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El fomento previo (o cómo pre-viajar)

Ilustración

Una clave espectacular para viajar con niños y que se enganchen con destinos que en principio parecen "de grandes" es el fomento previo. Todo lo que los chicos ya vieron en una pantalla antes de llegar, les divierte el triple cuando lo ven en la vida real.

Si los vas a llevar a los Foros Romanos, un mes antes te sentás con ellos, les mostrás fotos, les contás historias de los emperadores, de cómo era la ciudad, y les armás la expectativa: "Imagínense que vamos a caminar por acá". Cuando llegás a Roma y pisan el lugar, les explota el cerebro. Se acuerdan de cada detalle de lo que charlaron y el interés que muestran es total.

A medida que van creciendo, podés darles a ellos la responsabilidad de investigar. Les asignás una parte del viaje, les decís que busquen videos y que te preparen una mini presentación a la familia de lo que hay para hacer. Hoy, que mis hijos ya son grandes, votamos los destinos entre todos y cada uno expone sus motivos. Pero desde que eran chiquitos, la regla era esa: armar fomo.

El viaje nunca empieza en el aeropuerto, empieza en casa armando juntos la ilusión de lo que va a venir.


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