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Viajar liviano no aplica en la crianza

Ilustración

Siempre está esa fantasía adulta de "viajar liviano", de llevar solo lo esencial y moverse sin tanto bulto. Pero cuando viajás con chicos chicos, te digo una cosa: no hay clavo más grande en el mundo que llegar a un destino y darte cuenta de que te faltan las cosas claves para ellos.

Hay gente que piensa que llevar juguetes a un lugar natural es una exageración. Te dicen: "Vamos a la playa, ¿para qué vas a llevar un balde y una pala de plástico gigantes que ocupan lugar? ¡Si en la playa hay arena!".

La realidad te demuestra lo contrario. Un niño pequeño en la playa, si tiene su baldecito y su pala, te garantiza cuatro o cinco horas de felicidad absoluta y concentración total armando castillos. Un niño suelto en la arena sin una miserable pala, y en una playa donde ni siquiera hay piedritas o caracoles interesantes para juntar, a la media hora no sabe qué hacer y empieza a dar vueltas.

Viajar con niños exige pensar muy bien qué poner en el bolso. Seleccioná con cuidado, sí, pero no escatimes en sus herramientas de juego. Viajar liviano y viajar con niños son conceptos que no siempre se llevan bien.


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