💃Capítulo 5 de 6

El seductor y la fatiga de sostener la pose

💃Gustar a todos puede salir carísimo cuando nadie conoce el fondo

En la segunda mitad de la clase aparece con fuerza el personaje del seductor o la seductora. No se trata solo del juego de gustar, sino de una identidad montada para ser mirada, aprobada y deseada. Este personaje vive pendiente de la imagen, de la postura y de no mostrar fisuras. Necesita sostener encanto incluso cuando por dentro está cansado o roto.

Luciano muestra que el costo es enorme. La pose continua vacía, superficializa y vuelve dependiente de la mirada ajena. Basta una crítica o un gesto de desaprobación para que todo el edificio tiemble, porque el alimento del personaje es justamente el aplauso.

La salida no es irse al abandono ni renunciar a toda seducción, sino volverse seductor desde la autenticidad. Mostrar miedo, torpeza, vulnerabilidad y aprendizaje puede resultar mucho más cautivante que la máscara impecable. Ahí también entran el esnobismo y el ego colectivo: los grupos, códigos y pertenencias que dicen cómo hay que verse y con quién hay que vincularse para seguir siendo aceptado.