🚪Capítulo 5 de 6

Un sí valioso necesita un no verdadero

🚪Poner límites no rompe el amor propio: muchas veces lo inaugura.

Después llega una parte muy concreta y movilizante: la diferencia entre decir sí y saber decir no. El sí abre, valida, acompaña y compromete. Pero cuando alguien solo tiene el sí disponible, ese sí pierde verdad. Se vuelve una forma de agradar, de evitar rechazo o de pedir amor disfrazadamente.

Ahí el no deja de ser hostilidad para convertirse en límite y dignidad. Luciano muestra que muchas veces el no afuera es un sí adentro. Es una manera de cuidarse, de reconocer el propio espacio y de no seguir hipotecándose por miedo a incomodar a otros. La culpa y la necesidad de aprobación suelen volver este aprendizaje especialmente difícil.

La clase no romantiza la dureza, pero sí propone recuperar firmeza. Un sí tiene valor cuando no nace de la sumisión. Y un no bien puesto puede ser una de las formas más concretas de amor propio.