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El ritual de las preocupaciones

Ilustración

Hace un tiempo leí sobre una costumbre que tienen los padres en Finlandia y me pareció espectacular. Es una práctica pensada para los niños, pero sinceramente creo que funciona perfecto para cualquier adulto.

Antes de irse a dormir, en la mayoría de las casas solemos hacer lo mismo cuando un niño nos dice que algo le da miedo o le genera ansiedad. Le decimos: "No te preocupes, no pienses en eso ahora, todo va a estar bien". Intentamos borrar la preocupación para que puedan conciliar el sueño.

En Finlandia hacen algo distinto: tienen el "ritual de las preocupaciones". Antes de acostarse, se sientan juntos unos quince minutos y escriben en un papel todas las cosas que al niño le preocupan o lo angustian. Una vez que la lista está hecha, el papel se dobla, se cierra y se guarda hasta el día siguiente.

El mensaje detrás del ritual es poderosísimo: "No es que no existen las preocupaciones. Sabemos que están ahí, las reconocemos y las anotamos. Pero en este momento no toca ocuparnos de eso. En este momento nos vamos a dormir, y mañana, con luz de día, las volvemos a abrir y nos ocupamos".

Es una forma brillante de entrenar al cerebro. Enseña que no siempre es el momento de resolver todo, que hay un tiempo para pensar y un tiempo para descansar, y que podemos posponer la ansiedad sin necesidad de negar lo que sentimos.

Cuando descubrí esta idea mis hijos ya eran grandes, pero me pareció un recurso hermoso. Y, para ser honesta, es un ejercicio que a más de un adulto le vendría espectacular implementar en su propia mesa de luz.


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