Con ejemplos propios y de los alumnos, Luciano introduce el ejercicio de la columna izquierda. La idea es reconocer la distancia entre lo que mostramos y lo que realmente pensamos o sentimos. Afuera aparece el personaje diplomático, correcto, adaptado o complaciente. Adentro, la bronca, el miedo, la frustración o las ganas de mandar todo al carajo.
La herramienta expone un mecanismo muy común: actuar para evitar conflicto, cuidar la imagen o no perder vínculos, mientras se acumula veneno emocional. Esa actuación puede sostener empresas, parejas y familias enteras, pero a costa de honestidad, salud y confianza.