La clase inició con una reflexión sobre la escucha activa, destacando que escuchar no es solo oír, sino interpretar sin juicios y con plena presencia. Se enfatizó la importancia de no interrumpir ni buscar dar consejos inmediatos, sino permitir el espacio para procesar y comprender realmente lo que el otro expresa.
Se compartieron experiencias sobre cómo la escucha selectiva y los prejuicios mentales afectan la comunicación y cómo, en el coaching ontológico, escuchar bien es la base para descubrir inquietudes profundas y verdaderas necesidades, tanto en individuos como en organizaciones.