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El juego paralelo y la tiranía de los milestones

Ilustración

Hay algo que descubrí en todo este proceso: a las madres las asustan, y una madre asustada hace cualquier cagada. Una de las cosas con las que más te asustan es con los famosos hitos de desarrollo, o *milestones*.

Por ejemplo, el juego. Hay mamás que llevan a su nene de dos o tres años a la plaza y no entienden por qué no juega con los demás. Se frustran porque el hijo del otro juega interactuando y el de ellas no. Y la realidad es que, hasta cierta edad, el juego es naturalmente en paralelo.

Al principio a un niño no le importa nada si hay otro niño cerca; a lo sumo lo mira, lo señala y listo. Después empiezan a disfrutar de que haya otros niños jugando al lado de ellos, pero el juego sigue siendo paralelo. No están involucrados en una dinámica compartida. Se cruzan un segundo y se van. Y de a poquito, algunos van evolucionando hacia el juego compartido y otros no. Unos lo hacen antes, otros después. Y de repente, a los cuatro años, juegan todos juntos y comparten con normalidad.

Está perfecto que el niño juegue solo. No tiene nada de malo; de hecho, es recontra positivo que sepa jugar solo. No deberíamos estar tan preocupados por que nuestros hijos den con un *benchmark*. Tienen distintas personalidades, como los adultos, y distintos procesos de maduración. A algunos les madura mucho antes un área que otra.

Estar todo el tiempo pendiente con una lupa buscando problemas no sirve de nada. Las preguntas importantes son las más simples: ¿Lo ves feliz? ¿Come? ¿Juega? ¿Se despierta contento? Esos son los verdaderos pilares. Si duerme bien, come bien, le gusta jugar a su manera y lo escuchás cantando solo por ahí, está todo bien. No hay necesidad de buscar problemas donde solo hay tiempos propios.


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