
Hay un mito enorme alrededor de qué significa que un viaje sea "apto para niños". Parece que viajar con chicos implica sí o sí buscar un lugar donde alguien te los entretenga, como un all-inclusive o un parque temático gigante.
La realidad que comprobé es que podés viajar a cualquier lugar del mundo que a vos te guste, y ellos van a alucinar igual, siempre y cuando lo planees bien. Yo me fui a grandes ciudades de Europa con bebés de dos y tres años y la pasamos increíble. Los niños se portan muchísimo mejor de viaje que en tu casa. Se portan bien simplemente porque se despiertan y vos estás ahí, presente, todo el día. Si estás conectado con ellos, van a ser felices mirando el Coliseo; no necesitan estar en un parque temático.
De hecho, creo que hacer filas eternas bajo el sol para subir a un juego de dos minutos es muchísimo menos *kid-friendly* que ir caminando por París con un carrito, disfrutando el aire libre y viendo cosas que a vos, como adulto, te gustan y te relajan.
Una vez fui a un all-inclusive porque estaba muy cansada. Había un club de niños y los venían a buscar. Cuando se iban, a mí me daba una depresión tremenda. Pensaba: vine a vacacionar con ellos y se los llevan a un aguantadero infantil. Y la mirada de mis hijos era de total confusión: "¿Por qué me mandás con otra gente si vine de vacaciones con vos?". No juzgo a quien le sirva, pero pasar la vida zafando de las vacaciones familiares metiendo a los niños en esos clubes deprimentes, solo para poder hacer lo que te gusta en solitario, no me cierra.
Sentarte en la Piazza Navona en Roma, verlos correr muertos de calor y comerse un helado, es una escena alucinante. Y es toda la animación que necesitan.