¿Qué puedo controlar y qué no puedo controlar? ¿Qué depende de mí para llegar a horario a la reunión que tengo? Y si no depende de nada, relájate y goza, disfruta el camino, vas a descubrir un montón de belleza en ese lugar donde vos te vas a sentir atrapado, en el momento que vos virás el foco y te pones en modo disfrute, lejos de sentirte atrapado vas a encontrarle sentido a ese momento. Último ejemplo, era un alumno de B que vive en Bellavista, laburaba todos los días en el centro, en Capital, se tomaba el tren todos los días puteando porque el tren llegaba tarde, hasta que vio el rombo. Claro, depende de vos que el tren llegue a horario o no, ¿qué depende de vos mientras esperas el tren para llegar a horario? ¿O qué depende de vos mientras esperas el tren para pasarla bien? Bueno, cambió su vida, fue literal, parece una bulbez, pero dejó de poner foco en el tren y empezó a poner foco en lo que dependía de él, empezó a charlar con la gente del andén, se llevó un libro, empezó a leer, le cambió absolutamente el día, puso el foco en lo que dependía de él, recuperó el poder, lo tenía el tren, ahora lo tiene él. Parece una bulbez, pero es cultural, le entregamos el poder al mundo, lo que estamos haciendo en Protonista Cambio es recuperándolo, para hacerme artífice de mi propio destino, artífice de mi propio camino, artífice de mi propia realidad. Siempre fuiste el artífice del tema que te creíste que el mundo tenía el poder sobre vos, nunca lo tuvo, siempre lo tuviste vos. ¿Sí? ¿Está bueno o no? ¿Nos vemos la semana que viene? Vale. Buenas semanas, mis micrófonos para este día. Buenas semanas, gracias. Gracias. Gracias. Nos vemos. Adiós.