🪞Capítulo 1 de 6

La autenticidad como forma de amor propio

🪞Una brújula interior que vuelve a señalar el centro

Luciano abre la clase retomando una intuición que viene trabajando desde hace tiempo: la autenticidad no es simplemente decir lo que uno piensa o mostrarse vulnerable, sino vivir en fidelidad con los propios valores. En esa clave, ser auténtico se parece mucho a amarse bien.

Las emociones entonces dejan de ser un problema a corregir y se vuelven señales de orientación. La angustia, la culpa, la rabia, la tristeza o el sinsentido pueden funcionar como indicadores de que la persona se está alejando de sí misma. No son castigos, sino avisos. El malestar, leído de ese modo, empieza a transformarse en una brújula.