===== 000 ===== Un saludo y hasta la próxima. Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org ===== 001 ===== No paraba de bailar y no paraba de cantar. Bailaba y cantaba todo el tiempo. No paraba. Happy feet, ¿viste? Pero ella, bueno, cantaba también. Cantaba, cantaba, cantaba, hasta que un día a los cinco o seis años, desde la cocina la madre le grita, ¡Cállate! ¿No ves que cantabas para el ojete? Algo así le dijo, ¿si? Obviamente la madre, traten de no juzgarla, porque obviamente, digo, primero antes no había tanta conciencia del daño que le podríamos llegar a generar a nuestros hijos. Para mi abuelo, mi viejo siempre fue un pelotudo y se lo dijo toda la vida. Pelotudo de venir para acá, pelotudo de venir para allá, sin saber el daño que le estaba causando. ¿Si? Por lo tanto, ella, a los seis años, se creyó que cantaba para el culo. Nunca más cantó. Cerró su canción. Dejó de cantar. Hasta que llegó el rombo y llegó todo este paradigma y toda esta canción interior. Y dice, llegó el rombo y ¿sabes qué hice? Me anoté en clase de canto y hoy les quiero cantar. Pasó adelante y cantó una canción que se llama On My Own, que es de la obra de teatro Los Miserables, que es una canción tremenda. Cuando pasó adelante, éramos treinta en sala, cuando pasó adelante fue como, fue algo mágico, en donde todos nos quedamos. ¿Viste cuando te quedás de repente en esos momentos que hablamos caíros, donde no hay tiempo ni espacio? Lo concreto, más allá del aplauso, todo lo concreto es que gracias a que ella se animó a sacar su voz y a cantar su canción, muchos otros se vieron inspirados por ella. No hubiese pasado si ella no se hubiese animado a desafiar creencias limitantes, magia negra, heredada o recibida de sus ancestros antepasados, en este caso de su madre. Se lo creyó, la niña se lo cree. El tema es que se lo cree y queda para el resto de la vida. Ya no soy la niña, soy una mujer adulta, un hombre adulto y sigo cargando canoas. ¿Se acuerdan la canoa del monje? Sigo cargando canoas cuando ya no me encuentro con más ríos. Entonces a esto me refiero. Cada una de lo que llamamos incapacidades, falta de confianza, lo que hay que entender es que hay siete inteligencias distintas en el ser humano, por lo menos hasta hoy, seguramente van a descubrir otras más. Inteligencia emocional, inteligencia espiritual, inteligencia quinestésica, muchas inteligencias aparte de la intelectual. El problema es que a nosotros nos criaron y nos educaron y nos valoraron en base a una sola inteligencia que es la inteligencia racional. Todo nuestro sistema educativo está montado en la inteligencia racional. Es como que le hagan hacer una carrera a un grupo de animales, una tortuga, un caballo, un mono, una víbora, un jabalí, una oveja, el que sube más rápido al árbol gana. Es más que obvio, el mono no va a cagar a palos a todos. Se entiende? Yo vine al mundo a cantar, yo vine al mundo a tocar la guitarra, yo vine al mundo a no, con eso te vas a cagar de hambre. Ahora, esto uno diría bueno, no es tan grave, es gravísimo. ¿Saben por qué? Porque en el interin, primero todo el sistema educativo actual que está empezando a cambiar un poquito, es un sistema prusiano creado en el siglo 19. Ya Elon Musk está generando un sistema, he dicho justo el otro día, una educación moderna ya online, después le voy a pasar data al que le interesa. Pero lo concreto es que ese sistema se generó en la industrialización precisamente para preparar a los más capacitados intelectualmente a ocupar los puestos jerárquicos de las industrias. El 90% restante de los no tan inteligentes estaban destinados a hacer lo que puedan en la vida. En lugar de potenciarlos, en lugar de demostrarles el diamante en bruto que son, para ese sistema todavía dura es material de descarte. Entonces eso fue tremendo, porque nuestros padres no tenían toda esta información, entonces que decían, haz lo que puedas, anda con el hijo, haz lo que puedas. ¿Se entienden? Si nosotros no frenamos y no nos damos cuenta y no educamos a nuestros hijos como manantiales de agua cristalina, como diamantes en bruto, como potenciales creadores de realidades, ellos se van a comprar la magia negra de nuestra educación. ¿Se entiende lo que digo? El peor pecado del ser humano es el nihilismo, es la ausencia de propósito y de sentido en la vida. Pasar por esta vida desapercibida, sin dejar tu huella, sin cantar tu canción. La mayoría de los seres humanos se mueren potros sin galopar. Y ustedes lo saben. Entonces yo cuando decidí crear protagonista de cambio, mi propuesta y mi anhelo fue precisamente despertar potros a que se animen a galopar, porque vinimos a este mundo a galopar, vinimos a este mundo a brillar, vinimos a este mundo a cantar nuestra propia canción. Si la vida nos creó es para mejorar este mundo, en esta naturaleza majestuosa y maravillosa nada está creado al pedo. Si la vida nos creó es para mejorar la tierra, no para destruirla como lo estamos haciendo. Yo por lo menos no me voy a quedar impávido e impotente viendo como otros seres inconscientes la arrasan o la destruyen. Bien, volvamos al rombo, a veces me copo. Entonces, bajando a tierra toda la conversación de la serie de tener ser, porque hay una conversación más grande que nos puede guiar, pero después es todo lindo, todo muy lindo, te creo, bárbaro, voy a disfrutar la vida, la la la, voy a cantar mi canción, está buenísimo y tengo que pagar las cuentas. ¿Sí o no? ¿Qué dicen? Mañana me tengo que despertar a laburar todos los días y tengo que pagar las cuentas. Es así. No, te creo, quiero disfrutar la vida y tengo que pagar las cuentas y tengo que mantener tres hijos y lo que sea, tengo mi desafío. Perfecto, bien, pero bien vos sabés que no es o lo uno o lo otro, porque ya sabés que es como la píldora roja o la píldora azul. Vos está bien, listo, no me creas, sabés que es mucho quilombo lo que está diciendo, sabés que déjame vivir mi vida. Perfecto, píldora roja, te vas a dormir y mañana te despertás y seguís con el cuento de la marmota, echando la culpa a los demás, con todas las creencias heredadas y paradigmas y tratando de hacer lo que puedas con tu vida, esa es una opción, es donde viven la mayoría de los seres humanos, tratando de hacer lo que pueda con su vida. Sin darse cuenta que son los creadores de su vida, le echan la culpa a los demás producto de sus propias incapacidades. Vos ya sabés que eso, elegir eso ya a esta altura del programa, cuarta clase, elegir no elegir es elegir, por lo tanto en ese lugar vos misma o vos mismo estás eligiendo no hacer nada con tu vida, por lo tanto hacete cargo de tus elecciones. Estoy sin anteojos, por eso no llego a leer bien. Magnanimidad, me encanta porque estoy ampliando mi vocabulario, magnanimidad y nihilismo. Sí, magnanimidad es precisamente lo contrario a pusilanimidad que es alma pequeña. San Martín era amazón, San Martín ya decía serás quien tengas que ser o serás nadie, él era precisamente hijo de soldados españoles, peleó con el regimiento español en su momento, lo formaron los españoles y terminó peleando en contra de ellos, y precisamente porque era un criollo, un argentino que amaba a su patria. De hecho hay una carta muy linda, perdónenme que me ramifique, soy medio gemiliano pero tiene que ver con esto. ¿Leyeron alguna vez la carta que le escribió, que se cruzaron entre San Martín y Pueyrredón? ¿Conocen la historia? Es una belleza, miren, San Martín le escribió al general Pueyrredón y dice general necesito que me manden 500 caballos, mil hombres, trajes, escopetas, bueno todo lo que necesitaba, porque tomamos la decisión de cruzar los Andes para pelear con el general O'Higgins en contra de los realistas. Bueno, una carta larga que se yo, con mucho gratitud el general San Martín, perfecto, Pueyrredón le contesta, mi general le estoy mandando ta ta ta ta ta bueno todo lo que le manda pa pa pa y al final le pone un párrafo y dice mi general yo voy a cumplir con sus órdenes, sus órdenes para mí son inapelables, ahora permítame decirle una cosa, lo que usted está tratando de hacer es una empresa absolutamente imposible. Bueno San Martín le contesta, piensen esto, el tipo agarró un conjunto de soldados, agarró una gran cantidad de caballos, o sea, y cruzó los Andes, o sea, piensen, llega a ser hasta un pensamiento cuasi estúpido, no? Digo, cruzar los Andes con cañones, no? para ir del otro lado, tratemos de pensar la mentalidad y las creencias de este tipo, porque uno diría, no era tan distinto a nosotros desde el punto de vista intelectual, lo que sí tenía era una gran capacidad para confiar en él y en la vida. Le contesta al general, al general Pueyrredón le contesta, mi general muchas gracias por todo lo que me está mandando, entiendo que usted me diga que es una empresa imposible, pero esto es absolutamente inminente, muchas gracias, hasta luego. Y ahí se desprende el serás quien tengas que ser o serás nadie, hay veces que hay que animarse a enfrentar determinadas muertes, no hablo de muerte, no hablo de muerte en sí, del cuerpo físico, o sí, digo, hasta dónde va a llegar mi nivel de liderazgo sobre mi vida, hasta dónde va a llegar mi nivel de elección, hasta dónde voy a llegar para animarme a cantar mi canción, cuán dispuesto voy a estar a animarme a defraudar a otros, a costa de dejar de defraudarme a mí, no lo sé, eso es una elección que va a ser siempre tuya, siempre va a estar acompañándote el miedo a la mirada de otros, el miedo a defraudar a papá o a mamá, el miedo a defraudar a tu religión o a tu sociedad o a tus amigos, el miedo a fracasar en el intento, el miedo a, ¿sabes cuál es el peor miedo de todos? El miedo a no intentarlo, hay una frase que me encanta que es prefiero probar y arrepentirme que no probar y arrepentirme, tema la mayoría de la gente prefiere no probar y arrepentirse, ahí es donde te morís con tu canción acuestas, ese es el problema y la gente, la mayoría de la gente dice bueno a todo nada, yo si renuncio a esto tengo que ser de un día para otro y me voy a cagar de hambre o me voy a quedar solo o me voy a quedar sola y nadie está hablando de eso, nadie está hablando de eso, nadie está hablando que hagas pelotudeces, lo que te estoy diciendo es de nada sirve de nada sirve tratar con tu mente de bajar el volumen a tu alma porque tu alma vino a este mundo a ser independientemente de lo que tus miedos y tu mente quieran hacer con tu alma, pero aquí estás hablando precisamente de tu magnanimidad, ¿sabes cómo te habla tu alma? tu alma te habla a través de tus emociones, tu alma te habla a través de tus estados anímicos, cuando hace rato vos sentís apatía, cuando hace rato vos sentís desgano, aburrimiento, sensación de sin sentido que después se traduce en enojo, en hartazgo, es porque definitivamente existe ausencia de una de las emociones más poderosas que existe en el ser humano que es el entusiasmo, el entusiasmo viene del griego que algo así como del entudeos o algo así, no que es como es estar viviendo en tu propio dios o desde tu propio dios, cuando vos vivís con entusiasmo estás cantando tu canción, estás viviendo en conexión con el que viniste a ser al mundo, cuando vos no estás viviendo con pasión y entusiasmo tu vida más allá de tengas momentos de miedo, momentos de duda, momentos de ansiedad, pero cuando vos construís tu vida en función de vivirla con entusiasmo, con alegría, con pasión, siguiendo tu propia dicha, lo que empieza a suceder es que ya no existe domingo a la noche con fiaca de ir el lunes a trabajar, ¿se entiende lo que digo? porque de hecho inclusive la palabra trabajo tiene una etimología negativa, vos una vez que vos encontrás tu elemento, encontrás tu manantial, ya no hay vuelta atrás, ya es como más allá de que haya un tránsito bien lógico y bien inteligente de la ser y tener hacia el ser, en donde pueda haber un soft landing, vos encontrarás la manera, hay un libro de cabecera mío justo, bueno el otro día me pidieron que escriba, que haga una reseña de mis cinco libros favoritos, uno definitivamente el primero es conversaciones con dios, pero el segundo se llama el manantial de Ayn Rand, ese libro lo leí tres veces, conversaciones con dios lo leí cinco y a veces lo reviso, a ver, ¿alguien leyó el manantial? el manantial es un libro que tiene casi mil páginas, por lo tanto yo no se los aconsejo ahora, cómprenselo para el verano si quieren, pero es la historia de un arquitecto Howard Rourke que vino al mundo a no transar lo leíste Flor, me alegra, vino a no transar, ¿qué significa no transar? miren les voy a poner un ejemplo, él vino a ser arquitecto y dijo yo voy a construir en base a lo que mi alma y mi canción me inspire, no voy a hacer lo que los demás me digan que tengo que hacer, no sólo eso sino que voy a morir en la mía, de vuelta cuando lo escribió Ayn Rand, es una rusa que se radicó en eeuu, es la que por ahí escucharon hablar de la rebelión de atlas, que es como la biblia del capitalismo si quieren, que paradójicamente ella es atea pero de mi punto de vista el manantial es uno de los libros más espirituales que existen en el mundo, es llamativo, precisamente muy parecido a Nietzsche, Nietzsche se lo llamaba un ser ateo pero al mismo tiempo era desde mi mirada un filósofo que tiene una conexión con el espíritu muy profunda, bueno esa es otra conversación, lo concreto es que ella trata de replicar en el libro como el ser humano ideal, hombre o mujer, ¿y cómo sería el ser humano ideal para ella? es ese ser humano que vino al mundo a cantar su canción no importa qué, entonces por ejemplo el libro es muy interesante pero dice bueno el tipo empieza a brillar, empieza a construir unas cosas divinas que se yo, y lo quiere contratar un banco y pagarle 20 millones de dólares para un proyecto, bueno le da el proyecto que se yo, lo construye, hace proyecto todo, lo presenta, él antes de presentar el proyecto lo que le dice al banco es yo te voy a hacer proyecto siempre y cuando vos lo construyas pero exactamente como yo te lo estoy dando, no puedes cambiarle ni una puerta, bueno sí sí sí dado su prestigio, bueno termina el proyecto, lo presenta, bueno estamos muy contentos con su proyecto que se yo, bueno se estaba yendo, pero una sola cosita señor Howard, vamos a cambiarle el pórtico de entrada, vamos a hacerlo gótico, le implicaba a él, dos años de laburo, 20 millones de dólares, lo que sea, y él dice perdón, si le vamos a cambiar el pórtico de entrada, pues no le va a importar, es un pequeño detalle que en realidad, a ver si me entendés, vos no le cambias nada, bueno pero si no le cambia nada a la junta directiva dice que no lo contratamos para el proyecto, bueno no me contraten, no importa, él no le quiere expoliar el libro pero vuelve a ser albañil, porque lo querían corromper, él dice que el alma humana no se corrompe, escuchen esto de vuelta, es un libro de ficción pero no importa puede ser una guía, el alma humana no se corrompe, no se tranza, cada vez que transas estás cantando una canción distinta a la tuya, no importa, tu alma te lo va a recordar, te va a recordar qué cosa, tu camino de vuelta a casa. ===== 002 ===== ¿Y cuál es mi casa? Eso es lo que tenés que descubrir, tu propósito es ese. ¿Cuál será mi hogar? ¿Cuál será mi propio manantial? ¿Cuál será mi propia canción? ¿Cuál será mi huella, mi impronta? No importa si ahora estás siendo contadora, o abogada, o lo que sea, no importa, de verdad no importa. No importa, no digo en el sentido de que no sea relevante. Si estás siendo abogado o contadora, y lo estás eligiendo es porque hay algo noble detrás de aquella elección. Por lo tanto, sentite orgullosa u orgulloso de vos. Ahora, quizás también si estás acá, es porque probablemente también tu alma te esté impulsando. Wayne Dyer habla de, en el libro, en la película The Shift, que se la mandamos ahí por el material, véanla, está en YouTube, véanla esta noche si pueden. Él habla del pulsar del destino. Es como una sensación donde tu propia alma te lleva y te empuja. Algunos lo llaman el pulsar de Dios, o de tu Dios interior, en donde de repente algo me va llevando para acá, a mí me pasó cuando empecé con todo esto. Me fui llevando como un túnel, donde no podía mirar para atrás. Digo, obviamente, mire, a veces quise arrepentirme, pero no pude. No pude, porque era la sensación de estar, de que algo me estaba pulsando. Una vez lo dibujé, dibujo como lorto, pero no importa. Pero fue como una, tengo que desafiar las creencias. Era como algo así, está mi corazón, y es como un pulsar del destino, que me llevaba y me hacía algo. No sabía muy bien qué. Tampoco tenés que tenerlo claro, porque tu mente va a querer tenerlo claro. En realidad, tu alma te va a ir mostrando. Por eso, uno de los enemigos más grandes es querer tenerlo claro todo el tiempo. Tranquila, tranquilo, no hace falta. El tema es escuchar tu corazón para ver a dónde va. Escuchar a determinados mensajeros, maestros, libros, películas. Mensajeros, libros, películas que se alíen con tu alma magna. Salí corriendo de los usurpadores de energía. Aquellos que guarda, guarda, no vayas. No, no vayas a ser que, no. Esos son los pusilánimes que, de vuelta con todo cariño, porque a veces esos seres pusilánimes son hasta seres queridos, que te dicen, no. Tu alma quiere ir para ese lado y te dicen, no. Desde su miedo, alma pequeña, tratan de meterte su miedo. Tu función ahí es escuchar tu corazón. Uno de los grandes maestros espirituales fue Jesús. Y él hablaba de donde está tu corazón está tu tesoro. O donde está tu tesoro está tu corazón, que es lo mismo. El tema es que nosotros no aprendimos a escuchar nuestro corazón y nuestras emociones. A nosotros nos enseñaron a escuchar nuestros miedos y operar en función de esos miedos. ¿Sí o no? Entonces, aprender a escuchar mi corazón es hacer silencio. A ver a donde pulsa. Las palabras de tu corazón siempre van a estar aliadas con tu magnanimidad. Siempre van a ser palabras sublimes que te van a decir, animate y andá. Después va a aparecer la mente boicoteándote. ¿Sí o no? ¿No te pasa esto? Es el factor común de todos los alumnos de PSU. Hace 17 años hago esto. La mente boicoteadora. Yo también la tengo. El pepe grillo. Está bien. Cierta cautela es lógica. Si no, estarías muerta. ¿Sí o no? Por lo tanto, pero también al mismo tiempo, la clase de los miedos va a llegar en la número 11. Pero digo, Traté de preguntarte, ¿Qué me privé producto de prestarle más atención a mis miedos? ¿Qué me perdí? ¿Y qué me estoy perdiendo? Y pregúntate o pregúntale a tu corazón si viniste a esta vida a vivir con miedo o si viniste a esta vida a vivir con amor, que es lo contrario al temor. Ese amor se traduce en valentía. Ese amor se traduce en valentía. Ese amor se traduce en valentía. Ese amor se traduce en confianza. Ese amor se traduce en fe en la vida y en vos. Definitivamente, si la vida te creó, no es para que hayas venido a este mundo a temer. Ni que hayas venido a este mundo a buscar algo. Si la vida te creó, es para que vos le des algo al mundo. Si la vida te creó, es para que vos le des algo al mundo. ¡Ay! ¿Qué le voy a dar yo si llegué a un choto en el colegio? Vos fuiste elegida entre unas cuantas. Ya vimos que la posibilidad de que estés viva me hizo acordar de algo. ¿Les puedo mostrar un videíto? Que me encanta. Dura un minuto y medio. Como para cortar también el monólogo este que se está extendiendo un poquito, disculpen. A ver si lo encuentro. Sí, ahora acá está. Bien, acá está. Voy a compartir, esperen un segundo. Tiene que ver precisamente con lo que estamos hablando. Pare de sufrir, póngase los anteojos. Ahí va. Bien. Esperen, un segundito. No se escucha nada, ¿no? Yo no escucho nada. ¿Ustedes se escuchan? No. Hay muchos que lo están silenciando desde el video de YouTube, ¿no? Ah, acá está, claro. Cierto. Ahí va. Bien, ahí va, ¿eh? El video va muy rápido, así que estén atentos. Va. Un estudio de alguien vino a decir sobre las probabilidades de que tú existas tal y como eres. Arrojó lo siguiente. Las probabilidades de que tus papás se encuentren en un mismo lugar son 1 en 20.000. 1 en 10 de que se hablen. 1 en 100 de que salgan una segunda vez y continúen saliendo durante más tiempo. Y finalmente una moneda al aire de que sigan juntos hasta tener hijos. Si combinamos estas probabilidades nos da 1 en 40 millones. Un número grande, ¿no? Pero esto apenas comienza. Tú fuiste un esperma, y las probabilidades de que ese esperma y no otro se hayan encontrado con un óvulo son 1 en 404 millones. Y si sumamos ese número con la probabilidad de que tus ancestros no interrumpieran su orinato durante toda la existencia humana, nos da 1 en 10 a la 45.000 potencia. Y imagínate un 10 con 45.000 ceros a un lado. Este número es más largo que todas las partículas que hay en el universo, incluso si consideráramos que cada una de estas partículas fuera un universo en sí misma. Y aquí estás. Pero espera. El esperma correcto tuvo que encontrar el óvulo correcto en cada uno de tus ancestros, en cada generación. La probabilidad de que esto suceda es 1 en 10 a la 2.640.000 potencia. Un cuatridón multiplicado por otro cuatridón por cada generación tuya. Y aquí estás. Finalmente si sumamos todo lo que hemos dicho, combinamos todas las probabilidades, nos da que la probabilidad de que tú existas tal y como eres es 1 en 10 a la 2.685.000 potencia. ¿Sabes a qué equivale esto? Esto equivale a que 2 millones de personas se juntaran en un mismo lugar, arrojaran un dado por un trillón de caras, y cada una de estas 2 millones de personas tuviera el mismo número de 12 dígitos. Es algo imposible. La probabilidad es cero. La probabilidad de que tú estés aquí es cero. Eres un milagro. Esto no es un milagro, es tu vida. No es una casualidad, no es una causalidad. Tú no estás aquí por una causa, estás aquí para un efecto. Tú no estás aquí por algo. Estás aquí para algo. Crea significado con tu vida. Que tu vida sirva para hacer de este mundo un lugar mejor. Hay un montón de gente muy preocupada y está bien, porque obviamente hay responsabilidades. Incluso acá vivimos en un país donde siempre estamos corriendo atrás de la coneja. La belleza queda oculta, la belleza queda tapada, la belleza queda olvidada, la magia queda olvidada. Hay un olvido de vivir, como decía Julio Iglesias, ahora en julio que estamos. Hay un olvido. Hay un olvido de honrar la vida. Hay un olvido de nuestra impronta, de nuestra magia, de nuestra belleza. Estamos en esa voraja, en esa carrera de hámster por ir por más y por más y por más y nos olvidamos muchas veces de que se termina. Me encanta este vídeo porque me encanta todo el vídeo, pero sobre todo cómo termina. El viejito saludando, todos vamos para ese lado. Y quizás a veces termina antes. Hace un mes enterramos una coach de nuestro equipo. Cuarenta años, cuarenta y pico. Está yendo para la Panamericana y se le cayó un container encima. ¿Saben que ella en la escuela de coaching se renombró, se puso Iris? ¿Saben por qué se puso Iris? Se llamaba Sol igual, un nombre divino. ¿Saben por qué se puso Iris? Porque Iris era la conexión que ella tenía con el alma humana a través del Iris. Una compañera de ella, amiga de ella, me dijo que se fue feliz de este mundo. Estaba feliz. Estaba en su elemento. Había hecho la escuela de coaching y sintió que estaba viviendo en su canción. Y me dijo que se fue feliz de este mundo. Estaba feliz. Estaba en su elemento. Había hecho la escuela de coaching y sintió que estaba viviendo en su canción. La realidad es que nunca sabemos cuándo se termina esta historia. Lo que sí, yo por lo menos a mí me gustaría que si me encuentro a muerte, me encuentre cantando mi canción. A veces tenemos miedo a la muerte porque precisamente le tenemos miedo a la vida. Nos animamos a tomar las decisiones que vayan en consonancia con nuestra alma. Porque cuando vos estás cantando tu canción, yo te aseguro que no hay miedo a la muerte. Si la muerte me encuentra, que me encuentre. Me va a encontrar bailando. Este es el propósito del protagonista de Cambia. Alguien tiene que hablar de esto. Tiene que haber seres humanos luminosos que se animen a expandir esta palabra. Que se animen a recordarle a los seres humanos que están en este mundo con un propósito. Que están en este mundo para irradiar su luz. Se hizo un poquito larga la introducción, pero en el fondo me gustaría volver al rombo. El rombo es una herramienta que yo uso mucho en las empresas también. De hecho, trabajé con la primera Evoca en su momento. Creo que se los compartí ya. Es una herramienta que puede servir para lo que sea. Para una conversación, para un partido de fútbol. Bien simple. Me gustaría entrar a ganar, obvio. ¿Quién entra a un partido de fútbol a perder? O a un partido de tenis. No, yo chicos, yo hoy me propongo perder porque es una boludez, ¿sí o no? Che, yo hoy me propongo dar esta clase como el orto. Así que prepárense, es una boludez, ¿sí o no? O sea, el objetivo de esta clase es que todos los estudiantes, todos los estudiantes, siempre, y acá sí es donde yo los invito a animarse, acá, en el rombo, el objetivo tiene que ser ambicioso. ¿Por qué no? Pues contraambicioso. Sí, quiero entrar a ganar, quiero entrar a ganar. Es más, soy ganador. Ahora, mi valor no es el de ganar. Mi valor no es el de ganar. Mi valor no es el de ganar. Mi valor no es el de ganar. Quiero entrar a ganar. Es más, soy ganador. Ahora, mi valor no depende de ganar. Y ahí está la clave. ¿Se entiende o no? Se entiende o no? Esperen que acopló un micrófono. ¿Se entiende o no lo que estoy diciendo? A veces hay que hacer una... A veces no. Hay que centrarse para poder entrar a esa cancha a dar lo mejor de mí. Yo estaba... Hay un cuento que no les conté que es. Yo era entrenador de rugby de mi hijo. Ahora tiene 19, pero en ese momento tenía 11. Y jugaban contra los matereros. Los matereros, a los 11 años, parecían flacos de 21. Tenían barba alguno. O sea, eran flacos que... Flacos. Eran gorutas. No sé qué le daban de comer, si guiso o qué les daba. Mi viejo jugaba en matereros también, porque era Ramón Mejía. Pero eran bestias. Bestias salvajes. Bueno, lo completo que iban en el entretiempo. Iban perdiendo por 6-3 a 0. Los estaban matando. Y bueno. Y obviamente empezaron a putear. No, porque muerden. 11 años. Imagínense. No, muerden. El refe no se está choreando. Todos menos. Nos están rompiendo el culo y estamos jugando como el orto. Toda la culpa era del refe y toda la culpa era de los rivales que les estaban pegando. No sé qué. Yo ya venía con algunas charlitas de coaching y venía haciendo el rombo. Muchachos. ¿Terminaron? Sí. Patalear. Algunos lloraban. ¿Terminaron? Sí. Bien. ¿Qué depende 100% de ustedes ahora? ¿Ganar depende de ustedes? No. Nos están matando. Bien. Perfecto. Por lo tanto, ellos son mejores. Sí. Sí. Están siendo mejores. ¿Depende 100% de ustedes ganar? No. Por lo tanto, ¿cómo se quieren sentir más allá del resultado obtenido? ¿Qué quiero sentir? Grábense esta pregunta. Para todos. ¿Qué quiero sentir más allá del resultado obtenido? Esto no lo puedo controlar. Esperen que empiezo a gritar y salpé. Después escucho la grabación y no me puedo escuchar ni yo. Esto no lo puedo controlar. ¿Coincide o no? El resultado no lo puedo controlar. Puede pasar de que el rival sea mejor que yo. Ahora, acá yo voy a dejar mi piel. ¿Vieron cómo los jugadores, perdón, los uruguayos? Estoy remanija. ¿Vieron cómo ganamos el Campeonato Mundial? El Campeonato Mundial lo ganamos con testículos. Los mismos testículos que tenían los jugadores de la 86. Testículos que les faltó a muchos de las camadas anteriores de la selección argentina. Esta camada tiene testículos. Esta camada tiene hambre de ganar. Y también saben qué? Esta camada se enfoca en el proceso. Tiene mucho coaching también. Mucho trabajo en equipo. Mucha unión. Inclusive tenían herramientas también de co-creación. Como las de Martínez. Bueno, después más adelante vamos a hablar de eso. ¿Sí? Entonces, la gran pregunta para conseguir precisamente el éxito incondicional. Acá aparece el éxito incondicional. ¿Se acuerdan? ¿Por qué? ¿Por qué era el éxito incondicional? Se ve bien, ¿no? Ahí. Esperen que me voy a poner pantalla grande. Así es. Lo que pasa es que no lo había terminado, me parece, de explicar. O sea, le he quedado una mitad. Bien. Era todo lo que era 100% de nosotros. Muy bien. Pero también radica. Esperen, voy a tratar de cambiarme acá porque me estoy mirando a mí mismo y es un bodre. Ahí está. Ustedes me ven a mí, ¿no? ¿Ven la pantalla? Ahí para ver. Sí, sí. El éxito incondicional precisamente radica en que vos puedas moverte del éxito acá, de este éxito. Acuérdense que de este éxito se desprende el éxito condicionado. Y cuando hablamos del éxito condicional, hablamos de valer a través de los resultados. Voy a la entrevista de laburo. Si me contratan, me voy a sentir exitoso. Si no me contratan, no. Me pongo mi propio emprendimiento. Si tengo clientes, voy a ser exitoso. Si no tengo clientes, no. Voy a jugar la final del mundo. Si gano la final, soy exitoso. Si no la gano, voy a ser un fracaso y no me voy a valer. La mayoría de los seres humanos monta su valor en cosas que no puede controlar. Cagaron. ¿Sí o no? Porque tu valor desde ese lugar es como la víctima. Tu valor desde ese lugar va a depender de un montón de cosas que no puedes controlar. Por eso se nos va la vida. Porque vamos atrás. ¿Se está grabando esto? Sí. Vamos atrás de aquellas cosas que no podemos controlar. Nos enojamos. Tratamos de controlar con ansiedad, con preocupación, estrés. Porque en realidad no es el resultado lo que importa. Lo que importa es la creencia de valor de tener resultado. ¿Se entiende esto? Lo repito 80 veces. Es bien importante. Al menos entenderlo de la teoría. ¿Se entiende o no? ¿Quién quiere que lo repita? Si mi valor depende de ganar, de obtener resultado, sea cual fuere, toda mi vida voy a depender de que se me den resultados para poder valer. Inclusive cuando el resultado no se dé como espero, se va a poner en juego mi valor ontológico. Ese es el paradigma. Salgo a hacer todo el tiempo. Por eso en mi mente no para hacer. Para alcanzar. ¿Qué cosa? El resultado. Para que una vez alcance el resultado, recién ahí me sienta exitoso. Esa es la ecuación perfecta para una vida llena de fracaso. ===== 003 ===== llena de ausencia de sentido también. En este lugar hay gente multimillonaria que su valor depende todo lo que juntó y acumuló. Le quitas eso que juntó y acumuló y deja de valer. Por eso viven estresados y pendientes de no perder ni uno, muchos de ellos, ni un peso. Porque perder un peso implicaría valer menos. Es más, ¿la trampa cuál es? Cuanto más acumulo, cuanto más tengo más valgo. ¿Le suena esto o no? Entonces claramente no importa lo que alcance de ese lugar, nunca va a ser suficiente. ¿Se entiende o no? De vuelta, porque estoy construido o me sostiene una creencia de temor. Mi valor ontológico no depende de mí, no depende de quién soy, depende de lo que gane y lo que consiga. ¿Producto de qué? Porque ahora sí soy alguien en la vida, gracias a que conseguí todo esto. Esa es la magia negra paradigmática que nos trajo hasta acá. De este lugar se desprende un montón de sufrimiento y muchos seres humanos se ven poco valiosos producto de haberse aprendido y haberse diseñado este lugar. ¿Si? ¿Vamos bien hasta acá? Comentarios, preguntas puteadas, vamos. Soy todo oídos. ¿Nada? ¿Algo? Dígame che, está bueno, no sé, algo, ¿qué hice yo? Bueno, yo me trabajé mucho la semana con el rombo y conté todo el agradecimiento todas las noches en pararme de todo lo que yo pude hacer en mi metro cuadrado. Entonces, bueno, nada, fue como fluir un poco mejor en mi semana laboral con con mi hija y demás, ¿no? Entonces, nada, combiné todo lo del agradecimiento, que también hablamos, con todas las cosas que me propuse y dejar de mirar el objetivo final. Espectacular. Bien, el rombo de vuelta puede ser algo muy del momento, atrapar el tráfico para una conversación en la estación de tren, para una conversación, para una entrevista de laburo, para una conversación con tu pareja, que quiero que pase, que depende de mí. Ahora vamos a ver con la conversación en la pareja, con las relaciones, ¿si? El abordaje es muy parecido, muy parecido. Vamos acá entonces, hasta acá los resultados vamos bien, ¿se entendió, no? Acá es donde equilibramos, porque ahora ya lo importante no es esto, lo importante es esto. ¿Coincide o no? De hecho ahora mi foco cambia, no va a estar tanto puesto acá, va a estar puesto acá, porque producto de todo lo que yo haga acá voy a alcanzar esto. Inclusive el alcanzarlo va a ser una consecuencia de todo lo que yo haga acá, y si no lo puedo alcanzar, bueno, la buena noticia es que yo puedo aprender. Por eso el vértice del aprendizaje. ¿Qué haría distinto, qué cambiaría, etcétera? ¿Qué le agregaría? Si yo estoy programado para ver lo que falta, siempre, siempre, siempre, siempre, siempre algo va a faltar, por lo tanto el aprendizaje tiene que ser desde un lugar, desde un lugar recontra compasivo. ¿Si? Compasión, compasión no es lástima, compasión es, bueno, erre acá, no me gustó esto, con el diario del lunes somos todos gardel, ¿viste? Entonces, ¿sabes qué? Voy a aprender para la próxima, siempre hay revancha. Uy no me gustó esto, la verdad pude haber dedicado más tiempo a esto otro, bueno, perfecto. Levantate y seguí, ahí está la clave. Levantarse y seguir, ¿de quién depende? Pedir ayuda, tener aliados, tener aliados, ¿de quién depende? Tener aliados que te ayudan a recordar tu canción y tu camino, ¿de quién depende? ¿Si? Bien. Vamos al vértice de las relaciones, o de la relación con los demás, que es este, y es el último en realidad. Relación con otros, ¿si? Bien. Traten de pensar alguna relación en la cual tengan conflictuada. ¿Existe esa palabra? Creo que sí, ¿no? ¿Conflictuada? Traten de pensar alguna, no sé, si es que tienen, y si no traten de ir al pasado, alguna relación que esté complicada, o que haya estado complicada. Sobre todo traten de pensar acá, la primera pregunta que te voy a hacer es ¿depende 100% de vos llevarte bien con esa persona? ¿Qué dirías? No. La respuesta es más que obvia, no. De la misma manera no puedo controlar los resultados, tampoco puedo controlar llevarme bien con esa persona. ¿Por qué? Porque toda relación, bien sabemos, es de a dos, o de a tres, o de a cuatro, ¿no? Para Maluma es de a cuatro. Pero, no, digo, en este caso, ¿si? Depende obviamente de lo que pase, ¿si? Entre los dos. ¿Si? Bien. Por lo tanto, acá volvemos al rombo. No depende de mí llevarme bien con vos, pero sí depende, la pregunta que me hago es, de vuelta, busquen este conflicto, ¿qué depende 100% de mí para llevarme bien con vos? El tema de no estamos dispuestos a dar nuestro 100%. La primera pregunta que yo me haría para trabajar el rombo con un vínculo es la siguiente, antes de perder el tiempo con el rombo. ¿Quiero salvar el vínculo? ¿Quiero llevarme bien con esta persona? Porque si no, la conversación es otra, es de cierre el vínculo, ¿se entiende? Pero si yo todavía quiero tener un buen vínculo con esta persona, la primera pregunta me haría es, ¿quiero tener un buen vínculo con esta persona? ¿Sí o no? Vamos a hacer de cuenta como la respuesta es sí. Perfecto. Entonces, ahí sí, soltás. ¿Qué significa soltar? La palabra soltar a veces no me gusta tanto porque, viste, está tan muy, a veces es como que suelto y, bueno, no haces nada. No, soltar es soltar la expectativa de que el otro cambie. Soltar la expectativa de que el otro cambie es no expectar nada. Voy a dar mi 100 acá. ¿Sí? Cuando yo trabajé este mismo vértice con el flaco del casco, con su hija, le dije, vos amás a tu hija, ¿se acuerda? ¿Vos amás a tu hija? Sí. Bien, ¿vos estás aceptando a tu hija como es o no? Y la verdad que no. Ah, perfecto. Por eso ella no te acepta a vos tampoco, viste. ¿De quién depende aceptar a esa persona como es, con todo el combo? ¿De quién depende? ¿Aceptar o no aceptar? De la no aceptación del otro nace el conflicto. Aceptar, insisto, ¿no? Aceptar no significa estar de acuerdo. Aceptar no significa que no te enojes frente a algo que esa persona hizo o dijo. Aceptar es permitirle al otro ser quien es y vos elegir después. Porque por más que se lo permitas o no el otro, ¿adiviná qué? Va a ser quien es y va a ser lo que haga, igual que la vida. Por lo tanto, quien se ahorra dolores de cabeza al aceptar, que de vuelta no es no hacer nada, sos vos. Entonces les hago una pregunta, y acá sí vamos entre todos. ¿Qué depende 100% de vos para llevarte mejor con esa persona? ¿Y qué estás dispuesto a hacer? Pensalo, hagámoslo juntos en voz alta y anótalo como acción. Dejar de juzgar. Muy bien. Y si lo pones en positivo sería aceptarlo como es, ¿no? Bien, ¿qué más? Ir al encuentro. Muy bien. Rechazar, encontrarte entonces. Perfecto, convocarlo o tratar de encontrarlo o encontrarla. Perfecto, ¿qué más? Yo iré a tratar de tener más empatía o paciencia con el otro. La empatía es tratar de ponerme los pies de esa persona, tratar de escucharla. Justo el otro día en el posgrado para coaches, para la consultoría humanística, justo estaba enseñando cómo nosotros abordamos el tema de los conflictos en las empresas. Lo que definimos, después vamos a tener la clase de la escucha, pero es clave la escucha obviamente. Escuchar al otro es quien depende. No sabemos escucharle. Vamos a ver por qué no sabemos escuchar. Porque precisamente lo que hay que tratar de escuchar es la inquietud detrás. Nosotros escuchamos la superficie, pero no escuchamos lo que hay detrás de lo que me está diciendo. Es decir, lo que a él o ella le verdaderamente le importa, ¿entendés? Y para poder escucharme tengo que correr de mi propia agenda. Cuando hay un conflicto, primero definís A y B, A y B. A va a hablar y B va a escuchar. Y no puede hablar de sí mismo, ni defenderse, ni dar argumentos hasta que A no se sienta 100% escuchado y entendido por B. Y eso es un arte. Porque lo último que hacemos es entendernos. Siempre estamos defendiéndonos y peleándonos por ver quién tiene la razón. ¿Sí o no? ¿Sí o no? En el conflicto digo. Entonces, ¿sabes qué? Me voy a posicionar en escucharte y tratar de entenderte. Entenderte es parecido al aceptarte. No es estar de acuerdo con lo que me está diciendo. No es no hacer nada. Entenderte es, te entiendo, no lo comparto. Me ha pasado una... Siempre pongo el mismo ejemplo, pero tiene... Hace unos años, ¿se acuerdan cuando en la época de la presidencia de Macri salió el tema del pañuelo verde y pañuelo celeste? Mega quilombo para la sociedad, ¿no? De un lado del otro. Bueno. Dada mi formación católica, yo tenía un pañuelo, me parece más que obvio cuál era, en donde obviamente defendí ese pañuelo. Y tuve la mala, la errada creencia de que en protagonista de cambio todos íbamos a estar defendiendo esa mirada del tema. Por lo tanto, me mandé a poner en Instagram. Bueno, en protagonista de cambio defendemos la vida. ¿Para qué? Saltaron varios coaches a darme con un caño mal y yo la verdad que estaba indignado, completamente poseído por mi creencia, completamente poseído por mí tener razón. ¿Sí? Hasta que dije, bueno, a ver voy a poner en práctica lo que enseño y voy a sentarme con los coaches, al menos con dos, que ellos tenían muy buena onda, inclusive son instructoras de la escuela. Me senté a hablar con ellas. Yo no podía entenderlas, hasta que pude entenderlas, que no significa compartir lo que ellas sienten y lo que piensan. ¿Se entiende o no? Ahora entiendo por qué vos pensás así. Para poder moverme yo de mi creencia tuve que hacer un esfuerzo grande, porque a veces es tan grande el juicio, tan grande la identificación con la razón y con mi verdad, que no puedo ponerme los pies del otro. ¿Les suena esto o no? Trae a tu pareja, trae a tu vieja, trae a tu suegra, trae a tu hermano, es un arte y un acto de amor ponerte en los pies del otro. Más allá que después el otro quizás no haga lo mismo con vos, pero digo por lo menos de tu lado está dando tu 100%. En ese contexto de escucharlo y ponerte en los pies del otro y entenderlo, hay una bocanada de aire fresco para esa persona. Ya rompen la sinergia de toxicidad, la espiral de mierda que los lleva a estar cada vez más separados. Cuando vos le das espacio para que el otro con el cual estás conflictuado se sienta entendido por vos es un montón. Pruébalo, no me creas, ponelo en práctica, a ver cómo te va. Uy, pero es tan difícil. A veces uno está con un yung que ha agarrado de los huevos, perdón señoritas presentes, y que te tiró tanta energía negativa, tanta que decís, es tan difícil respirar, bajar y poder hacerlo del otro lado. La vida sería un embole, Eugenio, con todas las personas que vienen a hacer lo que vos querés que hagan y vienen a caerte bien. Sería un embole. Precisamente tenemos los opuestos y tenemos los demás que hacen cosas distintas para nosotros poder conocernos más y crecer fundamentalmente en amor y en comprensión. Entonces la frase esto es difícil, sí ya la sabemos, pero es la víctima, tiene que cambiar al otro para poder hacer algo. Entonces a mí me cuesta, cambiarlo, elegí otra palabra, otras palabras, a mí me cuesta, pero quiero hacerlo, quiero intentarlo. Entonces si a mí me cuesta, yo ahora tengo este desafío. Si esto es difícil, la otra persona tiene que cambiar, porque es una cabezadura o lo que sea, va a llenar un montón de justificaciones. La víctima, acuérdense, nuestra víctima se llena de justificaciones. Sobre todo cuando el vínculo es antiguo, ¿bien o no? Sí, más jodido ahí todavía. Entonces sí, bueno, pará, a ver, ¿qué quiero? De vuelta, escuchá, puede ser que no se dé exactamente el vínculo que vos querés tener, pero por lo menos vas a estar un poquito mejor, producto de tu cambio. Nada cambia, yo cambio, yo genero el cambio, yo soy el cambio que quiero ver, y de repente todo empieza a cambiar. Y de vuelta, ¿siempre está tu elección final? ¿Qué elección final? Sigo. Aceptar. ¿Cómo? Aceptarlo o no. Aparte de eso, ¿qué elección final? Si sigo estando o no sigo estando. Exacto, exactamente, cortar el vínculo. Chau, punto. Si llegaste a un punto en donde no querés invertir más en ese vínculo, no es difícil, no es, pues si no es, con respeto te digo, no es difícil, estoy destinado a bancarme esto. No, no estás destinado, lo estás eligiendo, no nos olvidemos de eso, hasta que quizás no lo elija más. Entonces como el costo de elegir algo distinto es muy alto, sigue eligiendo el mismo vínculo. Bueno, perfecto, hasta que quizás no lo elija más. Ahora, mientras lo sigue eligiendo, por lo que sea, voy a dar mi 100% por el vínculo. Entonces ahí te transformas en protagonista, ahí sos efectivo, por eso se llama el rombo de la efectividad, porque ahí sos efectivo en lo que depende del 100% de vos, soltando lo que no, los resultados y la relación con los demás. ¿Está bueno o no? ¿Qué dicen? Pero a mí me sirve que traigan así comentarios, dale Eugenio, dale. No, que es un ejercicio constante, con ciertas personas es un ejercicio constante, saliendo del papel de víctima, la verdad que no me siento como tal, sí, me cuesta como decís vos, me cuesta, la verdad que cuesta. Buenísimo. Hoy le vamos a sumar el modelo ontológico, Eugenio, y si me permitís, ¿te animás a que te haga una pregunta siempre y cuando vos quieras? Obvio. Bien. Si no me abro acá, cagué, o sea. Trata de pensar cuál es aquella situación, no hace falta que le pongas nombre a esa persona, podés inventar un nombre ficticio si querés. Mi vieja, ya te lo dije, mi vieja, es así. ¿Cómo? Mi vieja. Ah, tu vieja, perfecto, a mí me pasa lo mismo, tranquilo, ya cagamos, no, con las viejas no hay solución, así que, no, trata de pensar qué es aquello que te jode, esto lo vamos a estar viendo, así que tranqui, pero estamos haciendo una muestra gratis, ¿qué es aquello que te jode? Su negatividad. Su, ¿viste el viejo que se queja de todo? Bueno, eso, es la eterna víctima, te juro que es la eterna, ella sí que es, o sea, la clase dos que fue de víctima, o sea, protagonista de víctima, te juro por Dios, o sea, era, vos hablabas y decía, uy, mamá, ¿entendés? En septiembre arranca el tercer tramo, ya hay cupo todavía, así que podés mandarla, ya le dije que se anote, le digo, mamá, la clase dos es vos, o sea, te están describiendo absolutamente, tengo buena relación con mi vieja, pero hay momentos que... Vamos a darle, esto me da tiempo, Flaca, sos un yunque de energía negativa, o sea, Está buenísimo, miren, vamos a dar introducción al modelo ontológico, que precisamente, para mí es una bomba, una bomba atómica, para bien, no para mal, pero digo, ¿de qué se trata el modelo ontológico? Estoy tentado, ¿qué hora es? Vamos a hacer esto, vamos a tomar lo que trae Eugenio con su madre, lo vamos a dejar en stand-by, voy a explicar, voy a hacer la introducción del modelo ontológico, vamos a ver la teoría y vamos a retomar esta conversación con Eugenio, ¿les parece? Para no ir ya al final, cuando todavía ni siquiera vimos el principio, entonces, son 8 y 16, 8 y 26 volvemos y le damos hasta las 9 y media, ¿les parece? Dale. ===== 004 ===== Legendas por J.M.Cole Realizado por J.M.Cole Bolse texano Michaela © All Rights Preserved by вжеn de la Ahora, ¡el pasado y el presente están refuerzados! ¡No hay determining factor en la vida! ¿Qué haces mañana haciendo hoy esta musia barata? El reloj amenaza y retrasa y la falta ¿qué haces en la casa? Cada cosa que no decís porque te está haciendo daño En nombre de mi desengaño a la noche te extraño, te extraño Vivo como siempre, desarmado sobre mi Como ses cuatro de noviembre cada media hora Atrasaré las horas, horas, horas Que hay hotel libre de las penas acompañadoras Cuando te sientas sola, sola, sola ... Toda tu necesidad de luz lleva el color de tu esencia Las mañanas exigen tremencia La catástrofe que hizo tu ausencia Cuando se libera mi alma de tus ojos de encanto Cuando el frío no enfríe tanto Los domingos y jueves de espanto Vivo como siempre, desarmado sobre mi Yo buscaré algún sol ahí Como ses cuatro de noviembre cada media hora Atrasaré las horas, horas, horas Que hay hotel libre de las penas acompañadoras Cuando te sientas sola, sola, sola Cuando me faltes es Dios lo mío y se despinten solas Tus acuarelas todas, todas, todas No quiero nada más sin vos, no quiero estar a solas No quiero Barcelona fijos, hola ... Como ses cuatro de noviembre cada media hora Atrasaré las horas, horas, horas Que hay hotel libre de las penas acompañadoras Cuando te sientas sola, sola, sola Cuando me faltes es Dios lo mío y se despinten solas Tus acuarelas todas, todas, todas No quiero nada más sin vos, no quiero estar a solas No quiero Barcelona fijos, hola ... Atrasaré las horas, horas, horas ... Atrasaré las horas, horas, horas Que hay hotel libre de las penas acompañadoras Cuando me faltes es Dios lo mío y se despinten solas Tus acuarelas todas, todas, todas No quiero Barcelona fijos, hola ... No jugaremos a la guerra, rueda que rueda Inventaremos un lugar para escondernos De los fantasmas, de las brujas, de los truenos De todo lo que nos asusta y nos desvela Inventaremos una historia que contar La pintaremos de amarillos y de sordes Y cuando el cuento casi esté por terminar Nos inventamos un final con más colores Ale, ale, la vida está por empezar Ale, ale, no hay que perderse ni un segundo Hay que inventarse mil pretextos y cantar Hoy más que nunca una canción precisa al mundo Ale, ale, la vida acaba de empezar ... No jugaremos a la guerra, rueda que rueda Inventaremos un lugar para escondernos De los fantasmas, de las brujas, de los truenos De todo lo que nos asusta y nos desvela Inventaremos una historia que contar La pintaremos de amarillos y de sordes Y cuando el cuento casi esté por terminar Nos inventamos un final con más colores Ale, ale, la vida está por empezar Ale, ale, no hay que perderse ni un segundo Hay que inventarse mil pretextos y cantar Que hoy más que nunca una canción precisa al mundo Que hoy más que nunca una canción precisa al mundo Que hoy más que nunca una canción precisa al mundo ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ===== 005 ===== para... no sé, yo veo como que esboza una... en la boca, en la boca. Ok, en la boca, perfecto. Como en esta parte, claro, como en la parte de abajo. Bien, perfecto. Eugenio, ¿dónde está para vos el hombre macabro o siniestro? En las mismas cosas que dijo Sabrina. ¿Vos me acabo de decir? La persona que tiene un ángel así, medio chomierda, y esa... Qué llamativo, ¿no? Sí, eso, cabrón, como que... me gusta matar, no sé. Pero es interesante observar, es interesante observar entre todos, ahora sí, que están viendo la misma imagen, pero están observando una imagen completamente distinta. La pregunta fue capciosa a propósito. ¿Dónde ven el hombre contento? Y automáticamente el ser humano, en el 99,9% de los casos, señala la imagen. Y acá acabamos de presenciar lo mismo. Inclusive Eugenio le dice, pero ahí mismo, donde vos estás viendo tenebrosidad, yo estoy viendo... perdón, donde vos estás viendo... Felicidad. Yo estoy viendo todo lo contrario. La vereda opuesta a lo que estás viendo. O sea, no hay duda ya de que yo veo, vemos lo mismo, la imagen es la misma, vemos con los ojos, a menos que tengas un kilómetro en la vista, todos vemos lo mismo, ¿sí o no? Todos vemos lo mismo. Pero todos observamos cosas distintas. Entonces, ¿cuál sería la gran diferencia entre ver y observar? Observar, vamos a decir que es igual. A ver que la parte biológica, hay una parte biológica a la hora de observar. Estamos viendo la misma imagen, estamos viendo el mismo mundo, estamos viendo el mismo país, estamos viendo el mismo presidente, estamos viendo lo que sea, la misma situación del país o lo que sea, ¿no? ¿Y qué es lo que diferencia entonces un observador de otro? ¿Su qué? Interpretación. Vuelvo a la pregunta, ¿dónde está el hombre contento? ¿Está afuera o está adentro? De su historia. ¿Dónde está el hombre contento, o sea, tenebroso, o sea, siniestro? No sé, porque si ella vive como un lordo con su madre, puede ser siniestro, pero más allá de eso, más allá de una mentira. ¿Se entiende o no? O sea, yo observo y digo, ah, es siniestro, creyendo que hablo del otro. No estoy hablando del otro, yo estoy jugando en base a qué. A lo que juzgo, a lo que piensa. ¿Y cómo juzgo? ¿Gracias a qué? ¿A tu experiencia, a tu historia? Gracias, ahí vamos. Le vamos a poner una palabra clave, que es la interpretación. El modelo observador, que es la piedra angular del coaching ontológico, radica precisamente en esta primera ecuación bien simple. Observar es igual a ver más interpretar, y la diferencia entre un observador y otro, de hecho existen 8.900 millones de personas distintas, observadores distintos de una misma realidad. Por más que tenga un gemelo, por más que tenga un mellizo, yo tuve experiencias de vida distintas, vivencias distintas, y una observación distinta de una misma realidad. ¿Estamos bien acá? Sí, quiero aclarar algo. Yo no tuve ninguna experiencia traumática, ni de violaciones, ni de nada. No lo sé, ya veremos. No, mentira. No, boludo. No me entiendas de que el plano está retransmado o algo. Para mí sos bullerista, boludo, te decí la verdad. Ahora vamos a ver de qué se trata esto. Ahora vamos a ver, dame crédito. Entonces, nosotros decimos desde el coaching ontológico, que la clave no está en el ver. Digo, en el ver, si compras anteojos y ves como el orto. Pero la clave está en interpretar. Porque para que cambie la realidad, no tiene que cambiar la realidad. Tengo que cambiar yo. ¿Se acuerdan cuando yo ponía el ejemplo del casamiento con mi ex? Donde ella veía una embarazada delante y yo veía pelotudos. Acaba de ser el mismo ejemplo. ¿Qué estamos viendo? El hecho que es. Es un auto que va lento. Ese es un hecho. Ese sería un hecho. Frente a la interpretación de ese fenómeno o ese hecho, vamos a llamarlo hecho o fenómeno, yo me cuento una explicación. Es decir, interpreto. Quiero saltar a la fama. Perdónenme. Ah no, ya estoy en Spotlight, ¿no? ¿O no? ¿Estoy en pantalla grande o no? Sí. ¿Sí? Algunos sí, otros no. Bueno, pónganme ahí los que no, pónganme ahí en pantalla grande. Porque esto es clave. Miren, hay un fenómeno, un hecho. ¿El hecho cuál es? Hay una, como dijo alguno de ustedes, hay un hombre con una estatuita. ¿Sí? Una persona. Hay una persona con una estatuita. Pues ya hoy no sabemos si es hombre o mujer, no quiero meterme en ese terreno. Pero digo, con una estatuita. Ese es el dato, el hecho. Frente a ese hecho, hay una explicación. ¿Coinciden? Una explicación que se cuenta quién. Un determinado observador. Entonces el observador Eugenio dice, ¡Ah! El siniestro, dice. ¿Lo observa Lore? ¿Era? ¿No? ¿Quién era? Sabri. ¿Lo observa Sabri? Dice, no. Está contento. Pero para, a ver. Y ahí comienzan los conflictos. Estoy poniendo un ejemplo pelotudo para después extrapolarlo. En temas mucho más jodidos. ¿Se entiende o no? Veo el país y digo, ¡Eh! Este país es una mierda. La verdad que Argentina está para atrás. Hace 80 años no sale una. Mira otro observador y dice, ¡Che! Acá está todo por hacer. Es un país rico, lleno de posibilidades, con un montón de gente, ¿no? Capaz. Está bien, no saben jugar en equipo, pero precisamente hay mucho por hacer acá. ¿Y qué es? ¿De cuál es la verdad? No hay una verdad. Hay interpretaciones de una misma realidad. El tema es que nosotros, como seres humanos, en lugar de ir a revisar precisamente esas interpretaciones, meterme acá adentro, lo que vamos es afuera. ¿Y qué vamos afuera? Miren que vamos a la segunda, a la segunda ecuación. Desde ese observador que soy del mundo, salgo al mundo a realizar acciones, y por ende obtener resultados. ¿Sí? Cuando los resultados no me resultan, valga la redundancia, lo que hago en general es ir a cambiar las acciones. No hay un cambio de observador acá. Nada cambia acá. ¿Por qué? Porque yo soy así. ¿Se entiende? De hecho esto es filosófico. A mí me enseñaron que el ser no cambia. Lo que tiene que cambiar es el mundo. Por lo tanto, ¿qué es lo que hago? Voy de las acciones a los resultados, pretendiendo que en mi vida haya resultados distintos, esperando el mismo nivel de pensamiento. Dicho de otra manera, obtengo resultados ordinarios, ordinario significa de los que vengo consiguiendo hasta ahora, porque nada de mi pensador cambia. ¿Se entiende? Nada de mis creencias y mis paradigmas y mi manera de pensar cambia. El surco es el mismo. Les voy a poner un ejemplo simple de coaching. Le estoy haciendo coaching, le hice coaching a una persona, no importa, a una directora de una empresa, Serrata. Fue un montón. Voy a inventar un país, de Colombia. Bueno, me dice, estoy muerta, no puedo más, con mi vida estoy cansada, estoy harta, laburo 14 horas por día, gano dos mangos, mi jefe es un pelotudo, pa, pa, pa. Esto puede ser un coaching normal, de una conversación normal que puede surgir de una empresa. No dijo, es un pelotudo, dijo, en el idioma colombiano, dijo, es un gonorrea, no, pero sí, entonces dijo eso. Por lo tanto, coaching para la acción, ¿qué sería? Rombo, ¿qué le preguntarían? Coachenla. ¿Qué le preguntarían? ¿Dónde querés llegar? Muy bien. Y la verdad que, es una pregunta, siempre, ¿no? Y la verdad, me quiero llevar mejor con mi jefe. Perfecto. Segunda pregunta del rombo, ¿cuál sería? Depende de vos. Depende de vos. ¿Qué acciones harías para llevarte mejor con tu jefe? Y la verdad que, no sé, la escucharía más, me sentaría a conversar, le pediría audiencia, tendría una, pa, pa, pa. No estoy menospreciándolo, estoy operando en el mundo de las acciones. Yo no cambio, no cambio al menos mi manera de pensar, yo opero en el mundo del hacer. O vemos un rato, imagínense que ella va, hace pa, pa, pa, y sigue, el flaco sigue operando desde un lugar de, bueno. Vamos al coaching odontológico. Le digo, contame un poquito, ¿hace cuánto estás en esta empresa? Hace 5 años. ¿Dónde estabas antes? En otra empresa. ¿Por qué te fuiste? No, porque tiene una persona al lado que no, que me faltaba el respeto. ¿Ok? ¿Me hablaste de que estás separada? Sí. ¿Por qué te separaste? Esto se los estoy resumiendo, obviamente no fueron así tan rápidas las preguntas. Obviamente hay un contexto de cuidado, hay un espacio de mucha confidencialidad y hay un espacio también de preguntas con mucha cautela y con mucho amor. Con mucho respeto. Me dice, no, es que mi marido me ignoraba. Ok. Hablame un poquito de tu infancia. ¿Cómo fue tu infancia? En el coaching odontológico no miramos tanto para atrás, sino que miramos lo que va a venir, pero sí hacemos un pantallazo de lo que pasó. Me dice, mira, yo soy la cuarta hija mujer, de cuatro mujeres, donde mis padres trabajan todo el día y yo en mi casa era invisible. ¿Le dice algo esto? ¿Ya? ¿Coaches? ¿Le dice algo o no? ¿Qué creyó, qué se creyó ella de la vida? De la misma manera que hace un rato conté la experiencia de esta alumna que se creyó que cantaba para el culo. ¿No? La creencia. Dentro de la interpretación lo más importante, lo más importante son los paradigmas culturales y las creencias aceleradas o aprendidas. ¿Qué se creyó ella de la vida? ¿Qué se creyó? Que era invisible. Es invisible. Ese observador, que es ella, a menos que desafíe la creencia de invisibilidad, ella va a seguir siendo invisible el resto de su vida. Por lo tanto, soy invisible para mis viejos y mis hermanos, soy invisible para mi pareja, soy invisible para mi ex compañero del laburo anterior y soy invisible para mi jefe. Por lo tanto, yo misma no soy digna de recibir respeto porque yo no me estoy respetando, porque yo no me veo visible a mí misma. Me miro al espejo y no me encuentro. ¿Podés pretender que afuera te respeten cuando vos no te respetas? ¿Podés pretender que afuera te observen cuando vos no te observás? ¿Podés pretender que afuera confíen en vos cuando vos no confías en vos? Te lo dejo a modo de pregunta. El caucho de notológicos trabaja ahí. ¿Y en qué trabaja? En tu forma de ser, en tus pensamientos, en tus creencias. ¿No te pasa que hace rato venís tratando de obtener resultados distintos del mismo observador? Entonces, ¿qué hace? ¿Qué hacemos como cauchos ontológicos? Por un rato, por estos meses vamos a dejar de ir a las acciones y vamos a empezar a sumergirnos en el agujero del conejo. ¿Qué significa en el agujero del conejo? En tus creencias, en tus paradigmas, en tus explicaciones de lo que te contás de la vida, en tus explicaciones de lo que te contás de quién sos vos, en las explicaciones y las interpretaciones de lo que te contás de lo que es el éxito en tu vida, en las interpretaciones de lo que significa para vos valer o no valer, en las interpretaciones de lo que significan los resultados en tu vida, de lo que significa el dinero, de lo que significa Dios, de lo que significa la familia. ¿Se entiende? Porque en esas interpretaciones que vos haces de la vida, existen tus propias cárceles mentales que te impiden alcanzar los resultados que querés alcanzar. Desde ese pensador que sos, realizas acciones. Algunas sublimes, otras pusilánimes. Y obtener los resultados que estás obteniendo. Los resultados que estás obteniendo que te gustan, seguí ahí. Evidentemente están surgiendo un pensador que te gusta ser. Ahora, sobre todo, en aquellos resultados en los cuales no estás pudiendo alcanzar aquellos resultados que querés, la invitación que te hacemos amorosa y respetuosa desde el coaching, es andar a revisar las creencias. Las creencias funcionan como anteojos. Yo salgo al mundo y puedo ver un mundo lleno de posibilidades, un país lleno de posibilidades o un mundo escaso. Yo puedo ver el laburo como una cagada donde acá me exprimen o puedo ver un laburo que paga las cuentas de mi casa. ¿Se entiende? Yo puedo ver. ¿Se acuerdan del cuento? Es típico. El cuento del picapedrero. Va una persona cantera y está picando. Encuentra un flaco picando piedras. Dice, ¿qué estás haciendo? Picando piedras. Las puteadas. No es la hora de irme a casa. Estoy harto. Primero podría ser tranquilamente el 70%, ¿no? El 70% de los seres humanos que laburan en relación a la dependencia. Ponele. No sé. Es mucho. ¿50? Ponele. No sé cuánto. El porcentaje, ponelo vos. Pero muchos, ¿sí? ¡Ah! Tres las puteadas. Es más. Domingo a la tarde, puta. Mañana vamos a laburar la puta madre, ¿no? Las puteadas laburando. Bueno. Segundo picapedrero. ¿Qué estás haciendo o no? Estoy alimentando a mi familia. Ya. Dejo de ser víctima. Ya es protagonista. ¿Sí? Muy bien, papá. Ya más contento el tipo. Tercer picapedrero. ¿Qué estás haciendo? Estoy construyendo catedrales. Estoy construyendo catedrales. Mismo evento. Misma situación. Diferentes observadores de una misma realidad. El tema es que de acuerdo a lo que me creí y de lo que aprendí, yo voy a estar observando mi realidad de ojos pequeños, de una mirada pequeña, voy a estar observando mi realidad de una mirada magnánime. ¿Se entiende? Pero perdón, perdón. ¿No estás exagerando el que está cortando las piedras y dice estoy haciendo catedrales? Mira, más allá de mirar al picapedrero, contame dónde te inquieta a vos para verlo en vivo o en directo. A vos dónde te inquieta. ¿Qué es lo que te llegó a hablar? Porque por algo hablaste. No, no, porque estoy pensando que está agrandando quizás su trabajo. Perfecto. ¿Cómo sos vos a la hora de agrandar o achicar tu trabajo? Si te animás a contestarla. Si no te animás, no. ¿Por qué te traigo esto? No sé, no sé. ¿Por qué te traigo esto? Porque cada vez que observamos... Yo puse un ejemplo, el resto callado. Ahora a mí ese ejemplo en algún lado me molesta. ¿No? En algún lado me molesta el ejemplo que pusiste, Luciano. Y te voy a decir dónde me molesta. Dale, dónde. ¿Dónde te tocó? No, no sé. A mí me pasa puntualmente que yo ahora estoy en Bariloche. Sí, qué lindo. Porque tengo unas casas que, bueno, que me ocupo de muchas cosas. Y hoy tuve muchas peleas con mucha gente, pero después, o sea, propuse muchas charlas para mañana que dejé charlas en grupos. Porque, por ejemplo, tengo empleadas en todas las casas y llego y las empleadas, las casas están sucias. Ok. Hace tres meses que no hay nadie en esas casas. Perfecto. Ahora, mañana entro en una casa, pasado en otra, pasado en otra. Y las casas están sucias, las toallas están sucias, las sábanas están sucias. Y les digo, a ver, explícame en estos meses, ¿qué hiciste? No, fui a limpiar todos los días. Y les digo, ¿cómo puede ser que limpiaste todos los días y las cosas están sucias? No, porque las toallas las puse a lavar en el lavarropa y no se limpiaron. Claro. Tienen manchas. Y no las podía limpiar así, y no, porque no tenía jabón blanco. Y no me podías pedir un jabón blanco. Ese es un caso espectacular para coaching ontológico. ¿Te animás? No, pero hoy fue un día, te juro, que ¡oh! Y además, lo peor de todo es que yo trato de ser paciente y trato de decirle, bueno, ¿sabes qué? Mañana, ¿qué horario tenés? Nos juntamos por la décima vez, nos juntamos, no te preocupes porque la mina me lloraba casi, ¿entendés? Nos juntamos y nos organizamos, que es lo que hago cada vez que vengo. Entonces, cada vez que vengo a la noche, en vez de tener vacaciones, tengo que lidiar con todas estas cosas. Claro. Estoy con vos, ¿eh? Primero de todo me gustaría... Agotada. Enojada. No solo agotada, sino te sentís como impotente, atrapada, ¿sí o no? Bueno, porque ella ve otra cosa. Es otra vez el observador. Ahí vamos. Entonces, mira, si te animás... Perdón. Rapidísimo. Pero en el observador ella ve qué hace de todo, qué tiene todos los días. Claro. ¿Y desde tu observador no? No. Bien, perfecto. Primero vamos a trabajarlo desde la víctima y el protagonista, ¿te parece? La primera emoción de ese rol, cuando estamos en víctima yo también y todos los que estamos en sala caemos en ese lugar miles de veces. Lo primero para salirte... A ver, primero de todo es validar tu enojo, ¿no? Primero de todo. Legítimo. El legítimo mi enojo no sean los superhéroes de querer ir rápido a la creencia. Lo primero está la emoción. Lo primero de todo cuando ya veamos emociones es legitimar la emoción. Tengo rabia. Y reconocerla. No hay nada peor que juzgar tu rabia. O juzgar tus emociones. Por lo tanto, primer paso de oxígeno interior es tengo rabia. Inclusive, si estás con mucha rabia, ocupar un buen tiempo de canalizarla, gritar, pegarle al almohadón, sacar todo ese veneno. Porque si no, no te va a dejar pensar. ===== 006 ===== primer paso y el más básico, el más ancestral también. La rabia existe para defender lo que te importa, ahora vamos a ver lo que te importa, ahora vamos a ver lo que te importa, pero primero démosle entidad a esa emoción y esto se lo digo a Mariana, se lo digo a Mariana y se lo digo al resto que se vea identificado con algo parecido a esto. Legitimemos la emoción, tengo rabia, bien, por lo tanto primer paso legitimo la emoción, segundo paso acepto el hecho, el hecho cuál es y les pedí que me limpien la casa y no me la limpiar, vamos a hacerlo en resumidas cuentas, le pedí que la casa esté limpia de esta manera y la casa estaba sucia, esto no pasa nunca tranquila, yo tengo unos albañiles, de hecho la pérgola, ¿se acuerdan de la pérgola? ¿les compartí lo de la pérgola o no? Bueno me dijo que iba a venir el lunes, el martes, el miércoles y hoy no vino, ya ahora es como ya estoy anestesiado, me tomé una garompa, me dijo viene el lunes, veremos a ver si aparece el lunes, ya veremos, pero a dónde voy precisamente es yo voy a aceptar o no aceptar el hecho, yo Mariana, primer paso acepto o no acepto, ¿se acuerdan? bueno no hicimos el cuadro, pero si acepto puedo elegir ahora, eso sería ya operar todavía en las acciones, acepto y elijo, si no acepto ¿qué pasa? Y si no acepto, nada, me tengo que ir a la mierda, no sé. No, si no acepto me quedo víctima, puteando, me quedo hablando del barro, sí o no, la no aceptación es como no permito que la vida haya hecho lo que hizo, no quiero que hoy sea jueves, ¿se acuerdan cómo era? Por lo tanto lo primero que te va a liberar y te va a bajar tu espuma de rabia es, bueno por más que no me guste, acepto, no significa que no voy a hacer nada, pero acepto que esta mina hizo lo que hizo, acepto que mi vieja hace lo que hace, se queja, la tuya Eugenio, la mía nunca, la mía también a veces, y yo también, me quejo de ella de hecho, acepto que está pasando esto, por más que no me guste, ¿no te calma un poquitito más esto? Como, si bueno acepto, está bien no soluciono el problema, está bien no lo soluciono, pero no aceptándolo tampoco lo está solucionando el problema, ¿se entiende o no? Por lo menos aceptándote te lleva a ser un poquito más consciente de la situación y ser más efectiva sobre todo, que hacia ahí vamos a ir. Vamos al rombo, estamos empezando a trabajar tu quiebre de diferentes ángulos, víctima protagonista, ahora el rombo, que depende 100% de vos, no me lo conteste porque no quiero que entremos ahí, es lo que vimos hasta hoy, que depende 100% de mí para que ella haga lo que haga, para conseguir el resultado que busco, que es que el departamento esté limpio, y ella Mariana puede hacer un montón de listas, acciones, conversaciones, cambiarla por otra empleada, lo que sea, vamos a imaginarnos como que ella ya probó todo, el higieno ya probé todo, necesito algo más, perfecto, además ir un poquito más profundo. No sé, me reanimo, pero no sé qué. Qué miedo, mira, si vos ves que hay alguna pregunta, no, pero esto te lo digo en serio, si hay una pregunta que sentís que te puedes poner o que te estás abriendo los ojos. Para el coaching ontológico, la primera premisa que decimos del coaching ontológico es, cada ser humano, cada conflicto, viene a hablar de vos y no del conflicto. ¿Se acuerdan cuando hablábamos con mi ex mujer del pelotudo que iba adelante y ella veía la embarazada? La creencia no está afuera, afuera no está el pelotudo, el pelotudo está en mi propia observación. Es más, esto ya lo vamos a ver más adelante cuando veamos juicios, pero pelotudo es la etiqueta que yo elijo para ponerle a este pibe que obstaculiza la búsqueda de mi propio resultado. ¿Se entiende? Pero yo no sé si es un pelotudo, si es un buen pibe o si va una embarazada adelante. ¿Se entiende? Por lo tanto, lo que vamos a descubrir y lo que vamos con las preguntas que te voy a hacer es ¿qué es lo que me tiene atrapada a mí acá? Yo ya intuyo, producto de cierta experiencia en coaching, 17 años, yo más o menos podría llegar a oler por donde viene la mano. Vamos a ir de a poquito haciendo preguntas para que vos puedas descubrirlo. ¿Te parece? Vale. Bien, por lo tanto, primero de todo pregúntate, ahora sí entrando con tu permiso a tu manera de ver la vida, trata de preguntarte ¿por qué esto? Ya descubrieron las emociones, rabia, impotencia, cierta frustración, ¿no? ¿Aparece alguna otra emoción ahí que no hayamos hablado? Para mí, cansancio, pero bueno. ¿Sí? Están esas, ¿no? Como frustradas, ¿no? ¿Estás frustrada también o no? Sí. Bien. Bueno, joder, te voy a hacer preguntas para que pueda desarmarte, ¿sí? No te voy a alargar así sola. Entonces pregúntate ¿por qué esto que me está pasando es un problema para mí? ¿Por qué es un problema para mí? Pregúntatelo tranquilamente. ¿Por qué es un problema para mí? ¿Qué es lo importante que está en juego? Si ya vimos que la rabia viene a defender algo que es importante para mí. ¿Qué es lo importante que está en juego? Que no se está honrando. No sé, mi reputación como propietaria, como yo que sé, como lo que sea. No sé, pregúntate vos. Te estoy preguntando ¿por qué es un problema para mí lo que está ocurriendo? ¿Dónde te afecta? ¿Qué es lo que te afecta? No sé, porque yo quiero que esté impecable y van a entrar inquilinos y no va a estar impecable. Espectacular. Ah, pará, bien, esperá. Entonces ahí me diste un poquito más de data. ¿Vos no es que estás de vacaciones o vos le preparas los departamentos a los inquilinos? Bueno, en realidad son casas que dependen de mí que vienen inquilinos. Entonces, en realidad, ¿estás de vacaciones y al mismo tiempo le preparas las casas a los inquilinos? Bueno, ponele que estoy de vacaciones, pero sí. Estoy de vacaciones con mi familia, pero todos vacacionan menos yo. Bueno, ponele. Mi marido tampoco porque está en Buenos Aires, pero así estamos. Pero ahí está la bronca, ¿no? Aparece la injusticia porque vos supuestamente. Ah, está bien. Están todos de vacaciones. Quiero las datas de las casas, dice. Son espectaculares. Buenísimo, bueno. Ya les hago publicidad a todos. O sea, lo que está pasando es que yo me siento atrapada porque en el fondo vine de vacaciones y siento que estoy laburando. De acuerdo. Ahora, ya ahí tenemos trabajo para hacer. ¿Quién me obliga a hacer esto? Si es que me siento obligada a hacerlo. Si no, ¿lo estoy eligiendo o no? Ahí podés pasarte víctima protagonista, ¿sí o no? Primer nivel ontológico. Pero a ver, ¿alguien me está obligando a hacer esto? Lo hago porque elijo, porque lo elijo. Si no es por culpa de estas guachas, yo no puedo estar de vacaciones. No, pará. Como yo quiero honrar mi imagen frente a los inquilinos, yo quiero quitarle tiempo, yo elijo quitarle tiempo a mis vacaciones para ordenar lo que tenga que ordenar, ¿entendés? O sea, y eso es tuyo, no es de la empleada. Más allá de que la empleada haya hecho lo que hizo, vos estás eligiendo sacrificar tus vacaciones. Por lo tanto, al menos un rato, ¿sí? Por lo tanto, ya empezás a hacerte responsable de tus elecciones, porque en el fondo esas elecciones responden a tu valor importante. Y ahora vamos a ir un poquito más profundo, siempre y cuando vos me lo permitas, ¿sí? ¿Te animás o no? Sí, sí. Vamos a hacer el acto heroico de soltarla a ella un rato, a ella y a las empleadas. Bueno, pará. Además de ella, hay otro empleado que vive acá, que vive en una de estas casitas, usa una supercamioneta y todo, y es el que tiene que estar supervisando. Yo no, pero bueno. Peor todavía, más grave todavía. Falla uno, falla otro, ¿no? Y además lo trato como un hijo, entonces, o sea, viene a comer todo el día y no lo puedo tratar, después, enojarme tanto. Pero perfecto, mira, el combo ideal, porque como yo no sé ponerle límites, ¿no? Estás poniéndolo todo afuera. Yo no sé ponerle límites, yo lo quiero, yo busco la impecabilidad, a mí me gusta que las cosas se hagan bien, todas creencias tuyas, ¿no? Bueno, más o menos. Como yo no quiero cambiar esas creencias, como yo no me animo a tener una conversación difícil con esta persona, yo prefiero seguir tapando esta conversación y seguir jugando el juego del olvido hasta que me arte y lo mande al carajo, ¿sí o no? Bien. Antes de eso, sigamos recorriendo un poquito ontológicamente, para vos tener más material interior. Voy a hacer una pregunta un poquito más profunda para llegar después un poquito más profundo siempre y cuando vos quieras. Cuanto más profundo llegas, más libre vas a ser arriba, en la superficie, ¿sí? ¿Cómo sos vos a la hora de relacionarte con el error en la vida o con la falla? Dicho de otra manera, o te hago una pregunta prima hermana, es ¿cómo sos vos a la hora de vivir la exigencia en tu vida, con tu vida, no con los demás? Soy muy exigente y muy insegura a la misma vez, ¿no? Eso, y obvio. ¿Pero entendés por qué? ¿Sos insegura? Sí. No, porque soy insegura, soy exigente, quizás. Porque sos, sí, y viceversa. Yo no puedo fallar porque el fallar me llevaría a mí a exponer mi imagen de impecabilidad. Entonces, vamos rumbeando, ¿sí? Vamos rumbeando un poquito. ¿Desde dónde yo constituí mi modelo? Acá estoy yendo un poquito más profundo, si me querés frenar, soltamos y lo pongo genérico. Es ¿desde dónde yo constituí mi modelo de reconocimiento a mí misma y de ser impecable? De que todo salga perfecto. De que me reconozcan los clientes, que me reconozcan, probablemente viene de la infancia, no voy a entrar tampoco ahí. Probablemente hayas tenido más experiencias. Bueno, es que viene de la infancia, pero no porque me lo hayan exigido, sino, bueno, mi mamá era la dueña del colegio al que fui desde Jardín Infantes. Perfecto. Más que nunca tenía que dar la... Mi mamá no era exigente, pero yo era la hija de la dueña. Claro, tenías que dar el ejemplo. El colegio lo hizo mi mamá para mí. Perfecto. Por lo tanto, mira, ahí nacen las primeras creencias. Yo no puedo fallar, yo a mamá le tengo que responder, ¿sí o no? En realidad mamá no me lo exigía. No, no importa. Vos te lo creíste, más allá de tu mamá. No pudo o no haber exigido. Es más, igual la pregunta es desde cuándo, si yo nunca te exigí nada. No, pero yo no podía fallarte mamá, porque vos en realidad hiciste este colegio para mí. Ahí nace la creencia. Esa creencia, ¿te acordás cuando hablaba hace un rato? Según mi hermano para que yo terminara el colegio. Bueno, está bien. Y más todavía. Chiste, chiste, chiste. No, está bien, pero más allá de eso, lo que digo es, fíjate en la creencia, porque esa creencia de chiquita se fue extrapolando al resto de tu vida. Entonces el pidido que te hago es que observes cómo fue vivir la vida desde esta creencia. Yo no puedo fallar. Entonces trata de llevarlo, porque si fallo, si erro, no me van a querer o no me van a reconocer. Entonces la pregunta que te hago, y acá sí, llévatela si querés o si querés la respondes, es ¿cómo soy yo a la hora de reconocerme a mí misma? ¿Cómo soy yo a la hora de valorarme? Sobre todo en el error. ¿Cómo soy yo a la hora de abrazarme cuando erro? Y malísima soy. Malísima. Obvio. Empezaría por ahí, porque lo que estás haciendo con ellas, que fallan y que erran, es lo mismo que hacés con vos. Entonces, empecé en casa. Lo que viene de mostrarte ellas, el observador, la belleza del modelo de observador, es que nada está ajeno a mi propia manera de ver la vida. Cada situación que se me presenta en la vida es una oportunidad para yo moverme de mi conciencia o inconsciencia. Esta persona me está mostrando que yo no tolero el error. Y en casa ¿cómo andamos? Y claro, yo no tolero el error porque si yo erro, no me van a reconocer y no me va a valorar. Pero en realidad no es afuera. La que no me va a reconocer y la que no se va a valorar, soy yo misma. Dicho de otra manera, hay una creencia que yo solo acepto personas que, juguemos un rato, yo valoro por demás a las personas que dan resultados. Como yo lo hago conmigo, lo hago con los demás. Entonces, las personas, sobre todo yo misma, me considero valiosa siempre y cuando de resultados. Bien, ahora que empezamos a ver todo esto hasta hoy, ¿cuál creencia te gustaría empezar a construir? Hasta ahora, seguime el juego, Mariana. Desde esa observadora que venís siendo, con la creencia de yo valgo, vamos a anotarla acá, yo valgo siempre que de resultado o valgo siempre que no erre. Esa es la creencia de esta observadora, de este ser humano que es Mariana. Desde esa creencia, que la vivió como su verdad, sale al mundo a realizar acciones. Ella ve eso, dice yo no puedo errar. Entre paréntesis, les hago una pregunta a todos. ¿Esa creencia está sostenida en el amor o en el temor? En el temor. ¿En el temor? Obviamente, voy por la vida con miedo a errar. Voy por la vida, yo hasta no saber que voy a saber perfecta la elección, no voy a intentarlo. Hasta no saber que lo voy a hacer perfecto, no voy a salir, no voy a ser que fracase en el intento. Aparece el miedo, aparece la duda, aparece el boicot, aparece todo y después también educo a los demás hijos o quien sea desde ese lugar, lo extrapolo, ¿se entiende? Entonces, gracias a esta empleada doméstica, vos tenés la oportunidad de sanar una columna vertebral de tu vida que te está impidiendo en muchas ocasiones tomar riesgos y disfrutar la vida. ¿Sí o no? Esta es la belleza del modelo ontológico. Cada situación que se me presenta en la vida viene a enseñarme algo, viene a mostrarme algo que tiene que ver conmigo. El tema es que obviamente, con toda humildad lo digo, a veces llegamos a este lugar, las primeras conversaciones de coaching ontológico que yo tenía, ni en pedo llegamos a esta forma de explicarlos, ¿se entiende? O sea, veíamos algo así como, pero acá está la papa, cuando yo llego a lo profundo de mi observador digo, ah, pará, acá nace una nueva creencia, a partir de ahora voy a abrazarme en el error, a partir de ahora voy a aprender a mirar con compasión, a partir de ahora me voy a animar a tomar riesgos, a partir de ahora voy a animarme a que las cosas no estén tan perfectas, porque inclusive en esa imperfección puede haber perfección, no sé, las creencias que vos quieras. Claro, me parece imposible, pero sí. No, pero si lo ves imposible es otra creencia, tenés toda la vida para practicarlo. No, pero pará, perdón, pero yo además soy decoradora, imaginate que la decoradora es como, tiene que ser perfecto. Claro, pero está bien, pero inclusive podés apuntar a la excelencia habilitándote el error. Esto, lo que tenés que ver son los costos, si no hay tanto costo no vas a cambiar, si vos ves que hay costos en tu vida, los costos son más que evidentes, rabia, frustración, ansiedad muchas veces cuando las cosas no salen como esperás, cansancio, agotamiento, lo dijiste hace un rato, estoy agotada, obvio que estás agotada, si tenés que ser perfecta. De esa forma se desprende el personaje gótico de la perfecta, o la artista inconforme, donde nunca es suficiente ser perfecto para yo poder aceptarlo, entonces salir a la vida desde la mirada de siempre algo falta, termina representándote a vos un mundo emocional de mucha desilusión, y mucha tristeza por momentos, y mucha frustración y mucha impotencia. Entonces, por ahora, por lo que me contás, no parece ser tan grave, el costo no es tan alto, pero en algún momento quizás sí sea alto, entonces ese es el momento de empezar a trabajar en la médula ósea. La médula ósea es que vos te juzgas a vos misma desde el miedo y del temor, vos no te permitís errar y no te permitís tu erradora, no la aceptás a tu erradora, yo te estoy invitando a abrazar a tu erradora, empezar a amarte así como sos, a reconocerte así como sos, errando, después sé decoradora, sé madre, sé lo que quieras, pero no existe la perfecta dentro tuyo, sabelo. Tu ego me va a decir, no, sí, estás loco, sí, soy perfecta, no, no sos perfecta, bienvenida a la imperfección, ósea es que en tu imperfección aparece tu belleza, aparece tu espontaneidad, me surge un montón de preguntas, la pregunta que me surge es cómo sos vos a la hora de cagarte un poco en la quinta etapa del piano, cómo sos vos a la hora de vivir la espontaneidad y divertirte y cagarte a risa y ser un poco, a veces un poco desatinada, ¿cuándo fue la última vez que te agarraste un buen pedo y te arrastraste un poco? Bueno, en realidad, no, bueno, nunca tomé en mi vida, nunca tomé, nunca no, nunca bailé, nunca nada, pero hace un tiempo que no tomo, tampoco tomé, pero soy otra igual, o sea, estoy, era tipo, no hacía nada, nada, nada, nada, que no era lo normal, no, lo correcto. ¿Viste un paso más? No, sí, estoy recambiada igual, de lo que era, estoy recambiada. Bien, damos un paso más ahora, Mariana, porque en el fondo, ¿viste? Pará, tranqui, no veas lo que falta, de vuelta te vas con lo que falta, mirá lo que lograste, mirá lo que lograste hasta ahora, vengo bien, ¿viste cuando yo te hablaba de me pulsa, algo me pulsa para ir para este lado? Es esto, estoy harta de ser la correctita, la cenicienta, peinada, la cachetada, no, la cachetada a los varones, pero la, nada más como la, ¿sí? Entonces, ¿sabes qué? Basta, el hartazgo, la declaración de hartazgo, basta, a partir de ahora voy a ser, el otro día puse a bailar la gallina turuleca a una, parecía a vos, en el programa epocrado de coaching, donde basta de ser la correcta, ¿viste? Basta, y ¿sabes qué? Si me voy a animar a tomar riesgos, de a poquito, yo entiendo que para vos sea un desafío, como para muchos sea otro desafío, pero es tu desafío, lo que viste aprender ahora, vos podés pasarte la vida puteando a todos los que no responden como vos responderías, o... ===== 007 ===== empezar a cambiar la creencia dentro tuyo, que te va a llevar a vos a vivirlo. Con esto no digo de que te importe tres carajos que la empleada limpie bien o limpie mal, se entiende no? Lo que digo es que te cague la vida la empleada, a eso voy. Cuando el pergolista me falló por décima novena vez y lo putiné a la medio digo bueno a ver que me viene a mostrar, bueno relájate geminiano igual que vos, que te cande si la pergola la vas a tener igual, o sea ya empezó a hacerla igual, así que en fondo digo cuando hay algo que te jode vos podes mirar para afuera y seguir tratando de cambiar el mundo o ir al modelo ontológico. A mí me partió la cabeza porque en realidad en el modelo ontológico vos vas moldeando tu forma de ser, te vas liberando, vas construyendo el ser humano que querés ser. ¿Te sirvió? ¿Sabes cómo te das cuenta si te sirve esta conversación? ¿Se dieron cuenta cómo Mariana estaba al principio de la conversación? Con rabia, cansada, ahora está más tranquila, por lo menos se la nota, no veo tanto, pero se la nota un poquito más serena. Nada cambia, nada cambia, nada cambia afuera, la empleada sigue siendo la misma, Bariloche también, yo cambio, ella cambia en este caso, todo cambia. ¿Qué es lo que hizo ella? Genera una nueva interpretación que la lleva a observar la vida desde un nuevo observador. Antes observaba la vida de yo estoy a prueba, ahora observa la vida de yo soy suficiente, yo me abrazo, yo me quiero, yo me reconozco, no importa si le dura poco, lo importante es que ella recuerde esta nueva creencia. ¿Te animas a declararlo? A partir de ahora me voy a poner, a partir de ahora voy a aprender a verme suficiente. ¿Lo digo? Más poderoso es a partir de ahora quien soy suficiente, quien soy es suficiente. ¿Te animas? A partir de ahora quien soy, soy suficiente. ¿Era así? Por ahí al principio no te había tanto sentido esta declaración, pero la sensación corporal va a ser como la sensación de que llegaste, llegué al lugar donde siempre intenté llegar afuera, a través de la perfección. Miren, ¿sabes cómo funciona Mariana? Yo intento, intento, intento. ¿Por qué? Porque necesito tu aprobación, necesito que me reconozcan, necesito yo reconocerme fallando, porque sólo en ese lugar me voy a abrazar en la suficiencia y en la plenitud. No, no está allá adelante, está acá y ahora viéndote suficiente acá y ahora. Entonces, ¿cuál es la sensación? Llegué al lugar donde traté de llegar durante toda mi vida. Llegué a completarme acá y ahora, en mi reconocimiento, en mi amor. Por eso lo hacen tanta, los maestros espirituales hicieron tanto hincapié en el amor, el amor te completa. Traten de sacarlo al amor de Arjona o de Luis Miguel, no estoy hablando de ese amor. Hablo del respeto a mí mismo, del abrazo a mí mismo en un todo. Desde el juicio yo me creo superior y me pongo a prueba constantemente. Desde el doy mi 100%, del hago lo que puedo, soy un aprendiz eterno, bueno me permito errar y aprender. ¿Cómo lo haría distinto? ¿Qué haría distinto? Sabiendo que qué, voy a seguir errando el resto de mi vida. Esa es la humildad del aprendiz eterno. Desde esa perfección que vos contabas Mariana, no hay aprendiz, no hay humildad, hay una soberbia, hay una arrogancia. No te lo estoy diciendo de manera personal, lo hablo genérico. Hay una soberbia y una arrogancia de creer que tengo que ser perfecta, es una pelotudez. La verdadera belleza está en la perfecta imperfección, como la llamo yo. Entonces ahí te permitís ser más espontánea, cagarte un poquito en la quinta etapa del piano. Yo te recomiendo ahora que estás en Bariloche agarrarte un buen pedo. Ay no, no sé tomar. Bueno sí, no fumo, pero dicen que hay un buen porro. No es una apología que fumes marihuana, pero sí hacer cosas distintas, probar, a ver qué onda. Ahí se nos va el carajo Mariana, pero bueno acordate que acá te vamos a estar cuidando entre todos. Igual perdón, pero tuve un papá alcohólico, entonces el alcohol no va. Bueno por eso, pero de vuelta, esa es la historia de tus viejos y ahora está tu historia. Elegí la forma cómo divertirte, si querés sanamente, pero sí mi consejo como tu coach en esta conversación es sé más inadecuada, sé más desprolija. A otros desprolijos les diría sé más prolija, ordenate, rescatate amigo. A vos te diría soltate un poquito, soltate de a poquito, yo entiendo. Anotate en biodanza, allá en Bariloche conozco una escuela de biodanza de hecho, la ex pareja de mi novia que es profe de biodanza tiene una escuela allá en Bariloche. Pero digo, no sé, así cosas que no hayas hecho, viste, probá cosas distintas, a ver qué onda y inspeccioná ahí. Bueno pará, igual acá no puedo porque estoy dos semanas nada más, pero me anoté en un viaje de surf, sola. Buenísimo, eso es tremendo, no hay nada más, te lo voy a decir como hombre, no hay nada más espectacular, a mí te lo voy a decir como hombre, las mujeres que son demasiado perfectas me invitan a mí a cartonarme, me invitan a mí como a, no sé, las mujeres son más relajadas, es como despiertan lo mejor, a mí, te lo voy a decir a primera persona de vuelta, soy geminiano, géminis es más aire, pero me despiertan como el relajo, como decir bueno, qué sé yo, puedo ahorrar con esta mina, no sé, te lo regalo porque puede estar bueno, viste, y ponerlo como aprendizaje, no importa, si ves lo que falta, obviamente va a faltar un montón, digo bueno, me puedo aprender, tengo toda la vida, ¿no? ¿qué dicen? Un aplauso Mariana, que se prestó para esto, gracias a esto podemos aprender de qué se trata el modelo ontológico, está bueno, ¿si o no? Eugenio, querés que veamos rápido lo de tu vieja, porque también se esconde un aprendizaje para vos ahí. Sí, sí, sí, sí, pero antes una cosita, vos le estabas diciendo a Mariana, nada, que sea más desordenado, más desprolija, en el buen sentido de la palabra, que abrace lo que le pasa con esta chica limpia y demás, pero a ver, me genera una contradicción, porque en ese sentido quizás uno, cuando, no sé, en la vida, o cuando tiene empleados, o cuando lo que sea, si nos aferramos a ese criterio, no podrías exigirle nada a nadie, o no. Me voy a poner los headphones porque te estoy escuchando medio lejos, más allá de ella, de vuelta insisto, más allá de ella, ¿dónde te pegó vos? Lo que te vino a mostrar su quiebre, o lo que ella trajo, ¿dónde te pega en tu vida? Vos podés mirarla a ella y decir, no, pero ¿dónde te pega? No, en exigirle al resto algo, ¿entendés? Uno siendo jefe, o uno teniendo un hijo, o uno, no sé, mismo con un amigo, con tu pareja, o sea, la exigencia en el buen sentido de la palabra, y la exigencia en el sentido de la palabra, no sé, o laboral, o como autoridad, o como padre, o lo que sea, con lo que vos explicás, creo o siento como que uno no debiera nunca exigirle nada a nadie. Y a mí la palabra, de vuelta, son creencias, pero te voy a responder y después vamos a entrar un poquito en coaching, porque digamos, si hay una respuesta ahora de más de teórica. La exigencia a mí me lleva a un lugar de, la otra persona lo va a hacer desde el temor a fallarte, no lo va a hacer porque quiere y lo elige, sino lo va a hacer con miedo y con miedo al castigo, ese es el modelo que nos trajo hasta acá, ese modelo desde mi mirada es el modelo que no funciona, es anticolaborativo, las personas tarde o temprano se hartan, los hijos y los empleados, y terminan pudriendo el rebaño, ¿te suena? Como, vos me podés decir, bueno, está bien, pero no conozco otra manera, o no sé otra forma que los resultados no salgan, si no sea exigiéndote, y ahí está la creencia, si o no, Eugenio, ¿cómo sos vos? Vamos a ponerle, vamos a poner el nombre de solicitarle a alguien que haga ciertas cosas, o sea, cambiemos el nombre, pero olvidate de los demás, vayamos a vos, yo creo que un hijo haga algo por temor a mí, o un empleado haga algo por temor a mí, yo creo que es parte de su trabajo, para un empleado, por ejemplo, si yo a un empleado supongamos que le digo, mira necesito que me hagas estas cuentas, y no sé qué, y si el flaco hace las cuentas, o no las hace, o las hace como el orto... Claro, pero espera, seguime con esto, vos estás ahora hablando de otra cosa, cuando, o por lo menos lo que yo interpreto, viste que uno dice lo mismo que sucede con el observador, sucede con la escucha, uno dice lo que dice, el otro escucha de su modelo mental, una cosa es pedirle algo a alguien, que está bien, porque es un deseo y una necesidad, sobre todo si hay derechos y obligaciones en el vínculo, si te estoy pidiendo esto, genero un acuerdo con vos, esto también lo explicamos en las empresas, tenemos acuerdo, no te tengo exigir nada, simplemente te lo pido, y necesito que me presentes esto, está en vos querer hacerlo o no, ahora dado tu rol, y dado que sos empleado de esta compañía, yo te pido que hagas esto, y generamos este acuerdo, yo lo necesito para este día, vos podés hacerlo para este día, sí o no, no lo puedo hacer para dentro de tres días, bueno podemos cerrar en dos, si perfecto cerramos en dos, si te cumple perfecto, check, si no te cumple volvés a generar el acuerdo, te habilita a vos a reclamar, después de tres reclamos, cuatro o cinco, te habilita también a echarlo en paz, de hecho me ha pasado en protagonista también, siempre y cuando vos generes buenos acuerdos y estés en paz con vos mismo, no necesitas exigir, sí, mostrarle lo que querés y contarle de qué se trata tu trabajo y lo que está buscando, bueno yo a todo, vos me podés decir bueno yo a todo eso lo llamo exigencia, bueno ojo porque esa exigencia genera muchas veces, cuando vos exigís, genera sumisión, genera un que es el antiguo, la antigua forma jerárquica de dirigir las empresas, la jerarquía piramidal, ya ahora bien sabés que las empresas están tendiendo a un modelo más horizontal, de jerarquía horizontal, qué significa, si bien hay jefes son colaboradores, son empresas aprendices, pero más allá de operar el mundo de las empresas, yo la pregunta que te hago y ahora yendo al modelo ontológico, por algo te pega a vos, soy yo o hay un ruido, soy yo, hay un ruido que me están molestando, ¿cómo sos vos a la hora de exigirte? Exigente, claro pero digo sobre todo en el mundo emocional, ¿qué emociones se desprenden de tu exigencia? ¿cómo sos a la hora de tratarte? ¿cómo sos a la hora de, por eso no quiero hacerte preguntas, yo te conozco y te coaché ya, por eso no quiero que sientas que estoy trayendo cosas de nuestro coaching. No, no, no, está perfecto, es muy difícil la pregunta, no es simple, ¿cómo sos a la hora de tratarte a la hora de buscar algo que te propones y si no lo logras y si lo logras? Por lo general lo logro, ¿y cuándo no? Puteo, ¿a mí? No, puteo, me frustro, ¿me frustro? Puteo o me frustro, ¿cómo te tratas a vos mismo? O a veces es que todo lo contrario, a veces me genera como más fuerzas para decir, pues me pasa eso, quizás mi propia frustración o mi propia puteada, por decirlo mal, no pude, olvidate, dale, vamos para adelante, vuelta, me pasa mucho de eso también. Sí, pero sobre todo cuando no aparece ese, cuando aparece el otro, el inquisidor, el que no tolera fallar. ¿Cuál es la creencia ahí? ¿Cuáles son las creencias, las creencias limitantes? ¿Qué significa fracasar para vos? No ser aceptado ni por mí mismo ni por el resto. Ahí está, ahí está, yo sólo me acepto y los demás sólo me van a aceptar cuando de resultados. ¿Son primos hermanos con Mariana? ¿Pueden coachearse mutuamente? Tranquilo, sabemos que somos varios. Levante la mano quién se ve identificado con estas conversaciones, yo. Sí, por eso puedo servirte, me sigue apareciendo el modelo de éxito montado en el resultado, me sigue apareciendo el modelo de éxito de hacer para tener para hacer, es más de lo mismo, ¿se entiende? Ahora, bien sabemos que ese modelo de éxito nunca llega, no importa lo que alcance, no importa cuántos cuartos estén limpios por las empleadas domésticas de Bariloche, no importa cuántos resultados económicos yo de en mi vida, tarde o temprano me voy a seguir encontrando con mi propio exigente quien siempre va a ver lo que falta, ¿si o no? No digo siempre, pero va a ver lo que falta. Como bien dijiste, soy mi propio boicoteador. Exacto, entonces eso es lo que te viene a mostrar esta situación. Vos podés encontrar un montón de excusas decir bueno pero con ese criterio no podés dar ni una orden, no, pará, dejá eso, dejá esa mierda, pues no te va a servir. ¿No te va a servir para qué? Para poder volver a tu centro y volver a tu eje y volver a tu verdadero yo, porque lo que te viene a mostrar detrás de todas esas explicaciones en lo profundo de un ser humano que no sabrás a sí mismo y no se valora a sí mismo como es, que está viendo lo que falta, entonces ese es el aprendizaje, ahí es donde te invito a trabajar. Para vos también va la creencia o la nueva interpretación y la nueva declaración, quien soy es suficiente. ¿Te suena? Esa declaración hace un trabajo muy poderoso. Hablamos de la magia negra de las palabras y aparecen las palabras de magia blanca. Las palabras de magia blanca surgen del amor, fundamentalmente por mí mismo, que no nos lo enseñaron, pues siempre nos enseñaron que el amor tiene que ser para los demás, donde yo tengo que estar último en la lista. Yo acá te estoy invitando a empezar a ponerte primero. Pará, yo también soy importante. Aparece una divina presencia en mí que también merece respeto. Respeto por mí mismo, respeto por el ser humano que soy, respeto por lo que logré, respeto por lo que soy, respeto por lo que conseguí hasta ahora. ¿Está bien? ¿Falta un montón? Sí, puede faltar, pero si es que voy a honrar lo conseguido. Si llegué hasta acá es porque estoy vivo. Voy a honrarme, voy a celebrarme. Entonces, en lugar de ver lo que falta constantemente, ahora celebras la vida. Y de celebrar la vida nace un observador también, más compasivo, más tranquilo, que empieza a disfrutarla más. Deja de tratarse con maldad, deja de tratarse de manera maquiavélica. ¿Sí? ¿Estamos bien? ¿Qué dice el resto? Vamos a encontrarle la vuelta, hay un montón por ver, les cuento. Estamos recién en la cuarta clase. ¿Pero está bueno o no? ¿Qué dicen? Una consulta. ¿Yo no llego a una creencia personal enfrentándome a una situación que me la muestra? No hace falta, a veces con pensamientos también. Cuando vos te ves atrapado en tus propios pensamientos, podes decir, pero a ver, de hecho esta semana me pasó, por eso yo medito todos los días, porque a mí me ayuda a calmar la neurociencia, lo llaman el secuestro de la amígdala o la red neuronal por defecto, los pensamientos te empiezan. Hay también una linda pregunta, a ver, ¿cuál es la creencia? ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Cuál es la creencia que me tiene atrapado? No sé, ponele, me agarra ansiedad. Yo les conté que, creo que se los conté, lo conté en PC2, pero la gran historia de mi vida, de mi vieja y de mi abuelo, era el miedo a la carencia económica. ¿Se acuerdan? ¿Se los conté o no? Creo que sí. Entonces, eso lo tengo mamado de chiquito, ¿viste? Como que, entonces, bueno, yo como bien saben manejo una pyme hace 17 años en Argentina y los coletazos de este país son continuos. Lo bueno es que ya tengo desarrollado el surco de la vuelta a mi casa, a la abundancia, y es llamativo, pero de repente estoy tomado por la carencia, estoy tomado por el miedo y estoy tomado por la ansiedad. Veo oscuridad, veo pocas posibilidades, veo como que este país es una cagada, va, va, va, por suerte me dura poco, vuelvo a casa, callo la mente, conecto, a ver, ¿qué es lo peor que puede pasar? A ver, claro, acá vuelvo a caer en la trampa de que valgo a través de los resultados, pi, pi, pi. Aparte, lo más llamativo de todo, y lo más llamativo, lo más gracioso, tragicómico de todo, es que al protagonista de cambio le está yendo la concha de la lora. ¿Entiendes lo que estoy diciendo? O sea, ¿se entiende o no? O sea, afuera... Estás desnudado con tus pensamientos, claro. Claro, ¿viste? Le suena a esto como los monstruos que la mente te empieza, como el caballero de la armadura oxidada, o como Alicia, ¿viste? Que ve monstruos donde no hay monstruos, ¿viste? Pero para eso es volver a las creencias, pues son tus creencias los que ven los monstruos. De vuelta, no es la realidad. Vos tenés que educar a tu observador para ver abundancia. Vos tenés que establecer las nuevas creencias que a vos te lleven a observar una vida de belleza, de suficiencia, de disfrute, de poder... ===== 008 ===== de alegría de amor todo eso se construye en la palabra todo eso se construye en la palabra de esa nueva palabra van a surgir las nuevas las nuevas acciones y por ende los nuevos resultados y yo te aseguro que no va a tardar tanto en que aparezcan los nuevos resultados si vos te animas a trabajar acá acá mismo donde te estoy diciendo de trabajes yo te lo aseguro en poco tiempo vas a empezar si te van a empezar a tratar distinto donde antes te trataba mal te va a empezar a elegir donde antes no te elegían porque nada cambia yo cambio mi mundo cuántico veo una realidad distinta elijo una realidad distinta y de repente el mundo cambia para vos bánquenme con esto denme crédito funciona de esta manera bueno gracias esto siempre siempre digo no protagonista cambio uno lo doy es un curso de hoy hace 17 años y uno enseña lo que más tiene que aprender por eso a mí enseñarlo lo que me sirve es para se refleja gracias a ustedes gracias viste los temas son los mismos sin embargo los seres humanos son siempre distintos entonces no vamos vamos aprendiendo o cambiando de temas vamos siempre siempre hay algo para expandir y siempre hay algo para crecer y así que se los agradezco bueno les mando un abrazo gigante la semana que viene vamos a seguir metiéndonos acá que tengan una excelente semana y nos vemos pronto cuando puedas pasar se va a decir alonso así la astróloga hay despaso un abrazo grande gracias igualmente