🫀Capítulo 3 de 6

El corazón como refugio y la mente como ruido

🫀Cuando la mente se aquieta, deja de mandar la cotorra interna y aparece una paz más simple y más honda.

Después del trabajo emocional, la clase entra en una visualización guiada. La invitación es llevar las manos al corazón, imaginar una esfera dorada y volver una y otra vez a ese centro interno de paz. No se trata de una fantasía decorativa, sino de inaugurar un vínculo distinto con uno mismo: más amoroso, más disponible, menos exigente.

Luciano insiste en que la mente en automático suele taladrar con pasado, futuro, carencia y control. En cambio, cuando se la calma, aparece algo muy simple y muy poderoso: paz. El ejercicio de inhalar y exhalar, o el hábito de volver al corazón, funcionan como un atajo para salir de la cotorra mental y recuperar presencia.