### Tramo 1 (chunk_000.mp3) Muy buenas tardes para todos los protagonistas de Cambio 1. Muy bienvenidos a esta reunión final. ¿Cómo andan? Bueno, somos poquitos en sala. ¿Qué pacho? Se quedaron dormidos algunos. Bueno, ya se irán sumando, calculo. Bueno, ¿cómo están? Bienvenidos. Ahora un ratito vamos a ver cómo seguimos, porque seguramente tengamos que agregar alguna clase extra optativa para terminar de cubrir algún tema. Hoy vamos a hacer el cierre, pero bueno, seguramente agreguemos una clase más optativa para los que quieran profundizar, sobre todo en las emociones, ¿no? Que nos quedó ahí estados anímicos y un par de cositas por ver. Bueno, muy bien. Tuvimos la reunión pasada con... Yo no estuve, pero sí con Tommy, que estuvieron viendo la escucha, me contaron. ¿Puede ser o no? Sí, estuvimos viendo la escucha. ¿Y cómo anduvo? ¿se escuchó o no? Se escuchó, sí. ¿Qué quedó de esa reunión? Y que nos dimos cuenta, bueno, hablo por mí, pero bueno, me sentí reflejada en muchos comentarios que muchos nos dimos cuenta que no escuchábamos. Claro. OK. que por ahí intentábamos escuchar, pero tropezábamos con queriendo dar consejos u opinar sobre nosotros. O sea, acomodarle al otro sin escucharlo realmente. Claro. Entonces, ¿qué significa? Si yo vengo ahora y te pregunto, ¿no? Che, tuviste una clase de escucha al protagonista de este cambio? Sí. Y veo una escucha distinta. Sí, ¿por qué? ¿Qué significa escuchar ahora? Significa ponerme en el lugar del otro, no hacer juicios. OK. Hacerlo en un espacio acorde, en un momento acorde, estar dispuesto a escuchar en ese momento. Muy bien. Tírenle una soga ahí a Paola, ayúdenla un poquito. ¿Sí? Gracias. Dale, ¿quién va? Dale. No, no tienes tu nombre. ¿Quién habla? Habla. Alina. No, yo tuve un problema. Estoy Alina. Tuve un problema en la compo y me conecté del celu. No, algo que me quedó y lo practiqué toda esta semana y más que nada en mi trabajo, aparte de todo lo que estaba mencionando recién, esto de no interrumpir, ¿no? y escuchar y ver esto de estar presente en la escucha. A mí muchas veces me ha pasado que a mí yo generaba un espacio entre el que hablaba yo y no sabía después qué responderle y bueno, medio como que con la clase de Tommy me di cuenta que estaba haciendo bien el error, ¿no? cuando esa pausa para pensar y decir, a mí eso muchas veces a mí me generaba incomodidad. El mío, no sé qué decirle, pero no es porque no estaba escuchando, sino todo lo contrario, ¿no? Para poder después procesar. Así que, bueno, nada, a mí me movilizó y me calmó también a la vez, ¿no? Qué bueno. ¿Marcos? Sí, nada, me hizo con la conexión esto con la atención que vimos también unas clases al principio y como también esta tan selectiva la escucha, ¿no? que hay que estar tipo realmente presente y elegir escuchar para poder escuchar realmente, ¿no? Como que hacer esa conciencia de pongo una atención y mi enfoque para poder realmente escuchar. Que si estoy con mil cosas alrededor, como cuando hay muchas cosas que me quedo vacía porque intento conectar, a mí me pasa mucho que intento conectar conversaciones porque imitar la conversación que no escuché y capaz, terminó conectando cualquier cosa. O sea, nada, esa atención y algo más que me olvidé. Ah, y esto de de las los enemigos de la escucha, que nos digamos a hablar este de que a mí me pasa mucho del consultor, ¿no? Como que intentar siempre estar pensando qué le voy a decir, que le va a servir en vez de realmente estar escuchando lo que está diciendo. Muy bien. Siempre tenemos que entender que de la misma manera que observar era igual a ver más interpretar, escuchar es oír más interpretar, ¿se acuerdan? Hay una parte biológica, todos escuchamos lo mismo, pero interpretamos lo dicho de acuerdo a mi propio modelo mental. Entonces, en el coaching ontológico hay como una frase de cabecera que es, uno dice lo que dice y el otro escucha lo que escucha. ¿Sí? Y cuando yo digo lo que digo, no siempre es lo que el otro va a escuchar. ¿Y por qué? Porque el otro escucha de acuerdo a su propio modelo mental. Me acuerdo que una vez una profe que yo laburaba en Protagonista que venía de Chile estaba en una reunión y me acuerdo que ella contaba una anécdota de la escucha en donde estaba así, estaba ella recién certificada como coach, estaba en una reunión, no sé qué y había un flaco, ella era soltera, bueno, recién separada y había un flaco que parece que era bastante pintón. Entonces, el flaco en un momento estaba dando la clase, no sé qué, y en un momento le dice, quédate y ella se pone como, se queda como viste, se empieza a poner nervioso y nerviosa y de vuelta le vuelve a preguntar ¿quédate? Y dice y me dijo que no sabía qué contestarle porque decía quédate quédate, viste como después y él estaba preguntando si quedaba té porque estaba al lado del té y ella no había visto que estaba al lado del té. O sea, errores de escucha y de interpretaciones tenemos siempre. Por eso, a ver, la clave a mí esto me hizo un montón de sentido porque toda la vida yo creí que lo más importante a la hora de comunicarse no era escuchar, sino hablar. Entonces, me di cuenta y después obviamente es la columna vertebral del coaching ontológico, inclusive del consultor corporativo de Protagonista de Cambio también, escuchar bien, porque a veces, inclusive, no sólo siempre el coachee te trae algo que muchas veces nada tiene que ver con lo que le pasa, sino inclusive las empresas vienen a contratarte creyendo que les pasa algo y si vos sabés escuchar bien con dos o tres preguntas que les hagas se van a dar cuenta que en realidad lo que les pasa no es lo que les pasa. Finalmente, tratamos la escucha como un espacio no sólo para tejer puentes con el otro o para poder comunicarnos con el otro, sino y sobre todo, estamos mudándonos hacia una escucha que tiene que ver con entender al otro. y entender al otro significa entender qué es lo que me está tratando de decir detrás de lo que me dice, cuáles son sus emociones detrás de lo que me dice, cuál es su inquietud. Estas palabras anótenlas bien grandes, sobre todo los que van a hacer la escuela, obviamente, ¿no? ¿Cuál es la inquietud detrás de lo que dice? Cada vez que nosotros hablamos estamos queriéndonos hacer cargo de una inquietud que está detrás de lo que decimos. Un escuchador, a good listener, ¿no? en inglés aparece listener como un verbo. Es raro escuchar un buen escuchador en el idioma latino, ¿vieron? ¿Vieron que no es común? En Estados Unidos o Inglaterra es común el término a good listener, ¿sí? Un buen escuchador que es aquel que precisamente hace silencio, ¿no? Que le da más espacio al otro a que hable. Y eso, si nos ponemos a pensar, no es tan común. ¿Se dieron cuenta? Una de las herramientas que nosotros trabajamos en el postgrado de consultoría humanística para coaches de protagonista es la resolución de conflictos en empresas. y el conflicto cómo se resuelve en una empresa. Es más fácil de lo que uno parece, de lo que uno pensaría, ¿sí? Vos tenés que poner, primero obviamente tenés que dar un marco teórico de la escucha y después definir quién va a escuchar y quién va a hablar. Pero definir bien los roles. ¿Qué significa definir bien los roles? Bien, vos vas a hablar y vas a contar todo lo que te pasa. Y vos que vas a escuchar, vas a tratar de moverte de tus propias justificaciones para tratar de situarte en entender al otro, que no significa estar de acuerdo. No significa que te guste lo que está diciendo. Vos podés entender al otro. ### Tramo 2 (chunk_001.mp3) y no estar de acuerdo. Yo creo que les compartí, o no, me parece que no les compartí. Hace unos años, ¿se acuerdan cuando en la época de Macri hubo un quilombo con los pañuelos celestes y verdes? ¿Les conté esa anécdota o no? Sí, la contaste. Sí, la conté, ¿no? Sí. Bueno, fue tremendo porque yo digo, bueno, ahí creo que la compartí dando a conocer el concepto de paradigma, ¿no? Como yo aferrado a mi verdad y a mi paradigma. Pero conversé con las coaches que defendían el pañuelo contrario al mío y yo hice el trabajo, pero el trabajo firme de poder entenderlas. y entenderlas no significaba, en ese caso, estar de acuerdo con lo que ellas decían. Entender era, para mí y para el concepto de la escucha, es poder entender qué es lo que me están tratando de decir y por qué defienden lo que defienden, más allá de estar de acuerdo o no. Esto es un acto de humildad y hay que hacer un trabajo enorme con tu propio ego y con tu propia necesidad de tener razón. Y solo ahí aparece la posibilidad de comunicarnos, de dialogar. Una Maturana decía que... Luciano, ¿te puedo hacer una pregunta? Ahí voy, ahí voy, Eugenio, un segundo. Maturana decía que si vos estás dispuesto a dialogar con otra persona, que es danzar de a dos, a conversar, danzar de a dos, antes de sentarte a conversar, tenés que estar dispuesta o dispuesto a que al final de esa conversación puedas haber cambiado de opinión. Es divino, ¿no? Sin embargo, nosotros, eso es raro, ¿no? Porque en el fondo, ¿no? Operamos desde el paradigma de tener la razón, de nuestra verdad y parece ser como que si yo doy el brazo a torcer, pierdo, ¿vieron? Y lo que estoy perdiendo es efectividad en el vínculo. Por lo tanto, hay un arte ahí a la hora de escuchar. Dale, Eugenio. No, quería preguntarte si entender es aceptar o van de la mano. Sí, recontra. Aceptar al otro como un auténtico otro, más allá de que estés de acuerdo o no. OK. ¿Y qué significa aceptar? Aceptar su modelo mental, aceptar que piensa distinto a mí, aceptar que tiene otra cultura, aceptar que tiene otra educación, aceptar que tiene otros valores, aceptar que finalmente es una persona distinta a quien soy yo. Punto. Porque aparte, lo aceptes o no lo aceptes, la otra persona es distinta a vos y tiene otro modelo mental. Entonces, que vos no lo aceptes te va a resultar a vos poco efectivo para poder vincularte con esa persona y para poder tejer puentes. Si no te importa vincularte, bueno, listo, soltá y listo, mandá pérdida. Ahora, si es una pareja... Es difícil aceptar cuando alguien piensa totalmente diferente. Es muy difícil. Me cuesta, me cuesta, me cuesta muchísimo. Bien, ¿por qué te cuesta? Por como soy. Porque, como decís, pará, estoy hablando. Perdón, perdón. Me quedó claro. No te hago caso y perdiste. Perdón, perdón. Ya está metido claro, no expliques más, boludo. Ay, boludo, me tenté. Buenísimo, boludo. Lo que es más importante es moverse del ego de pretender tener la razón, ¿no? Porque en el fondo es eso. Una buena pregunta es decir, ¿qué estoy defendiendo acá? ¿Por qué necesito tener la razón? Sobre todo en conversaciones, a mí me pasa con amigos, o inclusive... Porque el ego busca vencer, busca convencerte. Preguntate, ¿por qué necesito convencer al otro de mi verdad? ¿Por qué no puedo convivir con una verdad distinta a la mía? Pregúntense esto, sobre todo si son de no dar el brazo a torcer. Yo era uno de ellos hasta que aprendí a escuchar. A veces caigo en la trampita egótica o a veces vuelvo a mi antigua coherencia, pero ya antes era recontra calentón, entraba en batallas lingüísticas, ¿viste? Ahora es raro que me enganche. Porque en el fondo, preguntate, ¿qué estoy defendiendo? ¿Qué defiendo a la hora de tener razón? Y muchas veces lo que sucede es que cuando vos tratás de imponer tu verdad, el tema de fondo de lo que están conversando queda olvidado. Lo que es importante es vencer, ¿viste? O sea, cero escucha. Por lo tanto, acá es importante conocerse y entender también cuáles son mis enemigos de la escucha. ¿Sí? Mi incapacidad para sostener los silencios, mi incapacidad para hacer preguntas, mi incapacidad para sostener espacios de tensión o espacios emocionales. Dale, Cristian. Sí, sí, creo que lo que uno más tiene que dominar es el tema es el ego. ¿Quieres un? ¿Colabora? Sí, escuchame. Yo, o sea, vos cuando escuchás... ¿Yo? Cuando escucho tengo que dominar el ego. Bien, muy bien. Viste que suena distinto, ¿o no? Totalmente, totalmente. Y eso fue una de las cosas que más me resonó. Ahora, lo que yo pienso o lo que también, digamos, vi es, digo, una cosa es una charla entre amigos, otra cosa es cuando vos escuchás desde el rol de un coach. ¿Sí? ¿No te sentís con la obligación de responder de una forma que sirva? Genial, tremenda pregunta, Miguel. Tremenda pregunta. Buenísimo. Y ahí me gustaría responder en dos líneas. Primero la escucha del coach y segundo la escucha de un amigo. Que en realidad, en el fondo, en los dos lugares aplica esto que voy a decir, que es moverte de la necesidad de darle un resultado al otro. Seas amigo o seas coach, no estás para resolverle sus problemas. No estás para ser el superhombre de darle la solución mágica para, ¿no? Que ese es el ego nuestro de querer, pues encima, claro, vienen a pedirme ayuda a mí, sobre todo un amigo, ¿viste? Como que de repente hay un traslado de la responsabilidad de que tenés que darle el consejo mágico para que esa persona pueda resolver su problema. Haganme caso, muévanse de ahí. El consejo nace de tu propio modelo mental. No es lo que el otro haría. Yo lo practico mucho. El consejero número uno ahora con mis hijos digo, ¿qué harías vos? ¿Qué es lo que? Porque yo te puedo decir lo que yo haría, pero en el fondo vos sos una persona distinta a mí. Por lo tanto, vas a tener que vivir tu propia experiencia. Por lo tanto, hacete la pregunta. Aparte, hay una devolución de protagonista en esa evolución también. ¿Se entiende? La víctima espera la solución de sus problemas de afuera. Porque le cuesta hacerse responsable de sus elecciones. Por lo tanto, ante tu pregunta es, definitivamente que sí hay que moverse, tanto seas amigo o coach, de la solución del problema o de lo que te pide el otro. Y la escucha del coach es mucho más abarcativa, porque en el fondo, y sobre todo coach ontológico, porque están los coaches ejecutivos que solo se quedan en las acciones. Digo, que no avanzan a la ontología, no avanzan al modelo ontológico. En el coaching ontológico, cero consejos. Cero, cero, cero, cero. No hay consejo. Pero no hay consejo porque, digo, puede llegar a haber un consejo al final de la conversación cuando hablás del plan de acción, que es muy distinto. Eso los que hagan la escuela lo vamos a ver con lujo de detalle, olvídense. Pero digo, al principio es mucha pregunta, pero la pregunta fundamentalmente es para que el coachee o el alumno pueda conocer su propio modelo mental y encontrar sus propias respuestas. Los que tuvieron coaching saben a qué me refiero. Como de repente, miren, yo justo hace un rato tuve coaching, no importa con quién, con una persona de otro país, no importa quién, pero bueno, me contaba esta situación que tenía ahí con su jefa que, que bueno, que le decía que hiciera una cosa, pero él quería sostenerse en su forma y claro, se le generó un conflicto porque una vez más, él no estaba de acuerdo con lo que su jefa le decía que tenía que hacer, inclusive por temas éticos, no sé qué. Y claro, un coaching ejecutivo o un amigo se quedaría conversando de la conversación con la jefa, ¿sí o no? En el modelo ontológico, vos vas a preguntarle mucho más profundo ¿Cuántas veces vos respondiste en función de lo que los demás desean? más que de lo que vos deseas. ¿Cuántas veces? ### Tramo 3 (chunk_002.mp3) vos transgrediste tus propios valores en función de la necesidad de otros. 80.000 millones de veces, me contesta. ¿Se entiende o no? Entonces, ¿qué te viene a mostrar el modelo ontológico desde esa escucha más profunda? De que no importa quién sea el interlocutor ahí afuera o lo que te esté pasando, siempre te estás relacionando con vos mismo. Lo voy a repetir. No importa cuál sea el interlocutor ahí afuera, siempre vos vas a estar escuchando y respondiendo desde tu propio modelo mental. Vos crees que es el otro el que te hace calentar o el que te hace responder como respondés. No es el otro, sos vos, de acuerdo a tu propio modelo mental. ¿Se entiende? Y a esta altura me imagino que sí. Al menos en la teoría, ¿se entiende esto? Porque desde esa premisa, que fue lo que a mí más me partió la cabeza de este modelo de aprendizaje, desde esa premisa nace el nada cambia, nada cambia, porque su jefa sigue siendo la misma. Yo cambio, ¿y por qué cambio? Y porque cambio mi creencia, ya ahora no quiero dejar de vivir resignando mis valores en función de los valores de otros. A partir de ahora quiero ser íntegro con mis propios compromisos. Yo cambio y de repente todo cambia. Enfrento mis miedos, hoy en la clase de los miedos, les cuento. Enfrento mis miedos y salgo a conversar con mi jefa desde otro lugar. Por eso el coaching ontológico para mí es mágico. ¿Por qué? Porque te soluciona el problema a largo plazo, ¿se entiende? No sólo con tu jefa, sino con la cantidad de veces que te aparezca una persona a tratar de imponer sus valores por encima de los tuyos. Si vos no lo trabajás y si vos no lo ves, hoy ponle que te confundas y digas, bueno, sí, ya resolví la situación con mi jefa. No resolviste un carajo, te la llevaste a marzo. ¿Se entiende o no? ¿Ahí voy a Alina? ¿Se entiende lo que estoy diciendo o no? Dale, Alina. A ver, me diste en la tecla con esto del trabajo y del jefe y demás. Yo, bueno, vengo trabajando mucho en mí y todos estos meses acá trabajando, obviamente, estoy muy observadora conmigo misma y cada vez puedo entender más por qué trabajo donde trabajo y por qué los jefes que tengo, los compañeros que tengo, porque estuve durante mucho tiempo viviendo desde la carencia para siempre desde el resultado, ¿no? Entonces, bueno, a mí me pasan estas situaciones que muchas veces hasta tenés que desvincular gente o hacer cosas que vos no estás de acuerdo, ¿no? Tengo que desvincular gente. Tengo que desvincular gente de una manera que no es agradable porque la persona como que no hay un justificativo de la desvinculación. y si bien trabajo la aceptación y entender que es algo de la compañía que lo deciden así y demás, pero esto me pasa, che, mis valores no son los mismos que los de esta empresa, ¿no? Entonces, la Lina, yo venía operando este modelo cuando había algo que no me gustaba, bueno, cambiaba, cambiaba de trabajo, me iba para acá, me iba para allá, tampoco es la solución de salir corriendo. Ah, esto no va, entonces me voy. Sí. Y es como, bueno, me encuentro en esta encrucijada, ¿no? La Lina de antes hubiese salido corriendo y la Lina de ahora dice, OK, bueno, acepto esta realidad, pero bueno, es como, che, ¿cómo sigo, no? Claro, definitivamente es una conversación para coaching ontológico. Yo te puedo hacer un par de preguntas, pero amerita mucho, es mucho más amplia. En el fondo, aparecen tus valores, aparece tu sufrimiento, aparece la inquietud por el sufrimiento humano también, aparece también tu necesidad de cargarte el sufrimiento de los otros a tus hombros. Una pregunta que me surge es cómo sos vos a la hora de hacerte cargo del sufrimiento ajeno, no sólo de esos empleados que estás echando, sino de tus seres queridos, de los demás, ¿entendés? O sea, lo que te viene a mostrar esta situación no tiene tanto que ver con tu trabajo, de vuelta, tiene que ver con tu propio modelo mental. ¿Cómo yo me hago cargo del sufrimiento de otros? ¿Sufrimiento de otros es por culpa mía el sufrimiento de otros o que no sufran es gracias a mí? ¿Entendés? Entonces, así como un poquito, ves a moverte de ese lugar, digamos, vos estás cumpliendo un rol ahí que nada tiene que ver con lo que querés de esa persona o con lo que la respetás a esa persona. De hecho, esta misma conversación tuve esta tarde con este flaco. En donde tenés que separar, dado tu rol y dado el rol que estás eligiendo, separar el respeto por el ser humano respecto de su hacer y tener. Es más, inclusive, dado tu miedo, vos crees que él estás haciendo un mal al despedir a esa persona. Si yo te dijese que jugemos un rato, si yo te dijese que al despedirla le estás haciendo el mejor favor del mundo, ¿qué te pasaría? No, es que lo sé. Eso es como que lo sé. De hecho, bueno, cuando hablé con esta persona, porque encima esta persona hubo que vincularla porque trabaja lejos de Rosario, le dije, yo sé que lo que te voy a decir por ahí te resulta una pavada, pero si te está cerrando una puerta se te está abriendo un portón. Confía en tu potencial, que es increíble, ¿no? y bueno, el tipo lloraba y me agradecía porque sé que es así. Sé que lo que le viene es magnífico. Por ejemplo, che, la empresa esto de, como están parados siempre de resultado, miran el error y, ah, no me servís, listo, chau, ¿no? Desde ese lugar es lo que no comparto. Está bien, pero hay varias, se desprenden varias ramificaciones ontológicas en esta conversación. Definitivamente aparece ahí como la, la, primero la creencia de que despedir a alguien es algo malo, ¿no? Como muchas veces pasa, y esto lo compartí en Víctima Protagonista, me encuentro con personas en las empresas, con empleados que están hace rato, se quieren ir a la mierda de la empresa y producto de sus miedos, de no hacerse cargo de su conversación y de la necesidad de cambio, están esperando que la rajen y están esperando que la rajen hace 10 años, quizás, calentándola a 100 en víctima, echándole la culpa a la empresa, puteando. A veces me llegan en Protagonista de Cambio un coaching y la pregunta que le hago es, ¿hace cuánto vos te querés ir a la mierda de la empresa? y hace 5 años, 10 años. ¿Y por qué no tomaste la decisión? Por miedo, ¿entendés? Entonces, a veces, inclusive me animo a decir, la mayoría de las veces cuando aparecen los despidos es porque hace rato ese empleado, no digo la mayoría, pero en muchos casos, ese empleado hace rato no tiene ganas de estar en ese lugar, ya no está su alma ahí, ya no apareces un ánima ahí. ¿Se entiende lo que digo o no? Entonces, bueno, pero igual, amerita otra conversación mucho más amplia, ¿sí? Yo te diría que pidas coaching, definitivamente es una conversación para sacarle mucha riqueza. Escuchen, hoy es la clase de los miedos, ¿sí? y hoy vamos a aprender, precisamente, hasta el recreo y vamos a hacer el cierre del programa, vamos a aprender una herramienta muy, muy, muy poderosa para enfrentar miedos. Ahora bien, el ejercicio que vamos a hacer es bastante desafiante, les cuento. Por lo tanto, es importante que ustedes, nosotros vamos a empezar a hacerlo, lo que les voy a pedir es que tengan un cuaderno y una birome para anotar, porque yo los voy a ir guiando con preguntas. Es importante que ustedes, ustedes hoy van a ver una metodología para enfrentar miedos. Si ustedes me preguntan, esta clase y esta herramienta para mí es de las más importantes de todo Protagonista de Cambio, ¿sí? de todo, de todo, de todo, de todo, definitivamente. No hay proceso de protagonista en la vida sin el aprendizaje de cómo enfrentar tus miedos. Dicho de otra manera, si vos no enfrentás tus miedos, te vas a quedar atrapada o atrapado en el puerto el resto de tu vida esperando que otros tomen la decisión por vos. ¿Sí? Por lo tanto, hoy es una clase desafiante, porque nos vamos a meter en los miedos. Y como es una clase desafiante, mi consejo sano, tómenlo, es que no encares el padre de todos tus miedos. Por ejemplo, que se muera un hijo tuyo o que se muera un ser querido. No cometas esa pelotudez. Te lo digo con cariño, ¿sí? Si vos no podés enfrentar el miedo a perder el celular, muchísimo menos vas a poder enfrentar el miedo a perder un hijo, ¿se entiende? Por lo tanto, no vayas al extremo. Yo te voy a, ahora en un ratito, te voy a dar una lista de cinco miedos o cinco situaciones de miedo. Elegí una intermedia, si querés, o elegí la ### Tramo 4 (chunk_003.mp3) Ensé antrar en el ejercicio, que está bueno. Verdaderamente bueno. Y ojalá aprendan las cámaras, como siempre. Bien, ¿tienen para anotar? Genial. Entonces, vas a hacer una lista de cinco situaciones o desafíos que estés enfrentando hoy en tu vida y que no te estés animando a enfrentar por culpa del miedo. Si no te acordás de cinco que en este momento estés viviendo, podés traer alguno que del pasado, ¿sí? Que no te hayas animado a enfrentar por culpa del miedo. Cualquiera sea el miedo. Podés traer situaciones de hoy, podés traer situaciones de tu pasado. Si alguno... A ver, con esto me gustaría hacer una aclaración. Si alguno quiere enfrentar su mayor miedo, hágalo, pero sepa que el ejercicio en un momento se va a poner muy profundo, ¿sí? Digo, porque por ahí, qué sé yo, por ahí alguno dice no, estoy listo y tengo ganas. Chao. pero en algún momento el ejercicio se pone áspero, por eso se lo digo. Bien, me gustaría chequear con ustedes. ¿Perdón, Luciano? Perdón, me acabo de sumar. Acabo de llegar. Hiciste una pregunta, pues llegué hasta la pregunta y me conecté acá y no escuché. Llegaste justo, estamos haciendo justo el ejercicio de enfrentar miedos. Sí, sí, pero dijiste voy a hacer una pregunta para anotar y justo ahí corté. Ah, la pregunta es, escribí cinco desafíos que vos hayas tenido que enfrentar en tu vida o que estés enfrentando en tu vida y que no estés pudiendo enfrentarlo por culpa del miedo. Perfecto, gracias. Y tratá de elegir el intermedio, no el más profundo, no el... Pone, numéralos del uno al cinco, del uno al tres, lo que hayas anotado y elegí el que quieras trabajar. y para chequear con ustedes, los que se animen a compartirlo, me gustaría escucharlos para ver si estamos bien rumbeados. Habiliten el micrófono y comparta aquello que quiere trabajar. Yo quise hacer una lista de cinco y me salió solo uno. Hace años que tengo solo uno. Bueno, ¿estás bien? ¿Te dejan de compartirlo o no? el de... este... Nos emprendemos un trabajo nuevo. Cambiar tu trabajo y lanzarte a emprender algo. Hace siete años que empecé con la fábrica de cerveza, me fue mal, cerré, empecé a arrancar con otros cosos, arranco, cierro, arranco, cierro, arranco, cierro. OK, perfecto. Pues es un lindo trabajo. ¿Quién más quiere compartir? Perdón, también estaba pensando y la verdad que me quedo con dos y creo que están muy relacionados. Uno es a la pérdida de ingresos del trabajo. a la escasez económica, ¿no? Exactamente. Y la otra, equivocarme en lo que creo que amo, que ser que es servir, ¿no? O sea, no poder, no saber cómo encararlo, no saber cómo empezar, no saber cómo hacer. OK, elegí uno de los dos para trabajar. Dale. ¿Quién más? Yo puse como primero mudarme en pareja. ¿Aparece un miedo ahí? ¿Tenés miedo a mudarte? Sí, por situaciones que he vivido con ex parejas. Aparece un miedo. Ah, perfecto. Claro, es el miedo a sufrir, ¿no? Miedo a volver a sufrir. Perfecto. Trabaja ese miedo. Buenísimo. Muy probablemente cuando sus compañeros empiezan a compartir sus miedos, ah, a mí también me pasaba. Vamos, ¿quién más? Por eso estoy haciendo este ejercicio. Yo. Dale. Hace rato que no me tomo vacaciones porque me cuesta delegar el trabajo. Siento que tengo que tenerlo bajo control. Claro, ahí está el miedo a delegar. Miedo a soltar el control, ¿no? Perfecto. Lindo miedo a trabajar. Gracias. ¿Quién más? Yo puse es un miedo que tengo a algo que no avanzo. Hace rato que me quiero comprar un auto. Tengo la plata y siempre digo no y me da miedo no poder llegar a mantenerlo. Me da miedo, entonces me freno en eso. y bueno, está relacionado con el 1, 2 y 3, que es quedarme también sin dinero y quedarme en la carencia, ¿no? Claro, miedo a la escasez económica. Anotalo bien grande y eso es lo que vas a trabajar. Bah, no sé si querés, ¿no? Che, me puse los anteojos porque no veo un carajo, ¿vale? Sé que hay sombras en mis ojos, pero si no, no los veo. ¿Quién más? Yo que no puedo elegir un lugar donde vivir. OK. ¿Cuál es el miedo? No sé por qué me da miedo. Tengo que elegir un lugar y hace como un año que no encuentro el lugar y me estoy dando cuenta que como que por ahí tengo como un miedo atravesado. Lo vi con el coach y lo vi con... o sea, hay algo ahí que me está... ¿Miedo equivocarte sería? Claro, porque si uno alquila, podés equivocarte. Ahora, si compro, se me conflictuó la cabeza y no puedo y me la paso dando vueltas. ¿Y si compras y vendés, ¿qué pasa? ¿Por qué haría todo eso? No digo, pero digo, o sea, tratá de ver, te hago a propósito esta pregunta para que veas si ese es el miedo a equivocarte, si es el miedo a gastar plata, si es el... Tratá de... Sí, lo que a veces pienso es puedo comprar y alquilarlo como para sacarlo, pero hay algo que no, no descubro bien qué es lo que me está pasando. OK. Buscá otro. Busca uno que sí lo vea. No, claro. Tratá de encontrar uno, porque si no, no podés trabajar el ejercicio, ¿se entiende? Digo, ahí yo entraría en un coaching ontológico. Mitaría otro. O sea, ¿no me puedo mudar, que es uno de los que había puesto? ¿Miedo a mudarte? Sí. Probemos. No me convence mucho, pero probemos a ver cómo avanza. Si tenés otro más simple, mejor. Porque acá, básicamente, lo que estamos tratando de practicar es la dinámica del ejercicio, ¿se entiende? Por eso necesitamos que aparezca un miedo bien claro para que vos puedas tener el ejercicio. Sí, justo no uno que le quiero encontrar el lugar. Uno que lo tenga claro que le tengo miedo. O sea, entendí. Perfecto. Bien, ¿avanzamos? ¿Quién quiere compartirlo? Dale. Perfecto. Tremendo. Gracias. Qué suerte salió. Obvio. ¿Qué dirán? ¿no? Recontra. y probablemente también miedo al fracaso, miedo a la soledad, miedo a no formar familia, miedo a no poder tener hijos, miedo a que no me quieran, miedo a que no me necesiten. Hay un montón de miedos, ¿sí? Obviamente. Esos son los más profundos del ser humano. Miedo a la soledad. miedo a no poder sostener una familia. Eso responde al proveedor, ¿no? Al paradigma del proveedor, sobre todo masculino. Hoy ya no es ni masculino ni femenino, pero históricamente, ¿se acuerdan lo que vimos en modelos mentales? El gran paradigma del hombre, el miedo al gran paradigma del hombre es el del proveedor. y el miedo al gran paradigma de la mujer es procrear. De ahí se desprenden los grandes miedos. En realidad, el miedo es a que si yo no logro eso, yo me voy a ver un fracaso y no valioso. Por lo tanto, el miedo no es a no proveer o a no procrear, sino es el miedo a fracasar o el miedo a no verme valioso o el miedo a que no me quieran. ¿Entiendes que a veces hay capas de la cebolla que son más profundas, ¿sí? Por eso, desde nuestra mirada, al menos desde mi mirada, voy a hablar en primera persona. cuanto más profundo llegas al corazón de la cebolla, más abarcativo, después lo vamos a ver esto con más detalle, más abarcativo es en tu manera de actuar en la vida la apertura de posibilidades. Porque los miedos es como que hacen esto, ¿viste? Confluyen en los miedos más profundos, que es el miedo a la soledad, el miedo a no sentirme querido, el miedo a no sentirme... ### Tramo 5 (chunk_004.mp3) sentirme necesitado, ¿se entiende? El miedo a que no me reconozcan, el miedo a que no me validen. es como un embudo, del miedo a que no me validen se desprende mi incapacidad o el miedo a no sentirme reconocido o que no me validen, se desprende mi incapacidad para poner límites en la vida. pero también se desprende mi incapacidad para renunciar a mi trabajo y ponerme un trabajo nuevo. o se desprende también mi incapacidad para, no sé, ponerle límites a mi pareja. ¿Se entiende? ¿Se entiende lo que estoy explicando? ¿Más o menos? Es como, imagínense como un embudo. No quiero ser algo reduccionista el factor humano, pero sí, producto de los años que estuve trabajando como coach, me di cuenta que esto igual en la escuela de coaching lo trabajamos, con los niveles ontológicos, ¿sí? como cómo el coach puede intervenir en los diferentes niveles ontológicos. pero el nivel más profundo aparece el temor, bueno, después no quiero espoilearle. Después un ratito vamos a llegar, ¿sí? Avancemos, que hay mucho por ver. Entonces, ¿qué valor importante para vos temés perder? Les pongo ejemplos. Elegí no hacer nada por miedo a dañar a otros o dañarme. Ahora sé que no estoy obligado a ir a trabajar todos los días, pero lo elijo porque elijo sostener a mi familia, que ahí está el valor importante. Hace rato siento que la pareja con la que estoy, la relación no avanza. Sin embargo, seguimos juntos por nuestros hijos. Ahí está el valor. El valor es tengo miedo que mis hijos sufran, por eso no me separo. ¿Se entiende? ¿Vamos bien? Entonces, identifiqué el valor. ¿Lo identificaste? Sí, si lo identificaste, compartilo. estabilidad, seguridad. Claro, la estabilidad. No me animo a emprender un nuevo emprendimiento, valga la redundancia, porque perdería la seguridad que me da mi sueldo, ponele, o el ingreso que tengo ahora actualmente. Obvio, está bien, es legítimo. ¿Sí? Pues en lugar de decirme, che, qué cagón de mierda soy, conecto con el valor que mi miedo defiende, ¿se entiende? Para eso estamos haciendo este punto, este segundo punto. Para poder tener mayor compasión conmigo mismo y no maltratarme por mi miedo. ¿Sí? Vamos, ¿qué más? ¿De qué te reís, Alina? ¿De qué te diste cuenta? No, esto, lo de la estabilidad, ¿no? Que bueno, siempre me costó. Es algo que un protagonista puede verse siempre inestable, siempre en movimiento, siempre en caos, y por qué no te compras el auto y porque estás teniendo una inestabilidad y ahora puede ser o no que la cambies. Entonces nada, me muevo eso. Perfecto. Miedo a perder la estabilidad o miedo a transformarte en demasiado estable. También puede ser eso, también. Sí, sí, sí. Creo que las dos cosas, ¿no? Porque hoy me... no, no. Nada, nada. Dale, dale, Lía. No, hoy me pasa esto que también me está diciendo, che, está todo tranquilo en mi vida, ¿qué carajo pasa? ¿Cuándo viene la tormenta? ¿no? No, ahí está ahí está co-creando, ¿te das cuenta? No, pero bueno, ahí es el modelo mental de antes, ¿no? Che, hay silencio, vendrá piedra, ¿viste? No, no, no, no, ya son la desgracia. Dale, Paola. Me quedó así como un baldazo. Entre los miedos que puse yo, lo terminé como sacándole un poco de capas y llegué al miedo a equivocarme, porque era miedo a cambiar de trabajo, miedo a equivocarme en descubrir mi propósito, miedo a equivocarme cuando pongo límites. Sí. Y creo que el valor que siento es a no sentirme importante, a no ser importante. A ver, ordenemos, porque en realidad es, para entender, a veces es difícil descubrir el valor, por eso traigo esta pregunta, ¿sí? pero a vos te nace un miedo, ¿sí? de todo lo que dijiste, agarra uno. Como para, para... Quiero equivocarme. Quiero equivocarte. Por lo tanto, ¿cuál es el valor que defiende el miedo a equivocarse? Hay un miedo a equivocarme, ¿no? Por lo tanto, ¿qué es lo que hago? Yo, en lugar de salir a tomar riesgos, yo me quedo, me quedo cuidando, me quedo en el puerto, vamos a hacer de cuenta, ¿no? Me quedo en el mismo trabajo, me quedo en el puerto. Por lo tanto, ese miedo defiende la seguridad que te da el puerto. ¿Se entiende o no, Paula? Sí. Como para que vos puedas tener mayor compasión con vos misma. Dicho de otra manera, hay cierto valor en esa seguridad, en ese lugar de confort, en ese lugar de tranquilidad. Después vamos a ver cómo seguimos. Banquenme con esto, pero sobre todo esto para entender que el miedo existe por algo, que el miedo es legítimo. Todo miedo es legítimo. Ahí el valor, Lucho, sería sentirse insuficiente. ¿En el tuyo? No, no, por ejemplo, porque comparto también el de Pau. O sea, Pau también está... No, no, no. El valor, el miedo defiende un valor interno. El valor sería como lo valioso que tengo que lo que puedo perder, ¿se entiende? En el caso de Paola, lo valioso que puedo perder es la tranquilidad que me da a mí la zona de conforto en la que estoy. Ese es el valor. ¿Lo ven o no, todos? Sí, pero es un poquito complicado capaz de hacerlo en uno, entender ese valor, ¿entendés? Por eso, ya sé, por eso estoy haciendo este doble clic, para ver si cada uno descubre ese valor que el miedo defiende. Siempre el miedo defiende un valor. ### Tramo 6 (chunk_005.mp3) Siempre. Voy a poner el ejemplo de la pareja. Estoy como el orto con mi pareja, no sé qué, y me quedo a pesar de y me banco un montón de cosas. y la pregunta que te hace es ¿por qué te quedas? Y por mis hijos, la primera respuesta. O por el valor de la familia, ¿entendés? Ahí aparece. ¿se entiende? El valor que el miedo defiende. Tengo miedo a separarme. Entonces, ¿cuál es el valor que el miedo defiende? La familia, la familia unida o el sufrimiento de tus hijos. ¿Se entiende? Mejor dicho, más que el sufrimiento, la paz mental de tus hijos, que a veces no es vital, pero se entiende, ¿no? Lucho. Sí, Mika. Yo puse dos. Uno que es hablar en público en la exposición y ahí lo ligué como al equivocarme. y el otro que es elegir mal mi trabajo o a lo que dedicarme, pero también como que se me ocurre que el valor podría ser equivocarme, pero entonces quizás quedo como muy en lo superficial y no sería eso. No, el valor que estás defendiendo precisamente es la tranquilidad que te da el no salir a exponerte. hay un valor de no exponerte, hay un valor de quedarte en el anonimato. ¿Cuál es el valor? Que no te juzguen. Claro. Al no salir a hablar en público, tenés algo valioso y no corres el riesgo, viste que el que no hace no lo juzgan. El que no habla, el que se queda calladito y vos pasás desapercibida y hay un valor ahí. ¿Cuál? y nadie habla de vos, pasás desapercibido, silbando bajito, no corres el riesgo de que te critiquen, no corres el riesgo de que te juzguen, no corres... Después vemos que hay otros valores que te estás perdiendo, que ahí vamos. Pero sí hay un valor que mi miedo defiende, que es esa zona de confort que te da o que te dio hasta ahora ese lugar donde estás. Entiendo, pero el elegir mal mi trabajo, que era la otra que elegí, ¿podrían ir de la mano de alguna manera? De la mano, recontra de la mano. Porque en el fondo... Es que el miedo es el mismo, fíjate que es que perder la seguridad que te da el trabajo actual. De vuelta, es como el confort, es perder el confort que te da, dicho de otra manera, te lo voy a poner a modo de pregunta. ¿Por qué seguís eligiendo el trabajo en el que estás? No, el tema es que hago muchas cosas y no elijo una. Entonces, como que ahora se me presentó una oportunidad que tendría que abandonar las muchas... Perfecto, esas muchas otras cosas, ¿por qué las elegís? ¿Qué es lo que te dan? Ahí está, ahí está el valor. Ahí está el valor, ¿entendés? Ahí está el valor. Me gustan esas cosas, me gusta lo que hago, me gusta, no sé, lo que sea. Ahí está el valor, ¿se entiende? Que colisiona con el nuevo valor. Ahí vamos, ahí vamos. Esto es lo que sucede cuando aparece el miedo. Hay una colisión de valores en juego. ¿Sí? Y cuanto mayor es el miedo, mayores son los valores que colisionan. Ahí vamos, vanqueenme. ¿Estamos bien? ¿Encaminados? ¿Sí? ¿Está todo bien? ¿Seguro? Loli, ahí. Lucila. ¿Sí? Bien, genial. Mili, ¿bien? ¿Ahí? Bien. Avancemos. ¿Puede ser que siempre, en el fondo, esté tipo el miedo de perder el confort o la estabilidad que uno tiene en donde sea que esté? O sea, ¿siempre está ese miedo o no? A veces aparece el miedo a la soledad, a veces aparece el miedo a no sentirte reconocida. Puede ser, sí, que tenga que ver con ese miedo también, pero son como primos hermanos. Lo identificaría más, ¿sí? Sí. Consulta. Dale. Lucho, tengo una duda. El miedo a un cambio de trabajo, no sé distinguirlo, si es el miedo a equivocarme o el miedo a volver a sufrir. Perfecto, cualquiera de los dos. Puede ser, ojo, pueden estar los dos, no es que tiene que ser uno o el otro. En mi equivocarte abajo también está el miedo a sufrir. O sea, porque en el fondo, tengo miedo a equivocarme y en el interin si me equivoco voy a sufrir. ¿Se entiende? En realidad vengo de un cambio laboral apostando y sufrí, ¿no? Creo que es como uno consecuencia del otro. Sí, de hecho son capas por ahí inclusive. Hay una capa más superficial y otra más profunda que es el miedo a sufrir. El miedo a sufrir es uno de los miedos más profundos, obviamente. Loli, inclusive, yendo a tu pregunta de vuelta, por eso te digo, a veces quizás inclusive el miedo a sufrir es el más profundo también. ¿No? Porque inclusive hay gente que no, yo prefiero morirme antes que sufrir y morirme. ¿Se entiende? O sea, prefieren morirse sin sufrir antes que vivir el sufrimiento. ¿Se entiende lo que digo, ¿no? Pero vuelta, estamos yendo a los miedos más profundos de todos. Dale, Cristian. Yo creo que el miedo precisamente no es a sufrir, es a no sufrir. Y como ya por familia, por herencia, el sufrimiento está, digamos, entistado, el ser el que no sufre es el salir de eso. No la revoques. No, no, no. Eso era mucha confusión. Entiendo hacia dónde vas. No enrosquemos la vuelta porque si no va a ser un quilombo. Dale. Entiendo igual hacia dónde vas. Avancemos. ¿Qué otro valor estás perdiendo por culpa de este miedo? Te voy a poner un ejemplo. No disfrutar mi día a día, no disfrutar mi trabajo, mi libertad, mi dignidad. Estoy perdiendo la posibilidad de explorar nuevos dones. Estoy perdiendo la posibilidad de ganar más plata. Estoy perdiendo la posibilidad de arriesgarme y sentir el vértigo de lo nuevo. Anotalo. No sé cuál podría ser. El miedo defiende un valor que es el que venís hace rato honrando y defendiendo, pero también el miedo responde a un llamado que la vida te está haciendo a que te hagas cargo de otro valor que te estás perdiendo. Cuando yo renuncié al banco allá por el año 2004, obviamente tenía uno de los miedos más grandes del mundo, que era el miedo a la carencia económica, mío, ¿no? Hablo de primera persona, producto de mi historia, producto de mi abuelo, producto de mi vieja, pa, pa, pa. Claro, el miedo defendía la estabilidad que me daba el Citibank, mi sueldo, mi estatus, lo que sea, ¿sí? Tuc. Pero al mismo tiempo también yo ya no estaba ahí, mi corazón ya no estaba ahí. ¿Dónde estaba mi corazón? Estaba en el nuevo valor, que era la libertad, era explorar nuevos caminos, era el dedicarme al coaching. Todavía no lo tenía declarado, pero sí tenía ganas de avanzar para ese lado. Entonces, colisionaban dos valores, ¿sí? El valor de la libertad versus el valor de la estabilidad. Véanlo esto, véanlo, entiendan cómo funciona, sobre todo para poder entender tu propia psique y tus propias emociones. Y sobre todo y fundamentalmente tener mucha compasión por vos mismo. Mucha compasión. Que insisto, no alcanza solo con tener compasión, y hacia ahí vamos. ¿Sí? Pero sí es importante. Muy, muy, muy importante. ¿Estamos bien? ¿Alguno quiere compartir el nuevo valor? Yo, perdón. Dale, dale. La bueno, la tranquilidad me surge acá y algo esto de no es un valor, no sé cómo ponerlo esto, me voy a tener que por ahí sobreexigir más para para poder mantener eso, ¿no? No, puede haber un valor ahí también, que es como el vértigo, como la sensación de, no sé, de lo que sea, de el vértigo o el ponerte a prueba o el tener la habilidad de poder descubrir nuevos dones producto de esta decisión. Hay un valor ahí también, ¿eh? Perdón, se me cortó justo. Me dijiste vértigo y no puede ser casual, ¿eh? No, qué nada, que son los nuevos valores que vos podrías, los nuevos dones que vos podrías explorar en esa zona de ausencia de confort o ausencia de lo que sea. ¿Se entiende? Esto para todos. O sea, cuando, yo estoy muy cómodo en mi zona de confort. Cuando yo salgo de mi zona de confort, obviamente es incómoda la incertidumbre, qué sé yo, pero al mismo tiempo hay un montón de posibilidades que se abren y de dones por explorar inexplorados. Yo no sé cuán capaz soy de lograr o de alcanzar o de lo que sea. ### Tramo 7 (chunk_006.mp3) Hasta que no sal, hasta que no doy el paso hacia esa zona incómoda de aprendizaje o de ausencia de confort. Por lo tanto, el miedo existe precisamente para que vos traigas al mundo aquel ser humano que en el fondo de tu corazón sabés que sos, pero que no te animas a explorar. Gracias. Me bajo otra info, pero... Buenísimo. Me alegra. ¿Qué más valores vamos? Los otros valores nuevos caminos, ser libre, independiente. Claro, ahí está. Y el más fuerte de todos es sentirme realizado y completo. Total. La libertad. Hoy a este cochilo mandé a leer el manantial de Ayn Rand, el arquetipo del héroe, el ser humano libre que no transa. Hace rato vengo convocado por esa conversación, ser lo más fiel a mí mismo posible, no transar, que es el valor de la libertad plena, el ser íntegro, que no significa ser honesto, no, el ser íntegro es aquel que responde a sus valores más profundos. Quiero ser este y no transo. Y yo le voy a decir a mi jefe o a mi cliente más grande que no estoy de acuerdo con lo que está diciendo, o que no voy a entrar en ese espacio por producto de que me esté pagando lo que me esté pagando. ¿Se entiende o no? No transo, soy fiel a mí mismo. Ese es el valor de la libertad final. y no lo ejercemos por miedo, ¿se entiende? Miedo al rechazo, miedo al no reconocimiento, miedo a la soledad. Ahí Eugenio dice, sentirme completo, realizado. Perfecto, ahí está el valor, claro. Todos tienen identificado el valor, el nuevo valor, ¿sí? Ahí está tu corazón, está tu mente. Tu mente es la que genera el miedo, ¿sí? Tu mente genera el miedo. y está tu corazón pulsando hacia el nuevo valor, ¿sí? Tu corazón, tu ser más sabio, aquello que te pulsa, que te llama a la aventura. ¿Estamos? Bien. ¿Alguno no lo tiene claro? El nuevo valor, Mica, ¿no lo tenés claro? No, no, no, no, no lo tengo tan claro. O sea, el de hablar en público, sí, eso sí lo tengo claro, pero el de el de elegir mal mi trabajo no sé bien cuál es el valor que se asocia. El elegir mal tu trabajo, ponelo en positivo, elegir un trabajo distinto sería? Elegir un trabajo distinto al que venís eligiendo. Claro, tengo muchas posibilidades. Ahora se me suma una que por esta tendría que abandonar por un tiempo las otras y quizás por más tiempo del que creo. y las otras, no sé, me dan independencia, pero no tengo estabilidad económica. Entonces como que estoy en ese dilema que me da miedo equivocarme y elegir mal. Perfecto. Entonces, pero por qué si claramente aparece esta vos definitivamente ni siquiera lo pondrías en el tapete de la elección esto mismo si no encontrases un valor en esta nueva decisión. Por ejemplo, yo estoy trabajando en un banco, no sé, por ejemplo, en el JP Morgan, ¿sí? y viene el banco de Acasuso, que no existe, y me ofrece un puesto de cadete. ¿Sí? Yo soy gerente del JP Morgan. Ni lo pongo arriba de la mesa, ¿se entiende? ¿Por qué? Porque no hay valor en esa nueva opción. ¿Qué valor vos ves en esa nueva opción, Mica? en ese nuevo laburo. Estabilidad económica, ¿no? quizás, claro, económicamente no es muy bueno, pero me entregaría estabilidad que es algo que no tengo hace un par de años. ¡Perfecto! Ahí está, te haría vos decís que te daría un sueldo fijo, te daría un ingreso fijo. Claro. Ahí está, ahí está el valor. ¿Se entiende? Sí. sí, sí. Sí, perfecto. Sí. Y obviamente colisiona con con estos valores que estás teniendo ahora, de tener más libertad. Fíjense lo que le pasa a Mica. Está pasando al revés, está pasando de la relación de independencia a la relación de dependencia. Poné que sea así el caso. No es así. Se entiende? En general es al revés. La gente pasa de la relación de dependencia a la independencia. pero ojo que la independencia también, Mica está trayendo viste cuando vos sos independiente y no tenés ni tu sueldito, ni la cobertura médica, ¿se entiende? O sea, tiene sus costos también la independencia. Manejas tus tiempos y todo lo que quieras. ¿Sí? Por eso también ahí están los valores. Y lo que es importante, sobre todo a la hora de tomar decisiones, es anotar por qué yo tomo la decisión que tome. porque siempre que te cuesta tomar alguna decisión siempre hay colisión de valores. y paradójicamente también aparece un inquisidor si te equivocaste con la decisión. pero aparece un inquisidor con el diario el lunes. Por eso es bien importante que ustedes cuando tomen una decisión que sea complicada de tomar, la tomen anotando exactamente el día, la hora y los motivos por los cuales eligieron tomar esa decisión. Porque cuando lo leas con el diario el lunes vas a poder ser más compasiva o más compasivo con vos mismo en caso de que te hayas equivocado o en caso de que no haya resultado como esperabas. ¿Sí? porque juzgar con el diario el lunes es fácil. y inclusive me he equivocado. La mayoría de los seres humanos no toman decisiones, perdón Mica, la mayoría de los seres humanos no toman decisiones por miedo a equivocarse. ¿Se entiende o no? Entonces se quedan atados al puerto, silbando bajito. Es lo que venimos hablando del principio de PC1. ¿Sí? ¿Qué decías Mica? No, que lo que de repente se me hace difícil es visualizar, porque se pueden entender las razones o puedo tener claras las razones, pero de repente lo que no puedo tener claro es si esas razones vienen desde el miedo o de dónde vienen. Definitiva, la no toma de una decisión definitivamente tiene un trasfondo de miedo. Por eso a veces el atajo más rápido es identificar el miedo. a ver qué miedo tengo acá. ¿Cuál es el miedo? y con el ejercicio que vamos a ver hoy, al identificar el miedo vos podés desarmar de fondo lo que te impide conectar con aquello que querés lograr. Avancemos. Se va a ir abriendo el espectro. Tenme crédito. ¿Alguno tiene alguna pregunta así que se muera de ganas de preguntar hasta acá? Lucho, a mí no me quedó claro mi valor, digamos. Yo dije mudarme en pareja por sufrir. No, vos me dijiste por sufrir, por un suceso pasado. Sí. Y ahí parece... El nuevo valor es mudarte en pareja, es convivir con tu pareja o experimentar lo que significa tener una pareja estable o sana o lo que sea. Ahí está el valor. ¿Sí? Yo entiendo que al principio por ahí no aparezca tan claro, pero cuando cuando haces doble clic es más que obvio. Yo por ahí, de vuelta, no quiero pecar de engreído con esto, pero lo veo muy claro porque digamos, hace 17 años estoy viendo esto precisamente. pero entiendo que no aparezca tan claro. Por eso es importante traerlo. Ah, es esto lo que me tiene atrapado. Es este valor el que me está costando soltar. pero también es este valor el que me está convocando a hacerme cargo. ¿Se entiende? Al verlo te da más claridad de dónde estás parada. ¿Sí o no? ¿No les pasa? ¿Un poquito más? Bien. y eso no alcanza tampoco para enfrentar el miedo, así que bájenme. Sigamos. Bien. ¿Cuál fue el costo que tuviste hasta ahora producto de no animarte? Volviendo al miedo original, ¿no? ¿Qué fue lo que te impidió lograr hasta ahora? ¿Cuál fue el costo que tuviste? ¿Qué te impidió lograr este miedo? y el costo que tuve en el caso de Maca y no poder experimentar tener una, vivir con una pareja y tener, no sé, una familia, constituir una familia, lo que sea. No quiero meterme tampoco demasiado en tu quiebra. ¿Sí? Pero identifiquen el costo, porque solo voy a enfrentar miedos cuando yo veo y estoy conectado con el costo. Inclusive no voy a pedir coaching, nunca hay coaching sin costo. Claramente hay un costo cuando hay un miedo. Entonces yo tengo que tener bien claro el costo que estoy teniendo producto de quedarme eligiendo más de lo mismo. ¿Se entiende o no? Sentirme vacío. Claro, obvio. ¿Qué otro? Vamos, costos. ### Tramo 8 (chunk_007.mp3) Quiero escuchar. ¿El costo? ¿La inseguridad? ¿Qué sería inseguridad, Eugenio, en tu costo? No sé, que estoy tan... No sé, inseguridad para... Inseguridad que tengo para... No sé, para enfrentar el laburo, nuevos clientes, ¿entendés? o la inseguridad... El costo que estoy teniendo ahora es no poder sentir mi capacidad para tener más clientes y por ende sentirme, no sé, no valioso, no reconocido, etc. Ese es el costo. Perfecto. ¿Qué más? ¿Estamos bien? ¿Seguimos? ¿Todos tienen identificado ya el costo? Bien importante esta parte, eh. El costo que estoy teniendo producto de no enfrentar mi miedo. ¿Sí? Yo lo que veo es que el costo es mucho más alto que el riesgo. Claro. Ya te quita entonces para enfrentarlo. Porque ahí es donde... ¿Se acuerdan cuando yo conté la experiencia con mi ex socio que me había cagado guita? El costo de quedarme ya es mucho más alto que el costo de irme. Así que chao. La tercera vez que me había cagado guita, ¿se acuerdan? Lo conté ese. Sí. Claro, el costo ya está. Yo voy viendo el costo que estoy teniendo. Costo económico, costo emocional, costo corporal inclusive. A veces el miedo te avisa. Primero te avisa con un pensamiento. No le das bola, te avisa con una emoción. No le das bola, te avisa con el cuerpo. Te termina enfermando o deprimiendo. ¿Se entiende o no? Sí, sí, yo como costo puse mi enfermar mi cuerpo. Obvio, claro que sí. Se enferma el cuerpo. La depresión es un costo enorme. ¿Qué te parece? Enormísimo. Recontra. Deep rest, apago el motor. ¿Sí? Por miedo a experimentar. A desplegar alas. O la tristeza, la tristeza, la depresión. Eso es un costo enorme. Vivir triste. Otro de los costos, vivir apagado, vivir sin pasión, vivir sin entusiasmo, vivir pidiendo permiso para existir, vivir con culpa, vivir mendigando amor. Todos esos son costos. Vivir conformándome con poco. Todos esos son costos. Vivir aburrido el resto de mi vida en un mismo laburo. Eso es un costo. Vivir al lado de una persona que me maltrata. Eso es un costo. Muerto en vida, tal cual. ¿Sí? Por eso digo que es importante para mí, es bien importante identificar el costo porque no vas a moverte si vos no ves un costo grande. Creo que decía recién Lucila. Yo no me doy cuenta del costo que estoy teniendo en mi vida producto de este miedo, no voy a moverme. ¿Y para qué me voy a mover si el costo no es tan alto? ¿Se entiende o no? ¿Vamos bien acá? Bien. Obviamente este miedo se extrapola a varios dominios de tu vida. A veces decís, no, miedo a sufrir en la pareja, pero después es miedo a sufrir en otros dominios de tu vida. O no, miedo a que no me reconozca mi padre, pero en realidad es miedo a que no me reconozcan los demás, la persona autoridad. La pregunta esta que vamos a pasar por arriba es, ¿en qué otro dominio de tu vida aparece este miedo? Si querés hacétela, pero bueno, no es tan relevante. Tratá de identificar qué creencias sostiene este miedo y qué historias te contaste para justificarlo. Por ejemplo, yo no merezco algo mejor. Yo no puedo. Yo no confío en mí. Yo no soy valiente. Los sueños son para otros. A mí no se me cumplen. Si hasta ahora no lo conseguí y lo más probable es que no pase. Hay creencias que justifican las creencias de la víctima que hacen que vos no tomes ninguna decisión, que validen tu inacción. Bueno, yo soy así, ¿viste? O como, no sé, en el caso de Alina. Alina fue nomaca. En el caso de Maca. No, y bueno, como me lastimaron mucho, yo no estoy dispuesta a que me vuelvan a lastimar. Eso es una justificación. ¿Se entiende? Que vuelvan. Pueden ser legítimas, ¿eh? No las juzguen, las justificaciones. Pero traten de identificar la creencia que a vos te lleva a no moverte de ese lugar. Hay una o varias creencias que fundan tu miedo. Es como que las creencias te hacen hacerte la boluda con tus valores, con tus anhelos, ¿se entiende? Cuando no importan los anhelos, porque en realidad es esto. Es como, bueno, es obvio, yo me puedo quedar sin guita. ¿Se entiende? O es obvio. Entonces pasa el tiempo y me quedo ahí, arando en el barro. ¿Vamos bien? ¿Alguna pregunta acá? A mí, perdón, a mí se me viene esto, como una frase de mi familia, ¿no? En esto, o el auto o el o-o. El o-o, ¿viste? Entonces me siento… Eso mismo, Alina, eso mismo. Identificá. Yo cuando tomaba la decisión de… la escuchaba mi vieja, no, va a faltar. No, era el relato de mi vieja, va a faltar, ¿viste? Va a faltar, va a faltar guita, va a faltar. Para eso no soy yo, esa es mi vieja. Entonces escuchá esa voz que a veces ni siquiera sos vos. Esas justificaciones ni siquiera son tuyas. Quizás sí, pero quizás no. ¿Sí? ¿Estamos bien? Sí, aparece la culpa también. Recontra, que también puede ser de otros. De tu historia, de tu familia, de tu religión, andás a ver. ¿Obvio? ¿Sí? ¿Estamos bien? ¿Avanzamos? Esta pregunta pásenla rápido si quieren. ¿Dónde, cuándo y de quién aprendiste este miedo? Que es precisamente tiene que ver con esto que acaba de traer Alina. ¿Dónde aprendiste este miedo? ¿Dónde nació? En el caso de Maca, puede ser de las parejas anteriores, ¿no? En el caso mío, del miedo a la carencia económica, de mi vieja, claramente, y de mi abuelo, ¿no? Más que de mi vieja. Y mi abuelo debe haber aprendido producto de su experiencia. ¿Se acuerdan? 13 años le curraron el bolsito viniendo de España para acá. Es legítimo el miedo. El tema es que de ese miedo llega a Argentina y nos educa a todos así. Es como el paradigma. Bien. Vamos a hacer un ejercicio ahora que es el primer, la primera herramienta, ¿sí? Nosotros, a la hora de enfrentar miedos, inclusive también a la hora de coachear en nuestra escuela, tenemos bien identificadas las dos energías, las dos energías arquetipales. La energía del padre y la energía de la madre. Las dos son recontra amorosas. Las dos nacen del amor, ¿sí? Son energías de amor, definitivamente. El tema es que es muy distinto el amor de la madre que el amor del padre. ¿Sí? Les voy a poner un ejemplo. Hay dos partidos de fútbol de chiquitos, uno de hombres y otro de mujeres. Justo un penal, van a patear un penal, tienen un penal cada uno. El equipo de hombres, de varones, el chiquito va a patear el penal, lo erra y se pone a llorar. Los hombres se quedan parados esperando que el chiquito termine. ### Tramo 9 (chunk_008.mp3) para que sigue el partido. Misma situación en el partido de las mujeres. La chiquita va a patear el penal, lo erra, todas las mujeres se le acercan, la abrazan y le piden a la referi que lo deje patear de vuelta. O sea, son las dos, no hay algo que esté bien o mal acá. Son emocionalmente diferentes maneras de abordar las situaciones. Por lo tanto, acá les pido que traten de moverse del juicio para poder tener a mano ambas energías. Porque a veces vas a necesitar, sobre todo si te vas a dedicar a esto, vas a necesitar a la madre y a veces vas a necesitar al padre. ¿Saben de qué hablo, no? ¿Se entiende? Por lo tanto, ahora vamos a la energía de la madre. Energía arquetipal femenina, pero fundamentalmente, más profundamente, la energía de la madre, de la gran madre. ¿Sí? Entonces, te voy a pedir que cierres los ojos un poquito y que trates de observar ese miedo en vos. Y trates de observarlo con un altísimo grado de compasión. Observá esta historia de temor en tu vida, observar los costos. Tratá de observarte desde el balcón, inclusive, si podés, tratá de observarte como si fueses tu propio hijo o hija. Con altísimo grado de amor. No importa si tenés hijos biológicos o no, pero intencioná e invocá la energía de la madre en vos. Inclusive, no importa si sos hombre tampoco. Recurrí a tu madre interior, que insisto, tampoco tiene que ver con tu madre biológica. Tiene que ver con la energía arquetipal de la gran madre. Entonces, observá ese miedo desde esa energía, con altísimo grado de compasión. Es legítimo este miedo, defiende un valor. Está bien, tiene costos, sí, pero en nada sirve pegarme por este miedo. Desde esta energía me voy a perdonar por este miedo. Me voy a perdonar la inacción que me trajo este miedo. Me voy a abrazar, me voy a llevar mis manos al pecho. Este acto es un acto de ternura y de amor tan importante como enfrentar el miedo. Igual de importante que enfrentar el miedo. Clave, fundamental. Porque también esta energía arquetipal de la madre es la que te va a permitir, eventualmente, si vos enfrentás el miedo y tomás alguna decisión de moverte de tu zona de confort, te va a servir para que el día de mañana, si te llegas a equivocar, puedas volver a este lugar. ¿Se entiende? Es un lugar de seguridad este. En algún momento explicamos que es el abrazo maternal del hijo recién nacido. Es tu cobijo, es tu guarida, es tu zona de seguridad esta. Empezá a familiarizarte con el término automaternación o automaternamiento. Yo me automaterno, yo me nutro con mi propio amor, con el amor de la madre en mí. Y es un espacio de altísimo grado de amor y de seguridad y de cobijo. Entonces, pase lo que pase allá afuera, yo tengo este cobijo interno, tengo este atajo. Tengo esta zona de seguridad en mí. Empezá a familiarizarte con esto si nunca lo hiciste. Empezá a encontrar ese lugar de seguridad y de amor dentro tuyo. Puedes inclusive recurrir a algunas frases que le dirías a tu ser más querido si estuviese viviendo este miedo. Te entiendo, te cuido, acá estoy para vos, estoy con vos. Te valoro igual, vos no dejás de valer ni una pizca para mí producto de este miedo. Seguís siendo igual de valiosa para mí con este miedo. Entonces, eso a vos te va a dar oxígeno. Eso a vos te va a dar como una bocanada de aire fresco. Te va a dar como, bueno, listo, está bien, estoy acá. Sigo teniendo el costo, pero estoy como más tranquila. Estoy un poquito más tranquila. ¿Sí o no? ¿Sí? ¿Perdiste el taxi? OK. Entonces, vayan volviendo a poquito, porque ahora sí vamos a ir a otro lugar. ¿Sí? Y ahora sí a ajustarse el cinturón porque vamos a la montaña rusa. ¿Sí? Y para entrar en la montaña rusa antes me gustaría hacer una explicación. Primero de todo, vamos a repasar un poquito algo que ya venimos hablando en algún momento que tiene que ver con el funcionamiento del miedo en la cabeza. Es más que obvio, pero vale la pena traerlo, que aquello a lo cual temo no está pasando. ¿Coincidís? Porque si estuviese pasando, no sería miedo, sería tristeza. ¿Coincidís o no? Tratá de pensarlo y te vas a dar cuenta que aquello que temo siempre pertenece al futuro. Por lo tanto, bien dijimos también que ese concepto de futuro no existe, no es real. En el único lugar donde existe el futuro es en tu cabeza. ¿Pero qué es lo que hace el miedo frente a ese futuro posible? Vamos a hacer de cuenta como que vos estás acá mirando el futuro. Hagamos de cuenta como que el futuro es esto. Estás mirando para allá, que no es real, pero en donde acá están los infinitos futuros posibles. Vamos a llamarlos los futuribles. Existe esta palabra. Son los futuros posibles. ¿Sí? En este caso aparece el peor escenario y acá aparece el mejor escenario. ¿Sí? Tu mejor yo, tu mejor versión, tu sueño más grande. No solo que te salga bien lo que vos anhelás, sino que la rompas toda. O sea, ni siquiera aparece en el radar. ¿Por qué no aparece en el radar? Porque es tan fuerte la energía gravitacional del miedo... ¿Se acuerdan cuando yo les digo, no piensen en el elefante rosa con cuernos de alce? ¿Se acuerdan? ¿En qué estás pensando? En el elefante rosa con cuernos de alce. ¿Por qué? Porque es lo que aparece en tu cerebro, en la atención selectiva del cerebro. Salís al mundo desde ese miedo. Entonces, ¿qué ves? ¿Qué generas y qué creas? Creas todo lo que tenga que ver con ese miedo. Porque tu foco está puesto ahí. No vas a ver las cosas que tengan que ver con tu mejor escenario. Vas a ver las cosas que tengan que ver con tu peor escenario. ¿Se entiende o no? Conceptualmente, ¿se entiende lo que estoy explicando? Es bien importante esta parte. Si hay alguna pregunta, tráiganla. Tu foco para el cuerpo y para tu psique imaginarse lo que está ocurriendo, perdón, imaginarse lo que el miedo teme o estar viviéndolo es lo mismo. Con la única diferencia de que ese miedo todavía no está ocurriendo. Por lo tanto, lo seguís viviendo y lo seguís viviendo y lo seguís viviendo y lo seguís viviendo y lo seguís viviendo. Es como el cuento del... creo que se los conté. El padre de un amigo, un amigote que lo estaban persiguiendo por fraude en la empresa. ¿Se los conté o no? No, me parece que no. Bueno, se habían mandado una cagada en la empresa y lo estaban persiguiendo por fraude. Se fue, se escapó. Y, bueno, 30 días sin dormir el tipo hasta que lo atrapan. Cuando lo atrapan, duerme como un bebé. ¿Se entiende o no? ¿Por qué duerme como un bebé? ¿Por qué no durmió antes? Porque la mente no para de carburar y de tratar de controlar lo incontrolable. ¿Se entiende o no? Tengo tanto miedo a que pase eso que una vez que pase ya está, manda pérdida. Entonces, cuando pase ya es bueno, ¿qué peor puede pasar si ya pasó? Por lo tanto, ahora me duermo. Ya me atraparon. ¿Sí? ¿Sí? Síganme con esto porque es fundamental. ¿Sí? Entendan cómo funciona el miedo. Desde nuestro surco interior, yo estoy proyectando mi surco futuro. Vengo del miedo a cerrar... ### Tramo 10 (chunk_009.mp3) Entonces es como el surco sigue. Vengo del pasado, imagínense de vuelta, juguemos un rato, ¿sí? Este es mi pasado, vengo del pasado, como vengo experimentando miedo en el pasado, yo miro el futuro y voy a seguir con miedo. No me doy cuenta que en todo momento presente es donde yo elijo quién quiero ser y para dónde quiero ir. Pero como estoy influenciado por mi pasado, sigo, es como que el surco continúa. ¿Vieron lo que les mandé del videíto de Cachi? Bueno, no era Cachi, ya eso. No, sí, estaba cerca de Cachi. ¿No? El río, ¿vieron? Surquito. Bueno, este es el surco del miedo, el gran surco, ¿hasta qué? Hasta que me animo a establecer el nuevo surco. El nuevo río, la nueva creencia, el nuevo paradigma. Entonces, acá aparecen infinitos futuros posibles, ¿sí? Por lo tanto, ¿cómo funciona el miedo en nuestra psique? Obviamente, aquello que me imagino desde el miedo es el peor escenario. Pero lo que hago, síganme con esto, porque es la parte más importante del ejercicio, ¿sí? Lo que hago con ese miedo es lo que generalmente hago con el miedo como emoción. Este es un miedo estado anímico. ¿Por qué es un miedo estado anímico? Porque no es un miedo por la víbora que me cruza en el camino, o por el león que se me aparece, o por el chorro que me quiere currar. ¿Se acuerdan la diferencia? Miedo como emoción versus miedo como estado anímico. ¿Sí? Estos son miedos estados anímicos. Son miedos aguas turbias de la cual yo me nutro todos los días. No es algo que yo pueda huir. Sin embargo, sin embargo, como seres humanos, tratamos de huir de este miedo estado anímico. ¿Se entiende o no? Trato de no verlo, pero el miedo sigue apareciendo, sigue haciendo su trabajo, porque no puedo huir. No puedo correrme de este miedo. Esto es clave. ¿Se entiende lo que estoy explicando o no? No de este miedo estado anímico, no resulta efectivo no mirarlo. De este miedo estado anímico, de cualquier miedo estado anímico, no resulta efectivo mirar para otro lado o salir corriendo. Todo lo contrario. Genera el efecto adverso. Lo que resisto persiste, decía Carl Jung. Por lo tanto, ¿qué nos queda? Enfrentarlo. Mirarlo a los ojos. Entonces, la gran pregunta es, ¿qué es lo peor que puede pasar si este miedo ocurre? Ya basta de huir. Ahora, energía paternal, es cuando el padre le dice al chico, y por ahí está bueno que sufras un poco y que encuentres dentro tuyo tus propias herramientas. Dale, salí. ¿Qué pasa si pasa? Yo entiendo, esta es la parte más desafiante del ejercicio. ¿Qué pasa si ese peor escenario que tanto temo ocurre? Y fundamentalmente, la pregunta que te hago es, ¿puede existir la posibilidad de que ese peor escenario ocurra? Por más que sea una en un millón, la respuesta es más que obvia. Es sí, si no, no tendrías miedo. Entonces, ¿qué es lo que te tiene atrapada en ese miedo? Te voy a decir lo que te tiene atrapada. Lo que te tiene atrapado o atrapada es la no aceptación de ese futuro posible. Te estás resistiendo a la posibilidad de ocurrencia de ese futuro. Y al resistirte, persiste. ¿Se entiende cómo funciona? No, no, no, no quiero ni verlo, no quiero, no quiero. Una vez a mi vieja le dije, ¿no? porque yo ya venía relanzado con el proceso de coaching ontológico enfrentando miedo por miedo y había enfrentado el miedo a la muerte de mis hijos. Literal. Yo enfrenté el miedo a la muerte del protagonista de cambio. Enfrenté todos los miedos. Todos, todos. No hay miedo que no haya enfrentado. De hecho, el otro día me encontré con un miedo. ¿Cuál era el miedo que encontré? Que los hayas enfrentado no quiere decir que se sigan filtrando, obviamente, pero ya no te tienen tomado. ¿Qué es lo que... ¿no? Entonces, ay, le dije a mi vieja, che, no, pues más que obvio, cualquier de nosotros nos podemos morir. ¡Ah! No saben el grito que pegó en el cielo. ¡Ni me lo traigas! ¡Ni me lo...! ¡No quiero ni...! Se puso a llorar. Digo, bueno, bueno, bueno, tranquila, tranquila. O sea, esto es lo que hace el miedo. Es como, el ser humano cree que al negarlo eso no va a pasar. La manera de desarmarlo es precisamente deshaciendo que pase. Acá y ahora. No, pero no estoy haciendo que pase. Sí, te lo estás imaginando, entonces traelo. Acá y ahora. ¿Sabes que este es el peor escenario? Yendo al caso de Mica. ¿Puedo volver a sufrir? Claro. ¿Sí? Obvio. Nadie te garantiza que no vayas a volver a sufrir. ¡Ay, no! Entonces no voy a... No, no me voy a animar a conseguir pareja porque es mucho el costo que tengo de volver a sufrir. No, el costo que tenés es de quedarte en el mismo lugar el resto de tu vida. Entonces, la manera de animarte a enfrentar el miedo es saber que la posibilidad de que vuelvas a sufrir es real. Entonces la pregunta que te hago es, ¿qué vas a hacer, Mica, y el resto? Mico o Maca. Maca, perdón. Estoy diciendo Mico. ¿Qué vas a hacer si eso pasa? ¿Se entiende? ¿Con qué herramientas contás para enfrentar ese peor escenario? ¿Qué harías si eventualmente ese peor escenario ocurre? Familiarizate. Yo te quiero dejar tranquila y tranquilo que que vos te imagines ese peor escenario no va a hacer que ese escenario se transforme en realidad. Todo lo contrario. Al traer ese peor escenario a tu conciencia, dejas de resistirte. Por lo tanto, te da la posibilidad de poner ahora sí, sabiendo que esto puede pasar, poner todo tu foco en lo que te gustaría que pase verdaderamente. Sabiendo que esto también puede pasar. Entonces, es como co-crear lo que sí. Exacto. Pero despejando la X. ¿Se entiende? Ya sé, esto también puede pasar. Hace un rato una de las chicas, no me acuerdo quién era, decía No, me están saliendo todas las cosas buenas, no sé qué, y ahora tengo miedo de llamar a la mala. No, al revés. Si puede venir la mala, sí. ¿Sabes qué es lo que hago yo cuando estoy en ese periodo? Que es genial. Me pasan cosas buenas todo el tiempo, pero ya no me boicoteo. Digo, bueno, y si viene la mala vendrá, qué sé yo, no importa. Lo que sí sé es que mientras dure la buena, que va a seguir durando, la voy a disfrutar a fondo. y no le tengo miedo a la mala. Si viene después veré de qué me disfrazo, me encontrará protagonista, veré cómo... Entonces, la manera de desarmar bien el peor escenario es meterme a fondo. Entonces pregúntate, ¿qué haría? Una vez tuve la experiencia de coachear en PC2 a una alumna. No sé si se los compartí esto, me parece que no. Pero un miedo enorme a no quedar embarazada, no formar familia, a no tener hijos. Bueno, ella era jugadora de hockey. ¿Se los conté o no? Creo que sí. O no, lo conté en PC2. Bueno, jugadora de hockey, esto pasó en el año 2014. Y ella era miedo enorme. Bueno, la coacheé en sala y... Digo, peor escenario, le pregunto. Peor escenario. Sí, acá sí, el peor miedo de todos, me trajo. ¿Cuál es el peor escenario? Tener 80 años y no haber podido formar una familia. Ella me dijo, tener 80 años y estar sola. Digo, bueno, vamos a hacer la primer distinción. ¿Qué significa estar sola? No tener familia, no tener pareja y no tener hijos. Bueno, no es igual estar sola. Por lo tanto, empezá a ser impecable con tus palabras. Porque ya el declarar estar sola es como no tener a nadie. ¿Qué posibilidad existe que vos no tengas a nadie, nadie, nadie? Ni hermana, ni familiar, ni nada. O amigas. No, ninguna. Bueno, por lo tanto, deja de declarar algo que no es real. Ya de por sí. No es real. Ni una mínima posibilidad de realidad de que estés solo, solo, solo, 100% solo. Por lo tanto, es distinto decir, bueno, a no tener pareja. Listo, perfecto. Bien, tengo el miedo a no tener pareja y a no formar familia. Perfecto, sí. Bien, ¿puede pasar eso? Sí. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Tener 80 años y no poder ser madre y no poder formar una familia. Bien, estoy con vos. Empatizo en tu dolor. Empatizo en tu tristeza. Pero acá tenemos que enfrentar el miedo para poder liberarte. Dale, me dice. Perfecto. Te vas a despertar y vas a imaginarte que tenés ### Tramo 11 (chunk_010.mp3) Si llega a pasar eso, volveré a elegir. Si llega a pasar eso, encontraré los recursos internos para enfrentar lo que venga. Si llega a pasar eso, pediré ayuda. Si llega a pasar eso, me voy a encontrar protagonista. Bueno, la historia termina en que ella, es muy bueno esto, ¿eh? Ella se pone a cocrear su realidad. Ya en PC2 aprendemos a cocrear, a traer la realidad, pa, pa, pa. Se pone a cocrear, no pasa un mes, creo que pasaron dos semanas, se va de gira de hockey a Mar del Plata. Estaba en un bar, escuchen esto porque es mundial. Ella cambió la energía. Esto, esto cuando los que sigan en PC2 vamos a ver que hay un tema de frecuencia de atracción acá, ¿eh? También. Más espiritual si quieren, pero está. Cambia la frecuencia de atracción, cambia su energía, nada cambia, yo cambio, cambio mi energía y de repente empiezo a vibrar en una energía sutil, una energía más elevada, ¿sí? Por lo tanto, de repente se le acercó un flaco de la nada. Bueno, se pone a hablar, viste, qué sé yo, pa, pa, pa. Le pide el teléfono. Bueno, empiezan a salir, empieza a ponerse en serio la cosa, no sé qué. Se ponen de novios. Ella le pregunta, Che, contame algo, ¿a vos te mandó alguien a hablarme? El tipo mirando me diciendo, ¿de qué mierda estás? No, porque yo... Bueno, le cuenta, no sé qué. Bueno, conclusión, hoy tienen dos hijos, están casados. Digo, es tremendo, y créame que vengo trabajando en la energía hace rato, es tremendo lo que es la energía enquistada por el miedo. Tremendo el trabajo que hace el miedo no solo en vos, sino en generación tras generación tras generación. Cuando vos hacés este trabajo heroico de enfrentar tus propios miedos, lo que te queda por delante en tu vida es pura magia. Que esto es lo que tenés que entender. Viniste a este mundo a experimentar el amor, no el temor. El amor, precisamente, vamos a ir al revés, el temor precisamente es ausencia de amor. El amor en este caso es confianza, valentía, dones, talentos, impronta, tu magia, tu experiencia de vida en su máxima expresión. Vos te lo estás perdiendo por un juego que hace tu mente. Una resistencia a una posibilidad que puede ser real, pero también puede ser real esto. Lo que va a ser real es donde vas a poner tu foco. Que vos no quieras poner tu foco acá no quiere decir que esto no pase, al revés. Lo que vas a desarmar esto es que vos aceptes la posibilidad de ocurrencia, por más que sea una en un millón. Y aceptar, acordate, no significa estar de acuerdo, aceptar no significa que esto pase, aceptar no significa no hacer nada, aceptar es permitir que la vida haga lo que tenga que hacer. Y acá definitivamente, y esto se lo voy a traer en primera persona, si bien pertenece a PC2, ya me animo a traerlo para PC1, no podría dejar afuera la conversación más espiritual de todas, que es la entrega divina. Me entrego a las fuentes, me entrego al padre, madre, me entrego a esa energía más inteligente. Confío, confío en esta entidad majestuosa que me creó en esta vida para desplegar mis dones. Confío en que me crearon para algo en esta vida. Confío en que vine a este mundo a pintar el mundo con mi paleta de colores. Confío que vine a esta vida a agregar un verso a esta canción. Confío, el mundo se pierde mi magia producto de mis miedos. No lo voy a permitir ni un segundo más. Al final, cuando vos abrís la puerta de ese miedo, de ese miedo final, más profundo de todo, lo que te encuentra el otro lado del miedo es tu cielo. Tu mejor versión, tu mejor yo. Y esto no se lo digo solo por teoría, se los digo porque vine al mundo a enfrentar miedos y vine al mundo a acompañar a seres humanos a enfrentar miedos. Ese es mi propósito, ese es mi motivo de existencia, ese es el motivo por el cual creé Protagonista de Cambio. Inclusive yo podría estar dedicado a empresas, justo lo hablaba hoy con un colaborador. Podría estar dedicado a empresas, ganaría mucha más plata, llevaría el mensaje a las empresas. Qué sé yo, no me importan tanto las empresas, me importan... pero yo quiero trabajar acá, conocer seres humanos que quieren moldearse, conocer seres humanos que quieren enfrentar miedos, conocer seres humanos que quieren entregar su magia al mundo, que es muy distinto que los seres humanos que trabajan en las empresas, ¿se entiende? Digo, con todo respeto y con todo lo que hay que trabajar en las empresas también. Pero acá es donde quiero estar. Quiero estar con ustedes, quiero estar con la gente de PC2, quiero estar con la gente de la escuela, haciendo la alquimia interna para que ustedes puedan traer su Dios al mundo, su Cristo interior, su Buda interior, para que vivan su vida con fe, con confianza, con valentía, con amor finalmente. Porque en el fondo es el amor, el amor de la madre si te equivocás y para contenerte y abrazarte y el amor del padre para seguir desafiándote. Pues no va a ser el último miedo que te aparezca en tu vida. Seguirán viniendo para que vos sigas creciendo en ser. ¿Y colorín colorado? ¿Se entiende o no? ¿Está bueno o no? ¿Está bueno o no? ¿Qué dicen? Les voy a leer algo. Hasta que uno se compromete con su visión hay vacilación, la posibilidad de echarse atrás y mucho temor. Existe una verdad elemental respecto de esto. En el momento en el que uno se compromete, la providencia también lo hace. Ocurren entonces todo tipo de cosas positivas que de otra manera nunca habrían ocurrido. De la decisión nacen una serie de hechos que ponen a favor de uno incidentes fortuitos y asistencia material que ningún hombre podría haber soñado con obtener. Sea cual fuere tu sueño, comiénzalo. La audacia tiene genio, poder y magia. Y estas palabras las escribió un flaco que se llama Sir Edmund Hillary, que fue el primer ser humano que tocó la punta del Everest en la década del 60, donde no había los equipos que hay hoy. El tipo se mandó, igual que se mandó San Martín, igual que se mandó Mandela, igual que se mandaron una infinidad de seres humanos que se animaron en esta vida a cantar su canción. Mi propósito de existencia y la existencia del protagonista de cambio es convencerte que dentro tuyo hay una luz inmensa para compartir con este planeta, que vos te la guardes hace que el planeta sea pierda. Ese es el peor pecado de la humanidad. El vivir el resto de tu vida con tu canción guardada. ¿Se acuerdan Patricio Rey? Hay caballos que mueren potros sin galopar. A brillar mi amor. De eso se trata. De salir al mundo a galopar, a tomar riesgos. Si aparece la adversidad, si aparece lo que falta, no importa doblar la apuesta. El camino del héroe o el camino del protagonista no es ajeno a piedras en el camino. El camino del protagonista no es un camino allanado, no es un camino asfaltado, no es un camino lleno de luces transitado por otros. El camino del protagonista de tu propia vida lo tenés que hacer vos. Pero ahí es donde aparece tu mejor impronta. No de la mano de tus miedos, sino de la mano de tu confianza, de tu valentía. A mayor miedo, mayor es la valentía y la confianza que tenés que recurrir para enfrentarlo. Y no estás sola. No estás sola en términos terrenales. Todo protagonista de cambio te acompaña y siempre va a estar ahí para vengarte, para recordarte el camino de vuelta a casa. Y no estás sola en términos espirituales. Bancame con esto. Alina. No, me gustaría que me repitas la parte de la audacia tiene y la frase que dijiste. La audacia tiene genio, poder y magia. Ahí se lo voy a copiar en el chat. Esperen un segundo. Gracias. Yo les propongo lo siguiente. Miren, vamos a, son menos 10. Vamos a parar 10 minutitos, a descansar un poquito, ¿no? Después de esta intensa, de este intenso viaje. Vayan preparando en este recreo el cierre. Traten de preguntarse. Acá está el chat. Esperen, voy a anotar acá esto. ### Tramo 12 (chunk_011.mp3) ¿Qué me llevo de por este intercambio? ¿Qué aprendí? ¿Cómo me voy? Bueno, abierta la pregunta, ¿no? Eso, ¿sí? Pero traten de ir reflexionando y ahora a las nueve nos encontramos de vuelta, ¿vale? Abrazos, ahora nos vemos. Es el agua, es el viento, es resumen de todo lo que siento. Es la arena, es el sentimiento, es la tinta que no borra ni el silencio. Es el aire, es de puntillas, es la calma cogiendo carrerillas. Es el sabor de lo pequeño, es tocar un sueño. Es el mapa de un suspiro, es lo que hay cuando te miro. Es el duende del latido de tu corazón. Magia es probar, abolcar lo que hay en el fondo de ti. Magia es verte sonreír. Magia es probar, a saltar sin mirar, es caer y volver a empezar. Es el tiempo, es la hoguera, es la mano que mece la marea. Es la tierra, es la bandera blanca, es la gota de una lluvia de esperanza. Es el mundo de puntillas, es la vida cogiendo carrerillas. Es el sabor de lo pequeño, es tocar un sueño. Es el mapa de un suspiro, es lo que hay cuando te miro. Es el duende del latido de tu corazón. Magia es probar, abolcar lo que hay en el fondo de ti. Magia es verte sonreír. Magia es probar, a saltar sin mirar, es caer y volver a empezar. Es el mapa de un suspiro, es lo que hay cuando te miro. Es el duende del latido de tu corazón y el mío. Es la meta y el camino, es la suerte y el destino. Es la fuerza del latido de tu corazón. Magia es probar, abolcar lo que hay en el fondo de ti. Magia es verte sonreír. Magia es probar, a saltar sin mirar, es caer y volver a empezar. Magia es probar, abolcar lo que hay en el fondo de ti. Magia es verte sonreír. Magia es probar, a saltar sin mirar, es caer y volver a empezar. Es el agua, es el viento, es resumen de todo lo que siento. La arena, es el sentimiento, es la tinta que no borra ni el silencio. Es el aire, es de puntillas, es la vida cogiendo carrerillas. Es el sabor de lo pequeño, es tocar un sueño. Hay cosas que te escribo en cartas para no decirlas. Hay cosas que escribo en canciones para repetirlas. Hay cosas que están en mi alma y quedarán contigo cuando me haya ido. En todas acabo diciendo cuánto te he querido. Hay cosas que escribo en la cama, hay cosas que escribo en el aire. Hay cosas que siento tan mías que no son de nadie. Hay cosas que escribo contigo, hay cosas que sin ti no valen. Hay cosas y cosas que acaban llegando tan tarde. Hay cosas que se lleva el tiempo, sabes Dios a dónde. Hay cosas que siguen altas cuando el tiempo corre. Hay cosas que están en mi alma y quedan contigo cuando me haya ido. En todas acabo sabiendo cuánto me has querido. Hay cosas que escribo en la cama, hay cosas que escribo en el aire. Hay cosas que siento tan mías que no son de nadie. Hay cosas que escribo contigo y hay cosas que sin ti no valen. Hay cosas y cosas que acaban llegando tan tarde. Hay cartas urgentes que llegan cuando ya no hay nadie. Hay cosas que te escribo en cartas para no decirlas, para repetirlas. Hay cosas que siento contigo y escribo en el aire que sin ti no valen. Hay cosas que escribo contigo, hay cosas que sin ti no valen. Todas acabo sabiendo cuánto te he querido, cuánto te he querido. ### Tramo 13 (chunk_012.mp3) Muy bien. Vamos a cerrar la energía de este grupo y de estos meses juntos. Es bien importante cerrar la energía, ¿no? Que esto que empezó hace tres meses, poder hacer un cierre para que renazca de otra forma, ¿sí? Y ahí les comenté para los que llegaron por ahí más tarde, vamos a agregar una clase extra optativa para terminar de cubrir un par de temas que nos quedaron pendientes, sobre todo para terminar de darle forma al AP1. Pero sí va a ser optativa y va a ser para los que quieren ahí sumarse, ¿sí? Por lo tanto, ahora sí vamos a comenzar el proceso de cierre, ¿sí? de estos meses. Entonces, dicho esto, ¿quién tiene ganas de compartirse y de cerrar lo aprendido? Bueno, primero, que decirte, que decirte gracias. Gracias porque porque compartiste tu ángel y toda tu sabiduría, todo tu conocer, ¿no? Eso primero. PC1 para mí fue un claro ejemplo que cuando soltás y te abrís, recibís más de lo que crees, de lo que pensás. y lo que me llevo es un espejo, un trapo y la valentía para limpiar. Qué lindo. Espectacular. Muchas gracias, Cristian. ¿Quién va? Bueno, voy yo. ¿Cómo estás? También agradecerte por compartir tu sabiduría, por compartir tu compasión, tu escucha sin juicio y sobre todo por darnos herramientas para poder empezar a hacer algo distinto, más allá de que sabernos toda la teoría y ser un relojito y tener todo anotado y demás. Creo que a cada uno una clase, una explicación nos llegó de diferentes formas y nos hizo pensar algo distinto a como lo veníamos pensando. y creo que todos vinimos a buscar eso, una herramienta para poder pensar distinto y ser nuestros, no sé si propios salvadores, pero sí nuestros propios, nuestra propia ayuda. Eso. Así que nada, me parece increíble esto y lo volvería hasta a hacer, ¿no? Pese a seguro, porque es muy rico todo lo que compartís. Gracias. Muchas gracias, Flor. Gracias por tus palabras. Nada, yo te veo de vuelta. Creo que también decirte agradecerte por compartirte, ¿no? como que realmente dejar tu persona en esto que nos ayuda a, para mí, me ayudó también a ponerme a mí, ¿no? Como cuando dejas una persona, pones a misma enfrente y dices, yo también quiero estar ahí. y fue así todo un espacio de comodidad para incomodarnos, ¿no? para dar ese primer paso de incomodidad en un espacio cómodo. Y nada, agradecido. También me agradezco hoy por animarme a hacerlo. Yo como dije, una veces cuando empecé como con la idea de fundar herramientas para poder ayudar a otros y nada, todo lo que meto me ayudó mucho a mí, que no, yo no sabía que lo necesitaba. Así que nada, agradecerte por eso. Gracias, Marcos. Bueno, yo desde mi lugar, agradecerte Lucho, agradecerles a todos estos protagonistas que empezamos siendo semillas y hoy somos protagonistas y agradecerme a mí también. La verdad que me anoté sin expectativas y creo que cada vez que hago cosas sin expectativas salgo maravillada, sorprendida, agradecida. como no me sé como configurar nuevamente, no sé como como nueva, ¿no? de cada cosa. Recableada. Recableada, sí. y bueno, nada, me llevo esta nueva capacidad de observarme, de reconocerme, de escucharme, ¿no? el rol este de la palabra, esto de correrme del resultado, ¿no? La clase del rombo me marcó, me marcó creo que la línea, ¿no? de salir de ahí, de ese estado de carencia, de poder ver mi grandeza y no ser arrogante ni egocéntrica, sino poder ver esa grandeza que tengo, ¿no? Así que, bueno, me llevo muchas herramientas y creo que es una trampa protagonistas, ¿no? en algún punto, porque uno se vuelve como adictivo. y en un momento dije, no, no, PC2 no, voy a tomar un tiempo y demás y al final, me parece que no, que que sigo, ¿no? porque pero bueno, una muy linda trampa que esto que aprender también aprendí que la verdadera salida es hacia adentro. Genial. Un placer. A vos. Gracias. Qué decirte, la verdad, Dale, no sé quién había empezado, empezá. Dale, dale, dale. Dale, dale. Hola a todos. Hola, Lucho. Perdón que yo a veces últimas clases a veces no estuve mucho por mi trabajo. a veces los veía el otro día grabados y no puedo creer que ya hoy se fue un toque sensible. Ya les aviso que hoy llegue el día. Particularmente arranqué desde un año muy doloroso y un duelo y siento que de alguna manera todo esto fue una gran herramienta para resignificar un dolor desde un buen desde un buen enfoque que ya venía donde me sentía muy sola y gracias que creaste protagonista del cambio para darnos cuenta que no estamos solos. y nada. Lucho que decirte. Gracias por tu alma, que es hermosa y gracias por compartirte. Gracias. Muchas gracias. ¿Quién más? Muchas gracias. Adrián, perdón. Dale, y después vos. Dale, dale, dale Delfi. Bueno, infinitas gracias. me llevo mucha tarea antes de que empiece PC2, porque ya estoy anotado como para meterme cada vez más adentro. Agradecerte con el amor que lo hacés. Porque no son tus palabras, son tus ojos, tu cara, tus gestos. Lo hacés realmente con un amor que llega, o por lo menos a mí me llega. Me hiciste llegar con esa clase que hicimos que fuiste conmigo a un lugar muy profundo que lo vengo llevando adentro desde hace 53 años, porque tengo 53 años, o 50 años, que yo creí que lo tenía totalmente repasado, resuperado, y ahí me di cuenta que no. me das de todo. Y la verdad, no sé, es como que me marcaste un camino y lo hablé mucho con los coach, hice muchísimas cosas, muchísimas cosas, porque siempre buscando esto, el servir, siempre me sentí vacío, siempre me sentí como que estoy haciendo lo que no tengo que hacer al respecto a mis laburos, ¿no? Y siempre siendo un oído con la gente. Nunca fui un oído para mí. Nunca fui capaz de pararme frente al espejo, ponerme a analizar algo y llorar solo. Somos más o menos de la misma edad y llorar era de maricón, no era de hombre. y hoy me lo permito y estoy intentando también inculcárselo a mis hijos, ¿no? O sea, que si tenés un dolor, llorar, no está mal llorar, está perfecto llorar, está perfecto que las cosas duelan, eso no significa que nos guste, pero está perfecto que las cosas duelan. Hay cosas que duelen, guste o no gusten, duelen. Entonces, la verdad que un agradecimiento total. ### Tramo 14 (chunk_013.mp3) Gracias, Adrián. Pará, te tiro una patada. Dijiste que capaz agregabas una clase un miércoles. Sí, no, el miércoles no, por ahí el lunes, el lunes este o el próximo. Es más, inclusive creo que el próximo no puedo, pero este lunes va a ser. Va a quedar grabada igual. OK, bueno. Gracias en serio, de todo corazón. A vos. Gracias. Bueno, yo venía, vengo todavía porque estoy transitando como un momento particular en mi vida y me encanta con la pasión, porque yo como soy apasionada, con la pasión que lo transmitís, ¿no? Más allá de lo que puedas hablar, esa pasión es como que te traspasa, ¿viste? Y entonces, um en muchas situaciones, lo que lo que lo que pude lograr es como cambiar el observador. Me cuesta un montón, pero es como que vuelvo y trato de cambiar el observador en función de todas las cosas que nos venís, um las herramientas que nos venís dando, ¿no? Son como sensibles un tiempo, pero bueno. um y esa pasión tuya es lo que más me lo que más me me Aparte como vos también te pones en ese lugar que lo transitaste y te costó y llegaste. Entonces es como que me da como de pensar de que que lo puedo lograr, ¿no? Porque por momentos me cuesta un montón, un montón, pero bueno, voy a seguir. También empecé dos como para seguir metiéndome y a ver si puedo terminar de cambiar ese surco que cuesta tanto. Gracias, Vero. Bueno, yo Lucho sumarme a todas las palabras que dijeron, la verdad. Y dijiste al comienzo del curso de que este curso era un antes uno después y definitivamente yo lo viví así. um también siento que me llevo muchas tareas. Hay mucho que trabajar y me siento totalmente agradecida, agradecida de haber llegado a este curso. um no sabía muy bien a lo que iba y agradecida de tu entrega y también de habérmelo permitido. um estoy encantada de este proceso. Definitivamente quiero seguir con él. No sé si repetirme el uno, el dos. um pero definitivamente quiero seguir en este en este camino. Muchas gracias. A vos, Mica. Gracias. A mí me pasó que si bien venía en un proceso de despertar de conciencia, siento que PC1 me trajo como el verdadero despertar, ¿no? Como esa vuelta de tuerca que me faltaba, que me tenía ahí todavía. También vengo de un proceso de duelo de de de un gatito. Como que estaba en una y de repente PC1 fue ta, ahí tenés la información. y también, bueno, te agradezco muchísimo a vos y y a todos. um a vos por tu entrega y por todo lo que nos brindás y y la verdad que bueno, ya se los he dicho en los pequeños grupos, por lo menos el que me tocó a mí, pero bueno, son toda gente muy amorosa y eso llega también, ¿no? Así que agradecer a todo el equipo de este PC1 que estuvo acá interviniendo. Todos los coaches ahí también al servicio, sirviendo en equipo. Recontra. Lucho. Sí, Eugenio. Gracias. Gracias a vos. Gracias. Gracias, gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Brinta la cámara. No seas cagón. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias ### Tramo 15 (chunk_014.mp3) Costaba ver, me cuesta, estoy aprendiendo este proceso, aprendiendo que viví mucho desde la víctima por no querer encontrarme, por no poder ver que eso no me estaba valorando. Eso me llevó a cambiar en este tiempo un montón de cosas dentro de mi familia, a ver la vida de otra manera, a poder contemplar sin culpa, a no tener prisa, a poder vivir aquí y ahora, a no mirar tanto el futuro y estar acá y disfrutar de esto, de lo que tengo, de lo que logré en mi vida, que tengo un montón y a valorar esto. Gracias. Sí, bien, gracias, Pau. Muchas gracias por tus palabras. Y sigo en PC2. Gracias. ¿Alguien más se anima ahí a hablar, a decir algo más? Gracias a todos. La verdad que es impresionante PC1, ¿no? Porque es un programa como si lo hubiese empezado a hacer hace un par de años y bueno, ya van 17 años que doy este curso. No sé qué sería mi vida sin PC1, sin PC2 también, les aseguro, ¿no? Y sin la escuela también. Digo, es como el combo. Al escucharlos, lo que me surge es que para llegar hasta acá o para haber hecho lo que hice y para estar a cargo del protagonista de cambio, tuve que sortear bastantes obstáculos, sinceramente. y fundamentalmente muchos miedos, yendo a la conversación de hoy también. gran parte de mi historia ya la escucharon, pero al escuchar los testimonios de los alumnos, la verdad que lo que me pasa es que es como una energía que me vuelve a brotar, ¿no? Digo, puta madre, gracias. Gracias a mi maestro interior que me llevó a tomar la decisión de darle sentido a mi vida. Gracias también a mis maestros, porque no, a mis mentores, a mis maestros, a mis viejos. Parezco un futbolista, ¿viste? pero digo, gracias a cada uno de los que de alguna manera me fueron enseñando, mostrando, desafiando también. en esta sociedad tan a veces tan hostil por momentos, ¿viste? traer un mensaje de esperanza y ¿por qué no de paz, a veces queda como medio idealista o medio utópico. Ya se habrán dado cuenta que Protagonista de cambio, y si no se dieron cuenta los que siguen en PC2 ya se van a dar cuenta también, tiene un trasfondo espiritual muy profundo. Por lo tanto, gracias a Dios también, ¿no? Por este camino y por esta fuerza que me da para poder seguir haciendo esto que tanto amo y que de alguna manera también tanto bien genera, ¿no? Yo siempre digo que no soy yo el que hace el trabajo y una parte que tiene que ver obviamente conmigo, con la formación, con la energía y demás, pero el mayor trabajo lo hace el espíritu y lo hace el alma, el alma humana, el alma de cada uno de ustedes. O sea, no pudo haber pasado todo esto, inclusive todo lo que trajeron todos, lo que trae Paola, que fue muy descriptiva con todo su aprendizaje, si su ser más grande, su maestra interior, no lo hubiese guiado para que este salto se lo pudiese pegar de la manera como se lo pegó. Por lo tanto, yo los invito, yo les agradezco inmensamente el agradecimiento a mí mismo, a mí, por esto y a Protagonista de cambio de los coaches y de verdad se los agradezco, pero yo les pido también que incluyan dentro de ese agradecimiento y dentro de esta celebración que incluye este cierre, a ustedes mismos. Siéntanse orgullosos, siéntanse, pónganse como una prendan una velita y hagan algo que honre el camino recorrido que yo se lo dije las primeras clases se los decía, si ustedes se toman en serio este programa puede ser el comienzo de una forma de vivir de manera distinta. ¿Se acuerdan lo que hablamos en ese momento? O sea, son herramientas que son tan reveladoras y a su vez tan simples de aplicar. Nos podemos olvidar, obviamente, pero no descubrimos la pólvora acá. Acá lo que hicimos fue ponernos de acuerdo con que podemos los seres humanos vivir de una manera distinta. Yo encuentro en este camino mucha esperanza. Encuentro en este camino la posibilidad de una verdadera posibilidad de encarnar el cambio juntos y poder vivir mejor como seres humanos, más unidos, con más respeto, con más amor, con más poder personal. Así que eso. Muchas gracias. No se termina esto, obviamente, ¿no? PC2 están las dos primeras clases gratis para venir a probar, sentir y ver de qué se trata, ¿sí? Así que ahí anótense con dulce. Y el lunes, este lunes voy a dar esta clase también que es muy linda, ¿sí? La clase vamos a ampliar estados anímicos y vamos a meternos en el camino del héroe, que no lo... Es una clase que va de la mano con la clase de los miedos y yo pensaba hoy justo, ¿qué hago? Doy hoy el camino del héroe, pero si lo doy, lo voy a tener que dar rápido, entonces prefiero habilitar la posibilidad de brindar una clase extra para verlo tranquilos. Es un temazo divino el tema y aparte es un tema profundo también, les anticipo. Es un tema que nos vamos a meter también en la tristeza, nos vamos a meter en el modelo arquetipal del camino del héroe. Es una clase que verdaderamente vale la pena. Así que nos vemos el lunes. Nos vemos el lunes o por lo menos, ¿viste? los que estén. y si no pueden estar el lunes, la ven grabada. ¿Sí? Les agradezco muchísimo el poder ayudarme también a recordar esto que a veces uno dice que uno enseña lo que más tiene que aprender. Así que gracias también por ayudarme a recordar todas estas herramientas. Gracias a todos los que participaron, a los que abrieron su corazón, a los que se animaron a compartir ahí cosas íntimas. Siempre el curso toma un vuelco distinto cuando los alumnos se animan a ir a traerse en su dolor, en sus miedos, en sus desafíos. Así que eso lo hace también mucho más rico y más valioso al programa. Así que también a todos. también entiendo también los que por ahí desde el silencio acompañaron. Sé que a veces cuesta un poquito abrir el corazón en frente a otros, así que también el agradecimiento va para todos. Bueno, muchas gracias. Nos vemos el lunes. y si no es el lunes, en PC2. y si no es en PC2, acá quiero transmitirles el compromiso de que vamos a estar siempre ahí con una escucha, con un hombro para que llores, para arengarte a que te animes a traer tu protagonista al mundo. Así que gracias y se cierra acá PC1. Un abrazo gigante a cada uno. Gracias. Gracias a todos. Gracias a todos. Gracias a todos. Un abrazo. Nos vemos el lunes. Chau, chau. Chau. Chau, chau.